Stuck

Más de una vez he apuntado lo mucho que me gusta ese tipo de cine pequeño, ya no en cuanto a cuestiones presupuestarias, sino en lo que se refiere a ambientes, situaciones y personajes. Pocas cosas, pocas localizaciones, una historia intensa aunque sencilla y una atmósfera inquietante suelen ser la tarjeta de presentación de un cine minimalista que no necesita de grandes alardes para ser recordado. Supongo que el máximo exponente de este cine será esa maravilla de Joseph L. Mankiewicz titulada La Huella, sin olvidarme de La Soga, lección magistral de Hitchcock con sólo tres personajes y un pequeño apartamento como localización. Stuck está, como no podía ser de otro modo, a años luz de estas dos, pero tiene su encanto…

Stuart Gordon es ese director adscrito al cine de género, que logró cierta relevancia hace unas décadas con sus películas de Re-Animator, y que a finales de los 90 trabajó con presupuestos españoles gracias a la Fantastic Factory, pariendo cosas como Dagon. Con Stuck se aleja de planteamientos fantásticos, para adentrarse en una historia sencilla pero asfixiante, de una intensidad que crece por momentos, con unos personajes que viven al límite.

La trama de la película no puede resultar más simple: una chica atropella a un vagabundo al salir de una noche de juerga, incrustándolo contra su parabrisas, perdiendo el control de sus actos y escondiendo el coche, con el hombre, en su garaje. Es éste el más claro ejemplo de que no se necesita más para crear cine, para ganarse el interés del espectador, aunque, probablemente, sea muy difícil engendrar, a partir de un planteamiento como éste, una película inolvidable. Eso estará solamente al alcance de los más grandes. Pero Gordon consigue, sin duda, filmar su mejor película, apartándose de las criaturas y vísceras que habían sido recurrentes en su cine.

Pero esto también es cine de género, ya que Stuck es una película de suspense, frenética por momentos, que añade, a todo ese microcosmos, una duración de una hora y veinticinco minutos, ideal para pasar un buen rato con ella. En ese sentido, nada le falta ni nada le sobra.

Tenemos como protagonista a Mena Suvari, la lolita de American Beauty que no logró mantener una carrera mínimamente interesante. Está solvente en su papel de chica acongojada por una situación traumática, y demuestra talento en un par de escenas dramáticas. Su víctima es ese actor descomunal que se dio a conocer con Juego de Lágrimas hace ya unos cuantos lustros, Stephen Rea, quien logra transmitir la angustia inherente a su fatal destino.

A veces apetece ver este tipo de cine. Stuck es un divertimento más que interesante, con pequeños guiños a El Apartamento (con esa escena del personaje de Rea en el parque) y ciertos toques, inevitables, del cine de Tarantino. En España pudo verse en 2007, cuando participó en competición en el Festival Internacional de Cine de Cataluña. A mi me ha gustado.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0758786/

Amor y otros desastres

Es ésta una pequeña película de 2006, una de esas comedias que tratan de apartarse del trillado género que tiene a Cupido como hilo conductor de historias y personajes. Sin excesivos alardes innovadores, ni pretensiones de renovar radicalmente el panorama, el director libanés Alek Keshishian nos presenta una entretenida película que sirve para que este blog rinda un pequeño homejane a esa chica que nos dejó hace no mucho, Brittany Murphy, quien lleva todo el peso de la cinta y demuestra que podría habernos deleitado con buenas interpretaciones, si la desgracia no hubiese llegado. El amor, y otros desastres, pueden servir muchas veces para que el más importante problema se minimice.

Como apuntaba antes, no hay en la cinta novedades a destacar, desde un punto de vista formal y estilístico. Es cierto que en la primera escena una voz en off y unos créditos a modo de guión cinematográfico parecen que nos adelantan cambios, pero no son más que un leve maquillaje que apenas sirve para encubrir una manera de contar una historia que siempre hemos visto. Y tampoco es que suponga un problema. Como tantas veces se dice, historia y personajes son los elementos fundamentales para que una película cale, y en este caso lo que prevalecen son precisamente esos dos aspectos, más allá de supuestas innovaciones. Aunque en los créditos iniciales figuren los nombres de los personajes y no los de los actores, en otro intento por parte del cineasta por salirse de lo convencional.

Pero pronto nos olvidamos de esos detalles y nos metemos de lleno en lo que se nos cuenta. Y no es otra cosa que la típica comedia sentimental de enredos y equívocos, con una protagonista que lo canaliza todo y alrededor de la cual giran varios personajes secundarios, unos más interesantes que otros. El amor, el sentimiento mayúsculo, el motor de vidas y existencias, da para mucho, y aquí el director y guionista nos lo sitúa como eje fundamental de varias historias, no entrelazadas, sino paralelas. Mezclando las fórmulas de las típicas sitcoms televisivas, con los trazos de las comedias románticas más recurrentes, logra pulir una película divertida, tan previsible como efectiva.

Casi todo lo que hemos visto en multitud de obras semejantes está. Tenemos a una protagonista que no ha encontrado el amor, aunque no lo anhela y se refugia en la complicidad sexual con su ex (lo que, por otra parte, sí podría considerarse una importante novedad argumental, frente a tantas y tantas protagonistas despechadas que han frecuentado el género en los últimos tiempos); no faltan, por otra parte, los típicos y tópicos más habituales, como las amistades gays de la chica o la amiga excéntrica. Y, por supuesto, los equívocos y enredos, bien situados en la trama y que proporcionan momentos divertidos.

Lo mejor, quizás, lo encontramos en el guión, en unos diálogos puntillosos que no provocan enormes carcajadas, pero sí sonrisas cómplices. Los personajes hablan con celeridad, con seguridad y contundencia, divagando acerca de ese sentimiento que, de una manera más o menos evidente, todos ellos buscan. Resultan además muy pertinentes las referencias al género, desde Desayuno con Diamantes a Notting Hill, y todo el ambiente cool que destila la ciudad de Londres y el trabajo de la protagonista, en la revista Vogue, nos remiten a películas como El Diablo viste de Prada, y, cómo no, a la citada comedia protagonizada por la inolvidable Audrey Hepburn, a quien la maravillosa Brittany Murphy, salvando las abismales distancias, nos recuerda.

Guión y personajes, historia y diálogos, conforman el esqueleto de toda película decente. En ese aspecto, Amor y otros desastres cumple, sin alcanzar niveles estelares, pero satisfaciendo a quienes nos conformamos con poco. Cuenta, además, con un reparto competente, encabezado por una chica que vio truncada su carrera por la desgracia. Que quedé aquí constancia de que esta película, que ella protagoniza, no hubiese sido lo que es de no ser por su presencia. Te echamos de menos, Brittany…

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt0452643/

Salt

Cuando parecía que no nos quedaba más remedio que asumir que este verano había sido desastroso cinematográficamente hablando, un género, el cine de acción, ha logrado que ir al cine volviese a ser algo placentero. Nos faltó esa gran película, ese blockbuster que se convirtiese en icono del periodo estival (sobre todo teniendo en cuenta que Iron Man 2 fue un bluff y que Toy Story 3, que todavía no he visto, no parece alcanzar la grandeza de Up, auténtico motor del verano 2009), pero lo cierto es que el cine de tiros, explosiones y peleas ha animado de forma importante el último tramo del verano. Como Los Mercenarios, El Equipo A e incluso Origen (aunque ésta compita en otra liga), y a la espera de Predators, Salt es adrenalina pura, cine claro y diáfano como el agua cristalina, ideal para esta época del año.

Phillip Noyce es un director interesante. Es ésta una consideración a priori eufemística, pues podría pensarse que se utiliza para adjetivar a un cineasta que no ha hecho otra cosa que ofrecer películas correctas sin derrochar un talento desmesurado. En el caso de Noyce así es. Si uno repasa su filmografía se encuentra con que es el responsable de cintas que podrían ser calificadas, como él mismo, de interesantes. Cosas como Calma Total, Juego de Patriotas, Peligro Inminente o El Coleccionista de Huesos me dejaron un buen sabor de boca, aunque no precisamente ganas de volver a verlas, Es cierto que es algo que pasa con un buen número de películas y directores, pero en este caso se trata del perfil más ajustado al término. Sólo la adaptación de la serie televisiva El Santo, que no fue precisamente acogida con entusiasmo, dejó en mi un poso de satisfacción algo mayor. Pero, en mi opinión, Salt va un paso más allá y se convierte en la mejor película de un tipo que al fin demuestra ser capaz de ofrecer algo más que artesanía.

Aunque esas dotes sirven sólo para regalarnos un producto de acción, algo nada desdeñable para quienes disfrutamos con este tipo de cine. Salt es, ni más ni menos, que la versión femenina de Bourne, con un personaje perseguido, dudas acerca de su identidad real, y, sobre todo, unas secuencias de acción francamente buenas. Quizás se separa de las películas protagonizadas por Matt Damon en la poca verosimilitud de determinadas escenas, aunque, afortunadamente, no llega al nivel de otro vehículo destinado al lucimiento de la Jolie, Wanted, con aquellas balas voladoras y los resortes del cómic más fantasioso.

Puede que una de las intenciones de Kurt Wimmer, guionista de Equillibrium, con la que Salt comparte cierto estilo en cuanto a su estructura de película circense de acción, no termine de cuajar. Esas ganas de sorprender con giros de guión, y de dar otra vuelta de tuerca a las tramas de espías, topos y asesinos infiltrados sectáreamente adiestrados (quizás la historia de los niños educados en el odio a una determinada sociedad sea lo más interesante de la trama) no han producido los resultados deseados. Sólo como cinta de acción, como vehículo de lucimiento de la estrella de turno, funciona realmente la película. Pero yo, que disfruto como un marrano en un charco con cosas como ésta, no puedo estar más satisfecho.

Angelina Jolie asume el reto con una solvencia a destacar. Ya en las infames películas de Tomb Raider mostraba sus dotes para este cine, y aquí vuleve a demostrar que puede ser una perfecta ¿heroína? de acción. Como he dicho antes, yo hubiese preferido menos cosas imposibles, duelos más creíbles, por mucha experiencia y adiestramiento que se tenga. Pero es de suponer que tenía que imponerse la vena más palomitera. Y justo es destacar también a ese gran actor que es Liev Schreiber, secundario de lujo capaz de llenar la pantalla.

Lo mejor de Salt es su apuesta clara por la diversión, por la acción sin límites y su propuesta de cine que no da respiro. A mi me ha gustado mucho, y aunque parece que no está pegando todo lo que se esperaba, no puedo dejar de destacarla como una de las mejores pelis de este verano.

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt0944835/

Zombies Party (Shaun of the Dead)

Es ésta una de esas películas que mejor reflejan la importancia de internet a la hora de proclamar a determinadas películas como maravillas incontestables, condición que muy probablemente nunca alcanzarían de no ser por la red de redes. Shaun of the Dead, como antes Equilibrium, Undead y tantas otras, es una de esas obras defendidas y veneradas en foros y páginas, alabada por cinéfilos que de no ser por esta maravillosa globalización, seguramente no la hubiesen visto. Aunque cierto es que ésta sí se estrenó en nuestro país, alcanzando notoriedad, sobre todo, en festivales especializados.

Estamos ante cine de género, como no podía ser de otra manera tratándose de zombis. Y es que, como los vampiros, los muertos vivientes viven una nueva etapa gloriosa en las pantallas. Y esta vez aparecen insertados en una loca comedia que aprovecha la presencia de estos seres putrefactos para ofrecer carcajadas basándose en los clichés y caminos más trillados, desde el puro gag físico hasta algún que otro diálogo soez. En este sentido se aleja totalmente de aquellas comedias sobre zombies que yo recuerdo en los 80, como El Regreso de los Muertos Vivientes, aquella locura dirigida por el guionista de Alien, Dan O`Bannon. Edgar Wright, director de Shaun of the Dead, nos ofrece una comedia casi urbana, minimizando los aspectos terroríficos para dar prioridad al humor, y describiendo a los muertos como auténticos parias que se arrastran por las calles de una ciudad de Londres que acoge hilarantes situaciones. El problema quizás, reside en que uno no se ríe lo que el director espera, teniendo en cuenta sus evidentes intenciones.

Lo mejor de la cinta es, sin duda, ese Simon Pegg que se reveló con esta película como una de las más importantes vis cómicas del cine actual. Estamos ante un actor capaz de sacarnos una sonrisa con un sólo gesto, algo así como un Jim carrey más contenido y, en mi opinión, bastante más talentoso. Las escenas en las que deambula ente zombis sin percatarse de su presencia son geniales, y permiten que la película alcance su mejor nivel, mucho más reconfortante que cuando todo se desmadra y comienza la lucha por la supervivencia.

Pero, insisto, cuando tu principal intención es hacer reír y a duras penas lo logras, es que la cosa no ha salido del todo bien. No se trata de un problema mayúsculo, sobre todo si hablamos de una película de escasa duración, tono desenfadado y, ante todo, adscrita a un cine de género que suele ser recibido por los fans con alegría. Las comedias de zombis tienen, indudablemente, su público, como muy bien demostró algunos años destpués de ésta, Zombieland, en mi opinión algo superior. Shaun of the Dead se ve, se disfruta por momentos (pocos) como un producto ingenioso y original, pero se olvida enseguida.

Los no muertos han sido siempre protagonistas de pesadillas y ahora son también motivo de carcajadas. Yo me quedo con la otra cara, la terrorífica, y por eso espero ansioso la adaptación televisiva del cómic de Robert Kirkman Los Muertos Vivientes, que Frank Darabont acaba de rodar para la televisión americana, y que será emitida en octubre. Ahí la cosa será muy distinta, y yo la disfrutaré, espero, como buen fan del género.

Mi puntuación en IMDB:5.

 //www.imdb.com/title/tt0365748/

Los Mercenarios (The Expendables)

Uno recuerda con cariño aquel proyecto del que se habló en las revistas de cine durante un tiempo, a principios de los 90, que avisaba sobre la posibilidad de que los grandes del cine de acción del momento, todos ellos cachotas imponentes, se reuniesen para protagonizar una adaptación del cómic Sargent Rock. Se decía que Stallone encabezaba la idea, que pretendía reunir a los que habían hecho suyo el género en los 80 (el propio Stallone con Schwarzenegger) y los que empezaban a despuntar en los 90, con Seagal, Van Damme y Bruce Willis. Aquello no cuajó, y yo me llevé una gran alegría cuando comprobé que el bueno de Stallone se había desquitado con The Expendables, una producción que sí se pudo levantar y que supone una entrañable vuelta a aquel cine que tan buenos momentos nos dejó. Estos mercenarios dan lo que prometen, ostias como panes, y así se están haciendo con la cartelera estival, alzándose como la película más taquillera. Se lo merecen.

Lo que me resulta incomprensible es la reacción de buena parte de la crítica, española y extranjera. Me resulta increíble que muchos de aquellos que se han pasado toda su carrera sacudiendo a ese cine de golpes y mamporros se rindan ahora ante el dream team que ha aglutinado Stallone. Los Mercenarios es una película divertidísima, pero está muy alejada de las mejores pelis de varios de los que protagonizan ésta. Stallone ha hecho cosas que están muy por encima, como Máximo Riesgo, Daylight o el primer Rambo, por no hablar de las estupendas pelis de Schwarzenegger (Predator, Desafío Total, Terminator 1 y 2, Mentiras Arriesgadas) o de las dos geniales primeras entregas de Jungla de Cristal protagonizadas por Bruce Willis. Pero todo ese cine fue acogido por la crítica con cierta condescendencia, cuando no con desprecio, y si pensamos en lo que se decía de algunas otras películas no tan buenas como las citadas, aún sería peor. Pero ahora, cuando estos mamporreros se reúnen, resulta que son capaces de hacer algo divertido. Yo, que siempre he sido algo mal pensado, me temo que esos sesudos plumillas se han divertido de lo lindo desde aquellos años 80 en los que este cine hacía furor, aunque su condición de críticos profundos les impedía reconocerlo. Ahora es más fácil, porque se acogen a lo entrañable de la reunión, a la capacidad de Sly para aglutinar egos, y le reconocen cierto mérito a la película. Pues que se unan al club, en el que muchos ya llevamos como socios unos cuantos años.

Los Mercenarios es acción pura y dura. Hora y media de ostias y mutilaciones, de cuchilladas y disparos, de adrenalina y tatuajes. Y es cierto que en su reparto reside buena parte de su encanto. Pero eso no quita que cuente con alguna secuencia de acción genial, y que alguno de los chistes funcione de manera memorable. Es una cinta tan honesta que sólo puede pecar de eso, obviando cualquier intento por ir un poco más allá.

Claro, que tampoco se puede esperar mucho más de una cinta que cuenta con todos esos nombres. La reunión de Stallone, Statham, Lundgren, Li, Rourke, con el cameo de Bruce Willis y Arnold Schwarzenegger es algo así como la formación de los Rolling Stones del cine de acción, un canto del cisne de ese cine que tanto dinero dio, y que hoy sólo cuenta con el gran Jason Statham como principal relevo. No hubiera estado mal una escena que le juntase con Bruce Willis, para que un calvo le cediera el testigo a otro calvo. Pero, a cambio, tenemos una de las escenas más icónicas y socarronas de los últimos tiempos, la reunión de los tres héroes de acción más importantes de los 80 y 90, esos tipos que un día se juntaron para abrir Planet Hollywood, y que se reencuentran en una iglesia para echarse unas risas y hacer un guiño inolvidable a los espectadores. Y uno no puede evitar sentir cierta lástima cuando ve al Gobernador salir por esa puerta, la puerta del cine, en el que ya no le veremos nunca más.

Nos faltan Steven Seagal y Jean Claude Van Damme, otros dos importantes representantes del género, que viven un prolongado periodo de zozobra. Parece que Stallone lo intentará en la secuela, lo que sería motivo de celebración. Pero no es poco lo que ha logrado el tío, el mismo que, no lo olvidemos, recogió un porrón de Óscars en 1976 gracias a Rocky, que le reportó, entre muchas otras, las nominaciones al mejor actor (sí, Sly fue nominado al Óscar al mejor actor…) y al mejor guionista. Pero tras los guantes de boxeo llegó la jungla, el cuchillo entre los dientes y las ostias, y a partir de ahí todos ganamos a uno de los héroes más carismáticos de la historia del cine, por mucho que algunos señalen antes que otra cosa las evidentes limitaciones artísticas e interpretativas del sujeto. Pues anda que han descubierto la pólvora.

Sólo Stallone lo hizo, y no lo volverá a hacer. Los otros no tendrán nunca un Óscar, a pesar de que Mickey Rourke se acercó mucho hace un par de años, con El Luchador. Pero esto que han hecho ahora, y que tanto está gustando a público y crítica, también es cine. The Expendables ha sido traducida aquí como Los Mercenarios, pero su traducción exacta sería algo así como Los Prescindibles. Yo sostengo y defiendo que, cinematográficamente hablando, estos tipos son absolutamente imprescindibles…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt1320253/

El Equipo A

Probablemente ninguna adaptación cinematográfica de una serie televisiva de éxito logre el reconocimiento unánime que está logrando El Equipo A. Cualquier espectador, tanto los que crecieron (crecimos) con el equipo original, como aquellos que no vivieron aquel cartón-piedra, puede disfrutar de una película que, sorprendentemente, funciona a la perfección cumpliendo con todas las exigencias impuestas a priori por el fandom más acérrimo. Y es que los planes han salido bien…

Efectivamente, El Equipo A puede ser la película que indique el camino. Todavía espantados por las adaptaciones de Los Vengadores, Los Ángeles de Charlie o Corrupción en Miami (sí, es hora de reconocer lo espantoso de aquella producción), recibimos ahora a este cuarteto de mercenarios con una satisfacción absoluta, gracias a la capacidad de la cinta para entretener y, sobre todo, de ser fiel a ese material entrañable en el que se basa. Y no parece que haya resultado muy complicado. Los competentes responsables lo han tenido claro: acción del siglo XIX con espíritu de los 80, una trama sencillita y todos los ingredientes que hicieron de la serie original un producto triunfador. En otras palabras, he aquí la (casi) perfecta adaptación al cine de El Equipo A.

Pero todo empieza por el reparto. La película cuenta con el mejor cásting jamás escogido, en mi opinión, para una adaptación de este tipo. Los actores, por físico y cualidades, nos remiten directamente a aquellos personajes que se colaban en nuestros hogares hace tres décadas. No había mejor Fénix que Bradley Cooper, ni mejor Murdock que ese extraordinario actor que es Sharlto Copley. Para encontrar a M.A. no hacía falta mucha astucia, y es un placer disfrutar de nuevo del gran Liam Neeson en una superproducción, demostrando una vez más que es el intérprete británico de pedigrí que menos pudor muestra a la hora de embarcarse en este tipo de cine, para regocijo de todos.

Están ellos, con su idiosincrasia tan particular, y está ese espíritu frívolo y rompedor que tanto nos hizo disfrutar. Y hay que romper una lanza en favor de Joe Carnahan, aquel director que fue despedido por Tom Cruise durante la preproducción de Mission Impossible III, y que se ha desquitado con una película que en poco desmerece lo que buscaba la megaestrella que prescindió de sus servicios. Habrá que seguir con atención la carrera de un tipo que ha demostrado manejarse bien con estos proyectos importantes.

El Equipo A es una estupenda película de acción que además nos recuerda a algunos que ya no somos aquellos críos que merendaban a media tarde pegados a la tele. Yo sólo echo en falta un villano con algo más de empaque, y quizás veinte minutos menos de metraje. Pero podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que al gran Hannibal Smith, una vez más, los planes le han salido bien…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt0429493/

El Último Guerrero (The Last Airbender)

Mira que es difícil que salga yo indignado y cabreado de un cine. Quien esto escribe ha visto y ha padecido de todo cuando de sentarse en una butaca se trata, pero ayer, por primera vez desde que tengo uso de razón (precisamente en ese debut de mi racionalidad empecé a ir al cine), me sentí estafado. Y no por ver una mala película, que en peores plazas hemos toreado, sino por el abusivo y mezquino comportamiento de dos empresas, la exhibidora y la productora, que se sirven de la moda del 3D para clavarnos un traicionero puñal a quienes amamos el cine. 9,70 euros por ver El Último Guerrero en 3D, película que no contiene ni un sólo plano tridimensional. Señores, aunque pensé que nunca se me pasaría semejante deseo por la cabeza, espero que muy pocos caigan en su insidiosa trampa…

Lo peor de estas prácticas es que al final uno habla más de ellas que de la propia película. Pero es lo que toca. Hace aproximadamente dos meses que los multicines de mi ciudad instalaron salas 3D (aunque ciertamente creo que sólo es una), y yo aún no había debutado. Me había desplazado para ver Avatar y Alicia…con resultados diferentes, siempre a favor de la astuta peli de James Cameron. Ayer quería ver lo nuevo de Shyamalan, director del que soy ferviente admirador, y cuando vi que la proyectaban en 3D, supuse que sería un añadido más a mis ganas de verla. Pero entre el coste de la entrada y el alquiler de las gafas (lo que supone, efectivamente, que hay que devolverlas al salir), tuve que desembolsar 9,70 euros. Pero lo peor fue sentarme en la butaca y comprobar, desde la primera escena, que las gafas solamente servían para ver en 2D una película que, en ausencia de ellas, se veía con el típico tono borroso que presentan las pelis rodadas en auténtico 3D. Ni una sola escena en tres dimensiones, ni un sólo plano, nada…Señores de Cinebox y Paramount, exhibidor y productor, no merecen gestionar semejante negocio.

Esto supone que una familia compuesta por papi, mami y dos vástagos tendrá que desembolsar 38,80 euros, a lo que habrá que sumar las inevitables palomitas y refrescos. Y si por ese precio te ofrecen cine en 3D, ya resultaría caro, pero el concepto de "estafa" quedaría más encubierto. Con lo que vi yo ayer, francamente, dan ganas de quedarse en casa y disfrutar de una copia digital perfectamente descargada, y que les den…

Y no quiero yo olvidarme de Shyamalan. Mi hasta ahora admirado cineasta hindú ha superado a Tim Burton en su total bajada de pantalones ante el gran estudio de turno. Si Burton no concebió su Alicia como un producto en 3D y cedió ante la major para que se realizara la conversión y posterior exhibición en tres dimensiones, Shyamalan ha hecho lo mismo, pero con una cinta que no ofrecía nada susceptible de ser disfrutado con la nueva técnica. Como un imbécil me sentía yo ayer con las gafas puestas.

Tristemente todo esto afecta a la consideración de una película que de estar dirigida por otro hubiese recibido mejor tratamiento. Con El Último Guerrero M. Night Shyamalan abandona, me temo que definitivamente, su condición de cineasta rompedor y sorprendente, capaz de pegarte en la butaca conteniendo la respiración. Aún recuerdo los buenísimos momentos que viví en el cine con sus cuatro primeras películas, un prodigio de argumento, tensión bien llevada y sorpresa final. El Incidente, gustándome también, bajó algo el nivel, y La Joven del Agua fue ya un fiasco. El Último Guerrero es una película al uso de fantasía, más deudora de algún artesano que tanto abunda a nómina en los grandes estudios que de un tipo que tenía a la industria en el bolsillo no hace mucho.

Desconozco el anime en el que se basa, y estoy seguro de que sin el cabreo provocado por la estafa me hubiese gustado más. Sin ser una maravilla del género, podría haberla disfrutado como en su momento hice con referentes semejantes como La Historia Interminable. Estamos ante un cine entrañable y bonito, cine de aventuras épicas con algún toque de artes marciales y mucho de imaginación desatada, pero los que la han levantado la han manchado con su voracidad económica.

Debería de haber escrito más sobre la película pero mi cerebro se quedó, tristemente, con lo malo. Sólo puedo recomendar, a quien tenga la oportunidad de hacerlo, que escoja ver El Último Guerrero en 2D, se ahorrará un dinero muy valioso en los tiempos que corren, y verá la película tal y como se concibió, sin añadidos artificiales que sólo sirven para que nos roben.

Qué cabreo por dios…

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt0938283/

Origen (Inception)

De vuelta, y con multitud de cosas cinéfilas pendientes, entre opiniones de pelis que están en cartelera, alguna necrológica y otras cosas. Comienzo con la película de este verano 2010, el Origen de mi admirado Christopher Nolan, que está recibiendo loas y alabanzas por doquier. Yo le reconozco méritos, muchos, pero me ha dejado frío…Y que conste que es algo puramente personal, un problema mío, que explicaré un poquito más abajo…

Entre Batman Begins y El Caballero Oscuro, Nolan nos regaló El Truco Final, aquel extraordinario tour de force entre Christian Bale y Hugh Jackman, que nos contaba la cruenta batalla entre dos increíbles magos por dominar los secretos de su profesión. Ahora, entre la segunda peli sobre Batman y la tercera, ha vuelto a triunfar. Me da que el cineasta podrá pedir a Warner lo que quiera, y, lo que es mejor, que podrá hacer totalmente suyo a Superman, personaje al que el estudio acaba de confirmar como responsable de su nueva andadura en el cine. 

Porque Chris Nolan no para de triunfar. Y esta vez lo ha hecho, o lo está haciendo, con una propuesta difícil y arriesgada. No es fácil que una película como Inception haga la taquilla que está haciendo con semejante estructura narrativa, y, sobre todo, con semejante argumento. No creo que haya problemas de destripe en decir que la trama recorre el siempre complicado mundo de los sueños, ofreciendo dos realidades diferentes en la que una de ellas se basa en los hechos, personas y lugares soñados por un determinado individuo. Con semejante premisa, el intrépido director se ha hecho con la cartelera, beneficiándose por supuesto de la nula competencia, y ha logrado una unanimidad de críticas positivas que yo al menos no recordaba. Ha vuelto a triunfar.

Pero ojo, que la trama no es en absoluto complicada. Lo que Nolan quiere es dar la vuelta al género negro, y quizás al thriller más inquietante. Lo mejor de todo es que estamos hablando de un cineasta que domina como nadie los tiempos, el ritmo narrativo y la tensión dramática. Y, digámoslo también, de alguien que sigue teniendo problemas con las escenas de acción. De esta forma, tenemos una historia insólita, narrada con una pericia enorme, que consigue enganchar a quienes, como yo, detestan ese cine dual de realidades alternativas.

Ya me pasó no hace mucho con Shutter Island, la por muchos aclamada peli de Scorsese. Me perdí entre paranoias e incógnitas que impregaban al personaje de DiCaprio. Supongo que será debido a mi predilección por los clásicos, por una manera de contar historias más clara, más diáfana. Mi cerebro cinéfilo se ha alimentado y ha disfrutado siempre con una única realidad, aunque no niego el placer que me produjo en 1999 Matrix, quizás más por sus logros visuales que por su guión. El caso es que no logro entrar en el universo de Inception, en ese mundo que se alterna entre lo real y lo onírico, quizás porque tengo la sensación de que en el segundo (como en el mundo virtual de Matrix o en las paranoias de DiCaprio en Shutter Island) todo vale, de que el hecho de que se trate de una realidad no real (si se me permite la paradoja) permite licencia para todo, desde situar la acción en un París alternativo hasta llevarnos a una excelente escena sobre territorio nevado.

Pero es un problema exclusivamente mío. Me fascinan las buenas historias unidimensionales, lo que no significa que ignore las virtudes de una propuesta como ésta. Origen está contada de manera excepcional por uno de los mejores directores del panorama actual, un tipo que como siga acumulando éxitos va camino de batir un récord impresionante. Su última película es un thriller inquietante, entretenido y dinámico, que cuenta con un reparto maravilloso, encabezado por un Leo DiCaprio que cada vez es mejor actor, y secundado por un grupo de intérpretes enormes. Y no quiero olvidarme de la genial música de Hans Zimmer, del que espero con ansia un leit motiv memorable para el Batman que ha revitalizado Nolan.

Origen me ha gustado, pero no me ha enamorado. Es una pena que no me deje llevar por esa fascinación que en muchos provoca este tipo de historias. Es cierto que en muchas ocasiones ese componente dual está acompañado por más defectos que virtudes, de ahí mi desazón ante semejantes propuestas. Aquí tenemos ese elemento incrustado en una cinta que sólo tiene cosas buenas, de ahí mi valoración tan positiva. Pero si disfrutase con este tipo de cine hubiese vivido un momento inolvidable en la sala el pasado día 6 de agosto, cuando asistí al estreno.

Y dos últimas consideraciones. Me encantaría que Nolan hubiese encontrado en Joseph Gordon-Levitt al sustituto perfecto de Heath Ledger para interpretar al Joker en la tercera peli (si no recuerdo mal ya lo había apuntado cuando hablé sobre aquella simpática comedia titulada 500 Días Juntos) aunque me da que el guión nos llevará por otros derroteros.

Y, finalmente…si no me gustan estas historias, ¿por qué coño me gusta tanto Fringe…?

Mi puntuación en IMDB:8.

//www.imdb.com/title/tt1375666/

Tom Mankiewicz (1942-2010)

Retomo la actividad en el blog para dar cuenta de una necrológica. El pasado 31 de julio nos dejó un guionista excepcional, responsable de infinidad de buenos momentos que todos hemos vivido gracias a sus historias.

Hijo del mítico cineasta Joseph Leo Mankiewicz,

Tom Mankiewicz, nacido el 1 de junio de 1942 en Los Ángeles, provenía de una familia de origen polaco encargada de forjar el Hollywood dorado de los grandes estudios: su tío Herman escribió el guión de ‘Ciudadano Kane’ y su padre, Joseph Leo, dirigió títulos como ‘Eva al desnudo’ o ‘Cleopatra’.

Siguiendo la tradición familiar, Tom Mankiewicz se dedicó al mundo el espectáculo y llamó la atención de los estudios de Hollywood por su adaptación para Broadway de la historia de la joven poco agraciada ‘Georgy Girl’.

Debutó como guionista de televisión con el show de Bob Hope en 1966 y se pasó a la gran pantalla con ‘The Sweet Ride’, una cinta con Anthony Franciosa y Jacqueline Bisset.

En 1971, gracias a ‘Diamantes para la eternidad’, demostró su habilidad para traducir al lenguaje cinematográfico la acción escrita por Ian Fleming para su legendario agente James Bond, algo que siguió haciendo en ‘Vive y deja morir’ y ‘El hombre de la pistola de oro’ y, de manera no oficial, en ‘La espía que me amó’ o ‘Moonraker’.

Así, Richard Donner, artesano del cine comercial de los setenta y los ochenta, contó con él para películas tan populares como las dos primeras entregas del héroe de cómic ‘Superman’, protagonizadas por Christopher Reeve y el clásico ‘Lady Halcón’, con Michelle Pfeiffer.

Se nos ha ido un gran guionista. Descanse en paz, Tom Mankiewicz…

//www.imdb.com/name/nm0542539/