El Hombre con Rayos X en los Ojos

Os dejo el enlace al artículo que escribí para mi blog de la web de la revista Acción sobre este maravilla de serie B:

//www.accioncine.net/blogs/flying/495-el-hombre-con-rayos-x-en-los-ojos-del-ganador-del-oscar-roger-corman.html

Tony Stark ha llegado…y con él la temporada veraniega de blockbusters. El martes subiré aquí mi opinión sobre Iron Man 2.

De momento, feliz fin de semana…

Más Allá del Tiempo

Parece ser que éste era el proyecto escogido por la pareja Brad Pitt-Jennifer Aniston para mostrar toda su pasión en la gran pantalla, justo antes de que el huracán Angelina se lo llevase todo por delante. Finalmente, Pitt, a través de su compañía Plan B, se hizo cargo de la producción cediendo el protagonismo a la pareja Eric Bana- Rachel McAdams. Estamos ante la adaptación de un best seller de Audrey Niffenegger, que ha contado como guionista con Bruce Joel Rubin, todo un experto en historias de amor imposibles, como demostró al emparejar a Demi Moore con el muerto Patrick Swayze en Ghost

Aquí tenemos nuevas y sorprendentes circunstancias que complican la desatada historia de amor. Bana es un hombre marcado por una increíble característica: viaja en el tiempo, lo que le impide desarrollar una vida normal, y mucho menos una relación sentimental con la mujer a la que, siendo una niña, se le apareció en uno de sus viajes.

El tema de los viajes inter-temporales ha sido siempre peliagudo. En las más exitosas producciones el poderío visual y las ambiciosas intenciones disimulaban siempre los evidentes defectos de guión. En cosas como Regreso al Futuro o Terminator el resultado final era mucho mejor que si analizásemos las historias detenidamente. No es fácil componer un guión con viajes en el tiempo, y, aquí, para empeorarlo todo, se empeñan en complicarse la vida haciendo de esos viajes algo constante, sin tiempo de que el espectador se tome una pausa para asumir la presencia del protagonista en las distintas líneas temporales. En definitiva, que nos liamos.

Precisamente de Terminator se toma la idea de que el viajero llegue siempre desnudo al punto cronológico de destino, lo que nos lleva a preguntarnos por qué nunca "aterriza" en lugares no ya repletos de gente, sino con al menos algún viandante sorprendido. Igualmente dudosa resulta la coartada ésa de que los "acontecimientos" le provoquen los viajes, o de que la hija pueda controlarlos y el padre no. Demasiadas cosas no del todo claras…

Ellos están bien. Rachel McAdams es, sin duda, una de las chicas más atractivas del panorama actual, y combina esa característica con la capacidad de mostrar indudables dotes como actriz. Eric Bana es un actor ciertamente irregular, que combina trabajos de mérito como el de Munich, con otros no tan afortunados. En esta película alterna también momentos creíbles, con otros que no lo son tanto.

Amor con viajes en el tiempo es quizás una mezcla de difícil digestión. Y puede que Robert Schwentke (Plan de Vuelo: Desaparecida) tampoco sea el más adecuado para un proyecto tan complicado.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt0452694/

Alicia en el País de las Maravillas

Si alguna historia clásica tenía pendiente Tim Burton de llevar al cine, ésa era, sin duda, la Alicia en el País de las Maravillas, el cuento onírico de un Lewis Carroll que no podría encontrar mejor adaptador de su fantasía que el director de películas de atmósferas tan íntimamente relacionadas con la que rodea a esta historia. Carroll, como Roald Dahl o el Dr. Seuss, no mantendrían su esencia literaria en la gran pantalla de no ser por un tipo que ha nacido y vivido para transformar esas páginas en películas. Y, además, esta Alicia es fundamental para Burton como excusa perfecta para volver a un lugar del que quizás sí debió de salir, pero para regresar como el hijo pródigo que nunca fue. Y es que Tim Burton, como Alicia, vuelve a un sitio que ya conocía, aunque ahora le reciban con dudas, también como a la protagonista de nuestra historia…

Y es que Alicia en el País de las Maravillas es una producción de Walt Disney, la compañía en la que Tim Burton empezó su carrera profesional y de la que tuvo que irse por sus inquietudes góticas y oscuras, alejadas del buenismo y luminosidad de las películas de la compañía del ratón Mickey. Han tenido que pasar casi treinta años para que volviera, justo cuando muchos de los clásicos Disney son ahora reconsiderados como obras no tan inocentes como la época indicaba. El regreso del cineasta es algo así como una aceptación de la compañía de que, efectivamente, la creatividad y competencia pueden desarrollarse mejor con un ligero paseo por el lado oscuro, quizás no tan marcado como el Burton de Vincent o Pesadilla Antes de Navidad, pero sí con un necesario reflejo de nuestros miedos y demonios.

Instalado por tanto en la fábrica de sueños que es Disney, Tim Burton hace lo que lleva haciendo desde que empezó su carrera. Factura una película que parte de un material ajeno, para hacerla suya y, lo que es fundamental en su consideración como director, lograr que el público pase por taquilla sin perder ni un ápice de su acentuado estilo. El material a adaptar encaja como un guante en sus inquietudes. El País de las Maravillas no es sino una jungla repleta de bichos, monstruos y freaks, que abruman a una rubita veinteañera que ya había seguido al conejo en sus años mozos aunque le cueste recordar. Nadie como el freak Burton para mostrarnos ese mundo lleno de seres que bien podrían haber surgido de su imaginario, y no de el de un Lewis Carroll que claudica frente al inevitable toque burtoniano.

La lástima es que para asegurarse esos excelentes resultados económicos que la película logrará ha tenido que ceñirse a una trama típicamente disneyniana. La llegada de Alicia a ese país maraviloso sirve para desencadenar una nueva guerra entre el bien y el mal, algo casi secundario en las páginas del original, pero que aquí debe de volverse fundamental para no salirse de los cánones que garantizan beneficios. Al menos del lado maligno tenemos a un personaje tan estupendo como la Reina Roja encarnada por esa Helena Bonham Carter que por supuesto parace haber nacido para meterse en la piel (y el cabezón) de la soberana. Y no es justo olvidarnos de un Crispin Glover que vuelve al cine de masas tras su lejana participación en Regreso al Futuro, en la que era el despistado papá de Marty McFly. Los buenos no desmerecen, aunque yo al menos esperase algo más de un Johnny Depp que parece poner el piloto automático para volver a interpretar uno de esos personajes excéntricos que se supone no dejan de ofrecerle tras el éxito de su Jack Sparrow. Anne Hathaway está muy bien, pero yo me rindo ante la competencia de Mia Wasikowska, una chica desconocida que sale indemne y con éxito de su misión de convertirse en Alicia.

Le falta pues, a la Alicia de Tim Burton, entidad propia e intenciones distintas a las que uno se cansa de ver en los cines cuando le ofrecen una película de épica y fantasía. Y, tristemente, he de decir que le sobra el 3D, ya que quitando tres o cuatro buenas escenas, no parece que las gafas sean una necesidad imperiosa para adentrarnos en el fantástico mundo que Tim Burton y Lewis Carroll nos proponen. Mal vamos si sólo nos meten las tres dimensiones para encarecer el producto y no como el recurso estilístico que Cameron sí utilizó en su viaje a Pandora.

Podía ser mejor, pero es la Alicia de Burton, y sólo por eso ya debe de ser vista.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt1014759/

 

The Blind Side

Finalmente el Óscar 2010 a la mejor actriz fue para Sandra Bullock, quien aguantó el empuje final de sus competidoras Carey Mulligan y Gabourey Sidibe y logró la ansiada estauílla, por un papel que la Bullock liquida con solvencia, en una buena interpretación que tampoco está muy alejada de ésas que los académicos veneran y premian sin rechistar. The Blind Side es un drama disneyniano que encaja a la perfección en los cánones de cine emotivo que se suele degustar por allí. Yo me hubiese inclinado por la Carey Mulligan de An Education, aunque reconozco el buen trabajo de una Sandra Bullock que cuando puede y quiere, y sobre todo, cuando el guión se lo permite, es capaz de ser una buena actriz.

Lo que tenemos aquí no es más que una vuelta de tuerca a la historia del patito feo mil veces contada. Un drama muy en la línea del cine de John Lee Hancock, el director que ya hace unos años facturó precisamente para Disney una historia parecida, The Rookie, para después dirigir aquella descafeinada versión de El Alamo. Estamos por tanto ante un cineasta tan impersonal como efectivo para el sistema de producción de Hollywood.

La historia del chico negro de vida trágica que es ayudado por unos buenos samaritanos blancos tenía que ser reconocida en una academia que suele premiar sin rechistar historias de este tipo. The Blind Side puede provocar sarpullidos en quien huya de los tópicos y los convencionalismos. Yo le reconozco ciertos méritos, y el más evidente es, sin duda, esa Sandra Bullock que sin duda estaba mejor en Crash, pero que aquí se carga la película a la espalda hasta llevarla a una dimensión algo mayor que la que hubiese alcanzado sin ella.

Tenemos, por tanto, una historia de superación típica, emotiva y facilona, en la que se podría haber sacado mucho más sino fuera por el temor de los responsables a salirse de esa línea tan definida que separa el beneplácito de la indiferencia más absoluta. Se juega con el inadaptado, para ofrecer el american way of life, el triunfo desde la nada…Yo no aplaudiré con las orejas, pero tampoco mandaré que la quemen en la hoguera. En peores plazas hemos toreado…

Me tomaré unos días de asueto para, entre otras cosas, ponerme las gafas y disfrutar de esa Alicia que Tim Burton estaba destinado inevitablemente a dirigir. Volveré el lunes y os contaré…

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0878804/

 

Desde París con Amor

Tardaré unos días en subir mi opinión sobre la Alicia de Tim Burton, ya que tendré que hacerme una excursión para disfrutarla en 3-D. De momento, os dejo mis impresiones sobre Desde París con Amor.

Luc Besson es astuto, y sabe lo que el público quiere ver. Desde París con Amor es una película francesa, en la que no hay ni un sólo dólar americano, aunque en nada desmerezca en cuanto a lujo y medios en la comparación con las repetitivas fórmulas policíacas hollywoodienses. Y la intención es la misma: facturar cine asequible, asumible para un espectador poco exigente que venera los géneros más palomiteros. Acción, adrenalina y una estrella americana que asegure un mínimo de taquillaje. Y a sumar.

Pero a mi me gustó mucho más la anterior propuesta de Besson de semejante factura. Aquel Taken (Venganza), protagonizado hace un par de años por Liam Neeson sí era una película casi redonda, que combinaba esos deseos de rentabilidad ofreciendo un producto bastante más solvente. Puede que la diferencia resida en la contundencia de aquélla desde un punto de vista estilístico y argumental. Taken era un thriller típico, en la que su adscripción a los estereotipos del género no chirriaba. Desde París con Amor es una buddy movie de acción, una de esas pelis de polis colegas (aunque los protagonistas no sean policías, sino agentes secretos) en la que los gags supuestamente simpáticos no lo son, y que termina resintiéndose de una mezcla no del todo afortunada. Y como la trama no es ni original ni está muy trabajada, la película queda reducida a lo mínimo.

Y ese mínimo sí nos permite disfrutar de alguna escena de acción bien ejecutada por ese protegido de Besson, Pierre Morel, que ya en Taken demostró manejarse bien con presupuestos ambiciosos. Su dirección permite cierto ritmo, y planos de destacado poderío visual, en la línea de su mentor y gran director, ese Luc Besson que se está convirtiendo en uno de los personajes fundamentales del cine europeo, por su capacidad para competir sin complejos con el cine norteamericano. Pierre Morel podría dar el salto a Hollywood, y saldría muy bien parado de proyectos importantes en los que contase con buenas historias además de con los ingentes medios de aquel cine.

Esa condición de híbrido de géneros (una desafortunada mezcla de Arma Letal y James Bond) es sólo uno de los problemas. El otro es, en mi opinión, la nefasta presencia de un Jonathan Rhys-Meyers incapaz de cambiar de cara en escenas en donde supuestamente ha de mostrar sentimientos contrapuestos. Es éste uno de los peores actores del panorama actual, hasta el punto de impedir que una maravilla como Match Point, la cinta de Woody Allen, sea recordada como la obra maestra que debería, de no ser por su torpe protagonista. Quien sí convence es un desatado John Travolta, que parece disfrutar con esa caricatura excéntrica que le han regalado, una oportunidad de reírse de sí mismo y de demostrar que aunque no esté especialmente dotado para esto de actuar, conoce el oficio como nadie, ofreciendo un impagable guiño a quienes tenemos Pulp Fiction como película de cabecera de los últimos veinte años.

Hay acción, escenas espectaculares y loables intenciones. No se trata de comparar, pero qué bien nos vendría un Luc Besson en nuestra industria. Desde París con Amor es una flojita peli, pero hecha sin complejos en Europa, que probablemente termine con una destacada recaudación, sobre todo en estos tiempos pre-estivales en los que la cartelera está especialmente triste.

Mi puntución en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1179034/

The Messenger

Inédita en nuestro país, The Messenger es una de esas películas norteamericanas que cada año se cuela en las nominaciones a los principales premios gracias a las virtudes que toda buena película debería de tener: una buena historia, sin grandes alardes, y, sobre todo, un reparto brillante, con un par de intérpretes que canalizan toda la atención con sus papeles desgarrados especialmente interesantes. Como ocurrió el pasado año con The Visitor o Frozen River, ésta es una buena película, con muy buenos actores.

El punto de partida es, además, muy original. La guerra siempre ha copado historias y guiones en el cine americano, pero en The Messenger, ese mensajero al que hace referencia el título original es un militar con una misión muy diferente a la de sus compañeros destinados a los conflictos más duros: el personaje interpretado por Woody Harrelson es el encargado de comunicar a las familias de los soldados muertos en combate la trágica noticia. Una tarea ardua y dura, un trabajo desagradable que alguien tiene que hacer, aunque el responsable prefiera, en muchas ocasiones, las trincheras más acogedoras de las guerras más sangrientas.

Si Harrelson, nominado al Óscar al mejor actor de reparto por su papel, es el veterano que se refugia en el alcohol y demás distracciones para sobrellevar su trabajo, el interesante Ben Foster es el joven compañero al que Harrelson ha de reclutar para que le acompañe en su papel de portador de trágicas nuevas. Foster, el Ángel de X-Men 3 ,está también excelente, a pesar de los tópicos que reúne ese papel, el de un joven militar rebelde e inadaptado, marcado para siempre por los horrores de la guerra.

Y tampoco nenecita mucho más el desconocido Oren Moverman para ofrecer una película bastante más interesante que la mayor parte de cine que se estrena por estos lares. La labor de los protagonistas permite ofrecer varias escenas impactantes, duras, en la que se nos muestra el dolor y sus diferentes formas de manifestarlo cuando las familias reciben la noticia que nunca hubiesen deseado recibir. Especialmente cruel resulta la escena en la que el gran Steve Buscemi se descompone por el drama, mientras los dos protagonistas aguantan en sus papeles de simples cominicadores de malas noticias.

Es una pena que The Messenger no tenga fecha de estreno en nuestro país, como tampoco la tiene The Blind Side, la cinta por la que Sandra Bullock consiguió la estatuílla. Y es que los criterios de distribución en España son, a veces, de dudosa coherencia. Para que después se quejen de la piratería…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt0790712/

Sobre el 3-D

Hoy se estrena en nuestro país Alicia en el País de las Maravillas, probablemente la segunda película más importante de la nueva ola de producciones en 3-D, después de Avatar, que se estrenó el pasado mes de diciembre y con la que pudimos disfrutar antes del tráiler de esta nueva película de Tim Burton. Yo, que me hice más de 100 kilómetros para disfrutar de la película de James Cameron en todo su esplendor, me estrené con lo de las gafas precisamente con ese tráiler de Alicia, que me puso los dientes largos en un festín visual de primer nivel que tuvo sus momentos álgidos con ese apasionante viaje a Pandora. El 3-D ha llegado para quedarse, pero a mi me asaltan dudas…

Es evidente el plus de espectacularidad que suponen las tres dimensiones en el cine, pero tristemente tenemos indicios de que Hollywood está derrochando la herramienta con el único objetivo de aprovechar el tirón de Avatar y llevar a la gente a las salas 3-D, sin importar lo que la nueva tecnología pueda aportar. Cameron concibió su película en 3-D, la rodó en 3-D, y, aunque no la he visto, casi puedo asegurar que la versión en 2-D no lograba reflejar el auténtico espíritu de la obra. Pero la película se convirtió en la más taquillera de la historia del cine, y de repente los encorbatados ejecutivos de los grandes estudios vieron una manera de ingresar unos dólares de más con un uso más bien cutre de las gafas.

Y me refiero al reciente estreno de Furia de Titanes. Estamos ante una espectacular película concebida, rodada y planificada en dos dimensiones, un jugoso desparrame de efectos visuales de primer orden, un entretenimiento frívolo y palomitero que a mi, al menos, me hizo pasar un buen rato. Y hablo de la versión que vi, la 2-D, la misma que a Warner no convenció y que le hizo tener dudas acerca de la rentabilidad de la producción. Y no encontraron mejor solución que convertir la película a las tres dimensiones, con un resultado que ha sido fuertemente criticado por quienes la han visto. Si la cinta se concibió en 2-D, así debería de ser vista, ya que dudo mucho que una película mediocre en dos dimensiones se convierta en buena en su paso a las tres, y menos si se hace de la manera chapucera con la que parece haberse hecho ésta.

El 3-D debe de ser una herramienta al servicio de los directores, y no una técnica de maquillaje que justifique un mayor precio de la entrada. El pasado verano disfrutamos de una de las mejores películas de los últimos años, la maravillosa Up, que yo, como tanta gente, vi en 2-D. Otros pagaron más por ver la misma película en 3-D, y alguno con quien he heblado afirma que se sintió estafado por la cutre sensación que le provocaron aquellas supuestas tres dimensiones. Up, como Furia de Titanes, son películas hechas en dos dimensiones, y la conversión sólo afecta a los bolsillos del espectador, que cargan durante la proyección con unas gafas que poco o nada aportan a la experiencia cinematográfica.

El panorama es sombrío. Por un lado tenemos proyectos anunciados en 3-D que hacen ilusionarse a quienes disfrutamos con Avatar. Cosas como el reseteo de Spiderman podrían hacernos pasar momentos mágicos, y uno sueña con esos vuelos de Peter Parker entre los edificios vistos en el esplendor del 3-D. pero al mismo tiempo se anuncian reestrenos de clásicos con un dudoso lavado de cara que les adaptaría a las tres dimensiones. Toy Story, La Bella y la Bestia, Tiburón (recordemos que en su momento aquel Tiburón 3-D resultó fundamental para que la técnica cayese en el olvido…). Hollywood huele los dólares, pero con los míos que no cuente.

En cambio pasaré gustoso por taquilla con proyectos ambiciosos que hagan del 3-D una manera de experimentar cosas hasta ahora imposibles de sentir en las salas. Y creo que el señor Cameron debería de salir al paso de ese uso cutre e indebido de la tecnología que él ha popularizado contribuyendo a que el hecho de ir al cine suponga una experiencia visual inolvidable. Hollywood debería de recordar que aquel horrible experimento de colorear clásicos en blanco y negro tuvo como resultado la indiferencia y el rechazo de todos los cinéfilos. Hasta George Lucas tuvo que sufrir las iras de muchos fans que le recriminaron sus "modificaciones digitales" en las tres primeras películas de su saga galáctica. Las maravillas que disfrutamos en 2-D deberían de quedarse así, porque así lograron ganarse el corazón cinéfilo de todos quienes disfrutamos con esta manera de contar historias. Historias extraordinarias sin aditivos de última hora.

Feliz fin de semana…

Exposados

No es abril un mes prolífico en buenas películas en la cartelera. Es un mes que cinematográficamente hablando se sitúa entre la época de estrenos de las grandes del año que acapararon nominaciones a los Óscars, y el comienzo en mayo de la época estival, con los blockbusters que en este 2010 tendrá a Iron Man 2 como avanzadilla. Así, Exposados es la triste muestra del flojísimo nivel de la cartelera, una comedia insulsa y aburrida, que provoca muchos más bostezos que carcajadas.

Pero no debe de suponer una sorpresa, a pesar de la interesante pareja protagonista. Jennifer Aniston y Gerard Butler podrían haber sido estrellas rutilantes en una película con una buena historia, y, sobre todo, un buen director. Pero ojo con la filmografía de quien aquí se sitúa detrás de las cámaras: Andy Tennant es responsable de Sólo los tontos se enamoran, Por siempre jamás, Hitch y Como locos a por el oro…Comedias románticas ñoñas, estúpidas, que juntas no suman apenas cinco gags medianamente graciosos.

Exposados está exactamente en ese nivel. Tramas absurdas que son sólo una excusa para juntar a dos rostros guapetes del cine actual, que se esfuerzan por elevar el nivel de la cinta, misión de la que salen, como no podía ser de otra manera, escaldados.

Estamos ante una historia de amor-desamor, con una pareja recién separada que ve que sus destinos se unen de nuevo cuando él, ex-policía y ahora cazarrecompensas, recibe el encargo de detener a su ex, perseguida por la justicia por no presentarse a un juício. Una premisa que podría haber dado lugar a algo interesante, teniendo en cuenta precedentes de películas en las que la obligación y la necesidad empareja a personalidades que chocan, como ocurría en Huída a Medianoche, con Robert De Niro y Charles Grodin. Pero aquí nuestros queridos Butler y Aniston sólo pueden aportar sus destacados físicos ya que el guión no les permite ni un sólo momento de lucimiento artístico, ni juntos, ni por separado.

Junto a ellos, un nutrido grupo de personajes secundarios que reflejan asimismo la incapacidad de guionistas y director por parir una comedia mínimamente divertida, por no hablar de la lamentable trama policíaca que queda relegada a un discreto segundo plano.

Exposados es una comedia romántica que ni hace reír ni conmueve por su historia de amor. Y cuenta con todos esos clichés lamentables de las peores muestras de un género que siempre resulta atractivo cuando se hace bien. Huyan de ella…

Mi puntuación en IMDB:3.

  //www.imdb.com/title/tt1038919/