Batman; City of Scars

Internet nos ha mejorado la vida en tantos aspectos que en ocasiones conviene reflexionar acerca de la suerte que hemos tenido de poder asistir a semejante avance. Quién me iba a decir a mi, en aquella tarde-noche de septiembre de 1989, cuando salí del cine de ver el Batman de Tim Burton, que veinte años después el avance tecnológico más importante de nuestra era me permitiría disfrutar de películas sobre el personaje, realizadas por gente que probablemente sintieron la misma emoción que yo tras ver aquélla. Lo que demuestra Batman; City of Scars, si es que no había quedado ya demostrado, es que cuando se exige a los grandes estudios fidelidad y respeto a la hora de llevar al cine las historias de estos personajes del cómic, es porque representan para mucha gente algo más que una simple película con la que pasar un buen rato. Batman, como tantos otros personajes, significa para mi, y para millones y millones de personas, infancia, aventura y emoción.

Aaaron Schoenke es un fanático del personaje, como tantos otros, como yo, sin ir más lejos, pero su devoción, como la de Sandy Collora, el responsable de esa joya que es Batman; Dead End, no se limita a disfrutar con las aventuras del personaje en cómic, cine o televisión, sino que es capaz de desafiar a Warner rodando sus particulares películas en imagen real. Eso supone ingentes cantidades de dinero (para alguien que no tiene el respaldo de una major) y, por supuesto, de tiempo. Supone hacer encajes de bolillos para optimizar un presupuesto escaso, muy probablemente salido de su propio bolsillo, y, como no podía ser de otra manera, implica grandes dosis de imaginación y ante todo, un amor enorme hacia los personajes de Bob Kane y Bill Finger. Afortunadamente, la red de redes sirve para que quienes disfrutamos con creaciones de este tipo agradezcamos la labor de tipos como Schoenke o Collora.

Batman; City of Scars recurre a multitud de tópicos siempre redundantes en la idiosincrasia del personaje. Como en Batman; Dead End, Joker ha huído de Arkham y a partir de ahí se suceden acontecimientos conocidos y poco novedosos, aunque lo importante aquí sea comprobar el respeto, el cariño y el cuidado con el que se ha levantado el proyecto. Tenemos la tan trillada obsesión de Batman por el asesinato de sus padres, la Bat-cueva, los crímenes de Joker (en la tétrica línea de los cometidos por el Joker encarnado por Jack Nicholson) y, de regalo, una novedad importante, con la presencia de un villano inédito hasta ahora en las películas en imagen real sobre el personaje: Scarface.

Que nadie espere ver a rostros conocidos. Los intérpretes, como el director y guionista, son gente anónima, supongo que actores y actrices de escasa filmografía que luchan por abrirse un hueco. Me temo que Aaaron Schoenke nunca podrá firmar una película sobre Batman financiada por Warner, como tampoco tendrá el honor de hacerlo Sandy Collora. A nosotros, desde luego, no nos importa, siempre y cuando demuestren toda esa pasión en cada fan film que nos regalen. La franquicia oficial está en las mejores manos posibles, pero Christopher Nolan debería de tener en cuenta el trabajo de estas personas de la calle que han contribuído a engrandecer el mito.

Puede que sea lo mejor. Que estos outsiders sigan haciendo lo que les de la gana, porque en definitiva, sólo ellos cuentan con la absoluta libertad para rodar sin ataduras historias protagonizadas por uno de los personajes de nuestras vidas. Ver City of Scars supone sentirse afortunado por contar con una tecnología que nos permite acceder a tantas cosas, entre ellas estas obras, hechas desde el respeto, el cariño y la admiración. Gracias Aaron Schoenke, gracias Sandy Collora, gracias Tim Burton y Christopher Nolan…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt1683869/