Rombo De Amor (2ª parte) : La Traicion (+18)

     En el capítulo anterior: Amelia y Pablo eran la pareja perfecta. Tras una temporada de exámenes habían decidido pasar un fin de semana en una casa rural junto a sus amigos Carla y Edu. Todo parecía indicar que sería un finde idílico. Sin embargo la verdad sobre lo que relaciona sus vidas saldría  a  la luz antes de lo que esperarían en un ambiente cargado de tensión y misterio, marcado por el asesinato ocurrido hace un año…

Tras más de 800 lecturas en la primera parte , os dejo la segunda, mucho más intensa e interesante… 

Amar no significa mirarse el uno al otro, sino mirar en la misma dirección.

 

Rombo de Amor (2ª parte) :  La Traición 

 

 

          Dejaron sus pertenencias en las habitaciones y quedaron en el jardín para visitar los alrededores de la casa rural. En ese momento Amelia, amante de las fotos sugirió que podían hacerse una foto enfrente de la casa como recuerdo. Así lo hicieron con el móvil de Pablo, y prosiguieron en su paseo por el bosque que había tras la casa rural. Amelia y Pablo caminaban agarrados por el brazo, mientras Carla -algo pensativa- se iba quedando atrás. Edu ojeaba  el folleto de la casa rural que había cogido en la recepción de la misma. Amelia con el móvil de Pablo fotografiaba cada rincón del bosque. 

 -Que bonito es todo- decía Amelia con una inmensa sensación de felicidad

-Sí, a mí también me  gusta mucho- le contestaba Pablo

Carla que se había quedado atrás tropezó accidentalmente con una piedra y cayó al suelo:

-¡Ay! Mi pieee ¡ay! Noo – se lamentaba

-¡Carla! ¿Estás bien?-preguntaba preocupada Amelia

-¡Ay! Me he torcido el tobillo- decía algo preocupada mientras miraba a Pablo

-¿Te duele mucho?- le preguntó Pablo

– Sí, bastante, que caída más tonta ¡ay!-

-¿Quieres que volvamos a la casa rural ?-le sugería Amelia

-No tía, no. Que sé que te hace ilusión estar aquí, no quiero que por mi culpa pierdas esta maravillosa tarde-le respondía Carla

-Pero no podemos seguir caminando así como así. Mira se te está hinchando el pie – decía preocupada Amelia

Carla no sabía que decir. Edu permanecía callado observando la situación.

-¿Quieres que te lleve a la casa rural mientras Amelia y Edu continúan de paseo?-le dijo Pablo

 La expresión de Amelia se tornó de sorpresa. Carla paró de quejarse.

-Bueno, si quieres vamos todos. No me sentiría bien estando de paseo y tu con ese dolor en el pie. De verdad que no me importa volver-decía algo más seria de lo habitual Amelia

-Tía yo no quiero hacerte esto…– le decía Carla algo lamentada por el incidente

-Pero tampoco podemos dejarte así- le decía Pablo- si no vamos a ponerty hielo, el dolor empeorará.

-Está bien,no pasa nada. Que Pablo la lleve mientras Amelia y yo terminamos la ruta y volvemos, ¿No te importa,verdad?- le decía Edu dirigiéndose a Amelia.

– (callada)… No, no me importa. Pero tampoco disfrutaría del trayecto a sabiendas de que tú lo estás pasando mal- respondía Amelia

-No te preocupes cariño, yo me encargo de llevarla y que le curen esto. Hoy hace una tarde preciosa y sería injusto que te la perdieras- le decía Pablo mirando fijamente hacia los ojos de Amelia.

– (convencida)…Está bien. Veo que no hay ninguna  otra forma de solucionar esto. Edu y yo seguiremos hasta llegar a la cascada y volveremos. Aunque sin ti no será lo mismo- decía algo apenada Amelia mirando hacia Pablo

-No te preocupes amor, ya verás que habrá otra ocasión.- le tranquilizaba Pablo

-Lo siento mucho Amelia, soy una torpe- se disculpaba Carla

-No te preocupes Carla, espero que te mejores y que no sea nada grave- le decía Amelia

-Pues bien, vamos allá , espero que no peses mucho eh Carla jaja- bromeaba Pablo

-¿La vas a llevar a cuestas?- preguntaba Amelia

-Como si no, apenas puede caminar- contestaba Pablo

-Está bien… tened cuidado-decía Amelia

-Adiós- se despedía Edu mientras Pablo cogía entre sus brazos a Carla y la llevaba hacia la casa rural.

-No te hace mucha gracia, ¿verdad?- le preguntaba Edu a Amelia

… Pues no. Sin ellos este paseo no es lo mismo. Además tampoco me siento bien que yo siga aquí mientras ella está con el tobillo torcido- expresaba Amelia algo triste

-No te preocupes. Vayamos a ver la cascada para volver cuanto antes- le decía Edu sonriendo intentando animarla

-Si, vamos.          

   Llegaron a  la casa rural. Pablo cogía entre sus brazos a Carla que apoyaba su cabeza en el pecho del joven. Mientras se dirigían a la puerta principal se encontraron con un hombre de avanzada edad, de cabello y barba blanca que les miraba fijamente. Era Augusto, el jardinero. En ese momento, Pablo le saludó pero este ni se inmutó. No dijo nada. Sin más se dirigió hacia la parte posterior de la casa donde estaba el jardín.

-Vaya , veo que la dueña de la casa rural tenía razón. Es un hombre completamente hermético- le decía Carla a Pablo

-Si, ya veo       

     Entraron en la casa rural y para su sorpresa no estaba Carina en el mostrador de recepción como debiera ser lo habitual.

 -Vaya , parece que no está- le decía Pablo a Carla

-Si quieres ya puedes bajarme, tienes que estar cansado. Además ya me siento algo mejor

-Pero antes déjame ponerte hielo.

-Está bien- asentía Carla.      

     Sus miradas se entrecruzaron. Pablo la miraba fijamente al igual que ella. Su mirada se dirigía hacia su boca. Sin más empezaron a besarse. La pasión inundó sus pupilas mientras todo un juego de caricias y abrazos les envolvía. Avalentonado Pablo la volvió a coger entre sus brazos dirigiéndose hacia las escaleras. Subieron hasta las habitaciones, concretamente  al cuarto de Carla. La tumbó sobre su cama y allí la continuó besando. Poco a poco la iba desnudando mientras el calor de sus labios recorría su piel. Le acarició el cuello mientras la besaba y deslizaba su otra mano sobre su piel suave y desnuda. Llevaban tiempo esperando la ocasión. Carla le susurraba al oído que le quería mientras le desabrochaba su camisa y le besaba el cuello. Completamente desnudos empezaron a hacer el amor. Pablo la miraba fijamente con deseo mientras que con sus manos le cogía del pelo. Ella se dejaba llevar. De repente alguien abrió la puerta de la habitación de Carla sorprendiéndoles completamente. Ella rápidamente se tapó con la sábana. 

 -¡Uy! Perdón- decía asombrada Carina , el ama de llaves, percatándose de que había interrumpido tal pasional escena- Lo siento, es que escuché unos gritos y la puerta de la habitación estaba abierta, lo siento muchísimo, pensé que había pasado algo- continuaba sonrojadísima.

La mirada de Pablo parecía que iba a matarla. Carla estaba avergonzada ante tal situación y su respiración empezó a aumentar.

-Por favor, cierre la puerta. Debería saber que debe tocar la puerta antes de entrar- decía malhumorado y completamente desnudo Pablo

-Lo siento- cerraba la puerta rápidamente Carina

-¡Vaya mierda!- decía cabreado Pablo mientras daba un puño sobre la cama.

– ¿Tú crees que le dirá algo a Amelia?- preguntaba Carla preocupada.

-No sé, no creo que se meta en algo así, aunque deberíamos asegurarnos …

– Mira que es mala suerte. Maldita vieja inoportuna. – se lamentaba Carla

– No hemos podido terminar … – le decía mientras fijaba su mirada en ella.

-Siempre nos pasa igual. Por una cosa u otra- decía cabreada Carla

-Debería bajar a por hielo , se te está hinchando el pie

-Está bien . No deben tardar mucho en llegar, ¿verdad?- preguntaba Carla

-Sí, tienen que estar al llegar…

– No sospechará nada, ¿verdad?

…. No, no lo creo- le decía Pablo mientras miraba a Carla algo arrepentido.

-Sabes que me siento como una puta mierda por lo que estoy haciendo. ¿¡Lo sabes ,no!? No soporto esta situación, no lo aguanto más- gritaba Carla nerviosa

-¡Tranquilízate! Los dos estamos igual- exclamaba Pablo algo alterado – los dos hemos llegado a esto

-Es mi mejor amiga, no se merece que le haga esto

-Pues cuando te lanzaste sobre mí no parecías pensar lo mismo- la intentaba culpar Pablo

– Como si tú no me hubieras tirado los tejos lo suficiente…Amelia es una chica muy buena…me doy asco…

… Lo hecho está hecho…ahora no lo podemos cambiar- se justificaba Pablo

-¿Tú la quieres?¿ La quieres de verdad?-le preguntaba Carla mirándole a los ojos.

– Sí, claro que la quiero. Es lo mejor que me ha pasado en la vida…

…y a m텿me quieres?- preguntaba con cierto temor a saber la respuesta

-¿ Qué te pasa ahora? ¿A qué vienen tantas preguntas? – exclamaba Pablo enfadado

-Pasa que me he cansado de ser la otra, de tener que esperar para tenerte, de hacer lo que estoy haciendo …  que te quiero y nunca te voy a poder tener como quiero – decía mientras rompía a llorar

-Voy a por hielo ( se pone los pantalones), espera aquí ahora vengo.Abrió la puerta y bajó las escaleras a por hielo. Carla lloraba desconsolada en la habitación.  

   Mientras Amelia y Edu seguían paseando. 

– Vaya , nunca pensé que fueras tan divertido jaja- le decía Amelia

-Bueno, supongo que me cuesta abrirme con la gente con la que no tengo mucha confianza.

– Pues deberías abrirte más, te darías a conocer mejor- le decía Amelia

– Pablo me ha hablado mucho de ti

-¿Sí?(sorprendido) ¿qué te ha dicho?

-Pues que eres un buen amigo y muy buena persona. Le haces reír mucho

-(se sonroja) ¿En serio te ha dicho eso?

-Sii ¿tanto te sorprende?- le decía Amelia

– Bueno si… jeje – parecía muy feliz tras oir esas palabras- Tú… le quieres mucho, ¿no?

– Sí, más que a nada en el mundo. Son tantos años juntos , tantas experiencias, tantos sentimientos….Pablo me ha hecho muy feliz – decía Amelia con una plena sensación de convicción en sus palabras.- Él es mi vida

… – Edu se quedó pensativo y dirigiéndose hacia los ojos de Amelia le dijo- Tienes mucha suerte de haber conocido a Pablo

– Lo sé ( sonríe frágilmente). Estoy segura de que tú también encontrarás a alguien que te haga muy feliz- le decía Amelia con su dulce sonrisa.

– Sí…(sonríe falsamente) 

  Un silencio se impuso entre los dos que ya habían llegado a la cascada.

 – Ya está oscureciendo, creo que deberíamos volver- le decía Amelia a Edu

– Si, vamos.

   Amelia y Edu caminaron hasta la casa rural. A su llegada en la recepción se encontraron con Carina que veía la televisión, en la solitaria sala de la recepción. Tras percatarse de su llegada se dirigió hacia ellos.

– Buenas noches jóvenes- le decía Carina- Espero que hayan pasado una buena tarde.

– Si, la verdad es que los alrededores de la casa son preciosos- le decía Amelia.

-Me alegro mucho. En breve estará la cena. – les comentaba Carina

– Está bien, ¿por casualidad sabe donde están nuestros compañeros?-le preguntaba Edu

– La chica está arriba en su habitación. El otro chico salió y no ha vuelto.- decía Carina algo esquiva.

– ¿Adónde habrá ido Pablo?- se preguntaba Amelia- Voy a ir a ver a Carla, te vienes Edu.

– No, prefiero ir a darme una ducha ahora. Me voy a mi habitación. Nos vemos en la cena.- respondía Edu.

-¡Espera!- interrumpía Carina- Lo siento mucho, pero las tuberías de su habitación (la 23) están averíadas, esto es, no sale el agua…

-¿Qué? ¿Está de broma? – decía algo enfadado Edu

– Por favor, le doy mis más sinceras disculpas, pero no hay presupuesto para pagar a un  fontanero en estos momentos… -intentaba disculparse avergonzada Carina.

– Esto es increíble, no me lo puedo creer, una casa rural con  apenas escasas habitaciones habitables y las que hay ni siquiera están mínimamente aceptables-entraba en cólera Edu.

– ¡Ey! No te preocupes Edu- intentaba calmarle Amelia- Puedes ducharte en mi habitación.

-Pero…. ¿¿Tú te crees que podemos pagar por una habitación que ni siquiera tiene agua ??- gritaba Edu.

-Lo siento muchísimo joven. Esta pobre anciana no ha sabido llevar bien su negocio, las facturas se acumulan, los clientes escasean y la fama del lugar desde aquel asesinato no han ayudado a mantener esta casa rural en condiciones. Lo lamento mucho- decía Carina apenada

… Está bien. Me iré a duchar en vuestra habitación Amelia. Pero que sepa que esto me parece vergonzoso.

– Lo siento mucho- decía Carina sin saber que cara poner

– Bueno, me voy a ver a Carla. Toma la llave de mi habitación (la 22). Nos vemos en la cena- le decía Amelia mientras subían las escaleras.

-Ok-respondía Edu.     

  Amelia se dirigió a la habitación de Carla ( la 24, la misma en la que había ocurrido el asesinato un año antes) , mientras que Edu se iba a duchar en la habitación 22 ( la de Amelia y Pablo) que estaba  justo al lado de la de Carla.

 -¿Se puede?- preguntaba Amelia mientras tocaba en la habitación de Carla

-Si, pasa-respondía Carla.

-¿Estás mejor cariño?- le preguntaba preocupada Amelia

– Si, algo. Ha sido una caída tonta, tampoco es para preocuparse. Con un poco de reposo estaré bien. Gracias por preocuparte.

-No es nada tonta. Me alegro de que estés mejor- le respondía alegre Amelia

-¿Te ha gustado el bosque?-preguntaba Carla

-Siii , es muy bonito. Me ha encantado

-Me alegro (sonríe) ¿ Has visto  a Pablo?- le decía Carla algo preocupada.

-¿No? ¿ No se supone que estaba  contigo?- respondía sorprendida Amelia

– Bueno si, (algo nerviosa) pero es que después se fue y no ha vuelto a venir.

– ¿Y a dónde habrá ido?- se preguntaba Amelia mientras inconscientemente recordaba que había cogido su móvil para sacar fotos del bosque por lo que no podía llamarle.

– No lo sé. Supongo que vendrá a cenar- respondía Carla

– Yo no creo que baje esta noche al comedor.

-¿Por qué?-preguntaba sorprendida Amelia-Es que prefiero descansar. Aún me duele algo el pie y no quiero hacer esfuerzos.

-Está bien, entonces le pediré a Carina que te suba la cena a la habitación.

-Gracias Amelia, tu siempre tan buena y comprensiva- decía algo triste y arrepentida Carla.

-No es nada mujer, por mi mejor amiga hago lo que sea- sonreía Amelia envuelta en la más dulce ingenuidad.       

    Mientras conversaban , Pablo llegaba de su paseo y cruzaba la recepción camino a dirigirse a su habitación, cuando se cruzó con Carina.

– Buenas noches joven. Sus amigos ya han llegado del paseo. En breve estará la cena.- decía servicial Carina

– Si, está bien- le contestaba Pablo apresurado mientras subía las escaleras.    

   Mientras Pablo subía las escaleras , Carina notó como las huellas de las pisadas de Pablo estaban llenas de barro , lo que le sugirió que había estado en el jardín.Pablo se dirigía a su habitación y entró. Se despojó de sus vestimentas y entró en el cuarto de baño…

-¡Ey!- gritaba sorprendido Edu completamente desnudo.

– (la cara de Pablo también fue de asombro total)- ¿Pero qué haces aquí?

– Nada ( se intenta tapar), que en este magnífico lugar no son capaces de tener una habitación decente, y me he tenido que bañar en la vuestra. Espero que no te moleste…

– (sonríe) No te preocupes. Tampoco es la primera vez que nos bañamos juntos, jeje.

… (Edu también sonríe).

-Me haces un hueco, que la cena ya está casi lista y la verdad tengo un hambre. A saber que nos habrá preparado la Carina esa- bromeaba Pablo

-Si, claro- ( se rozaban frente con frente)- Tengo curiosidad por saber que nos habrá preparado la vieja esa.

 – Jaja, no me lo quiero imaginar- reía Pablo.     

   Se estaban duchando ambos en el mismo cuarto de baño. Edu se sentía algo inquieto, y eso empezaba a reflejarse en su cuerpo. De repente miró fijamente a los ojos de Pablo. Pablo se percató de su mirada …

– ¿Qué te pasa tío?… ¿Te noto raro?

-Nada…que creo que eres muy afortunado por tener a alguien como Amelia a tu lado. Te quiere mucho.- mientras decía estas palabras cogía su toalla y se iba secando.- Te espero abajo – cogía su ropa y salía del cuarto de baño y de la habitación para dirigirse a la suya cubierto únicamente por la toalla.   

    Pablo se quedó pensativo ante las palabras de Edu, y no dejaba de sentir cierto arrepentimiento por todo lo que llevaba ocurriendo desde hacía cinco meses. Para entonces , Carla acababa de romper con su novio y lloraba desconsolada ante tal ruptura. Fue entonces cuando ocurrió el primer acercamiento entre ellos. Amelia se encontraba en el hospital visitando a su tía que había sufrido una fractura de cadera cuando sucedió. Pablo se había encontrado con Carla en cierto bar que solían frecuentar cerca de la universidad. Carla estaba sumisa en el más puro llanto y Pablo intentaba consolarla. Fue allí cuando empezó todo. Después de tomar unas cañas Pablo la invitó a ir hacia su casa y ocurrió. Se besaron; se acostaron. Arrepentidos, prometieron contárselo a Amelia, pero el miedo a herir a alguien que tanto querían y que para nada se merecía algo así, les llevó a ocultarlo. Sin embargo, un sentimiento pasional surgió entre ellos y comenzaron a verse más a menudo, a escondidas de Amelia y su círculo de amigos manteniendo dicha relación en el más puro secreto. Para Pablo era solo sexo…Para Carla, algo más…

     Terminó de ducharse , se vistió y bajo al comedor. Allí se encontraban Amelia, Edu y Carina , que estaban hablando. 

 -Pues le he echado especias y un poco de sal, ¿en serio te gusta?

-Oh si, me encanta, está muy bueno Carina- sonreía Amelia mientras degustaba la sopa de verduras que les había preparado Carina.

Amelia se percató de la llegada de Pablo.

-¡Pablo! Cariño , ¿dónde estabas antes?

– Hola mi amor. Fui a dar una vuelta por el jardín, muy cuidado la verdad- respondía Pablo mirando hacia Carina

-Si, Augusto trabaja en él con mucho mimo- decía con orgullo Carina- El jardín está precioso. Las verduras y frutas que he usado para preparar la cena son de allí.

-Ahora entiendo el porque del menú, de primero sopa de verduras , de segundo verduras asadas y de postre cóctel de frutas. Sí, muy original…-ironizaba Edu

-Y muy sano jovencito- decía algo molesta Carina- Augusto pone todo su empeño en ese jardín. 

– Está todo muy rico Carina- le decía Amelia.

-¿Dónde está Carla?-preguntaba Pablo

-Está en su cuarto. No ha podido venir porque prefiere reposar y no forzar su pie.- contestaba Amelia- ¿Por qué la dejaste sola y no le trajiste hielo?

– Eh… salí a por hielo…pero me distraje en el jardín-decía Pablo mientras se metía un pimiento asado en la boca.

-Voy a llevarle a Carla su cena- interrumpía Carina la conversación

-¿Te has puesto algo nervioso? ¿te pasa algo, Pablo?-preguntaba confusa Amelia

– No, no es nada…– esquivaba Pablo la pregunta- ¿queréis venir luego a plantar semillas de maíz al jardín?

-¿Semillas de maíz? ¿ahora de noche?-preguntaba con cierta sorpresa Amelia

– Sí, al parecer es una tradición aquí. Plantas las semillas en una noche de luna llena como esta, y pides un deseo-les contaba Pablo

-¿Quién te ha contado eso?- preguntaba Edu

-El jardinero (¿El jardinero?-respondieron al unísono Edu y Amelia)- Sí, ya sé que es mudo, no os asustéis. Me lo ha dicho por señas y dibujos. Bueno, eso es lo que le entendí,jaja-reía Pablo.

-Suena divertido-se alegraba Amelia- Está bien , las plantaremos después de cenar.

     Mientras tanto Carina hablaba con Carla, que le había subido la cena a su habitación. 

-¿Estás mejor niña?-Algo, aún me duele algo al moverlo, pero con el hielo que me subiste ya me está bajando el hinchazón. Mmm la sopa esta muy rica- le contaba Carla.

– ¿No crees que lo que estáis haciendo está mal?- le contaba seriamente Carina a Carla.- Esa chica, tu amiga, es un encanto de persona, no se merece que le hagan algo así.

-Perdona, pero creo que es eso no es asunto de tu incumbencia…

-Tal vez, pero deja que te hable la experiencia de una anciana. No solo piensa en ella, piensa en ti. ¿Acaso te compensa? ¿ Cuando te vas a dar cuenta de que tú solo eres la otra?

-¿¡Pero quién te crees que eres para hablarme así, vieja metomentodo?!-gritaba Carla

-Tranquilízate niña. Pronto te darás cuenta de que vivir a la sombra no es nada bueno… Tú misma… – terminaba Carina mientras salía de la habitación.

-Ihhh…¿pero quién se habrá creído que es para opinar así?- se quejaba en alto.

        De repente , una sensación de inseguridad se apoderaba de la mente de Carla, se sentía agobiada, dolida por las palabras de Carina, como si en el fondo de todo supiera que lo que decía era verdad.Cogió su teléfono móvil y nerviosa le mandó un mensaje al móvil de Pablo. Mientras tanto Amelia había ido al baño en tanto que Edu y Pablo se habían adelantado al jardín para plantar las semillas de maíz. Se habían puesto unos guantes de jardinero para hacer un agujero donde plantar las semillas. De pronto, un pitido sonó en el baño donde se encontraba Amelia. Se trataba del móvil de Pablo, que había permanecido toda la tarde junto a Amelia desde que Pablo se lo dejó para sacar fotos del paisaje.Era un mensaje nuevo. Sin más , Amelia lo abrió… 

    “No aguanto más. Necesito verte, tenemos que hablar. Cuando se duerma Amelia, ven a mi habitación. Estoy cansada de que esto sea solo sexo. ¿Hasta cuando vamos a seguir así? Te espero amor”                                                                                                                                                     Carla. 

       Tras leer el mensaje Amelia sintió un vacío en el pecho , sus pupilas se dilataron y las lágrimas empezaron a brotar de sus ojos y recorrer su cara. Su expresión era de dolor. Llorando desconsoladamente se posó sobre la puerta del baño. Le costaba creer lo que estaba leyendo. No podía contenerse. Su novio y su mejor amiga , eran amantes. Por su cabeza solo cabía la decepción, la traición, el dolor. No podía parar de llorar. De pronto se miró frente al espejo y con rabia y decidida se dirigió a la habitación de Carla. Abrió la puerta agresivamente, mirando hacia Carla con una mezcla entre decepción, ira contenida, y un dolor que le hacía un nudo en la garganta . Tenía los ojos abiertos y las lágrimas no se le podían contener. Carla , alarmada disminuyó su desconcierto tras ver que Amelia tenía el móvil de Pablo en su mano. Allí lo entendió todo y se estremeció tumbada en la cama , con unas almohadas que elevaban su pie lastimado, mirando hacia Amelia con cierto arrepentimiento. Empezó a llover.

   A Amelia no le salían las palabras, estaba completamente dolorida.

– Amelia, yo…. Lo siento mucho…yo… – le decía Carla con la voz temblorosa- Sé que tú no te mereces algo así, no sabes como lo siento , ¡pérdoname! -rompía a llorar- ¡lo siento!

Amelia no podía hablar. No le salían las palabras. Carla, llorando, se levantó de la cama y se acercó a ella.

-Lo siento Amelia, lo siento, no sabes lo mal que me siento…yo..

-Carla… Nos conocemos desde pequeñas , …siempre te he querido como a una hermana, siempre….., te he dado mi apoyo , mi confianza, ….en las buenas y en las malas,… siempre he estado ahí…por ti… ¿cómo me has podido hacer esto? ¡¿CÓMO?!

-Amelia…pérdoname, no sabes cómo me siento…

-¿Qué no sé como te sientes? ¿Acaso sabes tú como me siento yo? Eres una ZORRA!!!!- gritaba Amelia con ira como nunca antes había estado.- TE ODIO!!! ¿¡CÓMO HAS PODIDO?!!! ¿¡¡¡¡CÓMO?!!!!!   

      Sin más, Amelia enfurecida tiró del pelo de Carla mientras que ésta se intentaba defender y empezaron las dos a rodar por el suelo, arañándose entre sí.

-Amelia, ¡para!! ¡por favor!- gritaba Carla a una Amelia fuera de sí.

-¡¡Te Odio!!!- gritaba Amelia con todas sus fuerzas.

Cada vez llovía con más fuerza.

-¡¡TE ODIO!!!- gritaba entre llantos desconsolados Amelia   

     De pronto Carla logró soltarse de las manos de Amelia, y se dirigió corriendo hacia la puerta , pero en el intento de abrir la puerta y huir ,tropezó y cayó al suelo quedando inconsciente. Amelia se detuvo y llorando en el suelo se dirigió hacia la ventana. La fuerte lluvia había empañado el cristal de la ventana y no podía ver con claridad el jardín que yacía    abajo. Estaba completamente mal. Entre el llanto, la ira, la decepción, la pérdida de confianza en dos de las personas que quería. Solo podía pensar en él. En Pablo. En cómo había sido capaz de hacerle algo así. Abrió la ventana , y un fuerte viento entró de ella que hizo cerrar la puerta de la habitación de Carla de un portazo que había quedado entreabierta en el intento de Carla por huir que yacía en el suelo. Mirando hacia     abajo , Amelia no veía a nadie, tan solo la caseta del jardinero. Probablemente Edu y Pablo se habían resguardado de la lluvia. De pronto y de espaldas a Amelia alguien la empujó de la ventana cayendo esta hacia  abajo, hacia los rosales que estaban plantados bajo la habitación de Carla. Un último grito desconsolado y asustado de  Amelia resonó por toda la casa rural que caía por la ventana del segundo piso hacia el jardín bocabajo. El cuerpo fallecido empezó a sangrar entre los rosales. Un trueno sentenció dicha muerte  mientras la lluvia empezaba a amainar. En frente de los rosales y el cuerpo de Amelia se lograba ver el rostro de alguien. Era Augusto que había observado la caída…                                                                                                  

Continuará…

No te pierdas el capitulo final