Análisis Wipeout HD/Fury (PS3) Lolworld Reborn

Aunando velocidad, estética futurista y diversión encontraremos sintetizado lo que viene a ser la saga WipeOut. Materializándose en esta generación, esta peculiar unión se une a la andadura del HD por la consola de Sony, y hoy en día sigue dando ejemplo de su buen andar con un trabajo que parece no solo bueno sino tremendamente excepcional viniendo de una obra descargable. Sin más dilación, el análisis de WipeOut HD junto a su expansión Fury.

Primeramente y sin poder fijarnos en otra cosa, el apartado gráfico asalta nuestra vista desplegando en pantalla un poder técnico abrumador exaltado mediante un apartado artístico soberbio, cuya mejor baza es la soltura y brillantez de los modelos presentes en pantalla fusionando en justa medida el detalle y la soltura sin caer en unos diseños simplistas.

Alabado sea éste, puesto que manteniendo una fluidez a salvo de framewhores, consigue un resultado acojonante dando una sensación de velocidad gratamente alta. Por lo demás, impecables naves, efectos de luz y mencionar que, en las fases de “zona”, el escenario alisará y moldeará el circuito para moldearse a la música del juego con efectos de barras (dicho mundanamente, en plan Windows Media Player) de una forma espectacular.

La cantidad de escenarios es escasa, aún y ofreciendo además una versión invertida de los mismos. Teniendo en cuenta la mediana del género y la magnitud a la que está limitada la obra siendo desde sus inicios un descargable, no es realmente escandalizante, pero sí un defecto a tener en cuenta. Por lo demás, están bien diferenciados en la puesta en escena y todos ofrecen un notable esquema en 3D aprovechando una especie de campo magnético que ancla la nave a la pista permitiendo loopings y demás virguerías, no muy sorprendentes pero se agradecen.

De las naves podría decir lo mismo, si bien estas tienen el aliciente de que hay dos “ramas”: una con naves originales con sus puntos fuertes y débiles muy diferenciados (ej. unas naves están dotadas de un nivel máximo de velocidad pero a su vez una aceleración por los suelos o un escudo de risa) para diferentes gustos y estilos a la hora de jugar; la otra categoría es de las mismas naves pero con un diseño perfeccionista que mantiene la forma y color del original pero dotado de estética aún más futurista, y con una “suavización” de los defectos de cada bólido (ej. si antes la aceleración era baja, ahora es mediana/decente).

En fin, que siendo no muy extenso el catálogo de naves, hay una relativa cifra y variedad a tener en cuenta (con unos nombres de modelo muy currados aunque no signifiquen nada). Para ende, hay “modelos” desbloqueables conforme vayas ganando puntos de confianza con el vehículo, aunque son más una capa de pintura que no un diseño en sí.

El apartado sonoro ofrece temas originales y no tan originales (pero igualmente excelentes) de artistas del sector electrónico (no en mucha cantidad, todo sea dicho) y tenemos la posibilidad de poner nuestras propias canciones. Lo que realmente da un toque de calidad es un filtro que altera frecuencias con el movimiento de la nave, eso significa que al ver saltar nuestra embarcación la música sufrirá los efectos de un High Pass que agrandará la sensación de altitud, o tal vez sea víctima de un Low Pass en un túnel (suena confuso, pero in game se nota el juego de frecuencias). Tal efecto, obviamente, se puede activar y desactivar a antojo del jugador. El FX y la voz de la consola acompañan al espectaculo visual de forma notable.

Jugablemente es la aposentación de un esquema clásico, simple y resultón en el género. No hay mucho que explicar exceptuando la alta dificultad a la que nos enfrentaremos en muchas ocasiones, la presencia de aceleradores y power-ups al más puro estilo Mario Kart, y la variedad de modos.

No solamente hay las típicas carreras y el contrarreloj, también hay un modo “batalla” (cuyo epicentro son los power-ups para eliminar adversarios y con ello conseguir puntuación) y todas las variaciones de “zonas”.

Una zona, como ya he explicado anteriormente, es una fase en la que el escenario cambia y nosotros controlamos un vehículo teóricamente perfecto. ¿Dónde está la gracia? El vehículo empezará desde la velocidad más baja hasta el infinito y más allá por sí solo y no podremos frenar, nuestro cometido es conducir más y mejor y evitar chocar contra los muros puesto son estos los que nos llevarán a la perdición.

Si fuera poco, desemboca a dos sub-estilos dignos de mención: una carrera de zona (contra otros contrincantes) y una simbiosis entre conducción arcade y shooter en la que tendremos que esquivar y destruir minas/bombas mientras afinamos nuestra conducción (gran modo).

Todos los modos presentes desfilan en lo que es el modo campaña, donde se marcan unos objetivos en cada carrera (recompensados por medallas de bronce, plata, oro) que nos darán puntos para acceder a nuevas pruebas. El modo se basa puramente en recorrer los mismos circuitos en diferentes modalidades de pruebas pero a más velocidad; aunque entretiene lo suyo, no es muy original; no tiene ninguna especie de enlace argumental a lo F-Zero, (tampoco hace falta debido a la mecánica del juego). También existe el típico versus Jugador1 vs Jugador2/CPU con objetivos personalizables y opciones como desvanecer la presencia de power-ups en carrera y más.

Y por si no fuera suficientemente extenso el offline, nos espera un picante modo online que reacciona bastante bien y no suele tener ralentizaciones (lag en un juego tan rápido como este sería el peor adversario para el jugador).

Hora de puntuar:
Gráficos: 9
Sonido: 8
Jugabilidad: 8
Duración/Contenido: 7
Total: 32/40

Conclusión: buen juego de velocidad que sin llegar a ser en extensión equiparable a las obras de más renombre y producción, da a muchas de estas una paliza técnica justificando su apellido HD y se convierte en un ejemplo a seguir en de lo que debería ser un juego de conducción arcade y de un descargable en general. Sin más que añadir, me despido. ¡Hasta otra!