El Plan B

Jennifer Lopez vuelve al cine con una comedia romántica que permite su absoluto lucimiento, uno de esos proyectos en los que absolutamente todo se subordina a los deseos de la estrella de turno, hasta el importante detalle de situar como partenaire a un absoluto desconocido, de nombre Alex O`Loughlin, que hace lo que puede para meter la cabeza entre tanto primer plano y protagonismo desmedido de la chica. El Plan B es todo lo que antes de verla podríamos pensar: cine amable, inofensivo y, sobre todo, sobradamente mascado para quienes gocen de ese género que en otros tiempos proporcionó maravillas de un calibre inalcanzable en la actualidad. La comedia romántica antes era otra cosa, pero ahora es, desgraciadamente, algo muy parecido a esto…

Tampoco sorprenderé a nadie si afirmo que el principal problema de la cinta reside en la previsibilidad. De hecho, bastaría con ver el tráiler que se ha proyectado unas semanas antes del estreno para conocer al detalle toda la trama que se nos cuenta. Lo de la chica incapaz de encontrar al hombre de su vida que decide ser madre soltera y que conoce de repente a ese príncipe azul no es una mala idea de partida, pero enseguida llega la maquinaria sistemática para pasarle todo el barniz de los estereotipos y convertirla en un producto inequívocamente made in Hollywood. Pero afortunadamente la película ofrece unas cuantas escenas que, justo es admitirlo, son capaces de arrancarnos alguna sonrisa, en especial ese parto casero a cargo de una de las compañeras de la protagonista en la sterapias para madres solteras. Y tampoco sería justo si me olvidase del chico, el tal O`Loughlin, que demuestra cierta vis cómica, lo que le permite sobrevivir a la mediática Jennifer. La misma, por cierto, que se empeña en quitarse de encima esa losa en forma de reputación de estrella excesivamente glamourosa y estirada, protagonizando escenas de lo más patéticas e innecesarias como ésa en la que se pone hecha una guarra comiendo guiso con rebanadas de pan, con el absurdo objetivo de acercarse al resto de los mortales…Por no hablar de la forzada desmitificación de sus posaderas, las mismas que, según decían, tenía cubiertas con un seguro multimillonario…

A eso tendremos que agarrarnos para defender El Plan B, dado que el guión es de lo más simplón y que la dirección a cargo del debutante Alan Pou tampoco servirá como ejemplo en las escuelas de cine. Yo, que tengo mis propios iconos y mitos de la infancia, me quedo, además de con esas pequeñas virtudes citadas, con la entrañable presencia de Tom Bosley, actor de 83 años y de fecunda carrera televisiva, que puso rostro al bonachón sheriff Amos Tupper en la serie Se ha escrito un crimen, de la que engullí decenas y decenas de capítulos en mis años juveniles.

Mi puntuación en IMDB:5.

 //www.imdb.com/title/tt1212436/