Resident Evil; Ultratumba

La primera secuencia de acción resume a la perfección la condición de "hija de su tiempo" que debe de achacársele a la nueva entrega de la saga Resident Evil. En ella, una Milla Jovovich embutida en un traje de cuero liquida a un numeroso grupo de secuaces de la corporación Umbrella, con las técnicas usadas por Neo y compañía en Matrix. Pero estamos en 2010, y a la audacia visual de la maravilla de los Wachowski había que añadirle el 3D. Tras esa escena, nuevas demostraciones de que estamos ante un producto inequívocamente contemporáneo, aunque a quienes concebimos el cine de otra manera, todo este espectáculo visual nos deje ciertamente indiferentes.

Resident Evil; Ultratumba tampoco debe de ser despreciada. Quien suelte pestes podrá basarse en argumentos sobradamente sólidos, como la bobada de su guión o lo repetitivo de la trama, pero puede que sea necesario contextualizar la valoración que se haga sobre la película. Si el cine siempre ha tenido mucho de industria (desde luego bastante más que de arte), habrá que tener en cuenta que hace ya un tiempo que esa industria se alió con otras igualmente potentes, como la del videojuego. Y ahí, conglomerados como Sony buscan su sitio para incrementar y mejorar la cuenta de resultados. Es evidente que la generación playstation otorga prioridad al aspecto visual, que se sientan en la butaca del cine a continuar su experiencia como jugador. En ese sentido, Paul W. S. Anderson, responsable de toda la saga, como director o productor, ofrece lo que el espectador potencial quiere, y, por supuesto, lo que quieren los jefazos nipones.

Y como las intenciones son tan honestas, no debemos de cargar las tintas. Esta cuarta entrega es puritito cine del que buena parte de los espectadores ansían. Estamos ante un producto que mezcla la acción, el bullet time, los efectos visuales de nueva generación y el 3D para enganchar a ese espectro de la sociedad que quiere pagar por eso. Por mucho que nos cuente una historia que remite a los zombies de Romero, Anderson se olvida conscientemente del guión para centrarse en lo visual, sin importarle que todos los personajes, desde la protagonista al villano o al secundario malote estén ceñidos a los estereotipos más trillados. Por no hablar de esa trama mil veces vista en la que el grupo de supervivientes trata de alcanzar un lugar supuestamente seguro (ese barco presentado como el paraíso).

Ahí reside la otra coartada para intentar disimular. Se intenta que volvamos a las producciones catastróficas y post-apocalípticas urdidas por Irwin Allen en aquellos entrañables años 70, aunque las intenciones de la troupe de la Jovovich nos remitan también al estupendo Amanecer de los Muertos de Zack Snyder.

Pero no llega. Esta Ultratumba no interesa más allá que como producto destinado a los jugones, y se queda, en mi opinión, por detrás de aquella primera entrega, también dirigida por Paul W. S. Anderson, mucho más entretenida. Aunque ahora contamos con un reparto interesante, con la Jovovich acompañada nuevamente por esa presencia freak tan estimulante que es Ali Larter, y un Wenworth Miller al que le va a costar escapar de su personaje de Michael Scofield en Prison Break tanto como a aquél salir de la prisión de Fox River. Por su parte, nuestro Sergio Peris-Mencheta, flamante Capitán Trueno, cumple sin más. 

Finalmente, sobre el 3D: Resident Evil; Ultratumba me confirma el desencanto que me provoca esta nueva tecnología. Sólo el Avatar de James Cameron me demostró que puede merecer realmente la pena, logrando olvidar la incomodidad de las gafas y el incremento en el precio de la entrada.

Mi puntuación en IMDB:5.  

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