Manuel Alexandre (1917-2010)

"No fumar, no beber y una pastillita de Adiro 100 antes de dormir…". Así relataba Manuel Alexandre hace unos meses en una entrevista el secreto de su longevidad, la que le ha permitido trabajar hasta los 92 años, hasta el pasado 12 de octubre, cuando se nos fue. Y toca tirar de tópicos, que, en este caso, definen a la perfección qué fue Manuel Alexandre. Cuando alguien se nos muere, abundan los elogios, y en este blog cada necrológica es tomada como una mala noticia debido al supuesto interés profesional de quien nos deja. Pero Manuel Alexandre era el cine español. Sí, como José Luís López Vázquez, fallecido no hace mucho tiempo y del que escribí exactamente la misma frase. Los dos eran el cine español, como algún otro que también nos dejó y unos pocos todavía presentes.

Si alguien rueda 236 películas en una industria cinematográfica como la nuestra, es que es parte importante de esa industria. Y qué decir si entre esa ingente cantidad de títulos figuran cosas como Bienvendo Míster Marshall, Calabuch, Calle Mayor, Los jueves milagro, Plácido, Atraco a las tresAmanece que no es poco.

Alexandre nació en Madrid el 11 de diciembre de 1917, y estudió periodismo, carrera en la que coincidiría con otros dos nombres fundamentales de nuestro cine: Fernando Fernán-Gómez y Rafael Alonso. Debutaría como actor en 1947, en la película de Luís Lucía Dos cuentos para dos. Pronto emprendería una carrera imparable, en cuanto a cantidad y calidad, sin olvida el teatro, en donde aprendió el oficio de actor y al que dedicó una parte importantísima de su carrera. Su última película fue Campamento Flipy, estrenada este mismo año.

Yo le descubrí en Atraco a la tres, la maravillosa película de José María Forqué. La consideración que pronto descubrí hacia el cine de Berlanga me hizo disfrutar de su presencia en esas obras maestras de nuestro cine que son Bienvenido Míster Marshall, Calabuch y Los jueves, milagro. A partir de ahí, él era siempre la cara amable, el secundario que si hubiese nacido en California se nos hubiese muerto con varios Óscars en su haber. Pude disfrutar de él por última vez en la tv-movie 20N; Los últimos días de Franco.

Se nos ha ido uno de los grandes, de los más grandes…Se nos ha ido un ACTOR. Descanse en paz, el gran Manuel Alexandre…

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Batman, Under the Red Hood

Más de una vez he apuntado aquí la meritoria dedicación que Warner presta a su división animada, en especial con todas las producciones que adaptan material de DC Comics. Son muchas, con variedad de personajes, y en muchos casos, son buenas. Todo lo contrario, por otra parte, que lo que sucede con Marvel. Afortunadamente, el Universo DC cuenta con generosas adaptaciones en forma de largometrajes animados, por no hablar de esas series que cuentan con Batman, The Animated Series, con la máxima representación del trabajo bien hecho. Una de las últimas es esta Batman, Under the Red Hood, que adapta un cómic escrito por Judd Winick y dibujado por Doug Mahnke. Y no es exagerado decir que, en este caso, la película es mejor que el cómic…

Entrar en las causas implicaría desvelar detalles fundamentales de la trama, pero es cierto que el tebeo ha sido mejorado. Y las razones son puramente argumentales. Han cogido la historia y la han corregido, puliendo aquellos aspectos que en las viñetas no eran del todo correctos. Y como el nudo argumental sí era interesante, el resultado es una película buena, divertida, entretenida, que toma aspectos de las mejores adaptaciones del personaje, tanto de las películas en imagen real de Nolan como de las mejores versiones animadas, por supuesto del trabajo de Bruce Timm y Paul Dini. Para que todo sea redondo, han tenido las narices de sacrificar una calificación para todos los públicos en favor de adecuadas dosis de violencia que otorgan a la producción un afortunado marchamo de cine adulto. A todo ello contribuye, sin duda, el trabajo en la dirección de un Brandon Vietti que hasta entonces se había mostrado bastante irregular, acertando en sus trabajos como responsable de varios capítulos de las series de Batman, The Brave and The Bold y The Batman, pero patinando en alguna película como Superman, Doomsday.

Pero aquí realiza un trabajo realmente bueno. Batman, Under the Red Hood resulta gratificante para quienes amamos toda la iconografía del personaje. Se trata del Batman detective, enfrascado en una investigación apasionante en una Gotham que rezuma todo el encanto de las buenas adaptaciones. Contiene además los elementos que siempre ansiamos, con un Joker demente, anárquico y esquizofrénico, Nightwing, Alfred y una Batcueva en la que todos querríamos estar. Y, por supuesto, una trama de suspense acerca de la identidad de ese Capucha Roja que se resuelve de una manera mucho más acertada, como he dicho antes, que en los cómics.

Otro aspecto a destacar son las voces, espléndidas en su elección. Bruce Greenwood (Star Trek, La Búsqueda 2, Trece Días…) es Batman/Bruce, sustituyendo de manera soberbia al habitual Kevin Conroy. Jason Isaacs (El Patriota, Peter Pan…) es Ra’s al Ghul y un genial Neil Patrick Harris, el Barney de la estupenda Cómo conocía a vuestra madre, es Nightwing.

Siempre es un placer continuar con las aventuras de estos personajes en estas películas animadas. DC no quiere quedarse atrás ante el empuje de Marvel, y precisamente no hace muchos días Zack Snyder ha sido elegido como director de la nueva película sobre Superman, producida por Christopher Nolan. Buenas noticias para todos quienes respiramos aventura y fantasía…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt1569923/

Stephen J. Cannell (1941-2010)

Doy por hecho que su nombre no dice mucho, pero Stephen J. Cannell ha estado presente, seguro, en innumerables momentos televisivos de nuestra vida, de esos en los que le tele era una estupenda compañía en los tiempos de la merienda, del bocata a media tarde, cuando tras el colegio reponíamos fuerzas.

Seguro que todos recordamos una escena, siendo críos, que podíamos ver después de disfrutar de un capítulo de alguna de aquellas series que nos volvían loco durante los 80. Cuando se terminaba la acción, tras los títulos de crédito, un hombre tecleaba una máquina de escribir y dejaba caer una hoja. Aquel hombre era Stephen J. Cannell, productor y guionista televisivo, responsable de maravillas como El Equipo A o El Gran Héroe Americano.  

Nos dejó el pasado 30 de septiembre. Descanse en paz, Stephen J. Cannell…

//www.imdb.com/name/nm0004798/

El Aprendiz de Brujo

No hace falta estar dotado de una sagacidad holmesiana para saber que el éxito de Piratas del Caribe se cimentó en la arrolladora habilidad de Johnny Depp para hacer suyo el personaje de Jack Sparrow y zafarse del corsé que la Disney impone a todas sus producciones. No es que el ya mítico bucanero sea adalid de la incorrección y la irreverencia, pero es cierto que logró distraer la atención lo suficiente como para que nos olvidásemos del buenismo disneyniano, con su puritanismo y merengue empalagoso. Los piratas reventaron la taquilla, pero me da que será harto complicado que una nueva película no animada de Disney logre semejante éxito. Y menos si, como en el caso de El Aprendiz de Brujo, no hay escapatoria posible para huír de todas esas lastimosas señas de identidad.

De hecho resulta mucho más sugerente el resultado de las dos películas de la saga La Búsqueda, también protagonizadas por Nicolas Cage, que esta propuesta sobre brujos y magos. En aquélla, la aventura, en su concepción más pura, permite una mínima dosis de entretenimiento, aunque todos sepamos que no veremos mutilaciones, sangre y diálogos soeces. Con El Aprendiz de Brujo vuelve esa sensación de producto inofensivo, ideal para una sesión infantil de sábado tarde en Disney Channel, que implica importantes dosis de aburrimiento para quienes huímos de todo ese mundo de fantasía. Lo bueno es que el asunto no ha funcionado muy bien, y, aunque en nuestro país parece que la taquilla sí ha acompañado, no es de esperar que haya secuela, con lo que podemos ansiar que tomen nota y se den cuenta de que puede ser absurdo destinar tantas cantidades de dinero a cosas que sólo apreciarán los más blandiblúes.

La cosa empieza bien, con un prólogo interesante en el que se nos cuenta el origen de los brujos protagonistas, una trama sencilla, pero directa e impactante, e incluso se mantiene el interés con ese suceso en la Nueva York del año 2000 (por cierto, ¿dónde estaban las Torres Gemelas en el skyline que abre la secuencia?). Dicha escena nos remite a alguna de las obras que marcaron nuestra infancia cinéfila, con la tienda de antiguedades que evoca maravillas como La Historia Interminable o Gremlins. El propio Nicolas Cage aparece como un creíble regente de un local con el encanto de lo mítico y legendario. Después, el soso protagonista infantil crece y la cosa se tuerce de manera irremediable…

Y es precisamente a partir de entonces cuando la película trascurre milimétricamente por los cánones de la casa matriz, como un tren incapaz de salirse ni un poquito de sus raíles. Cada personaje, escena y situación desprende ese insoportable hedor disneyniano repletito de buenas intenciones, desaprovechando lo que podría haber sido un atractivo duelo entre los personajes encarnados por Cage y Alfred Molina, dos brujos rivales que se pierden en la atmósfera impuesta, por mucho que el segundo se cargue a un pobre conductor que le increpa en plena calle, sin que veamos, eso sí, ni una sola prueba del espantoso crimen…

Tenemos esa guerra entre los poderosos magos, una asquerosa historieta de amor del chico con su ligue de la niñez y unos secundarios que resultan poco menos que prescindibles, con una Monica Bellucci cuyos criterios de elección de proyectos hollywoodienses son más que discutibles. Yo me quedo sin duda con la partitura de Trevor Rabin, que hubiese sido más aprovechable en una película de más enjundia.

Y, por supuesto, con la primera media hora, que por un momento me hizo tener esperanzas en volver a disfrutar con una producción Disney en imagen real, divertida, entretenida y trepidante, características que, por otra parte, solía tener el cine del productor Jerry Bruckheimer, antes de que sellara un desgraciado pacto con el ratón Mickey para financiar sus películas. Ojalá se rompa pronto.

Mi puntuación en IMDB:5.

//www.imdb.com/title/tt0963966/

Repo! The Genetic Opera

En un futuro no muy lejano, la raza humana ha visto peligrar su existencia a consecuencia de un devastador virus que afecta a los órganos vitales. De repente, un órgano sano pasa a ser la posesión más preciada, y una única empresa controla el mercado de riñones, corazones y demás elementos. A ese monopolio se oponen unas pocas voluntades, víctimas también de un sistema corrupto que trafica con la vida humana. Y todo ello, en clave de musical…

Repo! The Genetic Opera fue una de las más exitosas propuestas de cine fantástico de 2008, con reconocimientos en la mayor parte de festivales de cine de género. Se trata de una película absolutamente rompedora, arriesgada y, por momentos, inclasificable, que cuenta además con un equipo técnico y artístico heterodoxo y poco convencional. Resulta meritorio que alguien que ha dedicado buena parte de su carrera cinematográfica a dirigir secuelas de Saw (a cada cual peor, todo sea dicho), de repente se disponga a dirigir un producto tan diferente a todo. Puede que hastiado de tanto cliché y estereotipo derivado de esas secuelas, el bueno de Darren Lynn Bousman encontrase acomodo en un musical de terror, un vodevil fantasmagórico tan oscuro y gótico que parece perpetrado por el mismísimo Tim Burton, aunque, como era de esperar, las buenas intenciones no se traducen en unos resultados que yo al menos creo se hubiesen merecido. No siempre, por no decir casi nunca se facturan películas como ésta, y ése es ya un mérito a destacar.

El circo de Repo! The Genetic Opera es absolutamente heterógeneo. Nos encontramos con un puñado de intérpretes que asumen la locura del proyecto con valentía, y, en algún caso, como una vía de escape a una reputación, por otro lado, bastante merecida. Es el caso de Paris Hilton, quien siguió buscando acomodo en el cine de terror tras su correctita aparición en La Casa de Cera. Con ella, un peso pesado de los 90, inolvidable por su papel de jefe del clan gangsteril en Uno de los nuestros, Paul Sorvino. Y soportando una importante parte de la carga dramática, el maestro de Buffy, Anthony Head.

El principal problema lo encontramos en ese énfasis por salirse de lo convencional. Estamos ante un musical excesivo, no ya por su insólita atmósfera de oscuridad, sino por su empeño en cantarlo todo, en recitar todos y cada uno de los diálogos. Apenas hay en la película escenas habladas, y todo se cede a la música y a la canción, algo por otra parte poco beneficioso para una obra que no cuenta con temas que perduren. Pero además la historia no logra avanzar en un camino correcto, limitándose a la típica trama de empresa monopolista enfrentada a unos rebeldes incansables.

No es cine para todos los públicos. Repo! logró relevancia por meter la cabeza en un género lastrado siempre por la repetición de fórmulas. En ese sentido, merece un sobresaliente, aunque como película, en su valoración global, no puede llegar al aprobado.

No podré ir al cine, me temo, en unos días, lo que me perturba especialmente ahora, que tenemos una cartelera interesante. El síndrome de abstinencia hará estragos, pero trataremos de llevarlo como podamos. A ver si nadie me pone los dientes largos habándome de Machete o Enterrado

Mi puntuación en IMDB:3.

//www.imdb.com/title/tt0963194/

I am Omega

Me daba un poco de repelús subir esta entrada justo después de hablar ayer de tres importantes personalidades del mundo del cine que nos dejaron. Supongo que ni Sally Menke, ni Tony Curtis ni, por supuesto, Arthur Penn verían nunca una película producida por la compañía The Asylum, pero yo soy bastante más agreste y terrenal que ellos. El caso es que se trata de una productora que se dedica a copiar los grandes blockbusters, financiando productos infames que toman la idea argumental de esas obras. Es cine de serie B…o Z, pero que yo no puedo dejar de ver con una sonrisa cómplice, porque lo bueno de una industria como la del cine es que cualquier propuesta tiene su mercado. Hasta cosas como éstas, que se estrenan directamente en el mercado del dvd para regocijo de los más freaks.

Lo hizo en su día Roger Corman, un tipo que en la actualidad puede presumir de tener un Óscar (honorífico, eso sí). Recuerdo cuando en 1993, en plena fiebre jurásica por la estupenda peli de Spielberg estrenó Carnosaur, una monster-movie en la que, para más cachondeo, aparecía como protagonista Dianne Ladd, la mamá de Laura Dern, protagonista a su vez de Jurassic Park. Los chicos de The Asylum tomaron nota, y si en cartelera había un Alien vs. Predator, ellos estrenaban Alien vs. Hunter; si había unos Transformers ellos proponían Transmorphers…Y como hace unos años Will Smith estrenó Soy Leyenda, ellos nos contaro la historia de I am Omega, que juega con los títulos de I am Legend y The Omega Man, dándole una vuelta de tuerca, muy particular, a la espeluznante novela de Richard Matheson.

La historia es exactamente la misma. Los medios, no. Tenemos a un hombre que parece ser el último de nuestra especie, el único que no ha sido víctima de un terrible virus que ha transformado a los seres humanos en zombies putrefactos. Lo mejor de semejante trama, para la cutre productora, es que permite mostrar numerosos planos baratos, que encajan a la perfección con lo que se nos cuenta. Esto es, tenemos al protagonista caminando y conduciendo por escenarios vacíos, desérticos, es decir…baratos. Y cuando hay que mostrar a los seres infectados se contrata a unos pocos figurantes, se les viste con unos trapos sucios y viejos y se les aplica un maquillaje resultón. Con eso y poco más tenemos una película horrenda, pero que, al contrario de lo que ocurre con muchas otras de mayores pretensiones, soporta un visionado siempre y cuando sepamos a qué nos enfrentamos y qué tipo de cine nos disponemos a ver.

El protagonista es Mark Dacascos, un chico que da patadas y que hace unos años alcanzó cierta (poca) relevancia con títulos como Crying Freeman o auqlla espantosa versión de La Isla del Dr. Moreau, protagonizada por Marlon Brando. Se trata del actor perfecto para este cine, y podría convertirse en el intérprete fetiche de The Asylum: inexpresivo, con el mismo talento para la actuación que un pastor alemán…

Pero de verdad que nos echamos unas risas…No es que me muera yo ahora por ver tantos y tantos subproductos de The Asylum, pero me apetecía ver I am Omega por lo mucho que me gusta la novela y porque creo que las tres versiones hechas hasta ahora (una protagonizada por Vincent Price, otra por Charlton Heston y la última de Will Smith, merecen, cada una a su manera, la pena). Ésta no, pero era algo que ya sabía…

Es viernes, y hablando de serie B, creo que ha llegado a la cartelera un mexicano con mala ostia acompañado de chicas interesantes…Y me han dicho que han enterrado vivo a un tipo, cuya historia estoy deseando conocer…El lunes contaremos algo. De momento, feliz fin de semana…

Mi puntuación en IMDB:3.

//www.imdb.com/title/tt1075746/