La opinión como obligación – Un paso adelante

Aprovechando quees navidad y la paz y el amor flotan en el aire… Criticaré un poco, a ver si senos quita tanta tontería. Y ¿qué voy a criticar? Os estaréis preguntando, pues al juego del año según Meristation: Metal Gear Solid 4. En realidad, va a sermás bien una reproche a su elección como GOTY que no a la calidad del título ensí. Si no habéis acabado de entender a qué me refiero, seguid leyendo.

 

 

Antes deempezar, me gustaría dejar claras un par de cosas:

      – Soy un gran admirador de la saga Metal Gear Solid,creo que su calidad es altísima y, realmente, me apasiona, pero…

      – … Por desgracia, no soy poseedor de unaPlaystation 3, así que no he tenido la suerte de disfrutar con esta cuartaentrega. Soy consciente que es un agujero en las argumentaciones que ahoramismo expondré; así que ruego disculpéis esta limitación. Por otra parte, creoque me he informado lo suficiente (foros, blogs, prensa especializada, amigos ycompañeros, etc.) para que este punto flaco esté minimizado dentro de loposible.

Empezaré con unaafirmación rotunda, quizás demasiado radical, pero que refleja, en gran parte,las conclusiones a las que he llegado: Metal Gear Solid 4 es un paso atrás enla industria de los videojuegos.

 

 

El juego del añodebe ser (o, al menos, así lo creo yo) un reflejo de todo lo bueno de losvideojuegos, de su esencia como método de entretenimiento y cultura. En definitiva, de todoaquello que los caracteriza y define como arte, ya que, aunque no reconocido deforma oficial, nosotros sabemos que, tarde o temprano, la gente se tendrá querendir ante la evidencia: el videojuego merece ser nombrado el décimo arte.Pero ¿qué argumentos tenemos para ello? ¿Somos conscientes realmente de aquelloque lo hace arte? Muchos, entre los cuales me incluyo, esgrimimos unargumento simple pero no por ello falso: el videojuego es la unión de cine,música y literatura, si estos elementos, por separado, son considerados arte, ¿porqué no él? Si nos buscamos en las definiciones oficiales, es aún mássencillo: Manifestaciónde la actividad humana mediante la cual se expresa una visión personal ydesinteresada que interpreta lo real o imaginado con recursos plásticos,lingüísticos o sonoros.Que yo sepa, cumple los requisitos. Ahora intentemos mirar más allá de todo esto: ¿porqué, por ejemplo, el cómic (que también lo tuvo difícil en su momento), fueaceptado como noveno arte por los expertos? Porque no les quedó más remedio; lagente, el global de la sociedad, lo aceptó como arte, y los expertos, recesivosa cualquier cambio, tuvieron que tragarse sus conservadurismos. ¿Y cómoconsiguió el cómic este reconocimiento social? Demostrando que no era cosa deniños (o no únicamente para ellos). Demostrando que no era un meroentretenimiento, sino que en él también anidaban simbolismos, metáforas, críticasocial, reflexiones filosóficas, etc. Pero, sobretodo, demostrando que aportabaalgo único al panorama del momento. La combinación de imágenes estáticas ytexto proporcionaba un modo totalmente diferente a lo visto anteriormente denarrar historias y sentimientos.

 

 

El videojuego ya ha demostrado que no es sólopara niños, que hay lugar en su interior para intrincados argumentos, momentosde dureza moral, pinceladas de filosofía. La sociedad lo ha aceptadorelativamente, aunque hay muchos sectores que siguen con los ojos vendados, peronosotros no podemos hacer nada más en este sentido, tiempo al tiempo. Pasemos,pues, al elemento que me importa destacar. Imaginemos, sólo imaginemos, que eneste momento todo el mundo hubiese reconocido que el videojuego contienepensamientos adultos, que el videojuego también transmite cultura, no sólodiversión. Muy bien, yo os digo que sifuese así, seguiría sin ser considerado arte. ¿Como? -Diréis algunos-. Fácil, segúnlo que he dicho antes, aún le falta aquello único. Soberana estupidez -pensaréistodos- está claro que tiene algo único: la jugabilidad. Exacto, la jugabilidad,la debilidad y la fortaleza del videojuego en un solo concepto. Aquello que lohace único conlleva un primer problema, superable, y un segundo más complejo. Vayamospor partes.

Todas las artes se basan en la contemplación, excepto el videojuego, querequiere de la intervención del usuario.Bueno, ningún problema, el llamado arte moderno exige una participación activadel espectador; así que la limitación contemplativa no debería suponer un impedimento para que fuese considerado arte. Pero hay otro problema, aún másdoloroso, mucho peor y de difícil solución en la práctica. ¿Cuantas veceshemos usado la expresión enfoque cinematográficocomo algo bueno al hablar de un videojuego? Y no sólo nosotros, sino toda la prensa especializada. ¿Hablande enfoque literario en el cine, o de enfoque pictórico en la literatura? Puesnosotros usamos enfoque cinematográfico constantemente y, además, como si fueselo mejor del mundo. Esta mala costumbre "tiene un pase" si se usa de vez en cuando, lo que no puede ser es que al nombrar al juego del año se diga esto: ¿La razón por la que recibe el galardón de juegodel año por parte de esta casa? La unión entre cine y videojuegos querepresenta. Ahí, con un par de cojones (ojo, critico la actitud de Meristation,pero es que todos vamos igual). Cierto es que las otras virtudes que nombranson intachables: narración, argumento, personajes, etc. Pero me parece humillante que un videojuego sea, supuestamente, el mejor del año, porque, diciéndolo de manera basta, “se parece a una película”. Y encima, se parece a unapelícula, no por estar integrado el enfoque cinematográfico en la jugabilidad,sino por tener  una más que considerable cantidad de cinemáticas.

 

Snake esperando para matar a aquél que lo hizo tan poco interactivo

 

Estoy seguro que MetalGear Solid 4 es un juego que marca, que emociona como pocos, pero lo hace comouna película, con los recursos de una película, no con los de un videojuego.Claro, luego vendrá un crítico de cine y dirá: estáclaro, las tramas de los videojuegos aún están lejos, en calidad, de las de laspelículas, y las únicas que se les acercan, son las de videojuegos que  necesitan basar la mitad de su tiempo encinemáticas. No saben hacer nada sin nosotros. Más vale que el señor Kojima se renueve, porque hace quince años, MGS4podría haber sido nombrado juego de la década, pero hoy en día no se merece serjuego del año. Si quiere mostrarnos un argumento complejo y profundo en base aescenas, que haga una película, sino, que evolucione y nos lo muestre en base ala jugabilidad, que la forma de narrar, en cierto modo, la potencie, noque la destroce.

Los videojuegos deben independizarsede una vez. Nacimos bajo el regazo del cine y, durante mucho tiempo, hemosnecesitado apoyarnos en él para lograr transmitir y/o contar algo realmentegrande; era la única manera de hacer videojuegos con buena profundidadargumental. Ahora, ya somos mayores de edad, deberíamos ir pensando enindependizarnos, en vivir su propia vida y, sobretodo, en asumirresponsabilidades. Claro que debemos recibir influencias del cine: del cine, dela literatura, de la pintura, etc. Pero el conjunto debe estar supeditado a lajugabilidad. El pasado año, Bioshock fue un grandísimo ejemplo de cómo contaruna historia “predefinida” (podía variar, aunque no mucho) sin perder tu esenciade videojuego. El argumento podía gustar más o menos, pero nadie puede poner enduda que se encontraba perfectamente integrado, gracias a recursos bienllevados como las cintas, los soliloquios de los habitantes de Rapture, o loscarteles repartidos por la ciudad sumergida. Este año, nos han llegado dosjuegos más, que, en vez de contarnos una historia, nos permiten crear lanuestra. Fable II, en menor medida, y un soberbio Fallout 3, han elevado a sumáxima expresión el objetivo de haz lo que quieras y fórjate tu propiodestino. Qué estilo es mejor, el de Bioshock o el de Fallout 3, no sabríadecirlo, los dos tienen sus pros y sus contras, pero la virtud de ambos es que hansabido unir una jugabilidad envidiable con un argumento complejo, sin que porello el segundo afecte al primero.

 

 

Espero, que después de esta quizás demasiado extensa exposición (lolamento si a alguien se le ha hecho pesado), comprendáis ahora porqué dije alprincipio que Metal Gear Solid 4 es un paso atrás, como un adolescente que, pormucho que hable, aún necesita de sus padres. Fallout 3 es ese mismo adolescentediez años más tarde, completamente autónomo, dispuesto a escuchar los consejosde sus progenitores, pero ni mucho menos siendo dependiente. Por todo ello,Fallout 3 es un paso adelante. Mi candidato a mejor juego del año 2008.