Salt

Cuando parecía que no nos quedaba más remedio que asumir que este verano había sido desastroso cinematográficamente hablando, un género, el cine de acción, ha logrado que ir al cine volviese a ser algo placentero. Nos faltó esa gran película, ese blockbuster que se convirtiese en icono del periodo estival (sobre todo teniendo en cuenta que Iron Man 2 fue un bluff y que Toy Story 3, que todavía no he visto, no parece alcanzar la grandeza de Up, auténtico motor del verano 2009), pero lo cierto es que el cine de tiros, explosiones y peleas ha animado de forma importante el último tramo del verano. Como Los Mercenarios, El Equipo A e incluso Origen (aunque ésta compita en otra liga), y a la espera de Predators, Salt es adrenalina pura, cine claro y diáfano como el agua cristalina, ideal para esta época del año.

Phillip Noyce es un director interesante. Es ésta una consideración a priori eufemística, pues podría pensarse que se utiliza para adjetivar a un cineasta que no ha hecho otra cosa que ofrecer películas correctas sin derrochar un talento desmesurado. En el caso de Noyce así es. Si uno repasa su filmografía se encuentra con que es el responsable de cintas que podrían ser calificadas, como él mismo, de interesantes. Cosas como Calma Total, Juego de Patriotas, Peligro Inminente o El Coleccionista de Huesos me dejaron un buen sabor de boca, aunque no precisamente ganas de volver a verlas, Es cierto que es algo que pasa con un buen número de películas y directores, pero en este caso se trata del perfil más ajustado al término. Sólo la adaptación de la serie televisiva El Santo, que no fue precisamente acogida con entusiasmo, dejó en mi un poso de satisfacción algo mayor. Pero, en mi opinión, Salt va un paso más allá y se convierte en la mejor película de un tipo que al fin demuestra ser capaz de ofrecer algo más que artesanía.

Aunque esas dotes sirven sólo para regalarnos un producto de acción, algo nada desdeñable para quienes disfrutamos con este tipo de cine. Salt es, ni más ni menos, que la versión femenina de Bourne, con un personaje perseguido, dudas acerca de su identidad real, y, sobre todo, unas secuencias de acción francamente buenas. Quizás se separa de las películas protagonizadas por Matt Damon en la poca verosimilitud de determinadas escenas, aunque, afortunadamente, no llega al nivel de otro vehículo destinado al lucimiento de la Jolie, Wanted, con aquellas balas voladoras y los resortes del cómic más fantasioso.

Puede que una de las intenciones de Kurt Wimmer, guionista de Equillibrium, con la que Salt comparte cierto estilo en cuanto a su estructura de película circense de acción, no termine de cuajar. Esas ganas de sorprender con giros de guión, y de dar otra vuelta de tuerca a las tramas de espías, topos y asesinos infiltrados sectáreamente adiestrados (quizás la historia de los niños educados en el odio a una determinada sociedad sea lo más interesante de la trama) no han producido los resultados deseados. Sólo como cinta de acción, como vehículo de lucimiento de la estrella de turno, funciona realmente la película. Pero yo, que disfruto como un marrano en un charco con cosas como ésta, no puedo estar más satisfecho.

Angelina Jolie asume el reto con una solvencia a destacar. Ya en las infames películas de Tomb Raider mostraba sus dotes para este cine, y aquí vuleve a demostrar que puede ser una perfecta ¿heroína? de acción. Como he dicho antes, yo hubiese preferido menos cosas imposibles, duelos más creíbles, por mucha experiencia y adiestramiento que se tenga. Pero es de suponer que tenía que imponerse la vena más palomitera. Y justo es destacar también a ese gran actor que es Liev Schreiber, secundario de lujo capaz de llenar la pantalla.

Lo mejor de Salt es su apuesta clara por la diversión, por la acción sin límites y su propuesta de cine que no da respiro. A mi me ha gustado mucho, y aunque parece que no está pegando todo lo que se esperaba, no puedo dejar de destacarla como una de las mejores pelis de este verano.

Mi puntuación en IMDB:7.

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