Todos están bien

Es ésta una película desconcertante, alejada de los convencionalismos que uno podría esperar encontrarse cuando se fija, simplemente, el el póster. Esa imagen almibarada de una familia, encabezada por el patriarca De Niro, nos lleva a imaginarnos en un primer momento la típica producción amable made in Hollywood, con sus buenas intenciones, sus personajes políticamente correctos y su inevitable happy end. Pero pronto advertimos que la cosa no va por ahí, algo que ya imaginarían, en cierto modo, quienes repararon antes de verla en que se trata de un remake de la película de 1990 de Giuseppe Tornatore, un drama ácido del que ha heredado esta película una visión pesimista de la existencia que puede amargarle el visionado a más de uno.

Otra peli nos viene a la memoria. A propósito de Schmidt fue un lucimiento de Jack Nicholson de hace unos años en el que el actor interpretaba a un viúdo desubicado ante su nueva situación vital. Justo un calco del personaje de De Niro, quien en esta película soporta el añadido de unos hijos que se preocupan más de sui mismos que de su padre. Además del personaje central, esta película comparte con aquella el tono pesimista y la mesura en la narración.

Y no es fácil que Hollywood oferte semejante pesimismo. Por mucho que el final trate de compensar parte de toda la amargura que destila la cinta, no es habitual que la Meca del Cine venda entradas para asistir a funerales. Pero puede que el desarraigo se incremente por la excelente interpretación del protagonista. Robert De Niro lleva unos cuantos lustros escogiendo los más lamentables guiones, las más horrendas películas, hasta convertirse casi en una caricatura de lo que fue en los 70, 80 y parte de los 90. Esta película lo tenía todo para ser un olvidable registro más de un tipo que parece moverse sólo por el dinero, casi en la misma línea que su colega Pacino. Pero afortunadamente Todos están bien es una nueva demostración de talento de alguien que tiene que estar muy mal de pasta para embarcarse en cosas como Las Aventuras de Rocky y Bullwinkle o El Escondite.

Hay escenas estupendas y emotivas, como las revelaciones que surcan por los hilos telefónicos, o la llegada del padre al ensayo de la banda de música en la que toca su hijo. Y hay, además, una actuación impecable de uno de los mejores actores que el cine ha dado. Le falta, quizás, más profundidad en la historia y un mayor desarrollo de los otros personajes.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0780511/