Prince of Persia: Las Arenas del Tiempo

El productor es la estrella. Jerrry Bruckheimer lleva toda su vida sabiendo qué quiere ver el público en los cines, y como consecuencia directa de ello, amasando dólares. En esta ocasión adapta un famoso videojuego, que, ciertamente, se prestaba, por historia, ambientación y personajes, a ser convertido en un potente blockbuster veraniego. Para dar forma a sus intenciones megalómanas el avispado productor se ha juntado con Disney para tratar de repetir el enorme éxito cosechado con Piratas del Caribe. Pero va a ser que no…

Muchas cosas tienen en común las películas protagonizadas por Jack Sparrow y por el Príncipe Dastan. Ambas se encuadran en géneros realmente maltratados en la historia reciente de Hollywood. Ni los piratas ni las aventuras exóticas han tenido suerte en los últimos tiempos. Coinciden, además, en que tienen como protagonista a un actor mimado del sistema: Johnny Depp es de esos tipos que recogen críticas benévolas hagan lo que hagan, y Jake Gyllenhaal es uno más de tantos otros a los que enseguida se les considera como "el mejor de su generación". En definitiva, Disney pone rostros de prestigio a personajes aparentemente convencionales. Pero, como no podía ser de otra manera, si Depp adaptó a su personaje a su particular visión de las cosas, Gyllenhaal no es capaz de hacer lo mismo, aunque tampoco salga mal parado del asunto. O, dicho de otro modo, su Príncipe Dastan no será recordado como ese Jack Sparrow inolvidable. Tampoco el guión ayuda, puesto que todo se reduce a frases y diálogos no precisamente originales, y se echa en falta además el genial toque de humor que destilaba aquella primera aventura de los piratas.

Prince of Persia es, por tanto, un producto mucho más cercano al típico rompetaquillas. Y eso tampoco ha de ser malo, salvo que dirija Michael Bay. Aquí tenemos a Mike Newell, en su primera incursión en este tipo de cine, quien queda absolutamente eclipsado por la imponente figura del productor, algo parecido a lo que le ocurrió a Gore Verbinski, quien sí fue capaz sin embargo de hacerse un hueco. Newell se había acercado a estas tareas dirigiendo una película de Harry Potter, y como responsable de algún episodio de la serie Las Aventuras del Joven Indiana Jones, pero es más recordado por cosas como Donnie Brasco o La Sonrisa de Mona Lisa, películas muy alejadas de ésta.

La sensación que uno tiene al comienzo de la proyección es que está ante una versión frívola y comercialoide de El Reino de los Cielos, la película de Ridley Scott tan machacada por la crítica hace unos años. Unos créditos iniciales nos meten en la historia, a lo que también ayuda el interesante prólogo que nos cuenta la historia de Dastan antes de convertirse en príncipe. Llegados a ese punto, lo de siempre: acción, una historia de amor en la que Gemma Aterton parece directamente sacada de Furia de Titanes, como si hubiese empalmado un rodaje con otro, efectos visuales y poco más. Y un importante error en mi opinión, decisivo para que la cinta pierda muchos puntos: ese McGuffin en forma de daga mágica que permite viajes temporales, algo que resulta ciertamente fallido.

Me interesa Prince of Persia como producto de evasión y como recuperación de esas aventuras mitológicas olvidadas por el cine. Pero no ofrece nada que realmente merezca ser destacado. Es cine de rápido consumo y aún más rápido olvido, y es que me temo que este verano 2010 va a ser tristemente soso cinematográficamente hablando…

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0473075/