Reflexiones: Con el tiempo, los buenos recuerdos prevalecen…

… y los malos, se van.

Son las 2:25 de la mañana, y acabo de estar hablando con una gran amiga, muy especial para mí, que me ha dado una pequeña gran colaboración que publicaré mañana. La susodicha me recuerda a mí hace unos años… y a esa frase. Y es por eso, que esta reflexión se la dedico a ella.

Nuestra vida tiene más momentos buenos, que malos. Esta afirmación me la refutaría el 90% de las personas, pero ninguna con argumentos convincentes ¿Por qué? Pues tiene una fácil explicación.

La raza humana es pesimista a más no poder. Hasta los mismos optimistas tienen problemas para defender su postura, pero es por la sencilla razón de que a todo el mundo le gusta creer que su vida es un auténtico drama en el que son los mas sufridores del mundo y necesitan salir por ellos mismos. No entraré en la “demagogia” (Como odio esa palabra) de decir “es que no nos damos cuenta de que los de Birmania viven peor” porque es absurdo.





Es tan absurdo como creer que todo el mundo en las casas llora cada vez que ocurre en el mundo un desastre. No confundamos solidaridad, con tristeza, porque si a mí alguien me dice que siente lo mismo cuando oye un huracán en X sitio, que si se le muere un familiar, lo llamo mentiroso o mentirosa sin pestañear.

No es ese al punto al que quiero ir. Lo que quiero compartir con vosotros es la certeza, de que la palabra felicidad esta, como diría un gran amigo, sobrevalorada. Tendemos a asociar “momento feliz” con “momento en el que besamos a nuestra novia, salen fuegos artificiales y suena la BSO de Ghost mientras la miras y sus ojos brillan…”. Para mí eso es simplemente un momento mágico.

Pero tendemos a olvidar el hecho de que tenemos muchas muestras diarias de cariño, quizá de otras fuentes a las que no damos anta importancia conscientemente: un amigo que te llama para ver como te va, cuando llega un familiar a tu casa para visitarte y te da dos besos preguntándote como te va… incluso cuando ayudas a tu madre fregando la losa, estas haciendo feliz a alguien y por ende tu te sientes contento de sentirte útil y de saber que ayudas a la felicidad de otra persona.

Esto se basa en que somos egoístas. Se que es algo en lo que me repito mucho en estos escritos, pero es la verdad, pura y real. Y en que no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos o amenaza con irse. He oído tristemente a mucha gente decir cuando enferma un familiar o amigo, que ojala lo hubiesen visto más veces. Las palabras se las lleva el viento, lo que se tiene que hacer es sacar un poco mas de nuestro tiempo para pasarlo con nuestros seres queridos. Descubriremos que ese tiempo estará igual de bien empleado que si nos ponemos a ver la TV.

Lo mismo en el amor. Todo el mundo tiende a creer que “ha sido buen o buena novia y que la culpa es del otro”. Pero con el tiempo vemos que la frase “ambos tienen razon, ambos se equivocan” esta mas que justificada (Personalmente con una ex mía sola no comparto esta frase), pero el tiempo a mí me ha hecho ver no solo que yo cometí muchos fallos que a la larga lastraron mi relación, sino que había mas momentos bonitos de los que yo recordaba.

Es algo muy doloroso, descender al fondo de nuestra alma, ver y enfrentar nuestra oscuridad, nuestros fallos y temores y reconocer que nosotros tuvimos algo de culpa en lo que pasó. Pero siendo sinceros yo no cambiaría mi pasado, ni es mi intención volver con nadie. Precisamente lo que ha ocurrido a lo largo de mi vida, es lo que me ha hecho ser quien soy y recordarme que tengo que luchar por lo que quiero, aunque nunca sea seguro que triunfe. Solo sé, que mis acciones me definen, y que aunque todo pinte negro, no todo es de ese color, ni lo fue. Rachas buenas y rachas malas siempre las habrá, pero las cosas, tomen la dirección que tomen, siempre van a la dirección que han de ir.





Pensadlo por un momento, aquella persona con la que rompisteis, aquel amigo o amiga con el que os peleasteis ¿No se acabaría la relación porque aquello no daba para mas, y porque era lo mejor para los dos? Pero seguro que si ahora echas a recordar, recordarás momentos mágicos que no cambiarías por nada en el mundo. Tu primer beso con ella o él, aquella vez que veíais una película juntos, cuando jugabas con tus colegas a un juego de mesa… estas cosas son las que me hacen creer que no existe un destino escrito, porque es absolutamente innecesario: las aguas de los ríos siempre vuelven a donde tienen que estar. Si algo funciona, no se estropeara.

Recuerda, incluso en tus momentos mas sombríos mirarte y reconocer tus propios errores. Hacerlo hará que crezcas como persona, pero también quitará la vista negra que te impide ver aquel pasado como algo que nunca volverá, o algo que nunca volverás a sentir.

Nunca es una palabra muy grande, que nunca se llega a cumplir. Ten fe, se paciente y no busques los momentos… deja que lleguen y entonces sí, disfrútalos como si fuesen los últimos.

Con el tiempo, los buenos recuerdos prevalecen y los malos, se van.