Cómo sobrevivir diez días a la Wii (ay, que me vuelvo casual)

Es lo que tiene irse de vacaciones a los Alpes con lafamilia: uno sabe que puede morir por sobredosis de Wii para combatir el frío. Todavía con losacertijos del Profesor Layton en la cabeza (me resisto a cerrar la DS y enfrentarme al tan poco fiable Wiimote; suspiro de resignación),he decido organizar por categorías todas mis posibilidades de triunfar comojugador casual/esporádico con la consola de Nintendo, con la que llevo untiempo que ni me hablo. En resumen, el desafío que me lanzo a mi mismo puedeplantearse así: ¿es posible que el jugón que hay en mi sobreviva con algo másde media docena de juegos de aspecto facilón, a una temperatura de seis gradosbajo cero y con una familia numerosa loca por hacer el ganso frente a lapantalla? Les aseguro que lo he intentado todo.

 

 

OpciónA: Empacho navideño de turrón y novedades

Tanto tiempo intentando hacer un chistecultureta con Trauma Center: New Blood (que si sus excelentes títulos de créditorecuerdan a Anatomía de Gray, no,mejor recuerda a Doctor en Alaska), yal final, he sufrido lo que Steven Poole llama “pánico cognitivo” en Edge, pero en versión domestica, esdecir: estrés por un tubo. El simulador de cirujano (es un decir) de Atlus meha puesto malito de los nervios, hasta el punto de llamar puta a una de laspacientes, creo recordar que una pobre niña que necesitaba urgentemente untransplante de marcapasos. Mi madre no creía lo que estaba saliendo mi boca. Lacosa, que se resume en mover con rapidez y habilidad instrumental como el bisturí,la aguja y las jeringuillas mientras luchamos contra el tiempo y las constantesvitales del paciente, fue a peor: en un momento determinado, debemos eliminaruna extraña enfermedad degenerativa llamada Estigma con un láser quirúrgico, enplan shooter pero rodeado de bazos y riñones palpitantes por todos lados. Laexperiencia me trajo a la cabeza al dúo de música electrónica Matmos y su discoA Chance to Cut Is a Chance to Cure,creado a partir de sonidos extraídos del cuerpo humano. Hmmmm. Tras esto, lointente seriamente con Wii Music, pero tras un par de horasme resulto el titulo menos serio del catalogo de Miyamoto. Unas veces me pareceun producto casi infantil destinado a educar el oído, otras el hermano tonto deGuitarHero; la mayoría, un juego a medio cocinar. Al lado de su contenciónsonora y sus trajes de etiqueta tan bien planchados, Samba de Amigo ha sido elcolorido chute de calorías necesario en estas fechas: tan fractal y tropicalcomo una piña, las maracas me parecen lo de menos ante el buen rollo quedestila. ¿Alguien ha probado a jugarlo borracho? Al menos, es uno de esosjuegos que se dejan ver mientras otros lo juegan. En este momento, lamento laselección de juegos que metí en la maleta y no haber pensado un poco más en mímismo. No pido disparos ni aliens, me conformaría con haber traído elcontemplativo Endless Ocean y sacar fotos a mantas y delfines bajo el mar; cuántapaz. Probabilidad de sobrevivir con éxito: 35 por ciento.

 

 

OpciónB: Mi primo Wario nunca falla

Cierto que los clásicos nunca fallan, elproblema es otro: ¿Cuántas variantes de Mario puede soportar el ser humano en pocomás de una semana? Super Mario Galaxy sigue siendo unos de mis juegos favoritos deWii. Tiene tantos detalles, secretos y posibilidades que volver a el es casiuna necesidad después de un tiempo alejado del reino champiñón. Te haceapreciar todo lo que hace diferente a los videojuegos: sus excesossencillamente no serian viables en otro medio de expresión. Habría sido mi salvación…si no fuera por Super Paper Mario, ahora si, posiblemente mi juego favorito deWii. Volver a jugarlo (también con su trillón de puertas escondidas y susestrellas esperando a ser coleccionadas) es una gozada animada que me recuerdaa la época mas arty de Nintendo, junto al fantabuloso Zelda: The Wind Waker(cachis, también lo deje en casa). Pero no seria ético pasar mi tiempo conellos teniendo en mis manos el más reciente Wario Land: The Shake Dimension,que, sorpresa, resulta ser un plataformas en 2D en la más pura tradición deNintendo. Siento predilección por el personaje y su vuelta a un genero de lossaltos es un viaje en el tiempo a la SuperNintendo, con esos encantadores fondos y su scroll lateral. Yel uso del Wiimote no es demasiado traumático para mi honor. El nuevo AnimalCrossing prefiero dejarlo para cuando tenga alguien con quien comprobarsus cacareadas bondades on line: desde un cantón suizo en el quinto pinto deEuropa no puedo mas que limitarme a probar las mejoras (naturales, por otra parte)respecto de la versión de Nintendo DS. Sencillamente, no tengo todo el tiempoque requiere. Probabilidad de sobrevivir con éxito: 75 por ciento.

 

 

OpciónC: Pasar de todo… coño, estamos en vacaciones

Y mira que la adaptación a Wii de ¿Quiénquiere ser millonario? es una de las adaptaciones más estupida quehe visto (bueno, la de DS era peor): utilizar el comodín del público ante unapregunta sobre reyes godos  tiene pocagracia (nunca se equivocan, oye), pero es que la “traducción” del comodín de lallamada es ridícula (¡quien diablos telefonearía a un niño de 8 anos pararesolver una duda de cultura griega!). Sin dinero que jugar no hay riesgo ni demasiadaemoción, pero si encima las preguntas se repiten mucho más de lo deseable en unjuego de este estilo, apaga y vámonos. Con todo, en casa nos hemos picado y reídobastante… a costa del propio juego, lo cual no tengo claro si es del todo bueno,pero si muy divertido. Solo me come una duda: ¿como es posible que losprogramadores no contemplaran la posibilidad de mas de dos jugadores? Nosotroslo resolvimos haciendo equipos. Como no podía ser menos, hemos acabado todoshaciendo ejercicios con Wii Fit. Contra todo pronostico, la Balance Board hasido mi verdadero descubrimiento estas navidades y ya planeo hacerme con unapropia y montarme una tabla de ejercicios para adelgazar todo lo que heengordado estas fiestas. Es época de buenos propósitos, ¿no? Probabilidad desobrevivir con éxito: 90 por ciento.

 

 

OpciónD: ¡¡Descargas a mi!!

Tras las experiencias anteriores, conectarme ala consola virtual y ponerme a descargar viejos juegos como loco me haceparecer un yonqui del píxel. World of Woo, en juego indie del añopara muchos (lo siento, yo elegí Braid), lo tiene todo para enamorarme,con esa mezcla de las físicas de Little Big Planet, la plasticidad deLocoRocoy lo rezumante de Blob. Es ya una obsesión que, mucho me temo, me acompañaraen mi vuelta a España. Y dejo para los dos días que me quedan dos revival dealtura: el gusanudo mecanudo Earthworm Jim de Megadrive y ImpossibleMission II de Commodore 64, que me hacen volver a creer en una maquina que tiene todavia que ofrecer lo mejor.Probabilidad de sobrevivir con éxito: 110 por ciento.