Sherlock (1ª temporada)

Como sólo hay un cine en mi ciudad y a veces algunas de sus salas son ocupadas por eventos supuestamente culturales destinados a que se forren unos pocos, me he quedado sin ver Machete y Enterrado. Espero arreglarlo pronto. Afortunadamente quedarse en casita permite disfrutar con cosas como las que hoy comento. No descubro nada nuevo si digo que los grandes guionistas, los creadores de historias apetecibles están, hoy, en la tele. La que ya no puede ser considerada como caja tonta lleva varios años ofreciendo series de un nivel legendario, aportando tramas e historias nuevas, y, en ocasiones, permitiendo vuletas de tuerca a personajes sobradamente conocidos. Hoy me toca hablar de una de las sorpresas de la temporada, una maravilla con un único problema que espero (parece que sí) se solucione en breve: sólo cuenta con tres capítulos. Pero todo parece indicar que la renovarán para una segunda temporada. Y es que cuando algo tiene éxito, merece continuar. Elemental…

Sherlock Holmes ha sido el personaje de ficción más representado en el cine. El mítico detective apareció por vez primera en 1905, en un largometraje titulado, oportunamente, Sherlock Holmes. Desde entonces, hemos acudido a la sagacidad del inquilino del 221 de Baker Street una y otra vez, en el cine y el la tele, en dibujos o en imagen real, en clave de drama, suspense o comedia…Estamos en el siglo XXI, y no hace mucho conocimos al Holmes de Guy Ritchie, con el rostro de Robert Downey Jr., que desarrollaba sus pesquisas en el mismo contexto histórico en el que lo concebió Arthur Conan Doyle. Ahora, la BBC, sinónimo de calidad, nos lo sitúa en la actualidad, en el Londres de 2009. Y, lo que es más importante, le enfrenta a unos casos de una complejidad maravillosa…

Da gusto sentarse a disfrutar con un producto como Sherlock. Tenemos lo mejor del personaje que hemos conocido, adaptado a la perfección a los tiempos que nos han tocado vivir. De hecho, podríamos disfrazar al protagonista con el atuendo típicamente holmesiano, con la lupa y el sombrerito, y rodar con él una maravillosa versión de El Perro de los Baskerville. Benedict Cumberbatch es, sencillamente, el mejor Sherlock Holmes posible. Y lo mismo ocurre con Watson, encarnado por un estupendo Martin freeman. El cásting es, sencillamente, perfecto. Son dos sabuesos de nuestra centuria, que se sirven de internet y las nuevas tecnologías sin olvidar esa lógica deductiva tan característica del personaje que por otro lado tan bien desarrolló Ritchie en su película. Este Holmes es altivo, faltón, adicto a determinadas sustancias, hábil en la pelea y…magnéticamente listo, una mente privilegiada que sólo encuentra el aburrimiento entre tanto caso rutinario. Y Watson es…Watson, el sufrido compañero de fatigas que no deja de asombrarse ante el talento de su colega.

Sólo son tres episodios, eso sí, de 90 minutos de duración cada uno. Empezamos con un caso que permite la presentación de personajes, un capítulo espectacular que nos introduce en un mundo apasionante, con un asesino sanguinario que provoca el suicidio de sus víctimas, en el Londres actual. Seguimos con una segunda entrega que baja algo el nivel, sirviendo como transición a un tercer caso que nos remite directamente al primero y que nos deja con una última escena antológica. Holmes investiga, lucha, se conecta a internet cuando su privilegiado cerebro no logra llegar a donde quiere, se sirve del teléfono móvil, elemento fundamental, para establecer comunicaciones…Le tenemos a él, a Watson, a Lestrade, tenemos el 221B de Baker Street y al hermano Mycroft, y le tenemos a él, al antagonista cuyo nombre sus súbditos prefieren no pronunciar…

Sherlock es una maravilla, un regalo para quienes hemos disfrutado con el personaje, en los libros, el cine y, ahora, la tele. Para mi, a falta de ver cómo evoluciona la serie en la segunda temporada, éste es el mejor Sherlock Holmes hecho nunca en el ámbito audiovisual. Y está al nivel de la estupenda adaptación de la Hammer de El Perro de los Baskerville, y de las entrañables películas protagonizadas por Basil Rathbone, o de El Secreto de la Pirámide…Es éste un Holmes increíblemente bueno…

La dirección corre a cargo de Paul McGuigan, un tipo que hasta ahora había hecho películas tan poco estimulantes como Obsesión o Push, pero que aquí ofrece tres sesiones de hora y media de duración que se pasan en un suspiro. Y todo ello con la competencia de una BBC que cuando se mete a producir algo no deja que la medianía le alcance.

Hay que verla, porque casi nunca hemos visto un Sherlock Holmes así…Aunque, tras ver la última escena del tercer capítulo, nos quedemos con unas desesperadas ganas de más…

//www.imdb.com/title/tt1475582/