El juego que yo haría (Vol · 1)

Muy buenas a todos!!!
Escribo esta entrada como parte de mi participación en la iniciativa del amigo Desmondius. Como ya sabreis muchos, el sueño de mi vida sería hacer un videojuego, y llevo algunos meses trabajando con el Game Maker y el Media Fusion para estrenarme en el mundo de los desarrolladores.
Pero para esta entrada no me he puesto en esta tesitura, si no que vamos a suponer que yo pudiera hacer un juego disponiendo de todos los medios posibles. O que yo haría se llamaría Nameless Saga, un juego en el que llevo pensando muchos años y que me ha hecho llenar libretas y libretas y varios blocs de dibujo. 
A lo largo de una serie de entradas os voy a exponer como sería, en esta primera empezaré con la história, ya os aviso que esto va a ser largo.  Os pido porfavor a aquellos que os animeis a comentar que me digais si quereis saber más, así sabre con que ánimo me tengo que poner con las entradas que continuen la que estais leyendo. Si veo que os interesa me lo curraré más y trataré de incluir más dibujos.
En esta primera entrega voy a contaros la história y a poneros en situación, no sin antes enseñaros en que estoy malgastando mis vacaciones de fallas cuando no estoy dibujando o escribiendo.
Nuevecito de hoy
Grácias de antemano a todos aquellos que os animeis a leerlo, espero que lo disfruteis.
Historia

Nos remontamos miles de millones atrás el tiempo y nos desplazamos otros tantos kilómetros hasta llegar al lugar en el que empieza esta historia: el centro del universo.
En ese punto exacto del cosmos se encuentra un asteroide en el que hay vida. Es de pequeño tamaño en comparación con la tierra, y podría parecer un trozo de roca flotando en el espacio. Pero la realidad es que una de sus caras está cubierta de agua y la rodea una atmósfera. Sobre este inmenso mar encontramos siete islas, un continente conocido por sus habitantes como El Archipiélago, unos habitantes que no son demasiado diferentes a nosotros.
Esta civilización se encuentra en un punto de su desarrollo no muy distante al que nos encontramos nosotros, pero sin embargo por delante, su tecnología y modelo social nos adelanta unos cuantos siglos.

El Círculo. Así se denomina la fuerza imperante sobre este continente. Se trata de una unión de los gobiernos de las diferentes islas y que representa a las diferentes razas que pueblan El Archipiélago, al menos a todas las que ellos mismos reconocen como razas. Es por este motivo que se libra en estos momentos una guerra en una de sus islas, pero que afecta a todas prácticamente por igual.
La tribu de los Momos que habita la isla de Baza, de clima tropical, reivindican su independencia como raza autóctona de las isla y que se les de una silla en El Circulo, o que este pierda su poder sobre su territorio.

Pero en medio de este conflicto sucederá una tragedia que ensombrecerá los horrores de esta guerra, un meteorito impacta súbitamente sobre la isla de Arctero. En cuestión de segundos, toda la vida será erradicada se su superficie. Las ciudades quedan arrasadas, todo queda convertido en un yermo oscurecido bajo una nube de ceniza.  El Circulo moviliza entonces todas sus tropas, viéndose obligada a retirar gran parte de sus tropas de Baza. La situación es insostenible.
Pero los Momos son también habitantes de El Archipiélago, y conscientes de la situación proponen una tregua a El Circulo y ponen a disposición sus tropas para poder rescatar al mayor número de supervivientes del cataclismo como sea posible. Queda así firmada una paz provisional y la guerra se queda congelada.

Mientras esto ocurre, El Circulo prepara una expedición científica que se desplazará al lugar del impacto y tratará de recuperar tantas muestras del meteorito como sea posible. La ingeniera bióloga Myre, se desplaza en un transporte aéreo al punto cero, acompañada de un grupo de científicos y una compañía de cuarenta hombres de La Guardia de El Circulo.

El transporte penetra en la nube de ceniza y avanza hacia las coordenadas del impacto. En lo profundo algo no va bien, semejante oscuridad no es normal. Myre  posa sus pies en a tierra y puede notar como el polvo se levanta. A su alrededor todo es oscuridad, la más densa que haya podido imaginar. A través de un fuerte viento, el grupo avanza. Con la tenue luz de sus linternas pueden ver la roca a sus pies ennegrecida y los árboles calcinados, finalmente llegan al lugar del impacto. Con cuidado bajan por le inmenso cráter, a lo lejos ya pueden ver lo que han venido a buscar.

A medida que se acercan, las linternas comienzan a fallar. En la lejanía pueden escuchar gritos de puro horror, y el viento parece traer susurros. La luz del transporte queda ya muy atrás, solo están ellos en medio de la negrura.
Myre puede verlo ya: un núcleo de pura oscuridad, el grupo se acerca. A unos metros de lo que parece una mancha de líquido negro de gran tamaño, se detienen, todos miran ahora a Myre.
Avanza despacio, el núcleo parece reaccionar a su proximidad. Lentamente se quita uno de los guantes y alarga su mano para tocar el oscuro líquido. En el momento en que la yema de sus dedos entra en contacto con el objeto, una explosión de negrura se expande como un relámpago y rodea cubre a todos en unas milésimas de segundo. Myre pierde el conocimiento en el acto.

Myre despierta; han pasado treinta años.
Abre los ojos y alza la cabeza, se encuentra en una habitación blanca, estéril pero sin embargo confortable. Se encuentra desorientada, pero aún se lo sentirá más en unos minutos.
Ahora está en una sala, también algo fría, pero también confortable. Unos tipos están con ella. Van a tratar de explicarle donde se encuentra, pero por encima de todo, que ha ocurrido.

Ese lugar es ahora su casa, al menos provisionalmente. Es una base secreta a miles de metros de profundidad donde se lleva a cabo la más secreta operación de la historia de El Circulo.
Allí se encuentran todos los supervivientes de la explosión. Ahora ella ya sabe el tiempo que ha pasado, ha sido la última en despertar. Muchos lo hicieron apenas unos días después, la mayoría murieron en el acto, consumidos en una especie de oscuridad que los corroyó como si fuera ácido.
A lo largo de los años muchos fueron despertando en diferentes momentos, los primeros despertaban unas horas para finalmente acabar como sus compañeros. Otros llegaron incluso a vivir algunos días, hasta que un pequeño grupo que había despertado años después, despertaron y parecían estar bien. Sin embargo al cabo de un tiempo habían comenzado a tener conductas extrañas, algunos se habían suicidado, otros habían cometido actos atroces, pero los peores, se degradaban hasta el extremo y empezaban a cambiar. Su piel se volvía de color negro y habían empezado a pudrirse llegando a ser cadáveres andantes que incluso vivían días en este estado hasta finalmente disolverse.
Pero esto no era lo único extraño. Los cuerpos inconscientes no envejecían, ni necesitaban alimentarse ni nutrirse de ninguna manera.

Cuando el grupo más grande iba a llevar ya veinticinco años sin sentido, de repente comenzaron a despertar con apenas días e incluso en algunos casos horas de diferencia de unos a otros. No se pueden decir que fueran normales, eran algo más. Su cuerpo no necesitaba nada, sus heridas se cerraban a una velocidad de vértigo. Podían aguantar sin descanso días y días, eran más fuertes, más resistentes, más ágiles e inteligentes. Sus sentidos se habían agudizado. Pero más allá de todo esto, no morían. Si se les hacía una herida muy grave, podían perder el conocimiento, pero la herida terminaba por cerrarse en pocos días y finalmente revivían.

Se habían convertido en unos soldados perfectos, y El Círculo comenzó a entrenarlos. Cinco años han pasado de esto y ahora Myre ha despertado.
Tras escuchar esto, quiere saber qué cambios ha sufrido ella. Aquellos de boca de los cuales ha sabido todo lo ocurrido dudan ahora. No solo los trajeron a ellos del lugar del impacto. El núcleo está allí también.

Al fondo de una enorme sala se encuentra una especie de cilindro abierto. En su interior, una enorme mancha de negrura que no es ni sólida, ni líquida, ni gaseosa. Es una especie de borrón en la realidad que se hunde en un cono por el centro en un túnel que recuerda a un ojo o a una boca. La masa se solidifica en algunas partes formando tentáculos y látigos que a momentos parecen líquidos y que serpentean en el aire. Alrededor del cono, parecen simular unos labios.
Llevan treinta años estudiándola, y solo reacciona ante Myre y ella se siente a gusto ante ese ser. Es como si algo les uniese de alguna manera, solo ha sido una décima de segundo, pero ha notado que se comunicaba con ella.

Pasan los días, Myre duerme y extrañas imágenes brotan en su cabeza. Es como una pesadilla, pero para ella es placentera. Conforme pasan los días, cada vez tiene más imágenes, pasa algunas horas en la sala junto a la mancha, cuando no le están haciendo pruebas.
Unos días después las imágenes comienzan a llegarle incluso despierta. Decide contarlo. Debe dejarse llevar, a ella le resultan placenteras, no debe huir de ellas y así comienza a sentir la necesidad de hacer algunas cosas que no entiende. Durante días lee libros y no sabe porqué, y tiene una increíble necesidad de dibujar. Llena de folios y folios de cosas que no entiende, hasta que una noche se despierta y se sienta frente a una hoja en blanco. Setenta y dos horas después, entrega a los ingenieros de la base los planos de una máquina.

Ni ella misma sabe lo que es, pero sabe que el núcleo quiere que se construya. Durante semanas, se pregunta que está pasando, hasta que un día, cuando la máquina está a punto de estar lista, de alguna manera lo sabe: ese trasto les permitirá comunicarse con el ser.
En el extremo de un brazo mecánico, cuelgan unos látigos de metal negro. Al acercar la máquina al núcleo, su cono se contrae y de repente los látigos comienzan a girar y a serpentear. En unos segundos, en una pantalla aparece la primera frase que pueden entender de aquella gigantesca masa de negrura:
“Mi nombre es Ubbo”.

Cuando Ubbo quiere hablar, todos pueden leerlo en la pantalla, pero para comunicarse con él hay que hablarle de viva voz, y solo responde a Myre.
Pero a pesar de este prometedor comienzo, los resultados no son lo buenos que parecían al principio. La lógica de Ubbo es retorcida y Myre pasa horas conversando con él y tratando de averiguar la respuesta a todas las preguntas que ha suscitado este torrente de acontecimientos.
Los meses pasan y todo sigue igual. El trabajo parece infructuoso, pero Myre se siente cada vez más unida a Ubbo.

Mientras todo esto ocurre, la vida en El Archipiélago ha continuado. La tregua entre las tropas de los Momos y El Círculo se ha mantenido y la tribu se ha integrado en todas las islas. Pero las tensiones se mantienen, porque en realidad la situación sigue casi igual. Baza se encuentra baja el control de los Momos y sitiada por las tropas de El Círculo que bloquea la isla. Así mismo, sigue sin reconocer a la tribu como una raza independiente.
Grupos paramilitares surgen por todo el continente y hay atentados terroristas cada poco tiempo, las tropas de El Círculo tratan de aplastar a las guerrillas, pero nadie lanza la primera piedra. Sería el  retorno de la guerra.

Arctero jamás se ha recuperado. La nube de ceniza alteró el clima y ahora se encuentra sumida en una tormenta casi perpetua, y de su suelo nunca jamás volvió a  brotar nada.
El Círculo había hecho estudios que aseguraban que lo ocurrido treinta años atrás, era imposible. Las posibilidades de que un meteorito impactase contra el asteroide en el centro del universo eran nulas. Y sin embargo había ocurrido. Por esto, se había desarrollado un centro que especializado en que lo que ya había pasado no volviera a pasar.

El despertador sonó justo a la media noche, Myre tenía comprobado que esa era la hora en la que Ubbo estaba más hablador. Llegó a la puerta de su sala en pijama y enseño su identificación al guardia de la entrada.
Al entrar observo que el cono estaba extrañamente activo. Myre encendió la máquina y rápidamente los látigos comienzan a girar y la pantalla muestra el mensaje: “el momento ha legado”

Un punto negro se avista en el horizonte. Saltan todas las alarmas, teléfonos suenan a lo largo de todo el continente y comienza cundir el pánico.
“Parece ser que, de nuevo, hay una sombra en el horizonte que se dirige hacia nosotros. Algo se dirige hacia el archipiélago, pero para esto llevamos preparándonos treinta años” Este fue el comunicado oficial de El Círculo.

Centros de operaciones a lo largo de todo el continente se ponen a calcular el momento justo en que unas baterías de cañones trataran de deshacer el meteorito y que nada llegue hasta su asteroide. A la señal precisa, toda la potencia de fuego de los cañones de El Círculo cruza el espacio a la busca del meteorito. Dedos se cruzan a lo largo de todo el continente y de repente, los proyectiles pasan de largo.
Los dedos antes cruzados ahora recorren teclados a toda velocidad en busca de una respuesta, aún habría tiempo para otro lanzamiento. Pero cuando descubren lo ocurrido, se dan cuenta de que han previsto todo menos eso: el meteorito ha variado su velocidad, ahora va más lento. Está frenando.
Millones de personas observan atónitas como un cuerpo se acerca hacia ellos a velocidad decreciente. Ya no es algo que va a impactar, ahora es algo que va a aterrizar. Un mundo entero se sobrecoge. Nadie pude explicárselo, entre tanto, se calcula la zona del impacto.

Una gran flota de El Círculo surca los cielos a toda velocidad hacia una llanura verde, en unos prados en los que se ha calculado que el cuerpo tomará tierra.
Su forma parece un amasijo de raíces negras retorcidas, y de alguna forma puede recordar a un castillo. Su envergadura es de más de un kilómetro, y bajo su cuerpo parecen colgar unos tentáculos fláccidos.

Ante los ojos de miles de personas congregadas, lo que ahora parece un gigantesco ser se acerca al suelo, sus tentáculos se posan suavemente en el suelo. En uno de los lados parece haber una especie de boca que se abre como un órgano vivo de cientos de metros.
El mundo se aterroriza ante semejante ser que parece ir a hablar. Pero una sombra emerge por su umbral. Asoma un ser de unos cuatro metros de altura. Es de color negro, de forma antropomórfica, con enormes púas saliendo de todo su cuerpo. No tiene cara, donde deberían estar sus rasgos solo hay una enorme trompa de color rojizo. A su espalda, dos enormes alas parecidas a las de una polilla, se pliegan y caen a modo de capa. En lo que parece uno de sus brazos, parece haber una extremidad a modo de lanza con pinchos.

Se cuadra con el enorme cuerpo a su espalda y alza su trompa. Una voz gutural y grave que parece salir de su interior rompe el silencio:
“Mi nombre es Nyarl, soy el mensajero de La Corte Cósmica. Millones de años atrás plantamos la semilla de la vida en este asteroide, y ahora hemos venido a recoger su fruto.
Durante siglos os hemos dejado desarrollaros y madurar. Ahora hemos venido a cosechar.”

La Corte Cósmica se dispone a aplastar otra civilización y a alimentarse con sus almas. Desde los albores del universo, se han nutrido de todos los seres que han existido en diferentes puntos del cosmos. Nada puede hacer frente a su ejército ni plantarles cara.
Pero esta vez es diferente, porque hay algo que ha estado treinta años germinando en El Archipiélago, algo que alguien les envió.  Un grupo de guerreros con un poder que aún están por descubrir, pero que es tan grande como para medirse con los monstruosos Dioses del Cosmos.

Esta vez la guerra no es por la supervivencia. Esta vez es por el universo.

 
En este dibujo y el de arriba, podeis vernos a Jhon W y a mi respectivamente portando armaduras y armas de Nameless Saga