Arma letal 4 >>> La buddy movie que es capaz de sacar algo desde la nada

Sin pretender que sea una verdad universal, si es cierto que el dicho aquel que reza que las segundas partes nunca fueron buenas tiene un trecho largo de verdad de la buena. Cuando las sagas, con sus secuelas (eso que ahora llaman franquicias como si Star Wars fuera filial de Telepizza) empiezan a acumular números detrás, normalmente, a mayor número, menor calidad. Es algo habitual. Una pena que así sea, pero es lo normal. También es verdad que no es tampoco algo cierto todas las veces: hay sagas que tienen altibajos, loopings y pichorradas varias, como el Dragón Kahn. En Arma letal, lo que pasa es poco más o menos esto; empiezas muy arriba, vas bajando, te hundes en un abismo brutal y de pronto resurges. La gran ventaja de esto es que después de la gran decepción (el batacazo de la tercera), dejas que todo termine con un buen sabor de boca.

En esta entrega tenemos de nuevo a Martin Riggs y Roger Murtaugh (Mel Gibson y Danny Glover) como compañeros de policía. Un día, relajados, pescando, un barco enorme procedente de china casi arroya la barcaza nueva de Roger justo en el momento en que se oyen disparos. Esto pone en alerta a los dos policías que acaban encontrándose con un barco repletito de chinos ilegales que pretenden utilizar unos mafiosos como esclavos. Y eso está muy feo.

Cosas que pasan. Resulta que una familia de esos inmigrantes, acaba viviendo en la casa particular del sargento Murtaugh, y cuando ya hay cariñitos entre los nuevos y los viejos habitantes, resulta que la mafia decide que los quiere recuperar, y no precisamente por las buenas. La mafia, con Jet Li a la cabeza (dura) son los enemigos a batir. Esto supone que, aunque en principio todo iba a ser tarea del departamento gubernamental (o local, que de funcionariado americano, nada de nada) y ahora parte del departamento de homicidios, con los protagonistas a la cabeza, se ha mosqueado.

Y así tenemos una película dividida entre la acción y la comedia, con los dos policías como protagonistas principales, y con un pequeño grupo de secundarios detrás cerrando el asunto. Con esto tenemos a un Mel Gibson haciendo el papel que domina tan bien como Martin Riggs, sargento de policía que está un poco loco (memorables sus escenas en películas anteriores comiendo las galletitas del perro) y a quien ya desde el principio cogió el tino, y aunque más mayor, sigue con ese punto a su favor de haber hecho suyo el papel y saber desarrollarlo como debe. Tenemos como segundo a bordo a Danny Glover, interpretando a Roger Murtaugh, el otro sargento a punto (desde el comienzo de la saga está a punto…) de jubilarse, temeroso de que ocurra algo malo, pero valiente siempre en el momento decisivo. Son dos personalidades muy diferentes, que saben ser complementarias. Vamos, la esencia de películas de colegas se cumple de sobra en todas las películas de Arma letal, con independencia de la propia calidad de las películas.

Para los secundarios hay un poco de todo: por una parte Joe Pesci, que lleva en Arma letal desde la segunda parte ya empieza a cansar su papel como tipo frenético al que nadie quiere pero con muy buena disposición y una boca muy grande. Rene Russo, como novia de Riggs, que pasa completamente desapercibida y Chris Rock, que hace de Buttler, un detective bastante novato de policía. Rock es, en buena parte (y aunque haya quien no pueda creerlo), el artífice de que el resultado final sea más que aceptable. Toda su vena cómica sale aquí, sin usar ese histrionismo al que está acostumbrado. Saca solo la buena artillería. Y bueno, el gran malo de esta entrega, Jet Li (con un nombre que no me atrevo a transcribir), que se dedica a poner cara de malo y dar patadas a mansalva, pero que en último término, es lo que tenía que hacer. Su momento más reseñable es una lucha final muy trabajada, contra los señores Gibson y Glover. El peor parado es sin duda, Pesci, que con una par de escenas completamente prescindibles (como la del teléfono móvil, junto a Rock) es un personaje muy sobado ya en la segunda y tercera entregas.

En general, la película es entretenida. El director, Richard Donner (Kebab) hace de todas sus películas un producto de puro entretenimiento, y en ello es un maestro. Como tantos otros, tiene sus altibajos, pero tiene tendencia a hacer cine de entretenimiento que tiende a cumplir. Que cuando no ha hecho este tipo de films, ha sido porque ha hecho películas ya míticas para según que generaciones, y tan variopintas como Los goonies o La profecía. En Arma letal 4 (que confiemos en que es la última) hace películas del primer tipo sin ningún problema. Jugando sobre seguro, sin complicarse y sin despeinarse demasiado. Ha sabido captar del guión todo el jugo que ha podido y volver a darle a esta cuarta oportunidad a sus sargentos preferidos, entre gracietas bastante buenas en general y alguna escena de acción intensa, empezando con la propia escena inicial en la que los protagonistas de vuelven a presentar. Escena que por cierto, parece que va a tener algún tipo de repercusión en la película y cae directamente en agua de borrajas; la trama real es algo completamente distinto.

Así tenemos una pequeña sorpresa. Cuando parecía que todo iba a peor, Arma letal 4 hace que toda la saga tenga un cierre muy digno. Con un punto muy importante de comedia al mejor nivel de las primeras y una acción interesante, Mel Gibson y Danny Glover, a las órdenes de Richard Donner sacan partido a algo que estaba muy acabado años después de que pareciese que realmente se acabó y dan, con su trabajo, una película entretenida, poco pretenciosa y muy simpática, que incluso pudo haber sido algo más, si no se hubiesen empeñado en meter con calzador cada personaje que salió en secuelas anteriores.

¿Secuela anterior no suena a contradicción?

Buttler: Tienes derecho a un abogado. Si no puedes costearte ningún abogado, te proporcionaremos el puto abogado más tonto de la tierra.