El Ala Oeste de la Casablanca (5ª temporada)

Ya no estaba Sorkin, pero ese supuesto descenso en el nivel de la serie no lo he visto yo por ningún lado…La quinta temporda de El Ala Oeste es más de lo mismo, es decir, un nuevo tratado sobre alta política, otro apasionante recorrido por los pasillos y despachos en donde se deciden alguno de los asuntos fundamentales del planeta. Como las anteriores cuatro temporadas, han de abstenerse quienes huyan de la política, no ya como mera actividad dueña de nuestros destinos, sino como materia susceptible de protagonizar obras de ficción. Estamos ante un producto televisivo absolutamente encorsetado y cerrado, que se limita a contar cosas que pasan en unos escenarios muy concretos. Y, por supuesto, apenas hay acción, ni amor ni suspense (aunque al final de cada temporada ya sabemos que nos regalan un poquito de adrenalina). Hay, eso sí, un talento inmenso para escribir diálogos, narrar situaciones y recrear estancias inaccesibles para todos nosotros. Qué buena es…

No sé si más que las cuatro anteriores, pero esta quinta temporada me ha gustado muchísimo. Nos han cambiado a Rob Lowe por Joshua Molina, y nos hemos quedado sin la maravillosa Mary Louise Parker, pero, a cambio, hemos tenido una inagotable ración de calidad televisiva de primer nivel. Hemos asistido a una petición de asilo por parte de un pianista norcoreano (excepcional episodio), al interés con el que el Presidente acude a Oklahoma para comprobar los devastadores efectos de un tornado, a los problemas derivados de un cambio en el Tribunal Supremo, a problemas con los presupuestos, a los intentos de reforma de la seguridad social…Y, por supuesto, hemos tenido emociones fuertes al principio y al final de la temporada…

Esta quinta temporada comenzó siguiendo la trama argumental de la cuarta, que terminaba con el secuestro de la hija pequeña del Presidente Bartlet. Los dos primeros episodios de la temporada son espectaculares, y asistimos a un hecho impactante, cuando Bartlet tiene que ceder su puesto al líder republicano para no tener que tomar medidas influenciadas por la angustiosa situación familiar. John Goodman interpreta al líder republicano, en el que es, sin duda, uno de los mejores papeles de su carrera.

Y terminamos con más emoción. Como no podía ser de otra manera, El Ala Oeste tenía que tocar uno de los conflictos más sangrientos y duraderos de nuestra historia: tres americanos miembros de una delegación de congresistas mueren en un atentado en Gaza. El Presidente se marca el objetivo de reunir en una mesa de negociación a los máximos mandatarios israelí y palestino, con múltiples presiones para no hacerlo. Y entre los damnificados por el atentado se encuentra también Donna, la fiel ayudante de Josh, por cuya vida todos temerán… 

Ya comenzada la sexta temporada, puedo afirmar que estamos ante una de las mejores series de la historia de la televisión. Pero también ante una de las menos digeribles para el gran público. No es fácil que El Ala Oeste alcance los niveles de seguimiento de todas esas series que todos conocemos y hemos disfrutado, sobre todo porque se corresponden con géneros mucho más demandados. Aquí tenemos otra cosa, un documento de ficción que bien podría ser real, si cambiásemos a esos rostros de los grandes actores que la pueblan por los verdaderos regentes de los despachos de la administración americana.

Sé que las cuatro entradas anteriores sobre la serie no han sido precisamente las más visitadas. Pero si a alguien les ha servido para decidirse a verla, lo doy por bueno. Porque El Ala Oeste de la Casablanca es, sin duda, una maravillosa serie de televisión… 

//www.imdb.com/title/tt0200276/