Gracias, a Les Luthiers y a mi familia


Esta entrada puede que sea un poco más corta de lo normal, o puede que no. Solo se, que necesito escribir sobre ello. En enero de este año mis padres, por regalo de Reyes, me regalaron una entrada para ver al grupo Les Luthiers, que actuaban en Tenerife ayer, 24 de Marzo de 2015, con el programa con título "Lutherapia".




¿Qué importa esto?

Quien me conozca sabrá que me encantan. Tengo tres VHS con sus espectáculos (Entre ellos, Bromato de Armonio y Grandes Hitos, dos “espectaculazos” como la copa de un pino). Y mi historia con ellos comenzó cuando un día en el instituto nos pusieron precisamente, Grandes Hitos. No sé ni me interesa mucho la reacción de mis compañeros de aquel entonces, pero a mí me fascinaron.

Quien no sepa sobre ellos, son un grupo pequeño de compositores que unen canto con humor (Por cierto, título de otro de sus espectáculos). Pero además, fabrican sus propios instrumentos, llegando a niveles que sobrepasan el asombro (Al número de ayer me remito).

El caso es, que quien sea al igual que yo, fanático de esta gente sabrá lo difícil que es conseguir una entrada a tiempo cuando actúan por la zona (Y encima suele ser por poco tiempo), ya que se agotan en media hora a lo sumo. Yo casi había abandonado toda esperanza de poder verlos al menos, una vz en mi vida. Pero mis padres, lo consiguieron.

Y me han dado uno de los mejores regalos de reyes de mi vida.

Ayer a las 8 salí de mi casa. Puse gasolina y conduje hasta el Auditorio de Tenerife. Llegué con media hora de antelación. Mi butaca estaba numerada, la fila 10 (Mis padres además, me consiguieron un buen asiento) y estuve 20 minutos sentado comiéndome las uñas.



Mi posición frente al escenario.

Y llegan las 9 de la noche. Un anuncio de uno de los integrantes de la banda, Marcos Mundstock, nos dice que Daniel Rabinovich no podrá actuar esa noche por problemas de salud (Que desde aquí espero que no sea grave y le deseo de corazón la mas pronta de las recuperaciones) y que uno de los suplentes se encargará de sustituirlo, deseándonos que disfrutemos del espectáculo. Me invadió algo de pena, pero sinceramente, se fue al momento, cuando los ví entrar al escenario.

La sensación, no la puedo volver a describir. Lo que había visto cientos de veces en mi TV, estaba ahí. Estaban ahí. Eran reales. Y se me escapó una lágrima a la vez que no paraba de aplaudir. Uno de mis sueños, cumplidos. Aún no habían empezado a hablar y yo estaba ya emocionado.

La función fue, a falta de otra palabra, increíble. El suplente de Daniel Rabinovich lo hizo de maravilla, y al acabar todo, mi mandíbula me dolía de tanto reirme.

Podría hablar de lo que hicieron en el espectáculo pero sinceramente, prefiero que quien no lo haya visto se deje sorprender y quien sí, piense ahora en los momentos que más le hicieron reír o más le asombraron.



Grandes, maestros.

Yo si mencionaré el dueto de Blues con un piano y “ese otro instrumento” (Francamente, es una pasada. Solo está igualado por el momento del fin del mundo y otro instrumento), y que nunca volveré a mirar con los mismos ojos la Epistemologia (Maldita sea, me descojono cuando pienso en ese momento). Los “duólogos” son soberbios (Mención especial a la carta con voz en off) y el número de fuera de programa, desternillante.

Ayer fue posiblemente, uno de los días que mas recordaré de toda mi vida. Quiero dedicar esta entrada a Les Luthiers, y desearles que sigan dando guerra por muchos años, y que yo pueda repetir como público para verles. A Daniel Rabinovich, que se mejore y pueda verlo la siguiente vez.

Pero sobre todo, se la dedico a mis padres y a mi hermano, por haberme hecho uno de los mejores regalos de reyes de mi vida. Os quiero mucho.