Análisis: Assassin’s creed II.

Las consolas han evolucionado a base de grandes saltos generacionales. Estos han sido principalmente tecnológicos: de los 8bits a los 16, pasando por los 64, hasta a llegar a los 128 de la pasada. Con la actual, juntamente con la mejora de hardware, se ha producido un cambio en nuestro acceso a la información. En cada generación ha habido más medios para acceder a ella, pero en ésta se ha convertido en una tromba constante que nos inunda a diario. Creando una expectación a base de imágenes, videos y declaraciones explosivas de su staff técnico o de markenting que nos llega, principalmente, por los montones de paginas y foros de internet. Todos conocemos el termino que hemos acuñado para describirlo: hype.

Quizá fue que estábamos poco acostumbrados a él cuando Assassins creed apareció con un hype inflado hasta las nubes. El caso es que, cuando lo hizo, recibió una somanta de palos por casi toda la crítica y buena parte del público. Había sido tan encarnizada la batalla del markenting, con tantas imágenes y videos que, fuese como fuese el producto, no iba a estar a la altura de nuestra imaginación. Personalmente, a mi me pareció un buen juego, era diferente, exigía un tempo más pausado y era realmente interesante en cuanto a ambientación e historia. Tenía sus fallos y era claramente mejorable, pero me sorprendió la rabia que se volcó desde los foros hacia él. Regularmente, entre los entendidos de todo genero, se suele poner en la picota algún producto o autor en una insana lapidación para ver quien lanza la piedra más gorda. Assassins fue un claro ejemplo, y blanco de muchas iras, siendo especialmente crueles algunas contra Jade Raymond, por no hacer otra cosa que un buen trabajo.

Por todo esto,  si ha habido un juego controvertido en los últimos tiempos ese sin duda ha sido Assassins creed. No hace demasiado, nos llegó su segunda entrega a la que observamos con lupa y cierto resquemor. A pesar de ello, pocos han dudado acerca de su calidad, gracias, en su mayor parte, a que la compañía ha hecho suya la máxima de que “el cliente siempre tiene la razón”. Ha escuchado las críticas para realizar cambios en la mecánica del juego y evitar la monotonía que muchos achacaban a la primera parte. Seguramente temerosos de un nuevo y masivo varapalo.

Assasins creed II nos pone en la piel de Ezio Auditore, mejor dicho, en la de Desmond, que accederá a la memoria de su antepasado gracias a un ingenio llamado Animus y que servirá para entrar en la información grabada en el ADN. Ezio vive en la Florencia del renacimiento, inmejorable marco de acción para desarrollar una trama de venganza que comienza con el asesinato de parte de su familia y que le llevará a convertirse en un asesino y conocer a grandes personajes históricos a través de las ciudades de Florencia y Venecia. La historia, personajes y posibilidades se nos ofrece a sorbos, para que seamos capaces de degustarlos y asimilarlos y así evitar que, ante el tumulto, olvidemos opciones y caras. La trama principal se centra en la historia de Ezio en busca de su vendetta personal, que pronto se convierte en algo mucho más grande. La historia no acaba de atrapar pues esta se desarrolla a tirones, como si de una opera se tratase. Durante los capítulos, existen multitud de misiones de relleno, intermezzos, y sólo al final de ellos es cuando Ezio entona el Aria que hará que el argumento avance. Éste empieza fuerte pero se ve disipado a la mitad para sólo volver a remontar al final, con un , para mi gusto, algo bizarro enfrentamiento final (tú, si lo has jugado, sabes de lo que estoy hablando). En resumen, una historia correcta pero a la que le falta algo de punch.

Llegados al apartado gráfico podríamos hablar del popping o de la, en ocasiones, molesta partición horizontal de las dos zonas de detalle. Pero darles especial importancia cuando se ha hecho el inmenso trabajo de recrear la Florencia y Venecia medievales con un gran nivel de detalle y belleza es tan absurdo como injusto. Sería como aquellos que tras pasar sus vacaciones en la maravillosa Venecia, con su aire romántico-melancólico y sus innumerables obras de arte, lo más relevante que cuentan es que huele mal.

Centrándonos en las ciudades, si Ezio es el protagonista de la aventura, Florencia y Venecia son dos secundarios de lujo. Son más que un decorado, están vivas y palpitan flujos de gentes diversas por sus calles. Sus monumentos más emblemáticos están ahí para que puedas escalarlos y recrearte en ellos, además de contar con una base de datos en la que profundizar en su historia. Pasear por las ciudades es, en si mismo, un motivo que justifica la compra del juego. Estos amplios escenarios  poblados por multitudes sobrecargan la capacidad grafica de la máquina, que la resiste sin apenas bajar el framerate. Las animaciones son buenas pero en ocasiones dan una falsa sensación de carecer de peso, especialmente en algunos saltos. Mención aparte merecen las de los combates, cuando damos muerte de una manera especial, bien por contraataque o por movimiento especial. Todo un lujo, no llegan nunca a hacerse repetitivas por más gente que mandemos al otro barrio.

En Venecia, ciudad que mantiene una especial simbiosis con el mar, se ha patinado ligeramente. El agua tiene una textura adecuada pero con una extraña sensación de movimiento cuando se navega en góndola por ella. Parece más una pista de hielo sobre la que nos deslizamos. Precisamente para esta ciudad se debería haber cuidado más este detalle tan distintivo.

Las melodías son correctas, aunque alguna no acaba de casar con la acción y suena algo rara. Jesper Kid, su creador, sólo ha podido cumplir las promesas que hizo a medias. Esperaba más, siendo, de largo, el apartado más decepcionante para mi de está entrega. Las voces están aceptablemente dobladas al castellano pero con una irregular calidad de dobladores, que va de lo excelente, con algún actor de doblaje bastante conocido, a lo pasable. Los fx ya empiezan a sonar característicos de la saga, con sólo dos entregas, y eso es algo que me gusta. En ocasiones hay ya ruidos y pequeñas melodías que suenan a “Assassins”.

Assasins II empieza describiendo una curva de aprendizaje suave, que parece trazada con tiralíneas. Nos lleva desde el cero del inicio hasta una perfectamente tangente asíntota horizontal a la mitad de la partida. En muchas ocasiones escuchamos como los jugones más experimentados se quejan de que la dificultad se ha suavizado en esta generación de juegos y que, además, los puzzles con los que antes teníamos que devanarnos los sesos para seguir avanzando son ahora más un tramite que un desafió real. Aquí se ha encontrado una buena solución, pues se han apartado de la trama principal todo una serie de búsquedas complementarias que enriquecen la jugabilidad para los más versados pero que no son necesarias para completar la aventura, para alivio de aquellos a los que no les vaya mucho este tipo de elemento jugable. Los hay bastante complejos, especialmente la activación de glifos, alguno me llevó horas.

Para acentuar e invitar a la exploración de ciudades se han repartido gran cantidad de elementos que podemos ir recopilando. Las plumas, son 100 y las recolectaremos para nuestra madre, la de Ezio, que nos sabrá recompensar por tan ardua tarea; tesoros, que nos darán un buen numero de florines nuevos que malgastar; los glifos, antes mencionados; las atalayas, desde las que nos deleitaremos con los paisajes a la vez que descubriremos nuevas zonas del mapa, son algunas de las propuestas que Ubisoft nos plantea para patearnos hasta el último escondrijo.

También contaremos con un buen montón de misiones secundarias que ampliarán notablemente la duración del juego. Son algo repetitivas pero nunca llegan a ser aburridas, con la excepción de las carreras, que son bastante frustrantes.

Superar las muchas horas que nos ofrece el juego no es una tarea difícil. Los combates están algo mal calibrados, las defensas son automáticas y los contraataques son demasiado mortíferos, acabar con un buen puñado de guardias es más una tarea de paciencia que de habilidad. Pienso que debería mirarse en el espejo de Batman Arkham Assylum a la hora de evolucionarlos para las siguientes entregas. Está facilidad nos da cierta impunidad, haciendo que los movimientos y estados de infiltración sean algo secundario. Las ciudades las recorreremos sin problemas, sabiendo que los demás tienen mucho más que perder en los combates. Algunas veces ni siquiera tendremos que emplearnos a fondo para acabar con los enemigos pues, valiéndose de la movimientos de asesino, podremos despachar a indeseables sin que tengan tiempo de reaccionar. Los guardias son algo lentos, cosa que combinada con que algunas de estas acciones permiten acabar con ellos de 2 en 2 dará como resultado una escabechina antes de que tengan tiempo de desenvainar su arma.

Quizá lo más peligroso para Ezio sea el propio Ezio. Y no es que tenga ninguna adicción insana, más bien se trata de lo poco preciso de su control, que le hará subirse por donde no queremos, hacer un doble salto en una pared que lo lleve directo a un precipicio y hacer un movimiento especial, cuchillas al viento, para acabar matando a esa pobre mujer que pasaba por allí en vez de al objetivo que teníamos pensado. Además, el juego es injusto; pues cuando el control es impreciso no es justo ser exigente a la hora de proponer tareas que precisan él. Assasins creed lo hace en ocasiones, frustrando al jugador.

De las misiones secundarias, me gustaría destacar la búsqueda de tumbas de antiguos asesinos, para conseguir los 6 medallones que nos permitirán acceder a la armadura de Altaír.  En algunos de los monumentos que encontremos, existe un acceso secreto a su interior, llegar allí supondrá un reto plataformero en la línea de prince of persia y Tomb raider.

Existe mucha diversidad a la hora de elegir donde gastar el dinero que ganemos a lo largo de la historia. La más evidente es la compra de nuevas armas y armaduras pero existen un buen puñado más. Ezio tendrá como base de operaciones una bella mansión en un lugar de la Toscana llamado Monteraggioni y podremos mejorarlo comprando obras de arte con las que decorar su interior o pagando a un arquitecto para que mejore algunos de los servicios del pueblo. Como recompensa a tan buena obra, el valor de la villa subirá y conseguiremos un porcentaje de florines mayor con el transcurso del tiempo.

Completar la historia principal nos llevará horas, pero muchas más serán necesarias si queremos explotar al máximo todas las posibilidades del juego. Eso sí, por más que aporte una experiencia jugable más larga que la mayoría de programas de la competencia, no se justifica la amputación para descargables que se hizo, quitando partes ideadas como parte de la historia para sacarlas posteriormente, previo pago, en el xboxlive y el PSN. Es como comprar un menú y que te quiten los aperitivos de la mesa por, según el camarero, tener ya más comida de la que te ofrece el resto de restaurantes.

Muchas veces, a la hora de realizar un análisis, especialmente cuando se trata de una novedad, es difícil hacerlo desde cierta perspectiva. Es decir, las impresiones recientes suelen hacer perder cierta perspectiva y, mal aconsejados por ellas, hacer comentarios de los que con el tiempo nos arrepintamos. Quizá, influenciado por todo esto que he comentado me arrepienta al decir que, cuando este generación haya pasado y vuelva la vista atrás, uno de esos juegos que primero me llegaran a la mente sea este Assassins creed II. Assassins creed ha conseguido ya con dos entregas tener un estilo propio. Cuando lo juegas lo sientes, es ya una seña de identidad que espero que no pierda con las siguientes entregas, como ha sucedido con otras sagas más veteranas.