Un Adios en la Arena (Edición Extendida) – Basado en el Universo Unreal



A Unreal Tale: Un Adios en la Arena

“Y hoy, en la arena, los novatos lucharán por derrotar a dos leyendas vivientes del torneo. Recordemos que Skirge lleva un año invicto, habiéndo derrotado a Xan Kriegor y sin tener una derrota en el campo de batalla. Pero su enemigo Malcom esta dispuesto a cambiar ese rumbo ¿Aguantará Skirge la acometida del Asesino Químico? Esta noche, no se lo pierdan y compren sus entradas por 100 CR”

Esta noche, me llegará mi hora. Estoy harto de todo. Harto de esta sociedad, de sentirme un puto peon a la espera de que el jugador desee sacrificarme, de que cada noche tenga que matar con el único objetivo de que los mandamases de Liandri se forren a nuestra costa.

“Hey Skirge, ¿Estas preparado para morir?” Oigo gritar a Malcom, conocido como Asesino Químico y mi peor enemigo, el cual esgrimía una macabra sonrisa. Habíamos sido rivales desde el 1º día que nos miramos a los ojos en la arena de Niven. Fue una victoria gloriosa en la que dominamos por completo, en parte gracias a que mi equipo era de los mejores, y el equipo de Malcom era un puto desastre. Desde ese día el orgullo de Malcom ha estado herido y  tiene como objetivo pegarme un tiro en la cabeza parar curar esa herida.

No le respondí. Mi cabeza esta en otro sitio. Es el año 2224 y el mundo ahora es lo que las tres grandes corporaciones, Axon, Liandri e Izanagi quieren que sea. Como Marine viví muchas situaciones que mientras que en otros tiempos podrían haber sido consideradas vergonzosas, hoy día se dan como hongos: El tener que defender empleados de su compañía, la cual intentaba matarles para encubrir un error en algún fatídico experimento. Algunas como Axon no hacen eso y financian a los marines y a la ACT, pero las otras… para darles de comer aparte.

Como Marine, las cosas no me podían ir mejor. Desde que entré en la unidad, no hice mas que ascender rangos, completar misiones con éxito e incluso ganarme el favor del General Drexler, el cual tenía fama de ser un auténtico hijo de la gran puta. Pero en esta mierda de universo, uno no puede ir a una discoteca a ligar, o enamorarse de la primera tía buena que pasa por delante de tu cara. Si quieres sexo tienes que pagar, y si quieres amor… tienes que buscar a una persona de tu categoría. Nunca podrías irte con la hija de un ejecutivo, si eres miembro de un grupo de técnicos de alcantarillado. A ella la obligarían a luchar en el torneo y a ti te torturarían hasta la muerte en un callejón del suburbio donde nadie encontraría tu cuerpo hasta que empezase a oler mal (Y se lo comerían antes de averiguar quien te arrebató la vida).

Ese fue mi error: Enamorarme de la hija del Presidente de Liandri Corporation. Casi todas las noches, la veía en secreto, cada vez que venía de una misión nos encontrábamos lejos de cualquier mirada que nos pusiese delatar, nos fundíamos apasionadamente en un abrazo mientras nos comíamos a besos. Aunque ese error, volvería a cometerlo gustoso.

Pero un día, vino un ejecutivo de Liandri, acompañado de dos guardaespaldas a mi cubículo. Me enseño fotos de mis momentos con ella, y ante mi cara de asombro mencionó “O vas al torneo por tu cuenta, o mañana estarás muerto, y antes de morir verás como la violan y la matan”

El torneo, es el deporte más sangriento de la historia. Provistos del armamento más mortífero conocido se nos suelta a un número de individuos en la arena para que nos matemos entre sí. Hay que destacar, que pese a que sea realidad virtual donde nos movemos, los impactos duelen, incluso sientes cuando te cortan en cachos por el disparo a quemarropa de un cañón antiaéreo, y no es algo agradable, pero tras un tiempo, te insensibilizas al dolor. Para evitar que muramos, en la cabina de R.V. tenemos un dispositivo que se conecta al corazón y nos administra morfina y esteroides.



Malcom

Me pongo en mi unidad de RV, mientras recuerdo hace unos minutos la conversación con Julie, mi amor…

– “No puedes hacer eso amor, no puedes”

– “Amor, estoy cansado de que me tengan aquí encerrado y de solo poderte ver en esta puñetera habitación de 2×2. nunca me dejarán salir de aquí. Si me convierto en un inútil matando, me matarán y si sigo siendo el favorito no me dejarán ir nunca…”

– “¿Y matarte es la solución? Escucha, podemos…”

– “¡No se puede hacer nada! ¡Nada! No se puede huir por siempre, y menos en un universo donde hasta el mas mínimo paquete facturado se sabe por que planeta o luna pasa. Además, aunque me soltaran, tu ya tienes un pretendiente de parte de tu padre y yo nunca podré estar contigo”

Se me abrazó. Las lágrimas no paraban de caerle por su bella cara y sollozos rompían lo poco que quedaba de mi ser, dispuesto a quitarse la vida esta noche. No lloré, pero puedo jurar que en mi interior si lo hacía.

– “Escúchame. Ahora vete, y no mires atrás. Se feliz, y ese tío con el que te quieren casar… espero que el pueda darte todo lo que yo no te podré dar nunca…”

– “No podrá”

– “Aún así, deseo que te cuide y que sea todo para ti. Yo estaré velando por ti, allá a donde vaya”

– “Te Amo” Dijo ella con los ojos bañados en lágrimas. Mis ojos fueron una respuesta suficiente. Nos dimos un beso, el más apasionado y amargo que nos habíamos dado nunca. Se dio la vuelta y desapareció de mi estancia.



Xan Kriegor, el rival mas duro sobre la arena

Volví a la realidad, ya nos llevaban a nuestras unidades de R.V. Al meterme, vi la jeringa que se iba a clavar en mi corazón con la dosis correspondiente. Con la mano la doblé, y la rompí. Moriría en la arena, como todo gladiador con algo de honor.

5… 4… 3… 2… 1: Salimos a la arena, y sin esperar un segundo me dirijo a coger un arma que funcione mejor que esta mierda de Automag que nos dan al comenzar. Tengo que darme prisa, pues soy el único luchador que no tiene mejoras cibernéticas injertadas en la piel (El mismo Malcom tiene un ojo biónico con zoom que se conecta con su mano y le permite ser letal a largas distancias). Cogí una de mis armas favoritas, el rifle de plasma.

“Es hora de follarme culos de maricones, y de mascar chicle… y ¿Adivinad que? No me quedan chicles” Grito a las cámaras. Una pena, no podérselo decir al presidente de Liandri a la vez que le apuntas con un arma a la sien.

“Yyyyyyy Skirge comienza con fuerza, cogiendo el rifle de plasma y lanzando una amenaza bien grande, y tambien lanza una ráfaga de plasma a un novato que no había quitado el seguro al rifle sniper… ¿Dios mio, Fred, es el corazón lo que se ve a través de la piel carbonizada?” Dijo el comentarista intentando hacerse oír entre los gritos de dolor del novato.

“En efecto, Speedman. El rifle de pulso tiene la mala costumbre de derretir la piel. Seguro que el novato tendrá cuidado con quitar el seguro al arma la próxima vez”

Y otro novato delante de mí, que cree que esto es como la realidad y un automag puede hacer algo. 7 disparos de mi rifle lo derritieron en una montaña humeante de carne líquida. No perdí el tiempo y corrí  a conseguir mas armas, ya que en el rifle solo nos daban 60 disparos y ahora solo tenía 20, cantidad muy baja si uno quería sobrevivir en condiciones.

Y por fin encaré a Malcom.

“Choque de titanes, señores” Dijo Speedman “Mientras que los novatos realizan intentos de matar a sus contrarios, aquí vamos a presenciar una buena pelea”



Aryss, compañera de fatigas en el equipo Thunder Crash

Di una voltereta en el aire hacia un stand en el que había una miniametralladora. Malcom tenía un BioRifle. Y planto una de las dos salidas con esas minas volátiles de resudio tóxico, que ahora tenían la peculiaridad de no estallar hasta que no muriese el propietario del arma que las tiró: Malcom pretendía que no me escapase para que cogiese miedo. Lo que no se imágino es que mientras se acercaba a la otra salida, yo sería capaz de coger el arma con una mano, aguantar el retroceso y haciendo el pino de forma lateral, disparase a sus cojones. Mientras gritaba noté pasos detrás de mí y me caí a la vez que posaba la minigun bajo mi cuerpo y me preparaba a disparar tumbado. Era el mismo novato de antes, solo que esta vez sin piernas debido a los disparos de mi minigún, la cual se las trituró.

“¡¡¡Y doble muerte para nuestro amigo Skirge!!! Con espectáculos así uno entiendo como llegó a ganar el torneo y a mantener el título” Dijo Speedman por el altavoz.

Perdí la cuenta de los tantos que llevaba pese a que el límite de bajas eran 30 solamente. “A Skirge le quedan 2 muertes para ganar”. Iba en cabeza, y tenía en el punto de mira a un Necris Phader. Cogí mis dos Automag que había conseguido de un cadáver y dos tiros a la cabeza después, el Necris yacía a mis pies. Una muerte más y todo habría acabado.

Pero de repente me toqué el pecho, al sentir un vacío y aire fluyendo en él. Miré mi mano y donde antes estaban mis dedos, ahora había sangre sobre ellos. Miré atrás y estaba Malcom a 500 metros con un rifle de francotirador, sin parar de reír. No me teletransporté, y tampoco sentía dolor, pero sí que me flaqueaban las fuerzas. Caí al suelo notando como poco a poco, me apagaba.

Dicen que cuando mueres, la vida te pasa por delante. A mí solo me viene a la cabeza ahora, Julie… su cara sonriendo, sus cálidos abrazos, sus besos… incluso aquí, siento que no me ha abandonado y que esta conmigo. Y mirando a la cámara más cercana, y sintiendo que acaba mi último aliento, consigo decir mis últimas palabras, que se que ella oirá porque me estará viendo:

“Yo también te amo”

 

 
Y aquí esta, la prometida edición extendida del relato que participó en el IX Concurso de relatos de Gamefilia tal y como lo quería, pero que para el concurso acorté por temas de número máximo de letras.
 
Y El texto, tiene dedicatoria a una persona. Zerael dijo, que la historia de amor en el relato parecía muy cinematográfica. Y yo le aseguro, que esta basado en hechos reales. Así que esa persona a la que le dedico esta entrada y este relato, sabe quien es… Ojalá que la palabra separarnos nunca entre en nuestra vida.