El Americano

Clooney busca nuevos retos, afrontar desafíos apartándose de las líneas básicas de la típica producción diseñada para el lucimiento de una estrella de su magnitud. Les ocurre a todos, o a casi todos, porque sólo Tom Cruise parece cómodo sin salirse de los blockbusters. Los demás, los astros adulados por la industria, quieren, en ocasiones, probarse en otros registros o indagar en nuevos caminos que conduzcan al éxito. En este caso, el actor, también productor en esta película, ha optado por ceder la dirección a un cineasta diferente, un creador de videoclips dotado de talento para ofrecer esa nueva senda a la estrella inquieta. Anton Corbijn, director de Control (en la que se acercó a la banda Joy Division y a su líder Ian Curtis) y de numerosos vídeos musicales para grupos de éxito (U2, REM…), deja su sello en un thriller distinto, que bebe de las peculiaridades del género en los 70. Clooney es un espía, o un agente secreto, pero que nadie espere acción frenética ni disparos por doquier.

El Americano no presenta, pues, esos atractivos ingredientes que a priori pueden interesar al gran público. Corbijn lo cede todo a su protagonista, quien compensa la falta de adrenalina con su continua presencia en pantalla. Pero afortunadamente George Clooney está logrando niveles de interpretación difícilmente mejorables. Su personaje tiene chicha, mucha más que un Danny Ocean, por poner un ejemplo, y él no defrauda. El director se pone al servicio de una historia simple centrada en un tipo que nos remite a aquellos personajes del género de hace unas décadas, como el de Alain Delon en El Silencio de un Hombre o el de Donald Shuterland en El ojo de la aguja. Es cine pausado, tranquilo, de personajes, situaciones, lugares y emociones, lejos de las acrobacias de un Bourne…

Pronto se detecta la novedad. En la película se habla poco, casi tan poco como se hablaba en los spaguetti-westerns de Sergio Leone, a quien se homenajea en una simpática escena. Se nos cuenta la historia de un agente secreto que ansía retirarse, abandonar una vida que le impide amar y ser amado. En ese sentido encontramos cierta similitud con la anterior gran película de Clooney, Up in the air, en la que el viajero eterno no lograba establecerse. Su llegada a ese pequeño pueblo italiano le obliga a aceptar una última misión, que desembocará en hechos decisivos. Para llegar a ellos, acompañaremos al personaje por suelos empedrados, parajes bucólicos y días aparentemente plácidos, hasta que, como no podía ser de otra manera, todo se complica.

Los resultados en taquilla están siendo buenos, sin duda gracias al tirón de la estrella. Pero dudo que la gran mayoría haya salido contenta del cine. El Americano es la versión buena de Syriana, aquel tostón por la que Clooney logró el Óscar al mejor actor de reparto hace unos años. Ya entonces intentó explorar otros caminos, y sólo logró, en mi opinión, aburrir. Ahora la presencia de Anton Corbijn sí le ha servido para reivindicarse como un excelente actor, saliéndose de tópicos y clichés. Y ofreciendo una película distinta pero interesante, y que, por cierto, presenta una enorme virtud que no abunda en la actualidad: un desenlace perfecto y memorable.

Me gusta el Clooney de casi siempre, el galán al que las majors ponen a su disposición grandes presupuestos para rodar proyectos de garantizada rentabilidad. Éste también me ha gustado mucho.

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt1440728/