Habitación en Roma

 

No es Julio Médem uno de mis directores favoritos. De hecho puedo afirmar, habiendo visto toda su filmografía, que su cine no me gusta. Le reconozco un estilo, una personalidad, causante sin duda de lo poco que me atraen esas historias tan personales y oníricas, casi paranoias, sólo digeribles por quienes entren en esas atmósferas y tramas en ocasiones poco entendibles. Pero en sus últimos proyectos Médem ha cambiado el rumbo, abandonando sus inquietudes y ofreciendo cosas más accesibles. Pero tampoco le han salido bien las cosas. Si en La piel contra la piedra se acercó al problema del terrorismo etarra, con una equidistancia cuanto menos peligrosa en mi opinión, en Caótica Ana pareció por momentos volver a las andadas, con nefastos resultados. Habitación en Roma es una curiosa historia de amor, basada en la película chilena En la cama, y supone el segundo mejor trabajo del director, tras Los amantes del Círculo Polar. Pero, aún así, muchas cosas son manifiestamente mejorables…

Puede que la manera de "vender el muñeco" no fuese la más conveniente. Desde su concepción, Habitación en Roma se vendió como una propuesta de altísimo contenido erótico, imposición sin duda de los productores, que sospecho no habrá hecho ninguna gracia al director. Estamos ante una de esas películas que cuentan con un atractivo de partida, con dos personajes que se conocen en una noche y evolucionan en su relación durante ese breve período de tiempo. Todo ello en una habitación, escenario único, en donde, por supuesto, se desata la pasión. Pero Médem, como no podía ser de otra manera, cuida al máximo todo lo que rodea a esos revolcones, con su música, su deliciosa fotografía y sus encuadres milimétricamente estudiados. Ahí falla la película.

Todo resulta falso y teatral. Se vuelve a incurrir en uno de los fallos habituales en nuestro cine, con esa exageración en las interpretaciones y en los diálogos. Lo que dicen las protagonistas, cómo lo dicen, cómo se mueven…El fondo podría ser interesante, pero la forma chirría. Lo mismo ocurre en el cine del talentoso Fernando León de Aranoa. Lo mejor del cine es que debe de hacernos olvidar que es cine. Y en la película de Médem su presencia tras las cámaras se nota, se intuye…

Pero hay cosas buenas. Como guionista, Médem sabe llevar la historia por unos derroteros atractivos, mantener el interés durante un metraje que no es precisamente breve, teniendo en cuenta que hablamos de una película que transcurre en una habitación y que cuenta con dos únicos personajes. Y resulta interesante la utlización de las nuevas tecnologías, con esos mapas vía satélite a los que internet da acceso, y que proporcionan diálogos y situaciones pertinentes.

Muchos verán lo mejor del cine de este peculiar director. A mi, precisamente eso, es lo que menos me gusta. La poesía visual, lo redundante de sus planteamientos, llega a cansarme. De hecho, casi al final, vuelve a sus manías, con esa escena de la flecha de Cupido que, en mi opinión, es totalmente prescindible.

Habitación en Roma es una historia de amor, interesante por momentos, a la que le sobran esos recursos estilísticos siempre presentes en el cine de su director. No alcanza la rotundidad de Los amantes del Círculo Polar, pero en mi opinión, le da ciento y raya a cosas como La Ardilla RojaTierra.

Mi puntuación en IMDB:5.

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