Pretty Woman

He publicado en mi blog de la web de la revista Acción un artículo sobre Pretty Woman, una de mis películas favoritas de siempre, y auténtico icono de la comedia romántica. Os dejo el link:

//www.accioncine.net/blogs/flying/552-pretty-woman-la-mejor-comedia-romantica-de-la-historia.html

Espero que guste. Este bloguero se va de vacaciones y volverá a mediados de agosto. Como no podría ser de otra manera, iré al cine en estos días, y cuando vuelva expondré aquí mis opiniones sobre Toy Story 3, Pesadilla en Elm Street, El Equipo A, y, por supuesto, Origen, la esperadísima peli de Christopher Nolan.

Veámonos en los cines…

 

 

Antonio Gamero (1934-2010)

Una necrológica que tenía pendiente. Hace unos días fallecía uno de esos rostros amables que abundan en nuestro cine. Antonio Gamero era uno de esos secundarios que si en vez de haber nacido aquí lo hubiese hecho en Hollywood se nos habría ido con varios oscars en su haber. Y es que nuestro cine está repleto de secundarios maravillosos, de esos que engrandecen la profesión, alejados del oropel y la estela de glamour que suelen destilar las estrellas, siempre más jóvenes y atractivas.

Antonio Gamero nació en Madrid en 1934. Comenzó estudios de Derecho que más tarde abandonaría y trabajó en la Compañía Telefónica. Aunque su intención inicial fue la de convertirse en director de cine, y para ello se matriculó en la Escuela Oficial de Cinematografía, terminaría encaminando su carrera hacia la interpretación, en la que destacó como un notable actor de reparto en una filmografía que abarca más de 120 títulos.
En su filmografía destacan títulos como ‘Habla mudita’ (1973), ‘Asignatura pendiente’ (1977), ‘Truhanes‘ (19839, ‘La vaquilla’ (1985), ‘El bosque animado’ (1987) o ‘Manolito Gafotas’ (1999).
También participó en varias series. Entre sus incursiones en televisión se incluyen ‘La huella del crimen’ (1984), ‘Cosas de dos’ (1984), ‘La banda de Pérez’ (1997), ‘Hermanas’ y ‘Manolito Gafotas’ (2004). Aunque fue con ‘Médico de familia’ (1995) con la que mayor popularidad consiguió.
Persona de reconocido compromiso político, ingresó en el Partido Comunista de España en el año 1957, cuando el partido estaba todavía muy lejos de salir de la clandestinidad y fue condenado por su activismo político a dos años de prisión , que pasó en la Cárcel de Carabanchel.
Descanse en paz, el entrañable y buen actor, Antonio Gamero…

Una hora más en Canarias

Es evidente que el cine español necesita nuevas fórmulas y géneros que le aparten de esa desconsideración que buena parte del público le tiene. Hacen falta nuevas tramas, nuevas maneras de acercar al potencial espectador hastiado de, lo que comúnmente se denominan comedias chuscas y dramas guerracivilistas. En este sentido, el nombre de David Serrano se destacó hace unos años como fundamental en esa tarea de renovación de nuestro cine, gracias a sus guiones para películas tan exitosas como El otro lado de la cama o Días de Fútbol, un musical y una comedia de factura pocas veces vista por estos lares, frescas y apetecibles, que, como no podía ser de otra manera, lograron un importante reconocimiento de crítica y una muy jugosa taquilla. Ahora nos presenta, como director, Una hora más en Canarias con la que trata de consolidarse como renovador de la industria, aunque en esta ocasión la cosa no le ha salido tan bien.

Estamos, a priori, ante una nueva comedia de enredo que, a pesar de no resultar tan redundante como tantas y tantas otras en el cine patrio, sí podría alejar a ciertos espectadores tras ver el tráiler. Serrano pronto avisa de que, como el resto de su cine, quiere liberarse de pesadas cargas y ofrecer algo nuevo. Y, sin duda buscando repetir el éxito pasado, propone una historia loca, de devenir incierto, acompañada de pequeños números musicales. Estamos ante una comedia romántica en la que un achico, el competente Quim Gutiérrez, es objetivo de tres chicas que se disputan su amor, con negocios de por medio y una acción que transcurre en Canarias, en donde el guionista y director encuentra el lugar perfecto para encuadrar escenas y tramas.

El problema fundamental es que el libreto se queda en tierra de nadie. Una hora más en Canarias no funciona como comedia, ya que aunque parece que puede arrancar bien y ofrecer carcajadas durante todo el metraje, son pocas las escenas ciertamente graciosas, y mucho menos como musical, ya que la valentía del guionista se ve encorsetada por los temores de apartar a los típicos detractores del género. Por ello los números musicales de la película se quedan reducidos a la mínima expresión, con recursos tan pobres como hacer que los protagonistas canten durante una escena unos pocos segundos, mientras son secundados por un reducido número de bailarines que surgen de la nada en un breve período de tiempo. Parece que David Serrano huye de lo que hizo grande a los buenos musicales de antaño, y que sin duda contribuyó al éxito de El otro lado de la cama: allí no había complejos, se cantaba y se bailaba con el acierto además de que se trataba de canciones por todos conocidas. Ahora, parece que se echa el freno de mano, por si la gente se agobia…

Y sin embargo, los diálogos son, en ocasiones, de una teatralidad mayúscula, que en nada ayuda a que nos creamos la historia. Quim Gutiérrez alterna escenas creíbles con otras en las que parece un mal actor sobre las tablas de un escenario. Los tonos de voz, la forma de decir las frases…todo parece falso, precisamente la clave de los buenos musicales, cuando somos capaces de aceptar que los personajes canten y bailen en medio de una escena.

Lo mejor, sin duda, es el trabajo de Angie Cepeda, una chica que con su trabajo soporta todo el peso de una película que pierde fuelle a medida que avanza el metraje. No está mal tampoco Miren Ibarguren, quien protagoniza los momentos más simpáticos con su papel de novia celosa y esquizofrénica.

Finalmente, una historia que parecía bien construída se deshace como un castillo de naipes, como si no se hubiese sabido rematar, lo que hace que el sabor de boca que nos deja sea más agrio que dulce. Pero no quiere terminar sin destacar lo mucho que me ha gustado ese personaje volador, víctima de la fuerza más poderosa del ser humano, la capacidad de amar, que posibilita que volemos sin necesidad de capa.

Quizás se merecía mejor suerte el bueno de David Serrano. Pero no basta con pretender innovar, sino que hay que hacerlo bien. Pero seguro que lo logrará otra vez, porque ya ha demostrado que sabe de qué va esto.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1161411/

Noche y Día

Tom Cruise se cuela en esta deplorable cartelera veraniega buscando su hueco, sin duda apartando a codazo limpio a tanta y tanta mediocridad estival, todavía apurando su momento tras los ecos (y el vacío de salas) que provocó el Mundial de fútbol. La rutilante estrella, acompañada de Cameron Díaz, se da un nuevo homenaje en forma de abusivos y constantes primeros planos y escenas de acción ciertamente espectaculares. Pero la película, aún con sus momentos indudablemente divertidos, parece un divertimento veraniego de poco empaque, facturado con prisas, en pocos días, y, como no podía ser de otra manera, con una historia de profundidad semejante a la de un charco. Divierte, pero del amigo Tom nos esperábamos algo más…

Mission Impossible II es el primer título que se nos viene a la cabeza tras ver Noche y Día. De hecho, ésta podría haber sido la nueva entrega de la saga de Ethan Hunt, siempre que hubiese contado con un guión más completo y, por supuesto, un villano de altura. Pero el tono desenfadado y, sobre todo, las increíbles misiones de este Roy Miller encarnado por Cruise, nos remiten directamente a aquella primera hora de metraje de la segunda película de Mission Impossible, dirigida por John Woo, y que a mi me parece la perfecta película veraniega. Y, lamentablemente, coincide con ésta en un lamentable error de guión, que por estos lares debería de haber condenado a la película a la más absoluta indiferencia, por despreciar de semejante manera aspectos tan arraigados en nuestra cultura.

Y es que, de nuevo, una película de Tom Cruise confunde churras con merinas. Uno ya no recuerda cuál era la metedura de pata de Mission Impossible II, en lo referente a fiestas populares españolas. Creo recordar que se mezclaba la Semana Santa con las Fallas. En Noche y Día se celebra San Fermín, con una espectacular escena entre los toros corriendo por las calles de…Sevilla. Ignoro la cantidad exacta de gente que ha trabajado para que la película viera la luz, pero tratándose de una producción de este tipo, se contarán por centenares. Y nadie, nadie ha podido explicarle al guionista, al tal Patrick O`Neill, aspectos tran relevantes de nuestra cultura.

Ni siquiera un Jordi Mollá que es de suponer se habrá limitado a rodar un par de días y cobrar el suculento cheque. Qué fácil hubiese sido dotar a la película de un mayor rigor y no ofender a nadie. Y mira que no soy yo especialmente exigente con estos productos veraniegos, pero llueve sobre mojado.

Más allá de errores detestables, Noche y Día tiene muchas cosas de ésas que ansiamos ver fresquitos en una sala de cine, escapando de estos calores. La acción es, sencillamente, impecable, y justo es reconocer que Tom Cruise ha dado con el registro perfecto para este tipo de cintas, sin duda aprovechando su experiencia con las tres películas del agente Ethan Hunt. Sus miradas, sus reacciones como agente secreto resultan convincentes, y la escena del avión al principio de la película demuestra la enorme química y complicidad que destila al lado de una Cameron Díaz que también está muy bien en su papel de chica ingenua atrapada en una historia de buenos y malos. Nos falta un malo solvente. Ni Mollá ni un insulso Peter Sarsgaard logran destacar.

Lástima de película. Con un guión más trabajado y un malo importante podríamos haber estado ante la película del verano 2010. Pero será una más de este horrendo estío cinematográfico. Pero estamos a pocos días del estreno de Inception, la peli de Christopher Nolan, que, probablemente, se llevará el honor de salvar la cartelera veraniega de la más absoluta mediocridad.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt1013743/

Todos están bien

Es ésta una película desconcertante, alejada de los convencionalismos que uno podría esperar encontrarse cuando se fija, simplemente, el el póster. Esa imagen almibarada de una familia, encabezada por el patriarca De Niro, nos lleva a imaginarnos en un primer momento la típica producción amable made in Hollywood, con sus buenas intenciones, sus personajes políticamente correctos y su inevitable happy end. Pero pronto advertimos que la cosa no va por ahí, algo que ya imaginarían, en cierto modo, quienes repararon antes de verla en que se trata de un remake de la película de 1990 de Giuseppe Tornatore, un drama ácido del que ha heredado esta película una visión pesimista de la existencia que puede amargarle el visionado a más de uno.

Otra peli nos viene a la memoria. A propósito de Schmidt fue un lucimiento de Jack Nicholson de hace unos años en el que el actor interpretaba a un viúdo desubicado ante su nueva situación vital. Justo un calco del personaje de De Niro, quien en esta película soporta el añadido de unos hijos que se preocupan más de sui mismos que de su padre. Además del personaje central, esta película comparte con aquella el tono pesimista y la mesura en la narración.

Y no es fácil que Hollywood oferte semejante pesimismo. Por mucho que el final trate de compensar parte de toda la amargura que destila la cinta, no es habitual que la Meca del Cine venda entradas para asistir a funerales. Pero puede que el desarraigo se incremente por la excelente interpretación del protagonista. Robert De Niro lleva unos cuantos lustros escogiendo los más lamentables guiones, las más horrendas películas, hasta convertirse casi en una caricatura de lo que fue en los 70, 80 y parte de los 90. Esta película lo tenía todo para ser un olvidable registro más de un tipo que parece moverse sólo por el dinero, casi en la misma línea que su colega Pacino. Pero afortunadamente Todos están bien es una nueva demostración de talento de alguien que tiene que estar muy mal de pasta para embarcarse en cosas como Las Aventuras de Rocky y Bullwinkle o El Escondite.

Hay escenas estupendas y emotivas, como las revelaciones que surcan por los hilos telefónicos, o la llegada del padre al ensayo de la banda de música en la que toca su hijo. Y hay, además, una actuación impecable de uno de los mejores actores que el cine ha dado. Le falta, quizás, más profundidad en la historia y un mayor desarrollo de los otros personajes.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0780511/

Eclipse

Con una cartelera tan horrenda como la que hemos tenido en los últimos dos meses, uno esperaba como agua de mayo la llegada de esta tercera entrega de una saga que a mi, particularmente, no me interesaba demasiado. Pero teniendo en cuenta que la segunda me había gustado más de lo que esperaba, me apetecía sentarme en la butaca y ver un blockbuster con mis palomitas y mi refresco, que estamos en un largo y cálido verano. Eclipse está rompiendo la taquilla, e incluso yo, que esperé más de dos semanas para verla, tuve que padecer los agobios de una muchachada excitada. Aunque lo peor fue comprobar que la saga me interesará aún menos tras haberla visto. Eclipse es un espanto mayúsculo.

Mi optimismo se basaba, además del hecho de que Luna Nueva no me había disgustado, en que detrás de las cámaras estaba ahora David Slade, el director de la estupenda 30 Días de Oscuridad, y quien supuestamente debería de haber aportado un tono tétrico y oscuro a la saga. Pero de nada vale contratar a alguien competente para que dirija el cotarro si no tienes guión. Desconozco, como no podría ser de otra manera, el nivel literario de las novelas en las que se basan estas películas, pero si el tercer libro tiene la enjundia de la tercera peli, alguien debería, en un acto de justicia social, ceder buena parte de los ingentes beneficios que le ha reportado la obra a beneficencia.

Aunque una vez vista, podemos hacernos una idea de lo ocurrido. Luna Nueva se estrenó, si no recuerdo mal, en el pasado mes de noviembre, casi un año después de la primera. Pero entre la segunda y esta tercera han pasado seis meses escasos, como si hubiesen querido rodarla a toda máquina para tenerla calentita justo en la temporada pre-estival, cuando la chavalada está de vacaciones y puede ir al cine compulsivamente, muchos pagando, me temo, más de una entrada en días diferentes para volver a ver a Bella, Jacob y Edward.

Eclipse es una película sin guión, una sucesión de escenas repulsivas protagonizadas por un trío tan empalagoso como carente de interés. Juega simplemente la baza del triángulo amoroso, para estirar el chicle y alimentar el morbo, para regocijo de quienes desconocen, no ya a John Ford o a Billy Wilder, sino a Christopher Nolan o a Jason Reitman. En otras palabras, Eclipse es cine, pero un cine dirigido (astutamente, eso sí) a un tipo de público muy concreto, la juventud en fase de desarrollo hiper-hormonal que encuentra en ese mundo de vampiros y hombres-lobo la traslación de sus oníricos deseos sentimentales. Mira que los de mi generación alucinábamos con Sensación de Vivir, pero ahora los guapetes del audiovisual son pálidos, tienen colmillos o sufren transformaciones con la luna llena.

Lo triste es que les hubiera sido mejor, creo yo, realizar una mínima concesión. En 126 minutos de película podrían haberse ahorrado algo de merengue, y ceder algo más de protagonismo a los Volturis, quienes ven como por segunda vez quedan relegados a un lamentable segundo plano, cuando son los personajes, sin duda, más interesantes de la función. Pero no, aquí hay que darle a las masas besitos, tocamientos incompletos y arrumacos entre la chica y sus polluelos. Ya puestos, podrían haber incluído un menage a trois.

Triste balance por tanto el de la saga Crepúsculo. Una primera floja, una segunda correctita, y una tercera lamentable. Al menos los vampiros seguirán estando de moda, y eso puede que se traduzca, espero, en alguna buena peli en un futuro no muy lejano. A mi, desde luego, éstos me interesan cada vez menos.

Mi puntuación en IMDB:4.

//www.imdb.com/title/tt1325004/

Star Wars, Episodio III; La Venganza de los Sith

 

Tengo muchas cuentas pendientes en relación a los contenidos del blog, entre ellas volver al ritmo de actualización que tenía hasta hace poco, pero con la paupérrima cartelera y la falta de tiempo me está resultando complicado…Pero además tengo pensado dedicar entradas potentes a alguna de las sagas que más nos gustan a todos, entre las que está, por supuesto, Star Wars. De momento, y a la espera de que lleguen pelis a las salas y de que yo tenga más tiempo, copio y pego la breve opinión sobre el Episodio III que en su día envié a la sección El Lector Opina, de la revista Acción.

Podrá gustar más o menos, pero el estreno de La Venganza de los Sith es uno de los acontecimientos más importantes en la historia de la industria cinematográfica. Para los que nos consideramos “cinéfagos” ( no es que nos guste el cine, es que nos nutrimos vitalmente de cine…), el 19 de mayo de 2005 será recordado independientemente de que la película estrenada ese día fuese más o menos buena. Pero lo mejor es que, aunque no alcanza la genialidad de la antigua trilogía, el acto final de la saga galáctica nos reconcilia en parte con las aventuras, la emoción y los personajes que se habían perdido entre amenazas fantasma y ataques de clones. Lucas nos sigue abrumando con efectos digitales y muñecos susceptibles de ser transformados en figuras para coleccionistas, pero también es cierto que aquí hay puro cine, malos y buenos, drama y comedia, un ritmo endiablado…Es una más que digna despedida, sobre todo teniendo en cuenta los dos nefastos precedentes. Es, además de un epílogo coherente, todo un homenaje al cine de género, ya que la saga de Star Wars representa la esencia del cine de aventuras, acción y fantasía, reforzada además con la presencia del genial Christopher Lee, todo un icono de este cine, que no podía faltar tras la presencia de Peter Cushing en la antigua trilogía. Y es que la Hammer, Star Wars, Tolkien, Marvel y DC, representan los mundos a los que nos gustaría pertenecer, en donde habitan los seres de los que nos gustaría ser amigos, de ahí la trascendencia del evento celebrado ese ya mítico jueves 19 de mayo. Y para más regocijo todo encaja: lo digital empalma perfectamente con el cartón-piedra de antes, vemos a Chewbacca, al Emperador, a Luke y a Leia, contemplamos los cimientos de la Estrella de la Muerte, nace Darth Vader, y lo mejor, después de tanto tiempo, escuchamos en pantalla grande y con sonido THX a Constantino Romero…

 

//www.imdb.com/title/tt0121766/

Presidio (Prison)

Uno quiere ir al cine, ansía sentarse nuevamente en una cómoda butaca para disfrutar de una historia (que sea buena ya es, quizás, pedir demasiado), pero habrá que seguir esperando. Y es que entre el lamentable estado de la cartelera y que lo único que puede merecer la pena es Eclipse, precisamente el motivo por el que los cines están tomados por la chavalada babeante por la Kristen, el Pattinson y el Lautner, no es posible ir. Salvo que me meta a ver Marmaduke, Garfield o semejantes, y va a ser que no…Este viernes llegan Tom Cruise y Cameron Diaz, y supongo que la locura por vampiros y licántropos irá decreciendo. Pasado el Mundial de fútbol, más cine, y hoy me apetece hablar de Presidio, un divertimento entrañable del que fue en su momento uno de mis directores favoritos…

Ya he comentado por aquí en otras ocasiones lo mucho que me gustaba en cine de Renny Harlin. En el primer lustro de la década de los 90 él fue el auténtico renovador del cine de acción, digno relevo de tipos como John McTiernan o John Frankenheimer. Harlin se integró en el sistema con una secuela de Pesadilla en Elm Street, sin duda la menos mala de todas aquellas infames pelis, y sólo dos años después nos regaló esa maravilla que es La Jungla 2, con la que logró lo que parecía imposible, mejorar el trabajo de McTiernan en la primera, que ya había sido sublime. Tras la sobrevalorada Las Aventuras de Ford Fairlane volvió a demostrar su talento con Máximo Riesgo (a la que dediqué un artículo en mi blog de la web de Acción), y después empezó el declive. En 1988 rodó su primera producción íntegramente norteamericana: Presidio fue una pequeña película carcelaria, ese género tan agradecido que con poco da mucho, un notable ejercicio de suspense, violencia y acción, que ya permitía intuír lo bien que se manejaba Harlin con las escenas de adrenalina.

Las cárceles en el cine funcionan de maravilla. Y no hace falta remitirse a las más brillantes muestras del género. Hay muy buen cine más allá de Cadena Perpetua, El Hombre de Alcatraz o La Evasión. En Presidio Renny Harlin nos contó una aterradora historia que ocurría en una prisión, que era reformada tras años de abandono, justo después de terribles sucesos. Dos hombres serán protagonistas cuando se abre de nuevo. Viggo Mortensen logró su primer papel de relevancia en el cine, y demostró a unos pocos lo que más tarde a muchos, que era un actor excelente. En Presidio era un recluso importante, el típico poco hablador pero de carisma suficiente como para hacerse respetar entre la chusma, y que jugará un papel fundamental para resolver las terroríficas muertes que acontecen.

Supongo que el nombre de Lane Smith no dice mucho, pero su cara bastante más. Él era el pérfido Nathan Bates en la mítica serie V, y en Presidio era el alcaide Warden Eaton Sharpe, aunque ya había asumido un rol de menor jerarquía en la prisión justo cuando ocurrieron los hechos que provocarían su cierre.

 

Ellos son los ejes fundamentales en la trama de Prison. Renny Harlin les cedió buena parte de la relevancia de una película que respira cine ochentero por los cuatro costados. Estamos ante una película que no aporta mucho desde el punto de vista estilístico o argumental, pero que resulta perfecta para pasar un buen rato en una calurosa noche veraniega, además de servir para comprender la evolución del director finlandés. Y justo es decir que trató de ir algo más allá en las típicas tramas carcelarias. Presidio es la justa precursora de La Milla Verde, y, sobre todo, de tantas y tantas películas de argumentos sobrenaturales y misteriosos en pequeños escenarios, como más tarde veríamos, por ejemplo, en El Espinazo del Diablo. Muertes, misterio, fantasmas entre las paredes de una tétrica residencia…

Que nadie piense que estoy recomendando una absoluta maravilla, pero quien siga este blog con asiduidad sabrá que me gustan las pequeñas divertidas películas. Yo llegué a Presidio por lo mucho que me gustaba el cine de su director, pero cualquiera puede pasar un buen rato con su primera interesante peli. Y de paso, los de mi generacíón, los que hoy tengan treinta y tantos, podrán recordar la época del despegue de los videoclubs y las cintas de VHS con aparatosas carátulas.

Y vista hoy, aún permite pasar un buen rato, además de recordar al que fue uno de los más prometedores cineastas del cine más frívolo y palomitero.

 //www.imdb.com/title/tt0095904/

Daños y Perjuícios (3ª temporada, y balance final…)

Vuelvo tras unos días de asueto, para comentar el final de una de las series más injustamente tratadas del actual panorama televisivo. Es cierto que la tercera y última temporada ha bajado el nivel, pero Daños y Perjuícios se va tras tres años estupendos, de un resultado global notable, y permitiendo la reivindicación de una de las mejores actrices de las últimas tres décadas, una Glenn Close que encontró en el papel de Patty Hewes todo aquello que el cine le negó en los últimos lustros. Esa abogada cabrona es ya, sin duda, uno de mis personajes televisivos de referencia.

La tercera temporada ha seguido el patrón de las geniales dos temporadas anteriores. Conocemos parte del desenlace a través de inquietantes escenas que adelantan hechos futuros, aunque, evidentemente, no sabemos cuáles han sido los sucesos que han propiciado lo que vemos. Todo lo desencadena un mediático caso judicial, en el que Patty Hewes surge como defensora de una causa débil, pero ya tenemos claro que la exitosa abogada es un personaje perverso, cruel y manipulador…Es mala, aunque su maldad difiere enormemente de la que mostraba su personaje en Atracción Fatal. Patty Hewes es refinada, ambiciosa, manipuladora y desesperadamente asquerosa.

En la tercera temporada el caso que ocupa toda la trama es algo menos interesante que en las temporadas precedentes. Intenta ser reflejo de la crisis económica mundial, y Louis Tobin aparece como una especie de Madoff, ese estafador que arruinó a miles de familias con sus trapicheos de alto standing.

Daños y Perjuícios ha sido sin duda un perfecto vehículo de lucimiento para varios intérpretes que vivieron del éxito en los 80, pero que habían desaparecido a partir del último lustro de la década de los 90. Empezando por la propia Glenn Close, siguiendo por Ted Danson en la primera temporada, William Hurt en la segunda y un sorprendente Martin Short en la tercera. Y con ellos, nuevos valores que no desentonan, liderados por una Rose Byrne de un magnetismo enorme, siempre lidiando con la pérfida Patty.

Lo mejor de la serie ha sido, además de su reparto, la capacidad para enganchar al espectador con un ritmo pausado, sin la adrenalina que desprenden series como 24, Lost y tantas otras. Aquí asistimos a los acontecimientos de una manera mucho más reposada, disfrutando de tramas sencillas pero interesantes, en las que no faltan la corrupción, el asesinato y la ambición de unos personajes inolvidables.

Patty Hewes será siempre un referente, aunque esta tercera temporada no haya sido tan buena como las otras dos. No habrá una cuarta entrega, y es que si no estás en HBO no es fácil que te dejen ofrecer calidad con un formato como éste.

Pero ha merecido la pena.

//www.imdb.com/title/tt0914387/