¡Porque el cómic europeo también existe! – Historias de Taberna Galáctica – Josep Mª Beá

Pues sí amigos, porque en pleno auge del manga en nuestro país y con el cómic americano digamos que… tirando (sobretodo grácias a Hollywood y sus superproducciones), parece que nos hemos olvidado de los genios gráficos (muchos de ellos españoles) que pululaban de forma asidua por las publicaciones de los 70 y los 80. Los Moebius, Fernando Fernández, Alfons Font o Milo Manara han pasado a un segundo plano; y la falta de nuevos autores (o al menos nuevos autores de calidad indiscutible) ha hecho perder protagonismo al cómic europeo. Por eso, en esta sección, trataré de destapar series relativamente poco conocidas (es decir, dejaré a un lado grandes clásicos como Astérix o Tintín) para que todos conozcáis una pequeña parte del talento que reside en muchos de estos grandes artistas.  

 

Debo aclarar, antes de empezar, que soy un enamorado del manga y de ciertos tipos de cómic americano así que esto no es, para nada, un menosprecio hacia ellos. Y ahora sin más dilación, empecemos con la propuesta de hoy.

 

 

¿Qué ocurre cuando metes a unos cuantos alienígenas pirados en una taberna (galáctica, eso sí), los remueves bien y luego añades el inconfundible estilo de ese gran autor llamado Josep Mª Beá?. Ademas de originar una caótica labor para el pobre tabernero, aparecen dieciséis historias cortas que son, según mi criterio, de lo mejor (si no lo mejor) que ha parido el cómic español y, por extensión, el europeo.

 

Imaginación es una palabra clave para definir esta obra, pues en ella Beá hace gala de una inventiva tan elevada en calidad y cantidad que es difícil no asombrarse para caer rendido a sus pies. Pero eso no es todo, ni mucho menos. Un surrealismo onírico tiñe las páginas de este particular lugar interestelar. Cada historieta se nos introduce de manera magistral en apenas cinco o seis viñetas dando lugar a relatos llenos de magia y fantasía. En unas pocas hojas se nos logra introducir de lleno en el mundo particular de Beá (quién haya leído otras obras del autor sabrá a lo que me refiero). El guión, llevado de una forma sublime (sobretodo dado lo escueto de cada historia), juega con el lector, haciéndole creer lo que no es; un juego en el que crees tener la historia controlada, crees saber lo que viene a continuación, para encontrarte con otro giro de tuerca. Los finales son la apoteósica coronación del relato. Cubiertos, casi siempre, de un humor ácido, a veces bizarro y siempre rompedor.

 

Las páginas se tiñen, de este modo, con reminiscéncias a clásicos de la literatura y el cine, con personajes imposibles, con un punto (un punto muy profundo si se me permite la expresión) de filosofía y una pizca de erotismo. Obrando una mezcla de brutal impacto en el “espectador”.

 

 

Os podéis hacer una idea rápida de lo que encontraréis en este cómic si comparo a su autor con otro genio, en este caso de la pintura, Dalí. Ambos hacen gala de un surrealismo desbordado, pero ambos demuestran también que, dentro de lo ilógico de sus obras, existe una coherencia que domina (en el caso de Beá) las historietas para que todo cobre sentido (excepto en la última, dónde el desvarío es absoluto).

 

Para los interesados, decir que la Editorial Glénat ha hecho una edición que incluye todos los relatos a un precio de 14,95 €.

Enlace

Pd: No deja indiferente.