Presidio (Prison)

Uno quiere ir al cine, ansía sentarse nuevamente en una cómoda butaca para disfrutar de una historia (que sea buena ya es, quizás, pedir demasiado), pero habrá que seguir esperando. Y es que entre el lamentable estado de la cartelera y que lo único que puede merecer la pena es Eclipse, precisamente el motivo por el que los cines están tomados por la chavalada babeante por la Kristen, el Pattinson y el Lautner, no es posible ir. Salvo que me meta a ver Marmaduke, Garfield o semejantes, y va a ser que no…Este viernes llegan Tom Cruise y Cameron Diaz, y supongo que la locura por vampiros y licántropos irá decreciendo. Pasado el Mundial de fútbol, más cine, y hoy me apetece hablar de Presidio, un divertimento entrañable del que fue en su momento uno de mis directores favoritos…

Ya he comentado por aquí en otras ocasiones lo mucho que me gustaba en cine de Renny Harlin. En el primer lustro de la década de los 90 él fue el auténtico renovador del cine de acción, digno relevo de tipos como John McTiernan o John Frankenheimer. Harlin se integró en el sistema con una secuela de Pesadilla en Elm Street, sin duda la menos mala de todas aquellas infames pelis, y sólo dos años después nos regaló esa maravilla que es La Jungla 2, con la que logró lo que parecía imposible, mejorar el trabajo de McTiernan en la primera, que ya había sido sublime. Tras la sobrevalorada Las Aventuras de Ford Fairlane volvió a demostrar su talento con Máximo Riesgo (a la que dediqué un artículo en mi blog de la web de Acción), y después empezó el declive. En 1988 rodó su primera producción íntegramente norteamericana: Presidio fue una pequeña película carcelaria, ese género tan agradecido que con poco da mucho, un notable ejercicio de suspense, violencia y acción, que ya permitía intuír lo bien que se manejaba Harlin con las escenas de adrenalina.

Las cárceles en el cine funcionan de maravilla. Y no hace falta remitirse a las más brillantes muestras del género. Hay muy buen cine más allá de Cadena Perpetua, El Hombre de Alcatraz o La Evasión. En Presidio Renny Harlin nos contó una aterradora historia que ocurría en una prisión, que era reformada tras años de abandono, justo después de terribles sucesos. Dos hombres serán protagonistas cuando se abre de nuevo. Viggo Mortensen logró su primer papel de relevancia en el cine, y demostró a unos pocos lo que más tarde a muchos, que era un actor excelente. En Presidio era un recluso importante, el típico poco hablador pero de carisma suficiente como para hacerse respetar entre la chusma, y que jugará un papel fundamental para resolver las terroríficas muertes que acontecen.

Supongo que el nombre de Lane Smith no dice mucho, pero su cara bastante más. Él era el pérfido Nathan Bates en la mítica serie V, y en Presidio era el alcaide Warden Eaton Sharpe, aunque ya había asumido un rol de menor jerarquía en la prisión justo cuando ocurrieron los hechos que provocarían su cierre.

 

Ellos son los ejes fundamentales en la trama de Prison. Renny Harlin les cedió buena parte de la relevancia de una película que respira cine ochentero por los cuatro costados. Estamos ante una película que no aporta mucho desde el punto de vista estilístico o argumental, pero que resulta perfecta para pasar un buen rato en una calurosa noche veraniega, además de servir para comprender la evolución del director finlandés. Y justo es decir que trató de ir algo más allá en las típicas tramas carcelarias. Presidio es la justa precursora de La Milla Verde, y, sobre todo, de tantas y tantas películas de argumentos sobrenaturales y misteriosos en pequeños escenarios, como más tarde veríamos, por ejemplo, en El Espinazo del Diablo. Muertes, misterio, fantasmas entre las paredes de una tétrica residencia…

Que nadie piense que estoy recomendando una absoluta maravilla, pero quien siga este blog con asiduidad sabrá que me gustan las pequeñas divertidas películas. Yo llegué a Presidio por lo mucho que me gustaba el cine de su director, pero cualquiera puede pasar un buen rato con su primera interesante peli. Y de paso, los de mi generacíón, los que hoy tengan treinta y tantos, podrán recordar la época del despegue de los videoclubs y las cintas de VHS con aparatosas carátulas.

Y vista hoy, aún permite pasar un buen rato, además de recordar al que fue uno de los más prometedores cineastas del cine más frívolo y palomitero.

 //www.imdb.com/title/tt0095904/