Grandes ideas para videojuegos: una adaptación de Vanishing Point

Spielberg ya tiene a puntonuevo Boom Blox y a mi se me ocurreque alguien debería contratar a Tarantino para hacer la adaptación a videojuegode Vanishing Point (1971), películade culto totalmente desaprovechada, medio road movie, medio western a lo Easy Rider y Midnight Cowboy. Después de merendar con ella, me han entrado unas ganas terribles de jugar al Out Run, a losprimeros Test Drive e incluso al Spy Hunter. A cualquier juego decarreras que me no enjaule en una ciudad y me obligue a memorizar calles comoun GPS, sino que haga de la conducción una experiencia a largo plazo y una cuestiónde resistencia, no de tiempo. ¿15 horas en tiempo real? Eso es lo que seapuesta que tardará en recorrer la distancia entre Denver y San Francisco (unos1.500 kilómetrosde desierto, según leo por ahí) el protagonista de la película. Es un comienzo. 

Ya tenemos protagonista, y el de Vanishing Point es tan guay como Steve McQueen, pero con los ojosbrillantitos de tanta estimulación y tanta velocidad: Kowalski (Barry Newman) esex policía, ex corredor, veterano de guerra y, parece, un rebotado de la épocahippie. Ha aceptado el trabajo de llevar un coche (de culto) a San Francisco yha hecho la apuesta de hacerlo en 15 horas. Perseguido por la policía y con laayuda de anfetaminas para no dormirse, Kowalski no hace otra cosa más queconducir. Tiene que estar en un punto determinado a un hora concreta, cómollegar es cosa suya. Ya tenemos mecánica: un videojuego de persecución adaptadoa los cánones actuales, con su mundo más o menos abierto y la posibilidad deconseguir los objetivos de varias maneras. Un cruce entre Chase HQ y Driver,ambientación setentera incluida.

Más. Vanishing Pointda para unos secundarios cuya aparición puede dar algún respiro al jugador.Super Soul (Cleavon Little) es DJ de una radio entregado desde el principio ala causa de Kowalski, a quien le transmite apoyo a través del micrófono dediferentes maneras, encendiendo a los oyentes y construyéndole una negrísima bandasonora a medida del viaje. Le va dando pistas sobre posibles rutas paradespistar a la policía, así que su presencia podría estar de lo másjustificada. Kowalski se cruza con una amazona que monta desnuda una moto (Gilda Texter), una pareja de excéntricos gays que pretenden robarle (AnthonyJames y Arthur Malet), un predicador con fijación por las serpientes, un grupo de músicahippy. Ni idea de para qué, pero su presencia, cuanto más misteriosa, mejor. Seríancomo los locos de los Silent Hill: ¿qué hago con ellos?

En realidad, este post ni siquiera es original. PrimalScream ya jugaron en 1997 con la posibilidad de darle una nueva banda sonora ala película, que consideraban demasiado hippy. Y montaron Vanishing Point, un álbum que quería reflejar el ambiente opresivoy obsesivo del filme (además de simular los efectos del speed). Su single, Kowalski, estaba protagonizado por unaKate Moss e incluía un fragmento de dialogo radiado por Super Soul: "Él es elúltimo héroe americano, para quien la velocidad significa libertad para elalma. La cuestión no es cuándo parará, sino quién lo parará".

Después de ver la película, corrí a hacer dos cosas. Laprimera: comprobar que no existía ningún videojuego sobre la película. Enallgame encuentro que en 2000, Acclaim lanzó un Vanishing Point quetambién es un juego de conducción, aunque no tiene nada más que ver. Segunda:me pongo a buscar mi Test Drive Unlimited como loco y melanzo a hacer fotos retocadas del coche más parecido a un Dodge Challenger queencuentro, buscando capturar en sus escenarios despejados algo de la atmósferade la peli. Qué va. Paso ponerme a buscar el cochecito de marras en BurnoutParadise, ni el Midnight Club Los Angeles, ni en el ForzaMotorsport 2, que creo que está fijo. Al final, con lo que más jugué eldomingo fue con el nuevo escáner.