Imperfecta realidad

Hoy voy a presentaros una de mis mayores aficiones junto con los videojuegos: escribir. Me apasiona leer libros y me enriquece aún más plasmar mis sentimientos en el papel, así que escribo siempre que puedo. Aviso que el texto es un poco paranoico así que no le busquéis mucho sentidoMeh. Hombre, algún sentido tendrá pero no sé cuál. En todo caso, ahí va:

 

El coche frenó, arrancó, me dejó, tan solo, tan lejos de todo, tan cerca de mi mismo, que asustaba pensar cuanto tiempo me quedaría ahora para reflexionar.

Vagando por el camino, vislumbré una luz. Quizás sólo un esquivo y traidor reflejo del sol, maldito astro incandescente. Quizás una ventana, sometida a una pared, que a su vez postrada ante una casa; y en su interior, guardada celosamente la calidez de un fuego, con la familia arremolinándose ante él, temerosos de caer bajo el yugo del frío invierno. Me dirigieron mis pasos al anhelado calor. Llamé, nadie respondió. Repetí mi súplica nuevamente, nadie contestó. Al fin, preso de la ira, derribé la puerta. Oscuridad tan sólo y nada más. Tras ella, únicamente aguardaba la abstracta figura de la soledad.

Huí, escapé del infernal lugar, preso del terror y de la muerte.

 

Agotado, arribé a un nuevo paisaje, completamente distinto al anterior. Un inmenso prado verde crecía ante mis ojos, extendiéndose cada vez más; y por más lejos que mi vista enviase mensajeros, no lograban alcanzar el fin. A cada paso me inundaba el fresco aliento de la hierba, y las flores que brotaban por doquier rodearon a una dama que, tendida en el suelo y vestida de ilusión, sonreía a la vida cual estúpida chiquilla enamorada. Bajo su cándida apariencia y aún más hermoso cuerpo asomaban los colmillos de la desesperación; al acecho, aguardando el momento oportuno para despedazar a su presa.

Huí, escapé del idílico paisaje, preso del terror y de la muerte.

 

Entre rocas entonces me encontré, sin nada protegiendo mis magullados pies. Caminé sin descanso, gimiendo cada vez que sentía como uno de los afilados picos se clavaba en mi piel. Me desplomé y, perdido ya el conocimiento, creí ver… Desperté, sobresaltado y aún exhausto. El sudor empapaba mi cara y el resto de mi cuerpo, y así, tardé largo tiempo en darme cuenta que alguien se encontraba a mi lado. Su larga barba se extendía hacia límites insospechados y sus veteranos ojos miraban fijamente el infinito sin saber por qué y sin interés por preguntárselo. No me dirigió una palabra, no era necesario que lo hiciese; pues únicamente su presencia me atemorizaba y fascinaba como nunca antes había hecho nada. Con todo el tiempo que perder, me senté a su lado y me perdí en el horizonte. Él se desvaneció, convirtiéndose en el polvo del que provenía. Se lo llevó el viento.

Huí, escapé de las borrascosas montañas, ya no tan preso del terror, aún esclavo de la muerte.

Me ahogaba, me ahogaba en la arena sin que yo nada pudiese hacer. Sorprendentemente, emergió mi aturdida cabeza de su prematura tumba, aunque a su alrededor sólo halló el desolado desierto; con el viento susurrándole al oído y el sol quemando su corazón. Traté, no sin renovadas esperanzas, de desenterrar mi magullado cuerpo, pero mi esfuerzo fue en vano. Me encontraba en una prisión de arena, y nadie ayudaría a liberarme. Dormité durante largo tiempo, esperando al celoso destino, aguardando su abrazo mortal. Desperté con una áspera lengua recorriendo mi cara. Era un gato, un diminuto y peludo felino, el que ahora me contemplaba, divertido, escrutándome con simpática mirada. De repente, se le erizó el pelo, agresivo y desafiante, del cogote a la punta de la cola. El animal dejó salir sus instintos y se lanzó. Desgarrando el negro vacío, me marcó, magulló mi cara; dejándome el recuerdo de su dolor.

No huí, no pude escapar del abrasador destino, cada vez más lejos del terror, cada vez más cerca de la muerte.

 

Engullido por la tierra, llegué al reino de la piedra… y el fuego. La lava se organizaba bajo mis pies; madurando el maquiavélico plan para fundir mi piel, mis órganos y toda mi esperanza. Pero yo, de pie sobre una diminuta plataforma, aguantaba junto a los resquicios de un orgullo antaño orgulloso, ahora solo trozos quemados de papel. Surcaban los cielos, desprendidas de la pared, enormes bolas incandescentes; rozando mi cara; desprendiendo malditas cenizas, que, tranquilas, se posaban pausadamente en mis ojos. Ocultando los objetivos de mi visión, ocultándome de la vista de mis enemigos.

Huí, escapé hacia la perdición, preso del temor y de la muerte.

 

Olía mal, extremadamente mal. El ruido era poco menos que ensordecedor; mientras yo, triste, desolado, carente de mi más preciado sentido, extendía la mano en busca de un poco de caridad que me ayudase a pasar los insufribles días. Sentado en el suelo, crujía cada uno de mis huesos con sólo mover un esqueje de mi cuerpo. Me levanté, forzado por el hambre y la sed, espalda curvada y cabeza cansada; reverenciando sin querer a todos los que pasaban ante mí. Dirigieron me mis pasos a otro pobre hombre, que estúpidamente, se quitaba el pan de la boca para dárselo a otros; acabando él muerto de hambre, y a su alrededor, sólo barrigas llenadas con el sudor de su frente. Lo reconozco, me aproveché yo también de su bondad, arrancándole de las manos el último bocado que le quedaba. El pequeño personaje se retiró; escondiéndose en las sombras, se borró del universo. Dedicó su vida a dios, sufrió por su causa, y no superó la prueba; cometió un último pecado. Llegó a las puertas del cielo, nadie lo aceptó. Descendió entonces a las profundidades del infierno, ocupó mi lugar en el espacio, pero el tiempo aún transcurría para mí. Ocupé yo su espacio en el mundo. Me vinieron a buscar; sí, yo era ahora aquel hombre sin sentido; aquel inhumano que renunció a sus instintos para vivir en la eternidad. Me acosaron mis nuevos “amigos”, obligándome a darles todas mis pertenencias; pero, ¿acaso es un pecado sobrevivir? Lleno de odio, los maté a todos, sin ningún sentido de culpa que detuviese mis manos. Al acabar, con la sangre chorreando en mi cuerpo, me cogieron y me encerraron; me ahorcaron, tirando luego mi inanimado cuerpo al vacío.

Huí, pero no podía escapar de la horrorosa sociedad, ahora ya súbdito de la muerte, resistiendo aún al desdichado temor.

El peso, el peso de un país olvidado coronaba ahora mi inerte cabeza. Mis fieles adoraban a un etéreo gobernante, que sin sentido ni cordura, ordenaba lentamente su destrucción. Montañas de oro y plata me rodeaban, formando una deslumbrante sierra que, en su interior, guardaba silenciosa una opaca transparencia; yo; convertido en un imaginado circumcentro de todo lo imaginable y quizás de lo inimaginable también. Ante tanto poder, abrumada ya mi alma por la vil responsabilidad; me fui, arrastrando tras de mi millones de vidas sedientas de traición y unas pocas hinchadas de devoción. Afuera, el crepúsculo del mundo se acercaba, y a cada paso que daba nuevos muertos nacían bajo mis huellas.

Bajo la guadaña de la admirada muerte, me dormí.

Siete los enanos que blancanieves guardaba; siete los días que al sin vivir nos acercan; siete los pecados que la iglesia nos hace redimir. Siete los lugares por los que pasé, para mi desgracia y mi desdicha, antes de caer, solo, al pie del atardecer.

Ya está, espero que os haya gustadoKitten.

Juegos olvidados – Rule of Rose

En la segunda entrada de esta sección toca el intrigante Rule of Rose.

 

 

 

Belleza, misterio, polémica, este juego lo tenía todo para triunfar y, sin embargo, se quedó a medio camino; el porqué lo descubriréis en estas línias.

 

Gráficos: Las magníficas escenas de vídeo son las joyas de su apartado gráfico. Todo lo demás no desmerece en absoluto (nos encontramos con algunos fallos pero sin mucha relevancia) pero es que las escenas se salen. Grandísimas en todos los sentidos: bellas, macabras, intrigantes… nada más terminar una ya ansías encontrar la siguiente, y siempre te quedas con ganas de más. Además de todo esto, el entorno de los años treinta (en Inglaterra) está muy bién creado.

 

Sonido: El violín es el protagonista indiscutible de las melodías en Rule of Rose. Acompañado, eso sí, por algunos secundarios de lujo como el piano. El abanico de sensaciones que transmite es immenso pero si hay alguna nota (nunca mejor dicho) dominante es la melancolía. Melancolía del hogar, de la libertad; melancolía por no poder salir de esta pesadilla. Lo demás es tristeza y desolación, compasión a veces y en contadas ocasiones horror y tensión. Junto con los gráficos crean un entorno y ambientación sublimes. Mención especial para el tema vocal principal, una delicia.

 

Historia y jugabilidad: Una de cal y otra de arena, pero mucha cal y mucha arena. RoR nos regala una historia intrigante y llena de misterios en la que, si no estamos atentos a notas, comentarios y demás, pueden transcurrir unas cuantas horas sabiendo que Jennifer ha sido mala y que debe ser castigada por ello y poco más. En cuanto a la jugabilidad, casi mejor ni hablar… Bueno, primero lo positivo: Nos encontramos con una aventura de corte clásico donde hay que buscar una serie de objetos obtenidos gracias a la resolución de enigmas. Brown, el perro que te acompaña durante casi toda la aventura (al inicio no dispones de él) es la base para solucionar la mayoria de enigmas y también sirve para otros menesteres (ladrar a los enemigos por ejemplo). A medida que los desciframos la historia avanza. Entonces ¿Dónde está lo malo? Sobretodo en el sistema de combate, horroroso. Por mí se podrían haber metido los monstruitos por otro sitio; parece que sólo estén puestos ahí para satisfacer a los que quieren acción en un videojuego (ojo, a mí me gusta la acción, pero no es necessaria en todos los juegos y éste es un caso en el que sobra y mucho). Es que desespera ver que se te acerca una manada de monstruos y la niña, con decenas de gargantas a su disposición, sólo es capaz de cortar el aire. Al final acabas corriendo de un lado para otro.

 

Personajes: Merecen un apartado dedicado exclusivamente a ellos porqué, dejando a un lado a la protagonista (que me enamoró), los otros son, como mínimo, inquietantes. Quiénes hayan visto alguna película de Stanley Kubrick saben de lo que les hablo. Este magnífico director, un grande, siempre tiene en sus películas alguien que consigue transmitir una increíble sensación de desasosiego. El máximo exponento de lo que estoy diciendo es, creo yo, el ¿mayordomo? de El Resplandor. Una de esas personas que son aparentemente normales pero que, con sus gestos y sobretodo con su mirada, te hacen ver que algo dentro de su cabeza no funciona debidamente bien. Una de esas personas que te provocan una penetrante sensación de intranquilidad cada vez que notas sus ojos escrutándote lentamente…

 

                  

 

 

En todo lo que he mencionado ¿Dónde queda la pólemica? Pues en la violencia que representan los niñas y, sobretodo, en las escenas de lesbianismo light que interpretan ellas mismas. Nada explícito, sino más bien una insinuación, un amago de incipiente y confuso despertar sexual. Para mí no es nada grave, además son escenas expuestas con una belleza casi poética, pero ya sabemos que una gran parte del mundo busca cualquier excusa para despreciar a los videojuegos.

 

 

 

Duración y rejugabilidad: Puedes tardar mucho en pasartelo o no, depende de lo habilidoso que seas, pero la duración es la normal de una aventura de estas características (la verdad es que yo no me acuerdo cuanto tardé, pero imagino que entre doce y quince horas). Tiene dos finales distintos aunque no sé si para los que no les importa terminar el juego al 100% eso será argumento suficiente para volver a disfrutar de él.

 

Conclusión: Un juego que ha recibido palos de todos lados por culpa de su temática y por el nefasto control. Lo acepto y lo respeto, pues la jugabilidad es la base de todo videojuego que se precie, pero creo que se merece una oportunidad por todo lo demás. Una joya sin pulir; un diamante en bruto.

          

Top 10 – Imprescindibles

Hoy voy con una entrada típica, de esas que casi todo el mundo pone, para que conozcais mis gustos videojuegiles. Ahí van mis diez juegos preferidos. Un aviso, no están por orden de preferencia, sería incapaz de decir cual es mejor que otro.

Maniac Mansion: Tengo un especial aprecio por este juego, el primero del que disfruté en mi vida y, por consiguiente, uno de los que me ha dejado un recuerdo muy especial. El humor surrealista, la principal baza de esta maravilla.

 

Metal Gear Solid: El tres me dejó un buen sabor de boca pero el primer Metal Gear con coletilla Solid sigue siendo único e inimitable (bueno, se puede imitar pero nunca estar a su altura). Tactical Espionage Action señores…

 

Alone in the Dark: Un pionero en esto de los survival horror. Historia intrigante, monstruos horripilantes, trasfondo lovecraftiano ¿qué más se puede pedir? Lástima que la saga haya ido degenerando inexorablemente. Tengo muchas esperanzas en la quinta entrega, pero nunca superará al original (¿nunca digas nunca?).

 

Final Fantasy X: Sé que los Finals más valorados son el VI y el VII, pero no he jugado a ninguno de ellos (y arderé en el infierno de los herejes por ello) así que me tengo que “conformar” con haber disfrutado de una historia apasionante, gráficos sublimes, personajes (algunos) carismáticos, y uno de los finales más bellos que he tenido el placer de ver. Nunca me cansaré de jugarlo.

 

 

Shadow of the Colossus: Ni más ni menos que un juego para la historia. La dimensión artística que abarca es algo inaudito. Puedes sentir la soledad, la trascendencia de tus actos, lo épico de la historia, la tristeza de los sentimientos; el dolor de los colosos, derramando una lágrima por cada uno de ellos.

 

 

Donkey Kong Country: El plataformas 2D más asombroso al que he jugado (con el permiso del rey Mario). Donkey y Diddy eran una pareja perfecta, la jugabilidad simplemente buenísima, enganchaba hasta quedarse exhausto, y los gráficos siguen siendo de lo más bonito que he visto en mi vida.

 

The Longest Journey: Una obra maestra plasmada en cuatro CDs. Te atrapaba hasta decir basta con sublimes giros de guión, encandilándote con ese mundo paralelo del cual nada voy a desvelar. Uno de los últimos grandes de las Aventuras Gráficas (al menos hasta el momento).

 

Heroes of Might & Magic III: Adicción, no sé cómo ni porqué, pero esa es la mejor palabra para definir un juego que, sorpresa mía, no está del todo bien considerado.

 

 

Kingdom Hearts: Recibí este juego con prejuicios y escepticismo. Los que me los provocaron (los personajes de Disney) se encargaron también de borrármelos de un plumazo. Se merece un puesto en esta lista aunque sea sólo por la originalidad de la propuesta, pero no os engañéis, es mucho más que eso.

 

ICO: No podía olvidarme de esta joya del entretenimiento audiovisual. Desprende algo indescriptible pero sólo hace falta una palabra para describirlo: sentimiento, el que te provoca cada paso que das agarrado a la mano de Yorda. No deja indiferente.

 

Me he dejado muchos juegos (Resident Evil  (cualquiera de ellos), Mario 64, The legend of Zelda: Ocarina of Time, Grim Fandango, Monkey Island, y más) que objetivamente considero mejores en algunas cosas que los anteriores pero que,  por alguna razón, no me han marcado tanto. Igualmente, espero que os haya gustadoKitten.

La opinión como obligación – VIOLENCIA ¡Violencia! Violencia…

Hoy voy a hablar de la violencia en los videojuegos. Sí, lo sé, es un tema del cual ya se ha hablado muchísimo y por gente con más experiencia, cultura e inteligencia que yo, pero espero que mi visión personal aporte su grano de arena a una montaña que esperemos no se derrumbe; por el bien de todos los que amamos los videojuegos.

 

Lo primero que me siento con el deber de destacar es que muchos de los que critican lo hacen sin saber porqué. Siempre me ha parecido muy importante informarse antes de opinar sobre cualquier tema. Por ejemplo, yo (ATENCION, ahora abro un paréntesis con una pequeña muestra de mi narcisismo, los que no querais ver coletear mi vanidad, saltáros lo que queda de este párrafo) siempre me he sentido muy orgulloso de ser laico, no por el simple hecho de serlo, sinó porqué estoy convencido de que he llegado a esa decisión habiendo ído a catequesis, sabiendo que la mitad de mi família es muy cristiana, habíendome leído gran parte de la Bíblia y consultado una no menospreciable cantidad de libros de muchas y diferentes opiniones en torno a este tema. Este caso concreto es exagerado, pero creo que antes de criticar cualquier cosa relacionada con un videojuego la gente debería, como mínimo, haberlos probado una vez.

 

Dicho esto, retomo el hilo de lo que de verdad importa. Si me lo permitís, haré referencia a otro tipo de juego que también ha sido muy atacado, el rol (el de lápiz y papel) antes de adentrarme en el ámbito específico de los videojuegos. Muy bien, tenía yo nueve o diez años cuando se puso “de moda” críticar todo lo que llevara la palabra rol. Mi madre, dejándose llevar por esa ola popular y a sabiendas que hacía poco tiempo que había empezado a hacer partidas con un grupo de amigos, decidió pulular disimuladamente por el despacho de mi casa un día que estábamos en plena sesión de fantasía. Cuando ellos ya se habían ído, me cogió, medio escandalizada medio indignada, y me echó en cara esa afición mía de matar orcos (suerte que no eran humanos).

 

Confieso que me gusta la violencia. No me considero un enfermo ni nada parecido por ello. Me gusta con límites y habiendo un porqué detrás. Me gustan las películas de Tarantino (llenas de hemoglobina) y si tengo que tragarme alguna gore cutre (como todas las Saw menos la primera, que estaba bastante bien) tampoco me disgusta. Me gustan los juegos de acción (aunque mis preferidos son RPGs) y no le hago ascos a los comics (tanto americanos como mangas) por muy exagerados que sean al mostrar desmembramientos con sangre por todos lados.

 

Ahora bién, en ese momento de mi infancia, ¿Qué fue lo que me hizo sentir “afición” por las batallas, por matar orcos y demás seres? La literatura. De pequeño veía poca tele, leía cómics, sí, pero no muy violentos y sin embargo leía mucho, muchísimo (aún lo sigo haciendo). Toda mi influencia violenta me venía dada por los libros. La parte de matar orcos por El señor de los anillos pero otros libros que habia leído antes de ese conflicto rolero con mi madre podrían ser algunos cuentos de Edgar Allan Poe (que contienen escenas ciertamente impactantes) o algunas novelas policíacas con crudentos fragmentos de los cuerpos encontrados.

 

A medida que he ido creciendo me he encontrado con otros libros muy “bestias” pero también con mucha calidad. Si alguien ha leído A sangre fría de Truman Capote se dará cuenta de que la situación planteada es brutal y sin embargo ¿Alguien lo juzga por ello? No, porqué es arte, y el arte no se juzga por los mismos raseros que las juveniles modas de comics, rol, o en el caso que nos ocupa, videojuegos (nótese la sarcástica ironía de la frase).

 

¿Por qué no consideramos a los videojuegos arte? ¿Por qué no se dan cuenta de que cualquier exposición individual o colectiva de pensamientos o sentimientos bien realizada es digna de alabanzas? ¿Por qué se empeñan en empañar un trabajo realizado por profesionales por muy violento que sea? ¿Es que la calificación por edades no es suficiente (cosa que en los libros no está presente)? Tienen sus razones para decirlo, las hay sí, pero ninguna justifica el acoso y derribo al que se está sometiendo a los videojuegos. Violencia, sí, también en los videojuegos.

 

PD: los que hayan sido capaces de aguantar este "tocho" tienen mi gratitud asegurada Very Happy.

Andando con auriculares – Utada Hikaru, más allá de Kingdom Hearts

Bueno, hoy en mi pueblo es fiesta y no tengo nada por hacer (ya he liquidado los deberes y aún falta para los exámenes) así que traigo música, buena música a mi parecer. ¿La cantante? Utada Hikaru (o Hikaru Utada).

 

Esta japonesa nacida en Nueva York hace ya 25 años no es una J-pop (pop japonés) idol al uso. Su éxito ya hace tiempo que llegó a los Estados Unidos y empieza a calar en Europa. Conocida en occidente por sus trabajos en Kingdom Hearts I y II Simple and clean (Hikari) y Sanctuary (Passion) a dia de hoy ya podemos decir que nos encontramos ante una estrella internacional que ha logrado hacerse un hueco en el mercado gracias a una marcada personalidad, gran voz y, porqué no decirlo, mucha belleza.

 

Aquí os dejo los videos, tanto para l@s fans como para aquell@s que ahora la descubrís.

 

Dale al play:

 

 

Colors

 

 

I love you

 

 

Blue

 

 

Sakura drops

 

 

This is love

 

 

Y aquí van mis dos preferidas:

Devil inside

 

 

Flavor of live (versión balada)

AG ¿R.I.P.?

Hace un par de semanas leía en el blog de komodo_84 una interesante entrada que abría un debate sobre si las Aventuras Gráficas están a punto de pasar a mejor vida. Algunos le replicaron su ¿pesimismo? con el argumento de que hay en el mercado Aventuras Gráficas de gran calidad y que aún quedan otras de muy buenas por venir. La verdad es que todo eso me hizo reflexionar sobre el tema y he llegado a una conclusión: quizás no estén muertas, pero sí  agonizantes.

 

 

Hoy por hoy lo que todo el mundo sabe es que este tipo de juego no está precisamente en su mejor momento por varias razones: el PC, la plataforma más idónea para las AGs está en caída libre (aunque aún espero que Wii ayude a paliar esta situación); cada vez hay menos fans de este género (bueno, mejor dicho, la industria de los videojuegos está creciendo mucho pero no los jugadores acérrimos de AGs); en definitiva, las compañías se dedican a crear juegos que les aseguren un mínimo de ventas (léase shooters para consolas).

 

Pero creo que, y sin restarle importancia a lo dicho anteriormente, falta un referente que sea capaz de conjugar lo que hizo grandes a las aventuras gráficas en los 90 con toques modernos que sean capaces de atraer más cantidad de jugadores. En su época dorada, las AGs contaban con grandes juegos como guía (Maniac Mansion, Monkey Island) y con una compañía que de dedicaba casi exclusivamente a éste género (Lucasarts). Ahora sólo algunos pequeños estudios apuestan fuerte por las Aventuras Gráficas (Pendulo, por ejemplo), pero las grandes compañías no se deciden a dar el todo por el todo cuando se trata de crear este tipo de juegos.

 

Es cierto que a día de hoy siguen saliendo buenos juegos en matería de Aventuras Gráficas, pero cuánto hace que no acabáis uno y pensais: Dios, acabo de terminar una obra maestra (y eso que soy laico). A mi la última AG que me hizo exclamar esta frase en mi mente fue The Longest Journey y de eso ya hace unos 6 o 7 años.

 

No sé ¿Qué creeis vosotros? (Mejor si comentais para aclarar las respuestas)

¡En nueve minutos!

No he podido evitarlo. Ya hace un tiempo (más de un año) que el video circula por ahí pero tenía que ponerlo. Trae muchos recuerdos.

 

Qué bueno. Este juego sí que cambió mi vida (aprendí a leer, a los 4 años, para poder jugarlo). Los tentáculos, las frases de los personajes, la abuela enfermera (¡Qué miedo me daba cuando abría la nevera y me la encontraba!). Por cierto, en el vídeo no sale pero a mí me había ocurrido que el hombre vestido de militar siempre me fastidiaba porqué íba a la cocina a buscar queso (¿Es así o sólo me ocurría a mí?). Bueno, en todo caso, un hito de mi infancia.

pd: Debo confesar que nunca me lo llegué a pasar entero, pero con lo que me reía… ya tenía suficiente. 

Juegos olvidados – Shadow of Memories

Bueno, abro una sección en la que voy a hablar de juegos que, a mi parecer, han sido infravalorados o despreciados por pequeños fallos. Juegos a los que creo se les debería dar una oportunidad. Lamento decir que sólo pondré juegos de Playstation 2, ya que fue mi primera consola (tengo 17 años y cuando era más pequeño ya tenía suficiente con el ordenador, que vicios al Alone in the dark con el sistema MS-DOS) y evidentemente la que más y mejor conozco.

 

El primer juego del que voy a hablar es el Shadow of Memories, un supuesto survival horror de Konami.

 

portada shadow of memories

Digo supuesto porque en realidad se parece mucho más a cualquier aventura gráfica que a un Silent Hill o un Resident Evil. Con un sistema que no es el de point & click, claro está, pero que no deja de resultar satisfactorio. A ver , vamos por partes:

 

Gráficos

Los gráficos, bueno, no hay mucho que decir sobre ellos. Se debe tener en cuenta que estamos ante un juego que apareció en España en el 2001, así que uno se hace a la idea de que no es precisamente espectacular (aunque en su momento no estaba nada mal).

 

Sonido

Respecto a la bando sonora, efectos de sonido y demás, pues cumplen su cometido y poco más. Los momentos de silencio están bien escogidos, transmitiendo sensaciones un tanto desalentadoras cuando así lo requiere el momento. El doblaje tampoco está nada mal, las voces (en inglés) encajan bastante bien con la personalidad de los personajes y eso es algo que se agradece.

 

Historia y jugabilidad

Ahora llegamos al punto más interesante del juego, su argumento. La jugabilidad es sencilla y directa. No hay monstruos ni armas ni nada por el estilo, sólo encontraremos objetos varios y unos pocos personajes secundarios con los que interactuar, puzzles por resolver (no son muy complicados) y un objetivo final: evitar nuestra propia muerte. A lo largo de ocho capítulos (si no me falla la memoria) recorreremos un único pueblo donde se desarrolla toda la acción, buscando resolver enigmas para tratar de burlar el destino que nos espera. Para ello contaremos con la ayuda de un misterioso guía llamado Homonculus que será el que nos devuelva a la vida cada vez que nos maten. Clásico e innovador a su vez.

 

Duración

Por último, el tema que más controversia ha levantado sobre este juego: su vida útil. Si no profundizamos mucho en la aventura, o sea, si no intentamos pasarnos cada capítulo al 100%, podemos haber terminado con él en menos de cinco horas. A su favor decir que para paliar este contratiempo contaremos con seis finales diferentes que consiguen alargar las horas de juego.

 

Conclusión

En definitiva, un buen juego de misterio con una historia envolmente (a mí me enganchó muchísimo) y un argumento innovador que a más de uno puede hacer reflexionar. Logra angustiar en ciertas escenas aunque no llegue, ni de lejos, a meterte el miedo en el cuerpo. Su principal baza: la muerte.

Decir que también salió, un poco más tarde, en Xbox y en PC.

Aquí teneis el tráiler (lo llaman Shadow of Destiny, pero es el mismo juego).

Shadow of the Colossus

Una versión escrita de la introducción de uno de los mejores videojuegos, si no el mejor, de la pasada generación. He añadido pequeños detalles que espero no desagraden. Una excusa pera recordar una maravillosa joya audiovisual. A ver que os parece.

Resonó el galope de un caballo reduciendo el paso, deteniéndose. Salió el corcel de las sombras del bosque llevando a un jinete que portaba, a su vez, un misterioso paquete. El fatigado animal estuvo a punto de desfallecer al ver el camino que aún restaba por recorrer. Un puente de piedra, una enorme construcción fruto del esfuerzo de una civilización olvidada se erguía, solo, en el vasto vacío que gobernaba aquellas tierras. Genderland, el pueblo olvidado, así lo llamaban en leyendas contadas antaño.

El viento silbó una desalentadora melodía al oído del joven; apenas un adolescente, pero con una pesada carga en sus manos y en su corazón. Instó a su equino acompañante a seguir, pues sabía que el tiempo había transcurrido demasiado apresurado antes que ellos pudieran llegar atravesando ríos y colinas. No podían rendirse ahora que todo se encontraba tan cerca. El ímpetu del dueño revivió al agonizante potro. Sangraban sus piernas de dolor, aunque avanzó por amor al espíritu de su amo. La dulce caricia del sol los cegó cuando abandonaron definitivamente el cobijo de los árboles, exponiéndoles a los únicos habitantes del muerto paraje. Cuervos de mal augurio revoloteaban sobre sus cabezas. Lo que parecía un largo tramo se convirtió en un interminable desafío.

Cayó el caballo, agotado, suspendiendo a su jinete unos segundos en el aire. Se agarró desesperadamente el chico al borde del puente, poniendo a salvo el negro fardo. Las blancas vestiduras refulgieron al son del balanceante movimiento. A gatas, recogió nuevamente el apreciado bulto, refugiándose en la sombra de una cúpula hallada al filo del fin. La pierna del corcel se había quebrado, dejando tras de si un reguero con olor a muerte. Él quiso abandonarlo para que reposase sus últimas horas  lejos del alcance del sol, pero el animal cruzaba en su afán de lealtad la sensatez inexistente en otro ser que no sea el hombre. Así pues, entraron en el edificio que coronaba, impasible, el trayecto.

Escaleras, un pequeño tramo primero, infinitas en número después; bajando circular e inexorablemente; atravesando el aire que separaba el cielo donde se encontraban de la tierra que les esperaba. Descendieron sin mirar arriba, en un interminable recorrido que terminó como empezó, con el silencio y el miedo. Miedo de las esperanzas que antes les habían apoyado. Miedo de que acabaran sus días aquí. Un estanque de transparente intranquilidad les aconsejó alejarse de aquel lugar… Los caminantes continuaron.

El jinete desmontó, reverenciando la gran sala donde ahora se encontraban. A ambos lados, dieciséis gigantes tallados en piedra, dieciséis colosos protectores y victimas de una misma gente. Y en el centro, un altar iluminado por cristalinos espejos de radiante luz. El joven se acercó a él con el misterioso objeto que le había acompañado desde el adiós del hogar. Lo posó cuidadosamente, descubriéndolo por vez primera. La cara de una bella niña se escondía bajo negros mantos, blanca como si la muerte se hubiera cruzado en su camino. En realidad, así era; yacía acostada por culpa de una maldición que nunca debió llegar. Alguien reclamó a Dormin, el dueño y señor de aquellos parajes. Él contestó con una sola opción: derrotar a los dieciséis ídolos; los moradores impíos. Así se emprendió una hazaña cuyas palabras suenan, remontándose hasta el olvido…

Cayó la montura en el abismo, regresando cuando el final se acercaba.

Cayeron también las montañas vivientes que eternamente pueblan el mundo.

Se levantó, orgulloso, un muchacho sin pasado, buscando desesperadamente reescribir el ínfimo presente. Y en el ocaso de su historia, una luz crepuscular cubrió el cielo, tiñendo de sombras la tierra.

Resucitó la amada; engulló la oscuridad al hombre, que renació de nuevo para vivir la niñez negada.

Y allí siguen, igual que partieron una vez. Allí continúan viviendo, en el idílico jardín donde los sueños se retrasan porque la esperanza nunca desfallece.

Y el viento, en los días de calma, aúlla recordando. Contando cómo alguien fue capaz de burlar al destino que le esperaba.

Llora arrastrando un nombre…

La opinión como obligación – Un poquito de por favor

Sonyers, xboxers, nintenderos… ¿Qué es esto, una guerra de bandas? Por favor, seamos objetivos. Yo soy el primero en tener una consola favorita (Playstation para más señas) pero no tuve ningún reparo en comprarme la Wii nada más salir a pesar de que aún no tengo una Playstation 3. ¿Por qué? Muy simple, por razones que ahora no voy a exponer (principalmente porque muchos tienen las mismas: el precio, la falta de retrocompatibilidad, etc.) no creía oportuno comprarme una Playstation 3 y sí una Wii. Me gustó la apuesta de innovación de la gran N. No le doy más vueltas. También es cierto que podría haber invertido mi dinero en una Xbox 360, pero lo que ocurre es que prefiero el catálogo de juegos que tendrá la Play frente a la Xbox. No por calidad global, sino porque mis dos sagas preferidas son Metal Gear Solid y Final Fantasy, así que podrán deducir la causa de mi decisión. Eso sí, nunca discutiré que actualmente Xbox supera ampliamente Playstation en la calidad de sus juegos (que es lo que al final cuenta), pero tampoco se me pasa por alto que la gran mayoría de sus mejores juegos son shooters (un género que no me apasiona) si exceptuamos los excelentes Mass Effect y Lost Odissey. Todo esto no significa que en la siguiente generación de consolas no me haga con una de las máquinas de Microsoft, simplemente que en la actual tengo más interés en adquirir la de Sony. Por eso no puedo evitar sulfurarme al leer ciertos comentarios en los foros de gente que únicamente se dedica a criticar, sin motivo aparente, todo lo relacionado con una consola rival. El sector del videojuego ya está suficientemente mal visto como para que unos cuantos fanáticos echen más leña al fuego. No demos razones a la sociedad para mirarnos de reojo mientras sigue hablando sin saber.