Diez videojuegos concretos para un mal videojugador tardío

Aclaración: No es un top diez de los mejores videojuegos, ni tan siquiera uno de los más divertidos, apasionantes, interesantes. Directamente no es top. Es una lista normal y corriente con diez videojuegos de diferentes tipos (podrían ser unos pocos más, pero ya os digo que más bien pocos) con los que me he cruzado a lo largo de mi corta vida como jugador de videojuegos y a los que he jugado hasta la saciedad. Puede ser que nunca fueran grandes títulos, o puede ser que decidáis expulsarme de esta comunidad tan videojueguil por pecador de la pradera (y de otros sitios)

Aclaración 2 (La venganza): Que nadie espere que hable mucho de videojuegos, porque es un tema del que no tengo ni la más remota idea.

Bueno, como digo, yo empecé muy tarde en esto de los videojuegos. Yo me recuerdo a mi mismo, en tiempos de la EGB (Cuando aún había de eso y no ESO) pidiendo a mis padres con insistencia un ordenador, una mascota o un hermano. Era hijo solo… ¡me aburría, coño! Por aquel entonces tuvieron la feliz idea de apuntarme a una actividad extraescolar en la que con los disquetes aquellos tamaño sándwich de 5 ¼ nos enseñaban a utilizar aplicaciones MS-Dos, y con aquellas pantallas de fluor que cuando pasabas mucho rato te palpitaban los ojos y casi parecía que podías iluminar una habitación tan solo con la luz que emanabas. ¡Tecnología punta de entonces!

¿Problema? Cuando llegue a tener mi propio ordenador no había vuelto a tocar aquello, los disquetes eran tamaño sándwich nouvelle cuisine y apenas se usaban ya. Fui radiactivo durante un tiempo para nada.

Y bueno, pues nunca llegó ni la mascota, ni el hermanito ni por supuesto un ordenador de esos que os carga el demonio (debe ser, si no, no me lo explico), hasta que ya pasaron un par de ciclos educativos y esos señores que me sustentan decidieron que quizá podría ser de utilidad dejar de utilizar las tablas de cera y los estilos y tener un ordenador en casa así de pronto. Así que la mini sociedad Amish en la que me encontraba empezó a evolucionar. Mirad si son modernos ahora mis señores padres, que incluso han decidido dejar de usar el sextante para el coche de caballos, ¡y se han comprado un GPS!

Poco a poco los videojuegos comenzaron a entrar en mi vida: el ordenador, herramienta de trabajo indispensable en casi cualquier casa se convirtió casi de inmediato en el aparto que se usa para trabajar de puertas de la habitación para afuera. De puertas de tu habitación para adentro es la máquina definitiva para pasar veinticinco horas al día desaprovechadas. El mejor invento desde el retrete. En serio.

Como he dicho antes, entre los primerísimos y otros un tanto más modernos podrían caber unos cuantos más que estos diez. Silver, Elite beat agents o Out run no han entrado por muy poco.

Aquí está la lista con poco orden y menos concierto. Tan solo el último juego de esta lista ocupa el que realmente se ha hecho un huequecito en mi corazón de melón como el juego con el que mejor me lo he pasado nunca. Allí abajo lo veréis:

Crónicas de la luna negra: Juego francés que es un mezcladillo de estrategia en tiempo real, estrategia por turnos y más cosas estratégicas, donde en un mundillo fantástico medieval muy molón, manejas a un descendiente de los elementales de aire que va por el mundo con una espada que lanza bonitas y abrasadoras bolas de fuego llamado Wismerhill, y que deberá elegir bando para la gran lucha definitiva entre las fuerzas divinas.

Lo he empezado mil y una veces, y me engancha. Solo por la música ya vale la pena, pero tiene una gran historia (cada bando tiene la suya propia) y los héroes, tanto los que se unen a ti como los enemigos tienen una personalidad arrolladora. Los combates, que se dan bastante a menudo, son algo bastante difícil de manejar, porque las posibilidades estratégicas que tiene son inmensas, pero el vicio que me provoca no tiene nombre. Y lo triste es que nunca he sido capaz de acabarlo. En ninguna de las historias y en ninguno de los modos. Y me avergüenzo por ello.

Los artworks que lleva, increíbles.

Scorch: La madre de todos los juegos. No lo digo yo, lo dice el propio juego y dice la gran verdad. Tanquecitos de coloricos que deben neutralizar al resto de tanques de otros colores. Puedes comprar diferentes tipos de armas, de defensas y demás y para disparar debes calcular potencia y dirección.

Es cierto que hay mil juegos similares a este (El mismísimo Worms, incluso) pero este, mi primerísimo de este estilo me dio muchísimo tiempo de diversión, tanto solo como acompañado, y mucho más en tanto que el juego permitía personalizar las frases que dicen los tanques (escrito, claro) tanto al disparar como al morir. Imaginación a tope para que sacase aquellas frases de forma aleatoria. Diversión y piques de los gordos.

Sonic, the hedgehog: Mi primera consola (y la penúltima) fue una Game Gear. ¡Una portátil en color! Una gozada. Tuve varios (pocos juegos): Chuck rock, Factory Panic, uno de Spiderman y poca cosa más. Al que más jugué con mucha diferencia es al juego del erizo. Me lo pasé hasta aburrir al pobre erizo, que ya me miraba mal. Jugaba a ver si era capaz de pasármelo en menos tiempo y con más vidas… una locura (para mi). Incluso conseguía pasarme al final del todo (años después de tenerla) las tres primeras pantallas sin mirar y sin que me mataran una sola vida. Y aseguro que era sin mirar, porque la pantalla decidió reventar y dejar de funcionar. Años de vicio con el bicho azul. A pesar de ser el primer juego que tuve fue con mucho al que más rendimiento le saqué.

Max Payne: Buf. Un minuto en Nueva York. El modo de juego más estresante y cjonudo de un gran juego. Tiempo bala, flipadas de las gordas y un tipo super vacilón pateándose en gabardina Nueva York en medio de la nevada más gorda que se recuerda.

A caballo entre la novela, el comic, el cine negro y el videojuego como tal, se convirtió en una auténtica delicia para mí. Veces y veces me lo pasé, luchando contra el helicóptero de las pelotas maldito.

Buf.

PC Fútbol 2000: El último gran PC Fútbol. Cada vez que han sacado uno después, la han jodido. Y los sucedáneos, pues peor todavía. Por supuesto, como simulador de partidos no valía un mojón, pero como simulador de manager, era impresionante. Quizá fácil, pero divertidísimo. Era una gozada conseguir subir a un tercera a mejor club de Europa en apenas media docena de jornadas. Muchos de los anteriores ya fueron grandes: El Pc fútbol 7 era cojonudísimo e incluso el mismísimo primer PC Fútbol, que iba en tres disquetes cuando tan solo se podía alinear a un extranjero (ni comunitario ni mierdas en vinagreta) tenía su encanto.

Pero el último gran emulador de manager de fútbol fue el 2000.

UFO: Enemy unknown: También conocido como X-COM: UFO Defense. Primer juego de toda una saga, pero al que más y más a gusto he jugado es a este.

El mundo del futuro reciente está en peligro, y unos militares especiales mundiales deben investigar y combatir la amenaza alienígena.

Estrategia y pichinadas de esas preparadas de una forma cojonuda que me dieron años y años de diversión. Para un profano torpe como yo, imposible de acabar: Este es otro de los que no he podido terminar ni en el modo más sencillo, pero ni aún con esas me ha dejado de parecer uno de mis grandes juegos.

Death Lands: Me siento como su tía. Zerael es la mamá de esta criatura, y yo soy su tía, con todas las ventajas que tiene esto y sin la desventaja de pedir propina.

Cuando conocí a ese señor ya venía con cargas familiares debajo del brazo, y como tal había que aceptarle, y bueno, me convertí en el gilipollas que jugó mil (o dos mil) veces a este juego buscando fallos de cualquier tipo, proponiendo cosas a mejorar, animando al Zerael a que continuase… Páginas y páginas con apuntes. Horas y horas buscando detalles.

Disfruté muchísimo con probándolo una y otra vez. Y las que hagan falta.


Héroes IV
: Ni el III ni el V. El tres era bueno, aunque no maravilloso, y el V me parece una patatilla importante.

Interesante e intenso a partes iguales. Apasionante en sus campañas y en sus pantallas en general. Desde que se pudo encasquetar a más de un héroe por ejército y que encima luchaban directamente hasta la muerte o la victoria, el juego ganó enteros, y eso que la tercera entrega me parecía ya un grandioso juego.

Geniales y muy bien compensados los diferentes tipos de castillos y en general, muy interesantes las opciones que se ofrecen.

Buscaminas: La joya de Windows. Lo mejor del ´98 y del XP, seguro. Horas y horas detectando minas, poniendo banderolas y viendo numericos. Ahora la verdad es que le he perdido mucho ritmo, pero mis record me daban bastante miedo a mi mismo. Incluso hacía capturas de pantalla cuando podía, básicamente porque me molaba ser rápido. Eso si, los que acojonaban eran los records que circulaban por internet, que por supuesto me dejaban a la altura del perejil. Pero yo no desistía.

¡Larga vida al Buscaminas!

Carmageddon II: Carpocalypse now: La jodidísima joya de la corona. El juego más divertido al que me he enfrentado nunca. Una auténtica gozada. Muchas veces lo he pasado y muchas veces lo pasaré. Una pena que no tenga forma humana de hacerlo funcionar en XP.

Aún así, apasionante. Aquí si que he invertido horas de juego, siempre disfrutándolo como ningún otro. Incluso me lo he pasado ganando las carreras a base de checkpoints… Aunque claro, la gran diversión estaba en destrozar contrincantes. (Los atropellos eran daños colaterales, nada que buscase nunca directamente, excepto en las misiones donde había que acabar con individuos concretos, claro.

Incluso me emociono recordando partidas épicas…

Y fin de la lista. Ya veis que no hay fantasías finales, ni medias vidas ni cales of dutis ni cosicas de esas, que los he jugado (unos más que otros), pero aunque me hayan gustado (o no), están lejos de haberme marcado mi corto bagaje como videojugador.

Lo último que pongo en esta entrada es una de las pistas de audio de Crónicas de la luna negra: