Top 9: Finales de mierda en películas de cine


En su momento, ya hice una entrada similar, pero de videojuegos. Ahora, toca mirar al cine. Y toca mirar esas películas que, hasta su final, eran como poco muy buenas, pero que la cagaron con el mismo haciéndote preguntarte tras su visionado un escueto pero angustioso “¿Por qué?

Obviamente, va a haber spoilers a tutiplén. Si quieres saltarte alguna película mientras lees, simplemente, mira el cartel y no leas mientras bajas por el texto, buscando la siguiente de la lista.





9.- Gravity (2013): Una película que yo, al encantarme el espacio y todo lo que representa, esperaba como agua de Mayo. En la realidad, la película fue una decepción para mí ya que si bien, visualmente es una maravilla y eso no hay quien se lo discuta, la película tiene una historia muy pobre que podríamos titular “Una serie de catastróficas desdichas de la Dra. Ryan Stone”. Porque en ninguna película se harían tan obvios los problemas de esta película como en su final, que irónicamente, condensa todo lo que está mal con la película en menos de 10 minutos.

Stone llega a la estación espacial china que cae  en la tierra debido a la gravedad JUSTO EN ESE MOMENTO. Entra y JUSTO cuando va a destruirse la estación es cuando la cápsula se suelta del resto de la estación espacial. Justo antes de caer del todo funcionan los paracaídas. JUSTISIMAMENTE cae en el agua pero casi se ahoga pero consigue salir… La película también se podría haber llamado “Tengo tanta potra, que me va a tocar la lotería sin tener el décimo comprado”. El final puesto de una forma más calmada y sin tantas coincidencias (Incluso con un típico “X meses más tarde”), podría haber redimido a la película, pero solo tenemos pura potra que ni siquiera sirve para crear tensión, puesto que sabemos que saldrá airosa de la situación.





8.- Como Dios (2003): Un ejemplo de una comedia divertida, con un inicio y nudo muy buenos, truncarla con los mismos putísimos clichés aburridos que hemos visto en toda comedia romántica estrenada en el cine a lo largo de su tramo final. Y jode cuando la premisa de tu película es “¿Qué harías si pudieses ser el mismo Dios?” y tiene algunas partes francamente inteligentes, como la parte de las plegarias de los creyentes, etc…

Pero llega la parte final. Parte en la que la novia de Bruce por un malentendido (Como siempre) se aleja de él. En ese momento sabemos que volverán (Y lo hacen). En ese momento Bruce pasa de ser una persona normal a ser el típico que intenta ser buena persona, y Dios mediante (Porque no puede haber otra forma) Grace vuelve con él. Lo normal es que tras lo que pasó, acabasen separados, pero ahí tenemos un happy ending cogido por pinzas, tras haber presenciado 20 minutos de retales de otras películas. Una comedia que apuntaba a ser inmortal (No pun intended) arruinada por su tópico final.





7.- Safe (2012): Que las películas de Jason Statham son como son, es algo obvio. Uno las pone para ver ostias como panes y a un tipo duro del siglo 21. Lo que uno no espera es que tras una buena película de ostias a paquetes, te llegue un final que al principio se presenta como sorprendente, pero que cuando hablan y dan la excusa de por qué ocurre lo que ocurre, se carga de golpe el "putoamismo" del protagonista.

Llegamos al final, en el que Alex se enfrenta a nuestro amigo Statham, pero antes de que se crucen la cara siquiera, la china coge un arma y dispara al pie de Alex, en lo que Statham aprovecha para coger otra pistola y freírlo a tiros. Algo que de quedar ahí sería bueno puesto que es algo poco visto y original. Pero entonces, la niña habla y dice “Lo había visto luchar, mal asunto para ti, te habría ganado”.

A ver si me queda claro, película: Jason Statham noquea de un solo golpe en un combate de boxeo a un contrincante, salta de dos pisos con un cadáver, mata enemigos tirándoles platos al cuello como frisbees, se carga el solo un local abarrotado de chinos y rusos, desestabiliza en una noche a tres mafias de la ciudad (La misma policía, los rusos y los chinos) secuestrando al hijo del mandamás ruso en su propio recinto, y no olvidemos que tanto Alex como el personaje de Statham fueron entrenados por igual… la pregunta es ¿QUÉ COJONES HACÍA EL TAL ALEX? ¿TIRAR RAYOS POR LOS OJOS? ¿INVOCAR A UN MEGAZORD? VAMOS, NO ME JODAS. Podría haber dicho “Tras la noche abarrotada que has tenido, pensaba que te vendría bien la ayuda” y habría quedado tan pancha. Lo peor es que Statham le responde “Si, me has salvado la vida de nuevo”. Joder, que manera de cargarse el halo de "badasserio" que había puesto la película al personaje protagonista.





6.- Asalto al Poder (2013): En ese año se estrenaron dos películas de ataques a la Casa Blanca, Objetivo La Casa Blanca y esta, Asalto al poder. Mientras que la primera me encanta totalmente, esta iba por el mismo camino hasta que llegamos al final. Una película que hasta ese entonces se había mantenido divertida y bastante alejada del Rolan Emmerich de 2012 y más cercano al de Stargate e ID4. Pero de repente se suceden una burrada de clichés que hacen que ocurra lo mismo. Hagamos la checklist:

a) Hija de protagonista es cogida como rehén.
b) Bala hacia protagonista o secundario parada por un objeto en su pecho.
c) Protagonista o secundario baja el arma a causa de un rehén del malo.
d) Protagonista se redime de su tormentoso pasado ante su superior.
e) Bomba o Ataque mortal detenido en el último segundo.

Es increíble como el tono desenfadado de la película se va al garete por poner en el final LO MISMO DE SIEMPRE SIN NINGUNA VARIACIÓN. Joder, es tan cliché que parece copiado punto por punto de cualquier otra película. Y jode porque hasta ese entonces, la película era (Y es) muy buena.





5.- La Cabaña en el Bosque (The Cabin in the Woods, 2012): Esta película es en general, excelente. He de decir que, hasta los dos últimos minutos, me estaba encantando. Me intuía lo que pasaba, pero en el sentido de que me molaba ver que si iban por ahí los tiros. Tras una de las escenas más burras jamás puestas en una película de terror (Para bien) sale Sigourney Weaver en un cameo cojonudo, y la película pierde un poco de fuelle, cuando la protagonista no dispara a su amigo (Vistas las circunstancias de todo). Pero tras ese forcejeo, ellos dos deciden que la humanidad se ha de ir al garete. Y entonces, es cuando ocurre el desastre. En vez de no mostrar como son los dioses primigenios, o de mostrar algo realmente terrorífico, sugerente o inquietante, sale una mano de piedra que aplasta la cámara.

¡OH, NO, LOS DESTRUCTORES DE LA HUMANIDAD SON GOLEMS DE PIEDRA DE 10 METROS! Espera, algo de ahí está mal. De hecho, no da ni respeto, ni risa, ni coña, ni nada de nada. Buscaban terminar la película con un efecto de cámara chulo, y en mi opinión les ha salido el tiro por la culata. Es irónico como solo 10 segundos de final pueden tirar por tierra una película.





4.- Un Ciudadano Ejemplar (2009): Una película que sorprendentemente va ganando adeptos a medida que pasan los años, trata la historia de un hombre llamado Clyde Shelton, que pierde a su mujer y a su hija en un robo a manos de dos criminales. El fiscal en vez de ir a por los dos, decide pactar con uno de ellos y encerrar al otro, para asegurarse su alta tasa de casos ganados. Sintiéndose traicionado por la justicia,  Clyde planeará durante 10 años una venganza contra todo aquel que tuvo algo que ver en que no se hiciera justicia.

La película es una gozada en ambos sentidos. Te hace posicionarte a favor del personaje de Clyde (Butler) pese a que sus métodos no son nada limpios o legales. Y llega el final, como siempre a tirar por la borda lo que la película se ha currado.

Nos presentan a Clyde como un genio del pensamiento, de la invención y del planeamiento. Y es mas, 10 años se ha pasado planeando su venganza. DIEZ. PUÑETEROS. AÑOS. Pues bien, en ningún momento se le pasó por la cabeza poner medidas de seguridad en caso de que descubriesen su base de operaciones. Tampoco se le ocurrió pensar que si habían descubierto su secreto del túnel, algo podrían haber hecho con la bomba. Tenemos de nuevo, otro final feliz metido con calzador.

Porque podría haber hecho explotar la bomba, y aunque es cierto que su venganza ya no tenía sentido, pues la gente objetivo no tenía en principio culpa directa de lo que pasó hace 10 años, habría sido agridulce y te dejaría con sentimientos encontrados, de “simpatizo con él, pero a la vez no”. O por ejemplo, tras la frase de Foxx que dice “Ya no negocio con asesinos”, se podría hacer que Clyde soltase el teléfono y dijera “Por fin, has aprendido. Ahora me toca a mi pagar por mis actos” y se dejase juzgar. Y hubiese sido un final agridulce de nuevo, pero coherente con el metraje. El personaje de Butler da así fin a lo que ya no tenía sentido (Su venganza estaba más que realizada) y acepta lo que le viene, en consonancia con su credo. En cambio, nos queda esa sensación de “los buenos ganan, pero solo si son malos”. Qué coño, otra cosa que se dice en la película es “¿Quieren detenerlo? Entre en la celda y péguele un tiro”. Ese hubiese sido otro final, que Foxx se ensuciase sus manos para poder parar todo aquello. Pero en vez de todo eso, ahí tenemos un final políticamente correcto, y van…





3.- Training Day (2001): Vamos con los pesos pesados. Esta película la vi porque es de uno de mis directores favoritos, Antoine Fuqua, y por la cantidad de gente que la ponía en un pedestal. Y hasta la parte final llevan razón. La película es única en su género y muestra de forma bastante neutral la inocencia y honradez frente a la cabronería y la corrupción dentro de la policía. No hay buenos ni malos, solo gente y reglas. Hasta que llegamos a la parte en la que Alonso traiciona al personaje de Hawke.

Aquí, y tras toda una película seria, se desencadenan todos los eventos posibles para que ocurra por cojones el final feliz. Hawke lleva encima la cartera de una niña que fue casi violada esa mañana y dicho suceso fue evitado por él. Esta niña es hija del mafioso que lo va a matar, que se da cuenta de que Hawke es bueno, así que lo deja ir. Este va a la casa de Alonso, en la cual de repente el barrio que siempre ha sido hostil a polis novatos, respeta a este porque si y le dejan ir a por Alonso. Este no tiene autoridad de repente sobre ellos, y se va y acaba tiroteado por los rusos a los que debía el dinero.

Es decir, tras una historia cruda y amarga, hemos de poner que los buenos siempre ganan aunque sea forzadamente y no tenga sentido en el marco de la historia. Al igual que me molesta que una historia acabe en final malo cuando no debe, me molesta lo contrario. Y este es el caso. Podrían haber puesto que Hawke, cansado de las corruptelas de su compañero pidiese un traslado, dado que no está hecho para ese trabajo. Pero nada, que los buenos siempre ganan. Si no, ya se encargará el guión de forzarlo. Una película que acaba como debe y es del mismo género (Y te deja una sensación agridulce como debe ser) es Dark Blue con Kurt Russel. Echadle un ojo.





2.- Infiltrados (2006): Y pasamos de finales felices o finales malos forzados, a finales sin sentido, ridículos y risibles. Infiltrados según los que han visto la original, Infernal Affairs, es un calco de esta. Lo sea o no, es una película cojonuda, con unos protagonistas totalmente cojonudos y una historia y diálogos increíbles. Hasta el mismo final en el que la coherencia mostrada se va a tomar por saco.

Dicaprio tiene pruebas claras que incriminan a Matt Damon. En vez de presentarlas en comisaría explicando su historia, junto con su psicóloga, se cita en solitario con Matt Damon chantajeándolo. Pero eso no es todo. De repente, tras esa escena, aparece DE LA PUTISIMA NADA otro policía que en realidad es otro infiltrado por Nicholson, y mata a Dicaprio. Damon sin venir a cuento mata al tío que le ha salvado, y a otro policía. Es una escena que te hace reír de lo ridícula que es, y revienta literalmente, todo lo bueno que la película tenía a sus espaldas. Parece que Scorcese quiso ir e sorpresivo y de “oh, esto no te lo esperabas” y le salió el tiro por la culata. En el cine en el que la vi no hubo nadie que no se descojonase en esa escena, para luego salir todo el mundo susurrando que mierdas había pasado para que se torciese de esa manera.





1.- Collateral (2004): Esta para mi es sangrante, y es una película que, de no ser por su final, tendría en Blu Ray. Tom Cruise ya ha demostrado antes que puede ser un actorazo de dramas como la copa de un pino (Nacido el Cuatro de Julio, Magnolia), pero en Collateral lo borda como asesino profesional, el más peligroso de todos. Y ES DERROTADO POR EL PODER DEL AMOR AJENO A PRIMERA VISTA. Me cago en mi puta vida. Hablamos de una película en la que un taxista es mantenido como “rehén” de este asesino y es forzado a llevarle a cada objetivo durante una noche.

La cosa se trunca (Hablo de la película) cuando la última de la lista de Cruise es una mujer a la que el taxista vio por la mañana, y habló con ella dos minutos. Y claro, para los estándares del cine, eso es amor verdadero y casamiento sin separación de bienes. Así que Foxx (El taxista) lucha contra Cruise. Y le gana. Es decir, taxista sin experiencia con armas gana a un asesino profesional.

Y una mierda. Y una putísima mierda. Mil mierdas, en un baño de mierdas deluxe. Era una película dramática como pocas, que no solo sentías la impotencia de Jamie Foxx, sino que te daba a entender porque Cruise hacía lo que hacía. Joder, solo esas cosas bastan para que te deje con mal cuerpo. Pero hala, ahí tenemos el final feliz forzado. Tanto, que se carga la película totalmente. Hasta esa parte, estaba segurísimo de comprarla. Es como si me dicen que en HEAT, De Niro y Al Pacino acaban yéndose con sus parejas de vacaciones juntos. No, no y no.

Conclusiones:

Me gusta un final feliz tanto como un final amargo o malo, siempre que sea coherente con la historia presentada al momento. Lo que odio es que fuercen algo con tal de acabarlo como quieren. Estas películas demuestran que hay que tener cojones para acabar algo como se debe y que no toda la gente o los estudios los tienen. Pero jode sobremanera cuando la historia apuntaba maneras, y se arruina por el final. Este es tan importante como la historia en sí pero parece, que mucha gente en el mundo del cine sigue creyendo que no lo es.