Predators

Comentaban los responsables de Predators, básicamente el productor Robert Rodríguez y el director Nimrod Antal, que su película era una secuela de la primera, aquella maravilla de John McTiernan, despreciando e ignorando la segunda película dirigida por Stephen Hopkins. A veces es mejor respetar trabajos ajenos, porque, aún asumiendo que la cinta protagonizada por Danny Glover era peor que la primera, resulta que, en mi opinión le da una soberana patada en el trasero a estos Predators

Y, como decían los entrañables compañeros de Tintín, Hernández y Fernández, yo aún diría más: me atrevo a decir que el primer Alien vs. Predator era mejor que esta nueva película. Lo que ahora se nos ofrece es una especie de remake encubierto de la peli protagonizada por Schwarzenegger, sin duda una de las más recordadas del cine de género de los 80, una estupenda muestra de cine de acción y ciencia ficción que, junto a la primera Jungla de Cristal, compone el díptico que convierte a McTiernan en uno de los cineastas fundamentales del género. Con Predators volvemos a la jungla, como si la idea de situar a las temibles criaturas en otro contexto fuese equivocada. De hecho, precisamente lo que me atrajo de Depredador 2 fue ese cambio de rumbo, esa sensación de terror urbano fruto de la presencia del bicho en las calles de Los Angeles, sin olvidarme, por supuesto, del excelente desenlace en la nave alienígena. En este 2010 nos han cambiado a los sufridos soldados que sirven como carnaza a los depredadores, para que degustemos una simplona revisión de lo que ya conocíamos. Pues para este viaje no eran necesarias estas alforjas…

Pero si el planteamiento ya es, en mi opinión, fallido, puede que no sea éste el principal problema. Predators cuenta con uno de los cástings más horrendos que uno recuerda en una película de semejantes pretensiones. Adrien Brody puede ser un buen actor, pero nunca puede ser un héroe de acción. Por eso son tan necesarios tipos como los que Stallone ha reunido en su última película, los que verdaderamente pueden hacer frente a amenazas como las que nos presentan los grandes estudios en estas producciones. Y el otro que asume buena parte de la carga dramática, Topher Grace, tampoco se encuentra cómodo. Ninguno de los dos ha nacido para pegar tiros.

Y a todo esto hay que añadir una sensación de nula originalidad, de asistir a otro slasher en el que el serial killer ha sido sustituído por una imponente criatura de otro planeta. La película se rige por los parámetros de ese cine tan recurrente que tanto abunda en nuestros días, con un malote persiguiendo a unas víctimas, que, cierto es, no se comportan como los típicos adolescentes a punto de ser acuchillados. Por muchos perritos-predators que nos vendan, y por muchas novedades puntuales y de poca relevancia que inserten, la cinta resulta previsible y deja una sensación triste de que es más de lo mismo.

Pero que nadie crea que Predators resulta aburrida o sufridamente plúmbea. Lo que ocurre es que hay personajes (en este caso bichejos) que figuran ya en la memoria colectiva de una generación, y que, cuando les hacen volver para, como dicen los responsables, adaptarles a los nuevos espectadores y a los nuevos tiempos, pierden parte de su encanto. Yo hubiese sido el primero en desear una nueva película de Predator, o una de Alien, pero siempre quieres que se haga con cierta competencia, y, aún dando por hecho que las películas originales son hijas de su tiempo y contexto cinematográfico, no te esperas cosas tan olvidables como ésta.

El Depredador original era una estupenda película de acción, y yo soy de los pocos que defiende su secuela. Y no me refiero a ésta…

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1424381/