Análisis: Magna Carta 2

Con este título empezaré a aplicar un nuevo sistema de reviews heredado (por no decir copiado vilmente) del blog de videojuegos Kotaku, el cual me parece el mejor sistema para evaluar: sin nota numérica, corto, claro, conciso, fácil de leer. Enumeraré los puntos que me han gustado y los que no, con una pequeña conclusión personal y remarcando cuánto, cómo y qué del juego he jugado. Tras pensarlo unos días, he llegado a la conclusión que será mejor de esta manera. Vamos al grano:

Magna Carta 2 es la continuación de Magna Carta: Tears of Blood, un título publicado allá por 2006 en España, un título de rol oriental, que aunque con bastantes carencias, tenía cierto potencial. En esta continuación (aunque no tenga absolutamente nada que ver con la historia y/o personajes del primero) parece que los chicos de Softmax han pulido y modificado algunos aspectos. ¿Será ésto suficiente?

 

Me gustó

Sistema de combate divertido: Si bien complicado en un principio, tras pasar las primeras horas y habiendo superado los necesarios pero escuetos y algo confusos tutoriales con que nos atosiga el juego al principio, y una vez dominado, el sistema de combate, híbrido de tiempo real y por turnos, resulta ser divertido y mantiene el interés incluso tras muchas horas de juego, al contrario que otros JRPGs.

Largo: Magna Carta 2 tiene muchísimo contenido en sus dos DVDs, con multitud de quests, vídeos, armas, sistema de creación de objetos, minijuegos, personajes, y por supuesto, trama principal, que os dará que jugar alrededor de 45-50 horas. No está nada mal para los tiempos que corren.

Minijuegos entretenidos: a menudo os encontraréis minijuegos ‘ocultos’ que os harán realizar acciones de lo más variopintas con una jugabilidad que se aleja del propio sistema de juego, como por ejemplo curar tropas amigas evitando que se a ningún soldado se le agote la vida, parar una invasión a flechazos, o golpear el suelo a mazazos para conseguir enemigos en un tiempo límite. No es que sean rematadamente divertidos ni innovadores, pero ayudan a mantener la diversidad, muy necesaria en un juego tan largo.

Batallas a gran escala: a medida que avanza el juego os tocará enfrentaros en varias batallas a gran escala que os dejarán cierto grado de libertad al avanzar por ellas, además de enfrentaros con enemigos finales bastante divertidos de derrotar.

En español: la traducción al español es bastante buena, sin demasiados errores y bien adaptado, algo de agradecer viniendo de Namco Bandai, los mismos que nos abofetearon con su no traducción de Tales of Vesperia. Eso sí, a medida que se avanza en el juego, las pequeñas erratas fruto de las prisas se notan más, como fallos de formato o faltas ortográficas leves. Aún así, roza un buen nivel.

 

No me gustó

Cliché, cliché, cliché…: tanto la historia como los personajes son algo que ya se ha visto y revisto miles y miles de veces en juegos de rol orientales: personaje principal amnésico con oscuro pasado y poderes ocultos, princesa sacrificada y valiente, pusilánime como ninguna, personaje secundario que le hace la puñeta al protagonista y luego resulta ser un ‘trozopán’, malo malísimo de lo mas malo de lo malo, etcétera. Salvo tres o cuatro cosillas aquí y allí que se alejan del resto, lo demás está muy visto.

Diseño de los personajes: uno de los puntos de los que siempre fardan los creadores del juego es el diseño de personajes por parte de Hyung-Tae Kim. Sinceramente me parecen horribles, con unos personajes aniñados y desproporcionados, con un aspecto, si se me permite la expresión, ‘gayer’ completamente. Incluso personajes de, en teoría, 60 años no parecen tener más de 30. 

Texturas…: MC2 hace uso del Unreal Engine 3, y aunque el resultado dista mucho de lo peor que se ha visto programado en él, sí que es cierto que las texturas son bastante horribles: borrosas en muchas ocasiones, una resolución algo mala, que da un aspecto guarruzco en general, con algunos puntos algo vergonzosos.

Menús: no hay nada que me saque más de quicio que una interfaz lenta en un juego de rol. Acciones simples como cambiar de equipamiento, mejorar las habilidades o ver el inventario se vuelven en puro tedio desquiciante tras horas de juego. Lento de cargar, no demasiado intuitivo. Hubo momentos que directamente lo evitaba, retrasando lo más posible su uso.

 

He de reconocer que nunca he sido un gran fan de los juegos de rol orientales. Salvo en muy raras ocasiones, nunca he sido capaz de acabar ninguno, sobre todo por el sistema de combate el cual se me acaba haciendo aburrido tarde o temprano. Por suerte o por desgracia eso no me ha pasado en Magna Carta2, juego que he terminado y, aunque me de algo de vergüenza admitirlo, habría querido que continuara algo más. Gracias al dinamismo de los combates y a los minijuegos dispersos aquí y allí, es un juego bastante divertido de jugar.

No es la panacea, pero si es cierto que es un producto recomendable y divertido pese a sus carencias.

Magna Carta 2 ha sido desarrollado por Softmax y lanzado en España por Namco Bandai para Xbox360 el 13 de octubre a 59,99€. He jugado y completado la campaña en 56 horas, con el 97% de las misiones secundarias.