Un Pequeño Cambio

Parece mentira que el género de la comedia romántica, que tanto nos ha decepcionado últimamente, nos ofrezca simultáneamente en la cartelera dos productos tan satisfactorios como son Salvando las Distancias, de la que hablé aquí hace unos días, y ésta, Un Pequeño Cambio, que vuelve a dejar ese sabor de boca agradable con el que yo al menos salí tras verla. Quizás haya que matizar que en este caso la estructura argumental puede alejar a la película de una indudable adscripción al género, pero yo sí creo que tenemos más motivos para considerarla como una comedia romántica que motivos para no hacerlo.

Lo curioso es que tras ver esta película, la sensación es bastante más satisfactoria que lo que uno podría pensar si nos atenemos a los importantes defectos que se detectan. Estamos ante una historia protagonizada por una mujer que ansía quedarse embarazada, Jennifer Aniston, y que apuesta por la inseminación ante la ausencia de pareja, en un argumento que nos recuerda a El Plan B, la cinta que Jennifer López estrenó entre nosotros el pasado mes de mayo, y que desde luego era mucho menos interesante que ésta. No destripo nada si adelanto que el mejor amigo de la chica, Jason Bateman, se quedará con ella, por no hablar de otros aspectos de la trama tristemente predecibles. La película cuenta, además, con los inevitables secundarios jocosos, aunque en este sentido hay que distinguir entre la prescindible Juliette Lewis y el estupendo Jeff Goldblum. Muchos tópicos del género, pero un resultado final más que correcto. Y, en mi opinión, la causa primordial tiene nombre y apellido.

Jason Bateman es ese actor al que mi generación descubrió a finales de los 80 cuando sustituyó a Michael J. Fox en la secuela de aquella gamberrada que fue Teen Wolf. Ni la primera ni la segunda eran precisamente obras maestras, y hoy sólo sirven para recordar con nostalgia años pasados. El caso es que Bateman estuvo fuera del panorama cinematográfico varios años, aunque parece que ha llegado su momento. Y es que tras papeles de poca relevancia en películas ambiciosas como Hancock o Up in the Air, su papel en Un Pequeño Cambio le revela como un actor mayúsculo, una presencia capaz de merendarse a la supuesta estrella de la cinta, esa Jennifer Aniston que decididamente es la única estrella de Friends con una filmografía mínimamente decente. Pero Jason Bateman, con sus caras, sus gestos y su voz en off, lleva el peso de la película y la eleva a niveles impensables en su ausencia.

Hay niño, presencia también fundamental en el género, aunque aquí no molesta y se convierte, de hecho, en el único capaz de aguantar el estupendo nivel de Bateman. Es evidente que los niños no actúan, sino que se limitan a jugar delante de las cámaras, recitando las frases que se le han hecho memorizar. Pero aquí el cásting ha resultado perfecto. No quiero olvidarme tampoco de un Patrick Wilson cumplidor en su papel, el típico rival de Bateman a la hora de conquistar el corazón de la chica. Wilson saltó a la palestra hace algo más de un año como el Búho Nocturno de Watchmen, y parece que ha llegado para quedarse.

Todos ellos componen un reparto estupendo, del que sólo podríamos prescindir de Juliette Lewis, recuperada para el cine, lo mismo que Jeff Goldblum, mucho más talentoso que ella. El cásting se antoja decisivo para el buen tono global de la película, así como ciertas novedades argumentales que, sin embargo, no compensan la enorme previsibilidad de la historia.

Es evidente que los mejores tiempos de la comedia romántica han pasado. Para disfrutar plenamente del género habrá que recurrir al cine en casa, con la screwball comedy en blanco y negro y diversas reliquias en color, con Pretty Woman a la cabeza. Ahora sólo nos queda el merengue, que empalaga hasta la rendición, aunque de vez en cuando nos encontremos con cosas tan estimulantes como Un Pequeño Cambio. Algo es algo.

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt0889573/