Rocky (1976) crítica

 

Enmarcar a Rocky dentro del grupo delas películas casposas llenas de violencia que inundaron los ochentaes un doble error. El primer fallo es que no es una película de losochenta, se estrenó en 1976, y el segundo es que Rocky tiene unahistoria sencilla y simple pero bien construida, no tiene prisa enhacer llegar la acción, lo que desconcertará a aquellos que lleguena ella esperando un derroche de puñetazos desde el minuto cero.

La película no tiene un guióncomplejo pero sí un gran virtud: sabe muy bien donde quiere ir. Yallí es precisamente donde te lleva. Sufre algún altibajo en latrama y en ocasiones toma algún atajo algo tramposo que podríahaberse evitado pero sin grandes parafernalias se las apañaba paraexplicarte la historia que quiere contar, de como un boxeador detercera categoría que coquetea con la delincuencia consigue disputar el título al campeón de los pesos pesados. Es también unahistoria de amor algo inusual pero tierna, entre personas tímidas yde no demasiada autoestima. Pero sobretodo es una historia acerca porqué alguien se levanta al amanecer y salta a la calle cuando todavíani despuntan los primeros rayos de sol. Es decir, sobre la voluntad,las ganas de superación, la capacidad de sacrificio y la confianzaen el trabajo duro y diario como herramienta para conseguirlo. De esoprincipalmente es de lo que habla esta película.

Lospersonajes están lo suficientemente bien construidos como para quesirvan de cimiento para la trama, con unas interpretaciones quecumplen con más o menos solvencia. Silvester Stallone imprime lafuerza necesaria al personaje y Talia Shire, en su papel de Adrian,le da el toque tierno en su encarnación de la tímida vendedora dela tienda de animales. Juntos formaran el eje de la trama amorosa.También destacables las actuaciones de Burgess Meredith como Mickey,el cascarrabias pero noble entrenador y Burt Young como Paulie, amigogorrón de Rocky y hermano de Adrian.

Como escenario de la acción, lafotografiá refleja el lado más deprimido de Filadelfia, con trenesque pasan a pocos metros de viviendas, establecimientos pequeños ybarrios tristes de casas pequeñas. Lugares humildes para genteshumildes. A base de elementos muy simples se crean situaciones muyeficaces, el más claro ejemplo es la famosísima escena de Rockysubiendo las escaleras del museo. Con la llegada hasta el final paralevantar los brazos y mirar el amanecer de la ciudad al ritmo del“Gonna fly now”. Habla de superación y sacrificio de una maneratan sencilla pero tan directa y potente que es casi imposible nosentirse “energizado” y saltar de tu sillón pensando que “yotambién puedo volar”. Esta Pieza musical de Bill Conti, así comootras presentes, han pasado a la cultura popular y están yarelacionadas con el boxeo y con el deporte en general. Prueba másque sobrada acerca de la buena labor del músico.

Hacia el final es cuando la acción sedispara en forma de combate de boxeo, la película consigue un tonoépico en una escena solida que te mantiene pegado al sofá mientraslos contrincantes se intercambian golpes entre sudor y sangre. Aunquecae en algunos tópicos es totalmente recomendable y un dignocolofón.

No hablaré de los premios que ganó,alguno de mucho relumbrón, pues no hace falta, Rocky no necesitaningún “ganadora de” para demostrar que es uno de los mejoresdramas deportivos del cine. Se come con patatas productos con másínfulas y menos sustancia como “Cinderella man” o “Carros defuego”. Una magnifica lección de cine impartida por extrañosprofesores, Sylvester Stallone creando un magnifico guión y John G.Avildsen en la dirección. Consiguieron un estado de gracia en el queno volverían a entrar, pero la magia del cine hace que este aciertoesté aquí por siempre, sin que las innumerables continuacionespuedan desprestigiarlo.

8.5