Deus Ex: rabia contra la máquina

Decidí rescatar DeusEx para PS2 tras leer un reportaje sobre el futuro DeusEx 3 en Edge que me dejóbabeando. Es lo bueno de combinar la libertina retrocompatibilidad de las actualesconsolas y las tiendas de segunda mano: siempre hay un clásico para alegrarte un sábado tonto. En mi caso con Deus Ex, semanas de alegría y rivalidad con dos bestias recientes como Fallout3 y Far Cry 2. Y no tengo claro que sean muydistintos. Deus Ex cumple estándares que hoyidentificamos con un juego de nueva generación, ofrece entornos complejos, capacidad para influir en una trama abierta, libertad de acción (y exploración) para cumplir objetivos y respeto por el jugador, al que ofrece experiencias distintas según su habilidad.Lo que no quita para que otros aspectos técnicos y no técnicos te empujen a morder la consola.

 

Lo malo de Deus Ex es que resultaba “algo lento”,se lamentan los creadores de Deus Ex 3 en Edge. Normal en un título que “buscaba más una simulación que unaexperiencia de juego”, así que prometen que Deus Ex 3 estará lleno depicos de emoción y momentos memorables. Qué horror. Creo que por encima decualquier otro acierto de los que Deus Ex hereda de combinareficazmente un FPS y un juego de rol (y nada mejor que unas gotas de rol paradar más profundidad al desarrollo) es precisamente su ritmobajo y constante, esa especie de estado de alerta tranquilo en que te sumerge, sin los habituales saltos mortales requeridospor el guión de un juego de acción. Por encima incluso de la personalización deatributos, que es lo que más satisfacciones da al jugador. El verdadero logrode DeusEx es poner a un FPS a correr a la velocidad de una aventura, de ahíque su comparación con el espeso Far Cry 2 no sea del tododesafortunada.

 

Hay algo mucho más malo en Deus Ex para PS2 que el ritmo. Y es su insoportable complejo de inferioridad, la pegajosa sensaciónde estar jugando a una buena adaptación de un título que es todavía mejor enoriginal y la permanente sospecha de que nos estamos perdiendo algo en el saltode PC a PS2. Nada más que el viejo trauma de la conversión de un título a dosplataformas con tradiciones distintas, con jugadores y necesidades distintas,hoy superado gracias a juegos como The Orange Box (o, de nuevo, Fallout 3 y FarCry 2), pero que DeusEx arrastra desde su pantalla inicial de opciones, en sus texturas allímite y unos niveles modestos en tamaño. Por momentos, su diseño parece de lo más naif (si tengo que volver a jugar en un futuro ciberpunk vestido con bata negra y gafas de sol me suicido), algo normal en una conversión de hace seis años que ya llegó tarde ensu momento. Pero sus hallazgos siguen ahí, desde su visionaria concepción de lo que conocemos como "guerra contra el terror" a su infalible control: el preciso manejo de Portal, por ejemplo, que nada tiene que envidiar al ofrecidopor un teclado y un ratón, no sería posible sin el soberbio trabajo detraducción PC-Consola que hizo Deus Ex (imposible exprimir mejor elDual Shock).

 

Aviso: este complejo de inferioridad puede frustrar en granmedida el disfrute de todas las posibilidades que hay detrás de joyas veteranas como Deus Ex. Personalmente, tampoco me pude desprender de él durante el tiempo que jugué a Half-Life en Ps2. Pero es un riesgo que tiene que correr el que se deja tentar por los cajones de segunda mano. Yo ya lehe echado el ojo para la próxima a XIII para Xbox, otro shooter muy particularcuya conversión del PC me da miedo y morbo a la vez.