La Vida Privada de Pippa Lee

Hoy se estrena Eclipse, en una jugada comercial pensadísima, teniendo en cuenta que acaba de terminar el curso escolar. Hordas de adolescentes invadirán los cines estos días, aprovechando además que el Mundial concede un respiro dejando de haber partidos a diario. No está mal que se anime un poco la cartelera, aunque la peli sobre la que he publicado crítica en la web de la revista Acción, La vida privada de Pippa Lee, no está del todo mal. Os dejo el link:

//www.accioncine.net/reportajes/criticas/535-la-vida-privada-de-pippa-lee-.html

Espero que guste. Y sigamos confiando en que el verano traiga buenas pelis…

Abelardo Pérez Gabriel (1946-2010)

Es ésta una de esas entradas que sabes que no suscitará mucha atención, pero esta necrológica no recoge el fallecimiento de uno de esos secundarios (generalmente norteamericanos) al que sólo locos por el cine como yo podrían reconocer. Abelardo Pérez Gabriel era un actor, pero antes era una estupenda persona, paisano mío, cinéfilo empedernido y promotor de imprescindibles ciclos de cine clásico en las pantallas del único cine que existe en mi ciudad, para los que buscó financiación con ansia llamando a las puertas de todos los empresarios de la ciudad que pudiesen colaborar. Era, además, un entrañable cronista de la vida cinéfila de la ciudad, y fue autor de un estupendo libro en el que hacía un repaso de todos los cines que en su momento hubo en esta pequeña urbe.

Y era actor. Es cierto que nunca participó en ninguna película, y que no pudimos verle nunca en las pantallas de nuestro cine, pero se labró una fructífera carrera televisiva, participando en series tan exitosas como Al salir de clase, Nada es para siempre, Raquel busca su sitio, Hospital Central, Mis adorables vecinos, Aquí no hay quien viva o Libro de Familia, precisamente la serie que tuvo que abandonar para dedicarse a luchar contra una enfermedad que finalmente nos lo arrebató. Y todo ello después de haber demostrado ser un excelente actor en los escenarios teatrales. 

Hoy es un día triste. Descanse en paz, mi paisano Abelardo Pérez Gabriel.

//www.imdb.com/name/nm1065283/

Las 100 mejores pelis de la historia en lengua no inglesa

Estamos en verano, la época por antonomasia del cine más comercial y palomitero. Pero este año la cosa está tristemente floja…Y aprovecho para proponeros cambiar el chip durante un rato y disfrutar con el ránking que han elaborado los chicos de Empire, siempre dados a crear tops cinematográficos, alguno de los cuales ya os he recomendado por aquí en otras ocasiones. Esta vez han escogido las mejores pelis de la historia en lengua no inglesa. Como no podía ser de otra manera, nombres imprescindibles de la historia del cine como Kurosawa, Renoir, Fellini, Buñuel, Frtiz Lang o Murnau están ahí. A mi la lista me ha convencido, aunque no puedo perdonar el hecho de que una de mis pelis favoritas de siempre, la francesa Diabolique, se haya quedado fuera, aunque sí haya entrado El Salario del Miedo, otra maravilla de mi admirado Henri-Georges Clouzot.

Esto de las listas sirve para pasar un rato divertido, y, por supuesto, para abrir apasionantes debates, así que disponeos a recordar alguna de las mejores películas de la historia que no han sido paridas por Hollywood. Os dejo el link:

 //www.empireonline.com/features/100-greatest-world-cinema-films/default.asp?film=100

Es viernes y, aunque la cosa no pinte muy bien, veámonos en los cines…

Dollhouse (2ª temporada, y balance final…)

Proliferan últimamente las entradas sobre series de televisión en el blog, pero es que la cartelera cinematográfica está pasando por uno de los momentos más flojos que yo recuerdo en los últimos años. Y además no hace mucho que las principales series han cerrado temporada en los USA, por lo que estamos en época de balances…No es el caso, sin embargo, de Dollhouse, la rompedora serie de Joss Whedon que finiquitó su segunda temporada hace ya unos meses, aunque yo tenía pendiente una entrada para comentarla. Hasta aquí ha llegado esta historia de marionetas humanas, víctima de la feroz competencia por las audiencias que deja poco espacio a propuestas tan originales como ésta. Después de dos interesantes pero irregulares temporadas, Dollhouse se ha terminado…

Es evidente que esta edad de oro de la ficción televisiva exige ideas nuevas para llegar a una audiencia algo hastiada por los seriales de suspense y acción que abundan desde el fenómeno Lost. Es necesario enganchar al público, ya no sólo con un inquietante cliffhanger al final de cada capítulo, sino con una trama global original, pero suficientemente apta para cualquier espectador. Precisamente ése es, en mi opinión, el principal acierto de Fringe, con su locura argumental y sus tramas puntuales de ciencia ficción capaces de enganchar al espectador medio. Whedon urdió una historia que se apartaba de todo lo visto hasta ahora en la tele, en las antípodas de un producto tan trillado como Buffy, y aunque logró cierta atención al principio, quizás se excedió en su intento por apartarse de todo. Y, claro, las cadenas quieren, ante todo, audiencia, más allá de innovaciones formales y argumentales.

Ni el excelente trabajo de Eliza Dushku logró la renovación de la serie. Y, viéndola con perspectiva, fue una decisión lógica. Y no porque uno prefiera productos al uso como Smallville o Gossip Girl, ni sitcoms o esas series bélicas o de HBO que parecen encandilar a todo el mundo, sino porque en Dollhouse la cosa se había desmadrado. Joss Whedon empezó fuerte en sus intenciones rompedoras, con unos primeros capítulos sorprendentes, viró hacia lo convencional a partir del sexto episodio, quizás alarmado ante las decrecientes audiencias, culminó la primera temporada con más pena que gloria, y nos ofreció una segunda para atar cabos y cerrar todo el tinglado que había montado. Hubo de todo, desde episodios interesantes hasta auténticos fiascos. Lo mejor, sin duda, fue el trabajo de la protagonista y productora ejecutiva, y el de algún secundario sorprendente.

Dollhouse recurrió al manido tema de las grandes corporaciones capaces de todo para maximizar la cuenta de resultados. En este caso se trataba de vender marionetas humanas, personas a las que, mediante una increíble tecnología, se les borraba temporalmente su personalidad para introducirles otra distinta, susceptible de satisfacer las necesidades de un cliente falto de cariño, amor, sexo, seguridad o cualquier otra cosa. Mentes borradas, actores que en cada episodio interpretaban un papel distinto, dependiendo de la personalidad inserta…una dosis de originalidad quizás excesiva.

La serie fue dando tumbos desde el principio. Se introdujo la previsible trama de la marioneta que adquiere de nuevo la conciencia y trata, desde dentro, de sacar a la luz las miserias y los crímenes de la corporación. Eliza Dukshu se rebeló como una actriz estupenda, mucho más que una cara bonita. Su Echo fue sin duda lo mejor de la serie (sin desmerecer el trabajo de la soberbia Olivia Williams), y debería de abrirle las puertas a una sólida carrera en el cine, que de momento no ha llegado.

Desde que la serie mantuvo ese nudo argumental con Echo tratando de hundir poco a poco Dollhouse, los guionistas introdujeron sorpresas, malos infiltrados entre los buenos y ciertas dosis de violencia desatada. Fuimos conociendo algo más de la empresa, con tramas en otras sedes en las que trabajaban personajes interesantes, como el interpretado por Summer Glau, una de las protegidas de Whedon. Y todo desembocó en un final forzado, apocalíptico y fallido.

Dollhouse será probablemente disfrutada por quienes puedan verla ahora de un tirón, dejándose llevar por una propuesta alejada de casi todo lo que estamos acostumbrados a ver. Tiene capítulos excelentes, y bastantes ciertamente soporíferos. Pero el conjunto deja una sensación agridulce, terminando por lamentar las pocas y tardías concesiones que Joss Whedon realizó. Si hubiese sido lo suficientemente hábil como para conjugar sus intenciones con las de la cadena, sin duda la cosa hubiese distado mucho de ser lo que fue, una serie alargada y condenada a la cancelación.

Yo recordaré siempre a Echo, una chica capaz de hablar cualquier idioma, de desempeñar cualquier trabajo, de romper corazones y desatar pasiones, y, por supuesto, de desenmascarar a una ambiciosa y sanguinaria multinacional, de nombre Dollhouse

//www.imdb.com/title/tt1135300/

V (1ª temporada)

No se me ocurre una manera más descriptiva de definir las sensaciones que me ha provocado el esperado remake que hemos podido ver esta temporada de la mítica serie ochentera V: la decepción del año. Ni en el menos optimista de los pronósticos podría imaginar que estos doce capítulos serían lo que finalmente han sido, un compendio de tópicos, una historia tan trillada y floja que hacía que siempre esperases cierta mejoría en los siguientes, algo que nunca se produjo. En la cadena ABC se han aprovechado de un nombre, de una marca, para ofrecer un producto que los que crecimos y disfrutamos con la serie original no nos merecíamos. Y la han renovado…

El hecho de que esta nueva versión no me haya gustado nada no impide que sea objetivo al analizar la original, sobre todo teniendo en cuenta que la volví a disfrutar hace un par de años gracias a la correcta edición en dvd por parte de Warner. Aquélla era una propuesta loca, original y, sobre todo, contaba con un puñado de personajes carismáticos que otorgaban empaque a esa típica historia de lucha contra visitantes hostiles. Y además contaba con unos efectos visuales desfasados hoy, pero rompedores en su momento. Kenneth Johnson se ganó a todos quienes soñábamos con una Guerra de los Mundos cruel y divertida en la pequeña pantalla, y se lanzó a producir este remake, dicen que con vistas a perpetrar una película en el futuro. Pero ninguna de las virtudes de aquella estupenda serie original está presente en el remake. Es cierto que hemos crecido, que ya no somos los imberbes soñadores de antaño, pero con algo más de cuidado y de originalidad puede que yo, al menos, hubiese aprobado esta nueva V.

La verdad es que vistos estos doce episodios, yo no me quedo con nada, o con casi nada. Después citaré el único aspecto que puedo salvar, pero lo primero que hay que citar es la lamentable trama que los guionistas han hurdido para esta nueva versión. Tras un primer episodio interesante, marcada por la inevitable espectacularidad de la llegada de las naves a la Tierra, todo derivó en una historia fea, aburrida y previsible, en la que ni veíamos a los lagartos, ni asistíamos a sus cruentas fechorías contra los humanos, ni nada de nada. Por la trama han pululado aspectos fundamentales y entrañables de la serie original, como la Quinta Columna o el bebé mitad lagarto mitad humano, pero he tenido la sensación de que era sólo una excusa para llamar la atención de los fans ochenteros. La resistencia, por su parte, ha estado compuesta por personajes lamentables, sosos y aburridos, hasta el punto de lamentar el hecho de que Elizabeth Mitchell dejase Lost para formar parte de V. Hemos tenido con ella a un cura, un V redimido que empequeñece ante el entrañable Willy encarnado por Robert Englund, a un par de matones y a un periodista que tampoco está a la altura de Donovan. Y ni rastro de alguien comparable al Tyler que conocimos con el rostro del carismático Michael Ironside.

Los visitantes han sido guapetes ataviados con pijamas de diversos colores, que sólo han mostrado su realidad reptil de manera más que tímida, y que han estado encabezados por el único acierto de la serie, esa Anna interpretada por la sensual y magnética Morena Baccarin, que ha apuntado una maldad y una saña contra nuestar especia que quizás me haga albergar esperanzas en lo que pueda venir.

 

No alcanza el nivel de la mítica Diana interpretada por Jane Badler, pero de de verdad que poco más puedo rescatar. Supongo que tras el verano tendremos nuevos episodios en una segunda temporada que tendrá que cambiar mucho para que realmente merezca algo la pena. Ahora, en verano, veremos a los verdaderos lagartos, que este invierno han estado ausentes…

//www.imdb.com/title/tt1307824/

 

24 (8ª temporada, y balance final…)

Inevitablemente, habrá spoilers…

 

Se ha terminado 24. Y el vacío que nos deja su ausencia será, probablemente, irreversible. Jack Bauer ha protagonizado ocho temporadas, todas ellas igualmente disfrutables, igualmente entretenidas. Creo que ninguna otra serie, exceptuando las sitcom, ha logrado la regularidad de 24. Han sido ocho temporadas impresionantes, cargadas de acción, suspense y adrenalina pura. Y tras ver el final de esta última temporada, uno no sabría con cuál quedarse. Las ocho han sido buenísimas, y ése es el punto diferencial que hace que 24 pase a la historia. Jack Bauer ha vivido un nuevo día infernal, para goce de quienes buscamos en la ficción televisiva productos divertidos y de calidad.

Muchos se referirán al carácter innovador de la serie, en cuanto a estructura argumental, para justificar la trascendencia. Es cierto que el planteamiento de la serie, cuando fue concebida allá por el año 2001, era absolutamente rompedor: una historia que transcurría en tiempo real, una trama que se desarrollaba en un sólo día en la vida de nuestro protagonista, ese Jack Bauer que ha marcado para siempre la carrera de Kiefer Shuterland. Desde ese punto de vista es justo reconocer la originalidad y los méritos de los creadores. Pero para mi, por encima de eso, está la capacidad para garantizar ocho temporadas de 24 episodios cada una, sumando un total de 192 increíbles capítulos. Busco series que compitan con 24 en semejante regularidad y no las encuentro. Y eso que he seguido unas cuantas en estos últimos años.

Lost, Prison Break, House, Heroes, True Blood…me han proporcionado innumerables momentos de diversión. Pero todas ellas han mostrado síntomas de debilidad, de incapacidad para mantener el nivel en determinados capítulos, o, lo que es peor, en temporadas completas. Pero hemos asistido a ocho días en la vida de Jack Bauer inolvidables, para él, y para nosotros…

La octava temporada ha seguido escrupulosamente los parámetros que han caracterizado a toda la serie. Hemos asistido a conspiraciones, terrorrismo, infiltrados y acción a raudales. Y, como no podía ser de otra manera, ha mantenido un nivel igualmente elevado durante los 24 episodios. Es cierto que quizás haya habido algún detalle discutible en el guión, que después citaré, pero a cambio nos hemos reencontrado con antiguos personajes que han impregando a la historia de un encanto especial.

En esta ocasión Jack ha tenido que enfrentarse a los intentos por parte de un grupo terrorista de sabotear las negociaciones llevabas a cabo en las Naciones Unidas para firmar un tratado de paz en el siempre conflictivo Oriente Medio. Nuestro héroe se disponía a disfrutar de una apacible retirada en California junto a su hija y su nieta, pero, como siempre, al estar en el lugar equivocado en el momento inadecuado le llevará a tomar parte, y, por supuesto, a arreglar el tinglado. Pero en esta ocasión pagará un alto precio…

Hemos tenido asesinatos de jefes de estado, antiguos amores inesperadamente de vuelta (la maravillosa Renée Walker), la nueva demostración de carisma de la Presidenta Allison Taylor, la entrada en escena del ex-Presidente Charles Logan (demostración del talento del actor Gragory Itzin), la aparición del siempre carismático Michael Madsen y la reivindicación por parte de Freddie Prinze Jr. de que no sólo era un guapete sin registros.

Y, claro, hemos asistido a una nueva demostración de Jack Bauer, uno de los personajes fundamentales de la historia reciente de la televisión, y, para quien esto escribe, uno de sus héroes de acción favoritos de siempre, que esta vez ha tenido que lidiar con los malos en la ciudad de Nueva York.

He visto quizás alguna cosa mejorable en la trama. Me ha parecido excesivamente tramposo el recurso de situar como topo en la UAT al personaje de Dana Walsh, quien en los primeros episodios se mostraba superada por el acoso de un antiguo novio al que sus aliados terroristas podrían haber eliminado sin mayor aspaviento. Pero más allá de esa consideración, esta octava temporada de 24 ha resultado una nueva oportunidad para comprobar que cuando se tiene una buena historia y talentos encargados de ponerla en la pantalla, el resultado es una alta dosis de diversión.

Siempre ha sido Jack un personaje denostado por muchos. Es cierto que sus métodos en ocasiones eran discutibles, pero así era él, un tipo capaz de sacrificarlo todo por unos ideales, y por su país. 24 no ha de ser un ejemplo de nada, o, como mucho, de como ofrecer una serie de calidad desde el primero hasta el último de sus episodios. Ha sido sencillamente una ficción televisiva magistral, buena, casi una obra maestra de la televisión. Y nos ha contado la historia de un personaje violento, casi sanguinario, como tantos otros que hemos visto en la pequeña y en la gran pantalla.

Se ha hablado sobre la posibilidad de que se ruede una película que nos cuenta las últimas aventuras de Jack Bauer, y hasta he leído en los últimos días el rumor que sitúa juntos a Jack y a John McClane, dos personajes que sin duda guardan muchas semejanzas, aunque yo no soy precisamente un defensor de los cross-over. Pero si se nos dará la oportunidad de volver a ver a Jack, bienvenida sea. Porque Jack es ya, sin duda, uno de mis personajes de ficción favoritos de siempre. Gracias, y hasta siempre…

  

//www.imdb.com/title/tt0285331/

Crónica de un Engaño

Si hace unos meses llegaba a nuestras carteleras una película de 2008, Two Lovers, que aún no he podido ver pero que espero hacerlo pronto a la vista de las bueas críticas que ha recibido, ahora tenemos en los cines otra cinta que se estrena aquí con dos años de retraso, lo que pone de manifiesto el gris panorama que vivimos, con estrenos de saldo, películas pendientes y mediocridades varias. Crónica de un Engaño está dirigida por Richard Eyre, veterano cineasta que en 2006 estrenó la estupenda Diario de un Escándalo, en la que Cate Blanchett y Judi Dench mantenían uno de los mejores tours de force interpretativos de los últimos tiempos. Ahora, Liam Neeson y Antonio Banderas lo intentan, pero no lo consiguen.

Eyre vuelve a los temas morbosos, crudos y delicados que nos ofrecía en su anterior película. El adulterio cinematográfico siempre ha resultado atractivo, y, aunque en muchas ocasiones ha sido la coartada perfecta para rodar thrillers insulsos y repetitivos, uno no puedo olvidarse de aquel Breve Encuentro de David Lean, en el que la relación extra-conyugal era la perfecta excusa para contarnos una apasionante y contenida historia de amor. Crónica de un Engaño nos da el caramelito, pero nos lo quita de las manos justo cuando estábamos esperando disfrutarlo. Y es que estamos ante una película tristemente tramposa, que juega con el espectador de una manera descarada y, en ocasiones patética, mediante giros de guión que sin duda están de más en una obra escrita y dirigida por un tipo bastante más competente de lo que aquí demuestra.

Pronto nos desconcierta la trama. Nos interesa esa historia del matrimonio aparentemente idílico pero marcado por secretos inconfesables. Pero cuando estamos deseando conocer más detalles, observamos las primeras reacciones extrañas de los personajes, y los primeros y supuestos errores de guión, incoherentes con lo que uno supone que le están contando. Yo, ingenuo de mi, creía que estaba ante otra muestra del despotismo de un productor tirano que había decidido impregnar de tijeretazos la obra de un talentoso cineasta. Pero no. Ese mismo cineasta, al contrario, juega con nosotros a través de flashbacks, información sesgada y escenas embusteras. Una escena en la que los personajes de Banderas y Neeson se sientan a cenar nos desvela el meollo del asunto. Todo cuadra y tiene sentido, pero resulta triste comprobar que hasta los que saben de qué va esto del cine han de recurrir a estos trucos.

Sin duda es la interpretación de los protagonistas la que mantiene el interés. En especial las de dos de los mejores intérpretes del momento, Liam Neeson y Laura Linney. Nuestro Antonio Banderas alterna escenas meritorias con otras ciertamente patéticas, aunque su personaje no le permita lucirse. Él es ese otro hombre al que hace referencia el título original, casi un bufón, un chulo lamentable y repugnante que Banderas trata de hacer suyo lidiando como puede con las feas escenas que le toca protagonizar.

Richard Eyre ha sido siempre un excelente director de actores, y aquí, sin lograr los insuperables resultados de Diario de un Escándalo, también sale bien parado. Pero como guionista merece una colleja, ya que además de ese intento por jugar con el espectador como si fuera una marioneta, hay que apuntar otros errores, éstos involuntarios y que sin duda hubiese preferido que no estuvieran (sobre todo en lo que concierne a la relación entre los dos hombres, tan increíble como forzada).

Crónica de un Engaño ofrece un par de excelentes interpretaciones insertas en un guión tramposo y mediocre. Uno entiende que los distribuidores esperasen a un momento tan flojo como éste para estrenarla, porque la película no da para mucho. Con semejante panorama, no es de extrañar que los cines apuesten por ofertas variadas como la emisión del Mundial de fútbol, incluso en 3D. Hoy, que juega España, yo iré al cine, aunque sea para ver, como he hecho toda mi vida, una película.

Mi puntuación en IMDB:5.

 //www.imdb.com/title/tt0974613/

Rue McClanahan (1934-2010)

Poco más de un año después del fallecimiento de Bea Arthur, el pasado día 3 nos dejó Rue McClanahan, otra de las inolvidables chicas de oro, responsable de interpretar a la deslenguada y atrevida Blanche Devereaux. Con su muerte, Betty White es la única protagonista todavía con vida.

Rue McClanahan nació en Healdton (Oklahoma), en 1934. Estudió en la Universidad de Tulsa, donde se graduó cum laude, y más tarde interpretación con Uta Hagen en la academia Perry-Mansfield, como destaca el diario The New York Times, hasta que en 1957 debutó en los escenarios de Nueva York. Se dedicó al teatro en los años sesenta y se pasó a la televisión en los setenta. Su primer éxito fue en un papel secundario, Vivian, en la serie Maude (1972-1978).

Posteriormente le llegaría la máxima popularidad gracias a su papel en Las Chicas de Oro. Su Blanche Devereaux fue uno de los primeros personajes televisivos en hablar abiertamente de cuestiones como el sexo, el sida o los preservativos, temas candentes en la cambiante sociedad norteamericana de la década de los 80. Yo la recuerdo además, por su secundario papel en la genial Starship Troopers, de Paul Verhoeven.

Era la época de la merienda mientras veías la tele, una época maravillosa repleta de productos televisivos inolvidables. Las Chicas de Oro era uno de ellos.

Descanse en paz, Blanche, descanse en paz, Rue McClanahan…

//www.imdb.com/name/nm0001516/

Jacuzzi al Pasado

Jacuzzi al Pasado es una nueva muestra de un sub-género que se ha popularizado en los últimos tiempos: comedias fantásticas, más o menos alocadas, con un detalle de guión que desencadena una historia tan absurda como simplona, pero que, en determinadas ocasiones, puede resultar divertida. Si en Click Adam Sandler disponía de un mando a distancia con poderes extraordinarios, aquí tenemos a un grupo de chiflados que se encuentra con un jacuzzi capaz de transportarles al pasado. Una locura francamente entretenida por momentos…

Pero la fórmula no es del todo nueva. ¿Qué era Los Cazafantasmas sino una comedia de ciencia-ficción? Es evidente que con aquella película se tocaron las teclas precisas de la manera adecuada, componiendo sin duda la mejor muestra del sub-género. Y es que no resulta fácil acertar con este tipo de premisas. En Jacuzzi al Pasado encontramos una de las virtudes que hicieron grande a Los Cazafantasmas, ese reparto repleto de talento, lastrado por un guión que evidentemente no puede permitirles un lucimiento desmedido, pero todos ellos con una vis cómica capaz de levantar una película. Hasta John Cusack, productor y supuesto toque de qualité, se destapa como un solvente cómico. Claro que lo de Craig Robinson y Rob Corddry es otra cosa…

Los dos desconocidos actores son sin duda lo mejor de una película facilona y vacua de pretensiones. Pero con ellos nos reímos bastante. Desde la escena en la que se meten en el jacuzzi por primera vez hasta esa apuesta que les obliga a practicar sexo oral, Robinson y Corddry demuestran que el cine americano está repleto de cómicos por descubrir, al menos en nuestro país. El trío protagonista asume, en fin, que están trabajando en una cinta loca, absurda, escatológica y disparatada, pero logran el objetivo fundamental: que la audiencia no la englobe en el caca-culo-pedo-pis tan habitula en la comedia norteamericana.

También ayuda a que la película sea llevadera ese entrañable homenaje a los 80, década convulsa pero interesante, que los de mi generación añoramos sin remisión. La supuesta fiesta retro que creen vivir los protagonistas se convierte en una colección de guiños y gags, con vídeos de Reagan, calentadores, walk-mans y pelos abombados. Y, claro, no pueden faltar los inevitables chistes acerca de la evolución tecnológica producida desde esa década hasta la que realmente viven los protagonistas.

Que nadie se confunda. Jacuzzi al Pasado no es una maravilla, pero tampoco la bazofia que muchos, yo el primero, podríamos pensar tras ver la premisa inicial. Es una comedia fantástica que por momentos resulta bastante graciosa, con un reparto que merece un reconocimiento. Hay quien con más mimbres logra mucho menos, y yo respeto mucho a quien es capaz de sacarme una carcajada.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1231587/