De mi odisea en busca de DRONJA y porqué me arrepentiré más adelante

Yo, señores, aquí donde me ven, nunca gocé de buenas compañías. Juan Carlos Sanchís Pérez, uno de mis mejores amigos de la infancia, me zambulló casi sin que me diese cuenta en el despreciable mundo de la dronga. Ytodo comenzó invitándome a unas caladas de aquel invento del mismísimoBelcebú: el famoso y aparentemente inofensivo porro.


Cómo iba a suponer yo, servidor de uds. y de nuestro Señor Jesucristo,que aquéllo acabaría pasándome factura a poco tardar. Noté cómo concada calada mi corazón se aceleraba, mis ojos lagrimeaban y mi timidez,ésa maldita timidez que construye una barrera invisible entre cualquiervagina ( humana y yo, desaparecía poco a poco.

Y tanto lo noté, cómo uds. verán, que al cabo de una semana o dos, medisculparán pero no recuerdo exactamente cuantas, noté la necesidad dedarle a mi cuerpo alegría Macarena. Así que ni corto ni perezoso metími camisa en los pantalones, me até los botones de la misma hastaarriba, me puse la riñonera y las sandalias tan rápidamente que, cómovería más adelante, se me olvidó el quitarme los calcetines de prisaque llevaba .

Si los papelos se venden en una papelería, los perfumes en unaperfumería y la carne en una carnicería, es cosa de pura lógica que ladronja se venda en una droguería. Y en busca de una destas que partí.


-HAKI DEBE DE SER

 

 


Entré, saludé y comencé mi búsqueda por el pasillo de la izquierda,de modo que, haciendo zig-zag por los pasillos, ni uno me quedara porrevisar. Pero ni rastro. Todo eran perfumes, suavizantes, detergentes,y demás cosas pa’ la mujer.


Your fragance, your rules

No quedóme otro remedio que preguntar, así que fui a buscar a unaestudiante que de buen seguro sabría ayudarme. Pero se ve que a unaagüela había tenido algún contratiempo con la vuelta, cosa que inicióuna discusión tal que, de no salir yo corriendo de ahí, solo Dios sabeque hubiese podido acontecerme.

 


-Que noo, señora, que no. Que me ha dado usted una de veinte y dos de a cinco.
-HIJADEPUTAAAARGHH

 


Tuve que pensar. Y acordéme de un compañero moro que tuve en miclase de 3º de la ESO. Recordé que el fardaba de pegarle a los porrosdía si día también, y busqué la "m" de "Mohammed" en el móvil. Eso fuélo mas fácil, ya que todos los moros se llaman igual. Bendita cultura,cuánta ventaja nos llevan. Ahora, que en las comidas familiares tieneque ser un Sin Dios

Le pregunté si tenía marihuana que venderme, quedamos en un sitio, yahí tuve que esperarle cómo media hora. Cuando por fin se dignó apersonarse me vino con todas las chorradas que pudo recopilar decamino: móviles, relojes bueno-baratos, cinturones G&D, emepetresesy hasta boligrafos bicolor robados del puto banco traía el mariconazo.

 


Sincuenta leros i pa ti pa siempre

Antes de que pudiese enviarle a zurrir mierdas con un cordel vino otrode su calaña y le metió un tiro entre ambas cejas. Así, a bolapié.Sobra decir que me cagué en la puta estirpe de ambos cuando unas gotasde sangre me salpicaron la riñonera, y me pregunté porque no puedenarreglar las cosas hablando, como nosotros las personas.

 


MUERECABRÓN!!! RA TA TATATTA TAAA TA TA-TA

Aún así no se portó mal del todo, y antes de que le volaran losputos sesos me dio la dirección de un sitio donde me venderíancualquier tipo de dronja. Al principio pensé que sería la casa deAndrés Pajares, pero descarté esa idea al llegar al portal.


– HOYGA, ¿Marihuana?
– Mari Juana ya no vive aquí.
– Que si tiés droga, zorra
– Ah. Sisi, pase.

Me dijo que eran cuarenta euros, y al preguntarle si se podía pagarcon tarjeta me miró con cara de asco. Le di dos de veinte y me trajouna bellota bastante gorda, pero que aún olía un poco a ojaio de moro.Preguntéle si eso se lavaba en la lavadora o si tenía que ser en seco,y me dijo que no hiciera mas el retrasado y que me fuese a la putamierda.

¿Parece que todo me salió bien, verdad? Pues no, porque justamenteme fuí a comprar dronja el único dia del año en el que la puta PolicíaLocal se digna a mover el culo. Hicieron una redada en el piso de lavieja, y cuando salí de allí bien contento, me vi envuelto en elpercal.



Tienederechoaguardarsilensiotodacosaquedigapuedeserhutilisadansucontra …

Ahora estoy en el cuartelillo. El subjefe Morata me ha dejado utilizarsu ordenador un momento para "enviar un e-mail a mis padres para que nose preocupen si no voy a dormir". Parece que me están llamando.

 

 

-Tu, el gilipollas de la camiseta del naruto, el inspector que vayas.Vas a saber lo que siente el moro cuando le meten la droga por el culo

Parece que les he caído bien. Ya os contaré…