Bandas sonoras imaginarias #1: Fuck Buttons vs. Silent Hill

Mientras haya tiempo libre, habrá imaginación.La mía no para de darle vueltas al próximo Silent Hill Homecoming, cuyas tibiascríticas me han dejado aplastado contra el suelo. Detrás de su banda sonora repite el efectivoAkira Yamaoka, un Badalamenti del industrial que haría las delicias del David Lynch de Carretera Perdida. Como sus temas cantados seguiran sin convencerme, he aquí una alternativa pervertida al scorede Homecoming: Fuck Buttons, un dúo de Bristol (capital de la niebla) quetortura a sus juguetes para sacar ruido, psicodelia, drone music y electrónicalo-fi. Infernal.

 

En directo, Fuck Buttons me dejó con los oídoszumbando y la cabeza desorientada, aunque un poco decepcionado, con lasensación de estar ante el divertimento onanista de dos pirados por loscacharros analógicos. En disco se aprecia mejor su propuesta, basada en larepetición obsesiva de sonidos, los cambios de volumen y distintas capas deresiduos sónicos. Dando una importancia a la atmósfera por encima de cualquierotra cosa, los temas de su primer álbum, StreetHorrrsing (ATP; 2008) encajarían en el SilentHill de mis pesadillas: Sweet LoveFor Planet Earth, suena como una caja de música enterrada bajo los lamentosde una radio desintonizada; los ecos desquiciados de Ribs Out funcionan como un aviso: aquí un grupo de locos bailandoalrededor de una hoguera, unos Animal Collective con la bata blanca manchada desangre; Okay, Let’s Talk About Music(la mejor del lote) podría ser la pieza elegida para ilustrar el salto al otromundo, la espina dorsal (retorcida) sobre la que crece todo Silent Hill, o cómo componer el terrorremezclando fragmentos reconocibles de la realidad con otros salidos delsubconsciente.

Race YouTo My Bedroom/Spirit Rise sirve para mantener latensión y mantenernos erguidos en un viaje en negativo, donde los colores y lastexturas funcionan y sorprenden porque están invertidas, como si le diéramos lavuelta a una canción pop y quedaran a la vista sus patrones. Bright Tomorrow, la más accesible, es también la más previsible y representa lo inesperado, el truco inevitablede todo relato de terror, el susto: bu! El cierre del disco, con Colours Move, es, efectivamente, un endtheme en toda regla, el hit que todo score necesita, de ahí que sirva mejor que ninguno paraabrir este texto.

 

Por desgracia para mi mitomanía, Fuck Buttonsno son excesivamente jugones. Les gusta Guitar Hero y el Zelda de DS, según leí en una entrevista concedida a Pitchfork. En directo, a pesar de todo lo dicho al principio, solo les falta un par de consolas para musicar lo que parece el suicidio en masa de un trillón de pokemon.