Centurión

La historia es sobradamente conocida: durante los primeros años de la primera década del nuevo siglo triunfó la épica, aderezada con la fantasía y con abundancia de batallas entre ejércitos mastondónticos. El Gladiator de Ridley Scott abrió la veda, y la trilogía de El Señor de los Anillos puso el listón en un nivel inalcanzable. Poco importó a un mercado acostumbrado a aprovechar el éxito de una tendencia, y tuvimos cine épico para dar y tomar. Ahora, ya pasada la fiebre, llegan algunos productos que se enganchan a un cine siempre atractivo. Centurión nos llega de la mano de Neil Marshall, a quien todo el mundo alabó por The Descent, aunque yo siempre preferí Dog Soldiers, aquella curiosa peli de hombres lobo. Pero las dos se quedan por detrás de esta estupenda película, un refrito de cosas mil veces vistas que funciona por su falta de pretensiones y por la audacia de su director a la hora de filmar las escenas de acción. Me ha gustado mucho Centurión.

Marshall no engaña a nadie. Es director de cine de género, y se adentra en los terrenos de la épica y el peplum ofreciendo lo que de él se esperaba: leña al mono. La historia de la conquista del ejército romano de todo lo que podía, la idiosincrasia de unos soldados nacidos para la lucha, son la excusa perfecta para asistir, de la mano de un director competente, a un recital de acción, sangre y espadazos. Como si los 300 de Zack Snyder se fusionasen con aquel Máximo encarnado por Russel Crowe, Centurión no da tregua, abandonando toda pretensión histórica e incluso sacrificando cualquier virtud argumental para dar prioridad a lo que el espectador menos exigente quiere. Se incluyen unos personajes excesivos y un par de giros en la trama, con estereotipos que sorprenden pero que terminamos por identificar, y tenemos una peli de acción protagonizada por unos cuantos centuriones. Y a disfrutar.

El reparto se ajusta a la perfección a esos deseos del cineasta. Son rostros y cuerpos nacidos para lo que aquí hacen. Michael Fassbender y Dominic West se mueven como pez en el agua entre la nieve y los terrenos abruptos de la confrontación física. Y Olga Kurylenko ofrece un papel mucho más interesante que aquella participación en la bobada de Quantum of Solace, aunque aquí no hable. Y, para el fandom más perspicaz, contamos con Paul Freeman, el magnífico Belloq de En busca del arca perdida.

Que nadie espere, pues, lecciones de historia. Si el cine en la actualidad da prioridad a lo visual, a lo contundente, mejor que tipos como Neil Marshall se encarguen de ello. No digo yo que sea conveniente abandonar lo otro, pero en ocasiones, una buena sesión de sangre y crueldad a cargo de estos soldadetes romanos no está de más. Y, de propina, una ambientación y un cásting de lo más interesante. Estamos ante la mejor película sin discusión de un director que cada vez parece mejor, y que desde luego supera a muchos compañeros de generación, como los sobrevalorados Alexandre Aja, Eli Roth o Rob Zombie.

Quien no se divierta con Centurión, tiene un problema…

Dedicaré este largo puente a ver pelis, y a pensar en la nueva andadura que tendrá el blog en las próximas fechas. El jueves volveré por aquí. Pasémoslo bien, seamos felices y vayamos al cine…

Mi puntuación en IMDB:7.

//www.imdb.com/title/tt1020558/