RetroClassics ARTICULO: ¿HAY CULTURA DEL VIDEOJUEGO EN ESPAÑA?

Hoyhe estado leyendo enwww.infoconsolas.com un artículo muy interesante analizandopor qué no existe cultura del videojuego en España, con motivo de que veamosmal pagar cantidades astronómicas por un cartucho de NES, cuando esto formaparte de un sector cuando está consolidado (igual que puede pagarse una grancantidad por un disco). ¿Es esto así? El autor esgrime una serie de argumentoscomo son el escasoapoyo que damos al producto nacional y el desconocimiento delmismo, la piratería desbordante de la que hacemos gal, la ignorancia de losclásicos y el boom tardía que tuvimos en nuestro país, así como lasasociaciones perniciosas videojuego-infantilidad.

Quisierahacer un análisis de ciertos puntos que a mí me invitan a pensar que esto en realidadno es así y que ni mucho menos somos más distintos a otros paises:

 

         No caigamos en la reivindicación tan firme deque el videojuego es cultura. Empieza a serlo pero le queda mucho camino porrecorrer. Y existe mucha argumentación para entender que no es un arte de lamisma categoría que la literaria o la pintura: nos escueza o no, es así. Otracosa es la asociación videojuego-violencia-Incultura, que sí es denigrante.

 

         No es en España donde se persigue legalmente alos videojuegos violentos, más bien deberíamos focalizarlo en EEUU o Australia,incluso en UK. La visión infantil sobre los videojuegos también entronca con supropio estatus: nadie criticará que abusemos de las exposiciones de pintura.Cuando el videojuego sepa encontrar su vía de consolidación en el mundocultural, hablaremos de él en otros términos, seamos también críticos ysinceros con este asunto. Ahora la vía es el de los fastuosos gráficos,jugabilidad repetitiva y mediocre, grandes ganancias y enormes estudiosimpersonales. Nada que ver con el hermoso camino que se inició con los 16 bits,que casi todo el mundo identifica con la edad dorada del videojuego.

 

 

         En España de piden barbaridades por juegos retro.Ebay España es el foco de los mayores revendedores y caraduras del mercado, ypodéis comprobar con total tranquilidad que cualquier vendedor español pediráel doble o el triple que en UK (no precisamente barato). Y amigos míos: sevenden. No sé si habrá muchos españoles que gasten 15.000 euros en un cartuchode NES, pero os garantizo que pagan 100 por una Game & Watch, o 150 por unestuche de la Abadía del Crimen, o 120 por un Secret of Mana español con mapa.El mercado español retro, pese a nuestras limitaciones, no sólo es activo sinoque es particularmente abusivo.

 

         España, en los 80, estaba (mal)saliendo de unadictadura, es normal que tuviéramos esa situación y que alguna repercusióntenga. Pero no nos engañemos: si no hay más conocimiento del medio es porque enlos 80 había muy poca gente (porcentualmente) usuaria de videojuegos, aunquemás de la que se puede pensar. Tenemos muchos foros, páginas, webs, que seocupan de la escena retro, más que en otros países teóricamente másdesarrollados. Comprar un Spectrum en la España de los 80 era un esfuerzoeconómico similar a comprar cuatro o cinco PS3 de golpe, y adquirir un PC1512 enel 86 era como comprar hoy tres PC de ultimísima tecnología.

 

         ¿Valorar el producto nacional? Hombre, es que esfrancamente escaso. Pero tuvimos una gran industria digna de UK en los ochenta.No pidamos a un usuario del 2000 que conozca y adore el Spectrum:  generacionalmente es imposible aquí y en EEUUy en Japón. Existe una barrera mental casi insalvable porque depende de lanostalgia, que en un joven jugador de PS3 no existe. Los juegos españoles deWiiware aparecen en la televisión como algo excepcional: sí se promocionan. Einteresan en la misma medida que cualquier otro, y seguro que en un mayorporcentaje que fuera de España. Quizá en Japón, en donde está tan arraigada latecnología, es posible que un niño acabe disfrutando con sus padres del DonkeyKong. ¡Pero es que el videojuego casi lo inventaron ellos! No aspiremos a serjaponeses.

 

         Hay mayor piratería aquí que en otros países, esindudable. Como en Grecia, es ese temperamento mediterráneo indomable. ¿Tieneque ver eso con la cultura? Más bien con el bolsillo del público en general. Sidisfrutamos de esos juegos pirateados, desde luego ahondamos en su conocimientoy adquirimos cultura videojueguil. Es más bien que los precios son abusivos,hay poca legislación para controlarla, y existe una gran tradición de “rastro ypirateo” que viene arraigado de siempre y que comenzó, en el sector, con esetráfico de cintas cutres a 100 pelas. ¿Quiénes fueron los primeros endesproteger el mítico sistema Turbo de las cintas inglesas de ZX Spectrum? Unosseñoritos anónimos de Zaragoza que bien se encargaron de promocionarlo. Elproblema es: señores distribuidores, bajen los precios, que los españolesganamos la mitad que un alemán. No es un problema cultural, sinceramente.

 

         No porque se subaste un juego a alto preciodebemos entender que hay más cultura del videojuego. En todo caso, habrá másdemanda de cartuchos antiguos porque hay más usuarios “veteranos” (porque setratará de un país con otras condiciones socioeconómicas más favorables enaquella época que las españolas) que además tendrán más dinero para gastar quenosotros (que estamos como estamos). Es un tema cuantitativo, no cualitativo.La cultura habita en el producto en sí, no en tener capacidad adquisitiva paragastarse miles de euros en un cartucho. Esto no tiene que ver con la cultura,en todo caso con la “industria” o el “mercado” que genera cierto sector (ysobre el que se puede profundizar, ya le he dedicado un punto antes. ¿Es tanpoco activo? Noooo lo creo).

¿Es ARCO cultura o un mercadeo de productos pseudoartístico? Pues estehecho de venta desorbitada de cartuchos rememora el peor aspecto de ARCO, y elmejor sería por ejemplo Retromadrid, donde uno va sobre todo a disfrutar delambiente y si acaso a apoyar con 10 eurillos a un nuevo desarrollador. Eso escultura. ¿Existen en UK muchos Retro “Madrid”? No muchos más que en España, deverdad.

 

Esperoque sean de vuestro interés estas reflexiones (hay mucha “chicha”) y queexpongáis vuestra opinión.