Eclipse

Con una cartelera tan horrenda como la que hemos tenido en los últimos dos meses, uno esperaba como agua de mayo la llegada de esta tercera entrega de una saga que a mi, particularmente, no me interesaba demasiado. Pero teniendo en cuenta que la segunda me había gustado más de lo que esperaba, me apetecía sentarme en la butaca y ver un blockbuster con mis palomitas y mi refresco, que estamos en un largo y cálido verano. Eclipse está rompiendo la taquilla, e incluso yo, que esperé más de dos semanas para verla, tuve que padecer los agobios de una muchachada excitada. Aunque lo peor fue comprobar que la saga me interesará aún menos tras haberla visto. Eclipse es un espanto mayúsculo.

Mi optimismo se basaba, además del hecho de que Luna Nueva no me había disgustado, en que detrás de las cámaras estaba ahora David Slade, el director de la estupenda 30 Días de Oscuridad, y quien supuestamente debería de haber aportado un tono tétrico y oscuro a la saga. Pero de nada vale contratar a alguien competente para que dirija el cotarro si no tienes guión. Desconozco, como no podría ser de otra manera, el nivel literario de las novelas en las que se basan estas películas, pero si el tercer libro tiene la enjundia de la tercera peli, alguien debería, en un acto de justicia social, ceder buena parte de los ingentes beneficios que le ha reportado la obra a beneficencia.

Aunque una vez vista, podemos hacernos una idea de lo ocurrido. Luna Nueva se estrenó, si no recuerdo mal, en el pasado mes de noviembre, casi un año después de la primera. Pero entre la segunda y esta tercera han pasado seis meses escasos, como si hubiesen querido rodarla a toda máquina para tenerla calentita justo en la temporada pre-estival, cuando la chavalada está de vacaciones y puede ir al cine compulsivamente, muchos pagando, me temo, más de una entrada en días diferentes para volver a ver a Bella, Jacob y Edward.

Eclipse es una película sin guión, una sucesión de escenas repulsivas protagonizadas por un trío tan empalagoso como carente de interés. Juega simplemente la baza del triángulo amoroso, para estirar el chicle y alimentar el morbo, para regocijo de quienes desconocen, no ya a John Ford o a Billy Wilder, sino a Christopher Nolan o a Jason Reitman. En otras palabras, Eclipse es cine, pero un cine dirigido (astutamente, eso sí) a un tipo de público muy concreto, la juventud en fase de desarrollo hiper-hormonal que encuentra en ese mundo de vampiros y hombres-lobo la traslación de sus oníricos deseos sentimentales. Mira que los de mi generación alucinábamos con Sensación de Vivir, pero ahora los guapetes del audiovisual son pálidos, tienen colmillos o sufren transformaciones con la luna llena.

Lo triste es que les hubiera sido mejor, creo yo, realizar una mínima concesión. En 126 minutos de película podrían haberse ahorrado algo de merengue, y ceder algo más de protagonismo a los Volturis, quienes ven como por segunda vez quedan relegados a un lamentable segundo plano, cuando son los personajes, sin duda, más interesantes de la función. Pero no, aquí hay que darle a las masas besitos, tocamientos incompletos y arrumacos entre la chica y sus polluelos. Ya puestos, podrían haber incluído un menage a trois.

Triste balance por tanto el de la saga Crepúsculo. Una primera floja, una segunda correctita, y una tercera lamentable. Al menos los vampiros seguirán estando de moda, y eso puede que se traduzca, espero, en alguna buena peli en un futuro no muy lejano. A mi, desde luego, éstos me interesan cada vez menos.

Mi puntuación en IMDB:4.

//www.imdb.com/title/tt1325004/