Agallas

Es ésta una película que logró cierto reconocimiento y relevancia en 2009, uno de los pocos productos españoles no defenestrados ni relegados al ninguneo por parte de muchos espectadores, hartos de un cine que, según ellos, lleva décadas repitiéndose y hastiando al personal. Desde ese punto de vista, es cierto que Agallas cuenta con importantes elementos que le alejan de buena parte de lo que suele parir nuestra industria, y quizás sólo se eche en falta mayor solvencia para finiquitar una historia interesante, inédita aquí, pero mil veces vista en muchas producciones del cine americano.

Estamos ante una historia de ambición, de la lucha entre dos egos enormes, dos personajes a priori opuestos, pero finalmente más parecidos que lo que ellos desearían. Los dos se mueven en un mundo marginal, si por ello entendemos la delincuencia de alto standing. Hugo Silva y Carmelo Gómez son dos gángsters, alejados de los que solemos ver en las pantallas de cine. Realizan sus indignos trabajos en España, y más concretamente en Galicia, aspecto éste que, desde mi punto de vista, emborrona la trama hasta convertir a parte de sus personajes en caricaturas, marcadas por su ridículo acento y visión sesgada de esta tierra que es la mía.

Lo cierto es que cuando nuestro cine se marca historias así apunta cosas muy interesantes. Lo vimos con Los Lobos de Washington, una extraordinaria película de guión sólido y apuntalada por un reparto de campanillas. Agallas tiene, por su parte, un referente claro: Uno de los Nuestros, la obra maestra de Scorsese de la que esta película toma la idea del gángster por devoción, así como la relación entre el veterano delincuente y su discípulo, al que siempre mira con complacencia y desprecio.

Agallas tiene un acierto enorme, y un fallo igual de grande. Carmelo Gómez está sublime, aunque el guión le obligue a pronunciar frases con un lamentable y forzado acento gallego. Pero demuestra que es uno de los mejores actores españoles, tristemente alejado de las pantallas últimamente. Hugo Silva es un desastre, aunque tampoco quiero yo hacer sangre de un chaval que lo intenta como pocos. Fuera de la pareja, encontramos secundarios excelentes como Celso Bugallo, y otros no tan afortunados.

Estamos ante una trama y unos ambientes muy poco frecuentes en nuestro cine. El cine negro es quizás el hermano prestigioso del cine de género, gracias a las maravillas en forma de obras maestras que el cine (sobre todo el americano), ha parido desde su concepción. En España debería de abundar más, teniendo en cuenta los interesantes resultados. Agallas puede enganchar al espectador menos acostumbrado al género, aunque termina desinflándose de manera lamentable, por culpa de un desenlace torpe como pocos. Se pone pues de manifiesto otro de los grandes males de nuestro cine, como es la ausencia de guionistas solventes capaces de convertir una buena idea en un guión redondo.

Pero merece la pena verla.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt1288633/