Noche Loca

Resulta raro que exista una distancia tan sideral entre la película que hoy me toca comentar y la primera referencia cinematográfica que me vino a la mente mientras la veía. Noche Loca es una comedia cuya trama se basa en una confusión de personalidades que me hizo recordar esa obra maestra que es Con la muerte en los talones, sin duda una de mis pelis favoritas de siempre. Si a Cary Grant le confundían con George Kaplan, a los Foster, es decir, a Steve Carell y Tina Fey les confunden con los Tripplehorn, desencadenándose una trama que, desgraciadamente, enseguida deja de parecerse a la maravilla de Hitchcock. Y asistimos así a una desastrosa cinta que pone de manifiesto el lamentable nivel que actualmente presenta la cartelera…

Carell y Fey son dos excelentes cómicos, cuya reputación ha sido justamente labrada tras tantas magníficas sesiones televisivas. Pero resulta ridículo pensar que pueden estar por encima de un guión horrendo y de un director tan incoloro, inodoro e insípido. Shawn Levy ha dirigido, entre otras, Doce en Casa, Recién Casados, las dos entregas de Noche en el Museo, o aquel espantoso remake de La Pantera Rosa. Si alguien ha esbozado una mínima sonrisa con alguna de las películas citadas, que me lo haga saber. Noche Loca es más de lo mismo, una comedieta insulsa, aburrida y desafortunada, que ni el carisma de los dos intérpretes protagonistas puede salvar.

Se recurre mucho últimamente a esas historias en las que se sitúa a unos desubicados personajes en tramas y ambientes policiales, mafiosos o criminales. Es cierto que podría ser una premisa interesante, pero si se ofrece algo más que las primeras consecuencias de esa disparatada presencia de "gente normal" en contextos tan hostiles. Ni la reciente Exposados, ni, me temo, ese horror que hemos visto en forma de tráiler con Ashton Kutcher y Katherine Heigl dan el nivel suficiente como para que un paciente cinéfilo como yo, dispuesto a pasar un buen rato hasta con la más tonta de las comedias, se lo pase mínimamente bien.

Y es que ése es el principal inconveniente del género. Si intentas que el espectadort pase miedo y no lo logras, malo. Si intentas que se emocione o se conmueva y no lo logras, malo. Pero si tratas de que se ría y no lo hace…Por mucho que la pareja protagonista improvise e intente sobreponerse al nefasto libreto, la película deja de interesar muy pronto, justo cuando comprobamos que es una bobada más al servicio de unos actores que deberían de cuidar algo más los proyectos que escoje, independientemente del cheque. Y lo mismo sirve para tipos como Mark Walhberg, James Franco o el magnífico William Fichtner, que poco o nada ganan, profesionalmente hablando, con sus participación en semejante bodrio.

No me paro mucho con la trama porque tampoco se puede ir más allá de lo comentado. Tenemos a un soso matrimonio que se ve envuelto en una confusión que les lleva a tener que escapar de unos peligrosos delincuentes, todo ello en una ciudad de Nueva York, que, justo es decirlo, luce como realmente se merece. De hecho luce tan bien que a uno le da pena que sirva de contexto a semejante espanto de película.

Mi puntuación en IMDB:2.

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