Irvin Kershner (1923-2010)

En el mundo de la música son frecuentes los éxitos puntuales, obtenidos por grupos o intérpretes que adquieren relevancia con un único trabajo, un único álbum o, incluso, una única canción. Generalmente se trata de astutas operaciones de márketing encaminadas a la rentabilidad jugosa e inmediata, para caer en el absoluto olvido después. Y, no lo neguemos, todos solemos referirnos a esos éxitos con cierta condescendencia cuando no con desprecio. En el mundo del cine también existen creadores de un sólo éxito, aunque, en el caso del que hoy tristemente me toca hablar, el exitoso producto se convirtió en una de las mejores películas de la historia del cine. Se ha muerto Irvin Kershner, director de El Imperio Contraataca.

Doy por hecho que semejante afirmación puede parecer exagerada. Pero lo sostengo con contundencia. Y creo que en la consideración hacia esta maravillosa película por parte de la crítica han influído tres aspectos fundamentales. En primer lugar su condición de secuela, ya que todos sabemos lo mucho que detesta la crítica semejante etiqueta, salvo la perpetua excepción de El Padrino II. En segundo lugar el hecho de que se trate de una película perteneciente a una saga mítica e icónica, lo que provoca que casi siempre se contemple el todo en lugar de las partes. Y, finalmente, su director, ese Irvin Kershner carente de una filmografía repleta de películas destacables. Pero la película ahí está, y el desarrollo en los 80 del cine en casa ha permitido que las nuevas generaciones la sitúen en el lugar que se merece. Antes, en 1977, Star Wars obtuvo algunas críticas negativas, aunque poco después casi todos la reconocieron como una obra maestra del cine de ciencia ficción en particular y del séptimo arte en general. Pero, lo que parecía imposible, mejorar aquella primera película, lo logró Kershner con la competencia de quien conocía sobradamente el oficio.

Su mayor virtud fue combinar el hecho de que estaba rodando una película de Star Wars, con todo lo que ello implicaba, con su pericia como cineasta, a pesar de que no había rodado anteriormente más que unas pocas películas olvidables y muchos episodios televisivos. Justo antes de El Imperio... había obtenido un moderado éxito con Ojos, un thriller protagonizado por Tommy Lee Jones y Faye Dunaway, y cuando Lucas le contrató fue como si el veterano cineasta tomase el relevo del joven emprendedor, algo así como "tienes algo bueno entre manos chaval, déjame hacerlo a mi…".

Y vaya si lo hizo. Creó una maravillosa película de aventuras, contando además con las ventajas de contar con el mejor guión de la saga y con un grupo de actores ya perfectamente embutidos en sus personajes. Y él, como buen director de orquesta, dejó que los excelentes elementos que Lucas había puesto a sus disposición se combinasen para engendrar una película perfecta, emocionante, apasionante y trepidante.

Quizás enganchado a las sagas más comerciales y exitosas, su siguiente película fue Nunca digas nunca jamás, el proyecto bastardo sobre James Bond que sólo pudo rodarse cuando concluyeron las disputas acerca de los derechos del personaje. Sean Connery aceptó ponerse de nuevo en la piel de 007 a cambio de un jugoso cheque, y Kim Basinger y Barbara Carrera fueron sus compañeras de reparto. Resultó ser una floja película perjudicada por la competencia de la peli "oficial" de Bond, Octopussy, estrenada en aquel mismo 1983, año además en el que se estrenó también la tercera de Star Wars, El Retorno del Jedi (si Lucas hubiese mantenido a Kershner en lugar de contratar a Richard Marquand…)

Pero peor fue Robocop 2, su siguiente película, que contó con un horrendo guión de Frank Miller. Kershner se despidió como director con un capítulo de Sea Quest, como si quisiese seguir formando parte del fenómeno fandom al que se había ganado con la película por la que siempre se le recordará.

Descanse en paz, Irvin Kershner, y que la fuerza te acompañe…

//www.imdb.com/name/nm0449984/