Skyline

Me encantan las películas sobre alienígenas invasores, los que vienen aquí con intenciones radicalmente opuestas a las de mi querido E.T. Todos guardamos en la memoria imágenes impactantes de invasiones, desde la versión clásica de La Guerra de los Mundos, de Byron Haskin, hasta Independence Day, pasando por aquel icono televisivo que fue V en los 80. Las naves enormes, imperiales, agrupándose en nuestros cielos con intenciones hostiles, componen imágenes inolvidables, sobrecogedoras, aunque en muchas ocasiones lo que viene después es menos estimulante. Skyline insiste en todo eso, en la aterradora invasión y en los efectos sobre un determinado grupo de personas, siendo éste, precisamente, el aspecto en el que más se aleja de aquellas producciones. Nadie espera ver en estas pelis personajes profundos y de múltiples e interesantes aristas, pero tampoco perfiles tan absurdos y planos como los que aquí tenemos.

La principal razón de semejante carencia es, supongo, la intención de los hermanos Strause, directores de la película, de mostrar claramente sus intenciones. Quieren ofrecer serie B pura y dura, aunque su obra cuente con varios planos digitales ciertamente meritorios, y muy alejados del cartón piedra más habitual en esas producciones. En ese sentido, Skyline se disfruta plenamente, pero se ve perjudicada por la importante porción de metraje que los protagonistas acaparan. Todos ellos son meros cachos de carne, un puñado de rostros atractivos que componen un plantel de personalidades vacías y carentes del mínimo empaque, y que hacen que, por ejemplo, los perfiles de Independence Day sean recordados. Aquel presidente americano piloto de caza, aquel borracho que se carga a los aliens con su maniobra, aquel científico escéptico, aquella stripper…

En cambio, aquí nada de nada. Y la inoperancia de esos personajes perjudica demasiado a una cinta que, por otra parte, cumple más que de sobra en el aspecto meramente freak. Sus efectos visuales son más que correctos y los bichejos resultan imponentes. Y cuenta además Skyline con una de esas imágenes que se te quedan en la retina, como es la de todos esos seres humanos que son absorbidos por la nave, y que hábilmente los responsables de la cinta han escogido como elemento promocional.

Tenemos, por tanto, una estimable película de extraterrestres invasores que nada ofrece desde el punto de vista de historia y, sobre todo, personajes. La capacidad de goce dependerá, entonces, de la importancia que cada uno otorgue a esa cuestión. Los hermanos Strause patinaron, siendo benévolos, con la segunda parte de Alien vs. Predator, y se muestran aquí mucho más solventes en una película que recupera el aspecto meramente evasivo de la ciencia ficción. Cuando los bichos atacan, volvemos a los 50, a la sci fi entrañable que nos situaba en pequeños pueblos de la América profunda, a Los Invasores de Marte, a Cuando los Mundos Chocan o a La Tierra contra los Platillos Volantes…Y por el aspecto formal de los seres, uno se sitúa justo después del final de La niebla, la estupenda película que Frank Darabont nos regaló hace un par de años.

Lástima de personajes, pero yo me lo he pasado bien.

Mi puntuación en IMDB:6.

//www.imdb.com/title/tt1564585/