Sega Bass Fishing: Tom Sawyer es gay (y también le gusta pescar)

A mi novio le gusta pescar. Yo suelo imaginarme su infanciaen plan Tom Sawyer, en una granja en el Brasil rural de los años setenta: hasta arriba de barro seco y con heridas en las rodillasdespués de un día sofocante, camino de un embarcadero de madera, con una caña alhombro y un lata de lombrices. Aunque ya me ha advertido de que él no corríadescalzo. No ha crecido con videojuegos, pero se le dan bastante bien laspartidas de billar en el Home. Es decir, ponle frente a algocuyas reglas conozca y aparece un jugador potencial, con ganas de competición yde echar otra y otra. Así que con Sega Bass Fishing para Wii podíapasarle dos cosas: que su propuesta de trasladar la pesca a un videojuegofracasara por pura ridiculez (viene con "periférico" de plástico para montarteuna "caña" con los controles de la consola) o que fuera como darle una raquetade ping pong a un deportista lesionado. Pasó lo segundo, claro.

Puede parecer una obviedad, pero detrás de este SegaBass Fishing para Wii (lanzado hace ya casi un año) están las visionesde dos gigantes del videojuego que han hecho mucho por configurar lo que hoyentendemos por ocio interactivo. Un respeto. Lo que tiene su parte buena y suparte mala. La mala es como título ya representó un papel antipático dentro delas estrategias de sobreexplotación de ambas compañías: oh no, otra adaptaciónmás a los particulares controles de laWii de un título de catálogo. La buena es que pocas compañíashacen sentir tan a gusto a sus jugadores, novatos y bien entrenados. Tienen maestríaen exprimir una buena experiencia de juego y sintetizarla, y nunca se olvidande aportar algo de su inmaterial "encanto de la casa" que nos hace cómplicesinmediatos de cada uno de sus artificios.

Porque creo que lo que ha hecho que Sega Bass Fishing funcione(y de qué manera) en una persona ajena incluso al nicho al que va dirigido un videojuegode este tipo, es su planteamiento directo y fácil de asimilar a la primera, alejadode la sobredosis hipertextuales y los menús en cascada que buscan el realismo através de la acumulación de información detallada. Nada debe asustar más alaficionado al golf que un vistazo a uno de esos sesudos videojuegos (de golf) quecubren su pantalla con parámetros exactos sobre la fuerza y la dirección delviento, como si habitualmente se practicara al aire libre con una calculadora. Latípica barra que cambia de color para avisarte de cuándo y cómo tienes quetirar, y poco más.

Lo que importa aquí es pescar y pescar debe ser algoasequible, algo mucho más práctico que teórico. La idea, repito, es lanzar lacaña, esperar, recoger y pesar tu pieza, una vez tras otra, en distintos modosque van desde duros y larguísimos torneos al llamado "modo naturaleza", que excluyecualquier tipo de presión sobre el jugador y lo deja a su aire sin másobjetivos que coger peces y disfrutar del sonido ambiente.

 

En este sentido, el control tan "manual" de la Wii es fundamental para teneréxito. Sega Bass Fishing pretende que la pesca sea algo divertido, másque una experiencia fiel a la realidad y se juega (ahora sí) con las manos y nocon la cabeza, aunque hay que tener en cuenta variables como la tensión delsedal, el peso de los cebos, la profundidad de las zonas de pesca, la estacióndel año y la hora elegida.

No creo que pretenda descubrir a nadie los placeres de estapráctica deportiva que premia la paciencia y fomenta la dilatación del tiempo,o que busque ser su traducción definitiva al videojuego. Y exige algo de nuestraparte para acabar de creernos que estamos sobre una barca, a la caza de unalubina de 18 librasque se mueven en círculos como un tiburón, pero todos los videojuegos exigen unmínimo de implicación. No funcionan de manera automática.

 

Dicho lo cual,  no sési tiene sentido hacer un análisis que profundice en aspectos como lo buena olo mala que es su recreación del agua. ¿Cómo de difícil es "dibujar" un pez yhacerlo parecer eso, más o menos un pez? Sus modelos 3D son más que correctos yse mueven bien en su elemento y los escenarios cumplen su función de atrezzoporque lo importante es lo que ocurre bajo la superficie.

Más importante parecen algunos errores que entorpecen sudisfrute, como una cámara que nos deja vendidos detrás de plantas y postes demadera. O un control que a veces cuesta afinar, con la frustración que da "lanzar" el anzuelo diez veces hasta que por fin la "caña" responde y te hace caso. Pero, en general, sucontrol está muy bien calibrado y aunque cuesta más de 15 o 20 minutos hacersecon él, premia que perfeccionemos nuestro estilo, que hagamos las cosas bien.

 

Me gusta pensar, ahora en plan más ñoño, que todo el mundotiene su videojuego, sólo tiene que poder encontrarlo entre tanta carátula exageradade videoclub. Sega y Nintendo han sido responsables de que muchos encontraransu título-llave a esta parte del mundo. Cualquiera de sus videojuegos escondedecenas de razones para convencer al mayor escéptico de la capacidad de estemedio para sorprenderse a sí mismo, para alejarse del artificio que endefinitiva es y ser una recreación creíble de una (alguna) realidad.

Un ejemplo en Sega Bass Fishing, puro "encanto dela casa" del de antes: tras lanzar el anzuelo al agua, es posible que además de peces, nosencontremos con patos que pasean por el estanque, tortugas o tritones. Nopodemos cazarlos (aunque es cuestión de tiempo que lo acabemos intentando) perocumplen una función sutil y se agradecen. "¡Joder, un pato!", dice riendo mi chico. Y, clic, se produce la magia. Ha dejado de creer que estaba sentadofrente a una pecera llena de pescaos bobos y de pronto se siente bajo elaplastante sol un mediodía indeterminado en la otra punta del planeta, comoCharlie Brown, estooo, como Tom Sawyer, en el Brasil rural de finales de lossetenta.

 

Epílogo. Mimadre suele soñar con barajas de cartas en movimiento después de una maratón deSolitario de Windows. Mi compañero de piso se halevantado hoy con los brazos doloridos después de una noche dándole a la caña yal sedal, aunque sólo en su cabeza. Creí que esto podía espantarle de losvideojuegos: definitivamente, crean algún tipo de adicción, o al menos, lamisma obsesión que dejar sin completar un crucigrama o un puzle de 500 piezas.Qué va: no sé que me ha dicho de colocar la Wii en otra televisión para "jugar con la caña"mientras yo acumulo puntos como un loco para mi perfil en PSN. Lo que mefaltaba.