Konami y Yo: Frogger

 

Andaba yo buscando una manera de que pasara el tiempo con más presteza.

Caminaba cabizbajo por las calles de Torrevieja cuando se me ocurrió dirigirme hacia el mítico bar cafetería en donde había sido testigo de grandes juegos con las esperanza de poder descubrir a un nuevo jugador que me enseñara de paso el final de alguno de los juegos a los que algún día esperaba yo disfrutar en mis propias manos.

Entré en el recinto y me dirigí como siempre a mi rincón del observador.

¡Sorpresa!

Habían puesto una recreativa nueva.

¿Dónde estaba mi última máquina preferida?

Varios jugadores se agolpaban sobre la maquinita.

Tuve un poco de paciencia y en cuanto pude, me acerqué a observar por un hueco las imágenes culpables de tanta expectación.

Lo primero que vieron mis ojos fue a un repugnante bicho verde que caminaba a través de unas carreteras evitando que los coches la pisaran.

¡Una maldita rana!

Me habían cambiado mi juego preferido de naves por el de una maldita y asquerosa rana.

Aquello era una humillación.

Aún así, tuve el valor de quedarme para observar con detenimiento el desarrollo de aquel insulto a mis deseos.

Una melodía monofónica sonaba de fondo a la vez que los efectos de sonido cuando se movía el bichejo.

Un marcador de tiempo te avisaba del tiempo que tenías para completar la fase.

El juego era un tostón insufrible y aburridísimo y a partir de aquel día todo se convirtió en una tortura al constatar que aquel caluroso verano no iba a poder disfrutar de mi hobbie.

De todas formas, y aún sabiendo que era una pérdida de mi valioso tiempo y que aquello no me iba a resultar nada grato, me atrevía a echar una moneda y a probar el dichoso jueguecito.

Las gotas de sudor me resbalaron por el rostro y todos mis pensamientos se centraron en uno sólo que era ni más ni menos que acabara la pesadilla lo más rápido posible.

El sonido me mortificaba y el puñetero control vía joystick de la recreativa hacía que me enfureciera a pasos forzados.

Fue la primera y la última vez que jugué a aquella aberración.

A veces, por la noche, aún me despiero asustado recordando aquellos fatídicos momentos.

 

Konami y Yo: Súper Cobra

 

Nacido en 1981 de manos de Konami.

El primer juego de esta compañía que me llamó la atención fue el Súper Cobra.

Pasaba yo por la puerta de los recreativos de regreso a mi casa a la salida del colegio cuando me di cuenta de que un montón de gente se agolpaba sobre una máquina.

Con mucho esfuerzo logré mirar a través de varias cabezas y pude apreciar un juego que también a mí consiguió cautivarme.

En él aparecía un helicóptero de gráficos sencillos de acorde a la época sobre un escenario que se movía hacia la izquierda que fue la primera vez que lo veía.

Podías disparar hacia la derecha unas balas que llegaban casi al final de la pantalla.

Y a la vez, podías dejar caer unas bombas que destruían los elementos del escenario que estaban abajo.

Entre estos elementos había unos molestos cohetes que ascendían en busca y captura de tu nave.

Por si no tuvieras bastante con la dificultad del juego en cuestión, una barra horizontal en la parte inferior de la pantalla te avisaba de la cantidad de gasolina que te quedaba.

Cuando el depósito se encontraba casi vacío debíamos afinar más nuestros disparos y acabar con unos tanques de combustible que eran de muy difícil acceso.

Para ello había que hacer un poco de cálculo mental para que la bomba que caía en parábola diera justo en el blanco.

El sonido era muy básico.

Una corta melodía en el momento en que pulsabas el botón de Star y luego nada, tan sólo los efectos especiales de explosión y disparo.

El escenario que no era más que una infinita montaña iba cambiando de color.

El juego constaba de una única pantalla que iba añadiendo dificultad y enemigos conforme íbamos avanzando.

Eso sí, cuando llegábamos a una distancia recorrida, aparecía un texto en pantalla que te avisaba que habías recorrido una cierta cantidad de millas y entonces sonaba otras corta melodía.

Imagino que llegué a probarlo en alguna ocasión pero mi habilidad con los mandos de recreativa nunca fue muy buena y hasta que no lo jugué en MSX con unos cursores como Dios manda, no volví a probarlo.

¿Quién trabaja en España?

 

Si España tiene una población de 46 millones de habitantes…

De esos, hay 6 millones en paro declarado.

De esos, hay 3 millones de baja por depresión.

De esos, hay 10 millones de baja por hernia discal y similar.

De esos, hay 4 millones de baja por problemas con estupefacientes, alcoholismo, etc.

De esos, hay 8 millones de mayores de 65 que ya están jubilados.

De esos, hay 0,5 millón de políticos viviendo del cuento.

Entonces….

¿Quién coño trabaja en España?

Esto es un país de vagos.

Aquí no trabaja ni Dios.

Y luego dicen que los políticos tienen la culpa de que España se esté hundiendo en el fango.

La culpa la tienen los españoles.

Juego gratuito recomendado

 

Durante la década de los 90, el género que marcó la diferecia en el entretenimento doméstico fue el de la estrategia en tiempo real.

Abundaban por doquier los llamados RTS.

Grandes joyas como la saga Age of Empires, Warcraft, Dune, o Command & Conquer se conviertieron en el producto preferido de los jugones que por aquel entonces pasábamos horas y horas delante de la pantalla del ordenador.

Se trataba de juegos que exigían pocos recursos pero que daban muchísimas horas de diversión.

 

Por aquel entonces no existían las técnicas poligonales de representación de gráficos y todos los juegos estaban realizados con un motor 2D.

Para revivir aquellos dorados años, te voy a recomendar este juego de descarga gratuita que ha sido producido por:

Juraj Blaho – programador

Dominik Krivy – sonido

Jozef Rolincin – gráficos

   

El objetivo es bien sencillo: sobrevive todo lo que puedas en un planeta lejano y desconocido lleno de peligros.

 

Caracterísitcas:

  

3 grupos diferentes: Armada, aliens y piratas.

24 Unidades.

15 Edificios.

6 Misiones.

 

MANUAL DE INSTRUCCIONES

 

JUEGO

¿Quién va a cambiar esto?

Hoy me he decidido a prestar más atención a las cosas que me rodean para poder reflejarlas aquí en mi blog.

Justo cuando estoy cerrando mi comercio pasan junto a mí tres niñas pequeñas con sus mochilas a la espalda.

Una de ellas está relatando a las demás la anécdota del día.

Me llama la atención porque la primera palabra que sale de su boca es: “Ostia”

Sigo caminado por la calle para dirigirme a mi casa que ya casi es la hora de comer.

Llevo el paso acelerado pues siempre tengo prisa como mis conciudadanos.

Al llegar a la altura del Gran Banco veo dirigirse hacia mí a una de esas obras maestras que suelen verse poco.

Un cuerpo perfecto, vestida con minifalda insinuante y una belleza sobrenatural tan solo eclipsada por el exceso de bulto que parece que le gusta destacar a la altura del pecho.

 

En la puerta de la pastelería del hermano del ex-alcalde de mi pueblo hay sentado en el escalón un hombre de aspecto mejorable y sin llegar a ir mal vestido sostiene un cartel en donde se puede leer la reivindicación “Acepto Hucha”.

 

Sigo caminado y al llegar a mi portal me cruzo con una vecina adolescente que Dios sabe de donde viene pero que enseguida mi olfato adivina su última actividad por el olor a Cannabis que despide.

 

 

La niña blasfema.

La pija buenorra

El mendigo que más que una limosna está reclamando su oportunidad de seguir en su estatus social con un trabajo digno.

O la niña porrera que gasta toda su paga en el consumo de drogas.

 

 

¿Qué ha cambiado realmente?

Yo sigo viendo la misma porquería de siempre.

Un pueblo dormido en sus costumbres irresponsables.

Unas gentes que nada saben y nada quieren saber de lo que realmente importa.

Unas actitudes que rozan lo absurdo y lo grotesco.