Lista: Los juegos que más me impactaron

 

Nunca he sidopartidario de hacer tops de videojuegos favoritos, en serio, ¿qué estupidez esesa? Si me pusiera a hacer uno estoy más que seguro que me olvidaría de algunoimportante, y aún y recordándome de todos ellos, me resultaría imposiblereducir la lista a 10 o 5 juegos como hacen algunos.

Para que oshagáis una idea, tengo una lista de películas favoritas en IMDb que ronda las60 películas y que cada poco tiempo modifico porque encuentro más películas oporque reconsidero mi opinión sobre algunas, y sé que me pasaría exactamente lomismo si hiciera una lista de mis juegos favoritos con la diferencia de que notendría las herramientas que me ofrece IMDb para gestionar una lista de tal envergadura,por lo que acabaría loco.

Así pues, voy ahacer algo mucho más simple y personal: una lista de los juegos que más meimpactaron, los que consiguieron llevar mi experiencia con los videojuegos unnivel más allá.

He procuradoacompañar cada juego con una explicación del porqué se merecen estar en estaentrada. Los juegos están ordenados cronológicamente por el momento en que losjugué.

Mickey Mania, Sonicthe Hedgedog, Alex Kidd, El rey león, Aladdin, Mario Bros…

Empezando la lista están todoslos plataformas que jugué cuando era un renacuajo, los cuales hicieron queinteriorizara la idea de que mover un montón de pixeles por la pantalla puedeser tremendamente divertido.

Este puesto tendría que habersido sólo para Mickey Mania, el cual es el primer primer juego que recuerdoestar jugando en mi vida (además de ser uno de mis primerísimos recuerdos) pero,según tengo entendido, ya jugaba antes de tener la SNES en casa de mis primas ala Master System, por lo que a saber cuál fue el mi “primer” juego.

PS: ¡Jódete consciencia, yojugaba a juegos antes de que tu existieras!

Pokémon Edición Amarilla

Ser el mejor entrenador Pokémon,atraparlos todos… sí, todos hemos pasado por eso. Pokemon merece estar en estalista por simplemente ser el primer juego al que le dediqué una cantidad exageradamentealta de horas, pero aparte de eso tiene el mérito de ser el juego que medemostró las posibilidades de una portátil gracias a un pequeño pero importantedetalle: la posibilidad de guardar en cualquier momento.

Da igual que estuvieras en elmaldito culo del mapa, no necesitabas ir a la busca de ningún punto deguardado, simplemente pulsabas Start y guardabas. Ya está. Tal vez suene comouna tontería, pero en verdad ahí radica el éxito de Pokemon. ¿Tenías cincominutos libres y querías echar un par de batallas? Sin problema, lo hacías sintemor a después tener que apagar justo en el momento más inoportuno y perder todotu progreso, y eso para cualquier crío que aprovecha cada pequeño instante paraechar una partida rápida es algo vital

Spyro El año del Dragón

Aunque no fuera el primer juegode PSX ni el primer juego en 3d que probaba, recuerdo perfectamente que Spyro 3me dejó con la mandíbula en el suelo.

En primer lugar lo que me resultófascinante es el concepto de estar en un mundo con acceso a otros mundosmediante portales a lo Mario 64, eso era simplemente acojonante. El énfasis enla exploración de escenarios era algo que tardé en asimilar, puesto que hastaen ese momento daba por sentado que el diseño central de los juegos era ir de Xa Y, aunque fuera saltando arbustos o entrenando Pokemon… y ya ni hablemos de la“libertad” y posibilidades que se ofrecía al jugador: ¿para recuperar estehuevo de dragón he de pasar por una fase difícil de cojones? Sin problema, vasa otro mundo y consigues otros…. Todas estas cosas consiguieron romper miconcepción de los juegos como algo plano y lineal.

Pero eh, que la cosa no acaba ahí:tenías la oportunidad en ciertas fases de controlar otros personajes conhabilidades y control totalmente distintos; niveles en los que el juego pasa aser un FPS, un TPS, un shoot’em up espacial, un beat’em u y hasta un Tony Hawk…;un diseño de niveles que exprimía de forma magistral las posibilidades del 3D yla habilidad de volar de Spyro; una variedad inimaginable de escenarios yenemigos hasta el maldito final; una banda sonora variada y de gran calidad… Podríaasí todo el día, esta mierda de juego me encanta.

Final Fantasy IX

Una de las cosas que no hacíanunca cuando era pequeño era ver películas o series con una trama elaborada oseria, lo más complejo que podía llegar a ver era Digimon. Así pues, cuando meenganche a Final Fantasy IX gracias a su simpático apartado artístico, no tansolo era el primer RPG de verdad que probaba nunca (Pokemon no cuenta porrazones obvias) sino que también era la primera vez que me sumergía con ganasen un universo lleno de tramas y relaciones complejas y eso, quieras o no, dejahuella.

PD: nunca llegué a pasar delprimer CD porque me quedé atascado en uno de los jefes. Curiosamente eso mesigue pasando en todos los JRPGs que juego.

Age of Mythology & Titans

Un día cualquiera en casa de mitío me puse a remirar todos los juegos que tenía hasta toparme con TheConquerors, la expansión de Age of Empires II. Hasta aquel entonces no habíaprobado nunca un RTS pero, como pasa en todos los juegos de Ensemble Studios, unoaprende rápido, y en muy poco rato ya estaba haciendo fortificaciones yacumulando soldados para mi pequeño ejército. Simple, fácil de jugar ydivertido, ¿qué más se podía pedir? Yo os daré la respuesta

Héroes, dioses, titanes, bestiasmitológicas, poderes sobrenaturales, combates entre civilizaciones totalmentedistintas, una campaña de proporciones épicas y un apartado gráficoimpresionante para la época.

The Conquerors estaba bien, peroa un chaval de 8 años no le importa una mierda ver sosas batallas entresoldados y catapultas, lo único que importa de verdad es ver cosas molonas comouna hidra embistiendo a un centauro mientras caen meteoritos desde el cielo. Yfue ese nivel de irrealismo extra el que consiguió engancharme al género yhacer que descubriera un mundo de juegos nuevo: el PC.

Donkey Kong Jungle Beat

A la mierda el Zapper, a lamierda la DS, a la mierda el Power Glove, los Nunchakos y la mierda del tochomando de Wii U: los bongos de Donkey Kong Jungle Beat son la mejor reinvenciónjugable que ha hecho Nintendo en su historia.

Los bongos ya los conocía deDonkey Konga, pero al ser un juego musical nunca les presté mucha atenciónhasta que probé Jungle Beat en casa de un amigo. Dar hostias a golpe de bongoes lo más divertido a nivel de control que he probado nunca, y eso me demostróque no tan solo importa el contenido de un juego, sino también la forma dejugarlo, porque Jungle Beat no era más que una versión muy simplificada de losDonkey Kong Country de antaño, pero me lo hacía pasar igual de bien que conellos.

God of War

Venganza, mitología griega yviolencia exagerada. Con estas tres premisas God of War parecía estarespecialmente dirigido hacia mí: mi película favorita en aquel entonces eraKill Bill, Age of Mythology me hizo amar la mitología antigua y… ¿a quién no legusta la sangre y las vísceras?

GoW me introdujo en el hack n’slash, una nueva forma de narrar historias donde argumento diseño y arte vancogidos de la mano, un nuevo nivel de violencia gráfica (aunque por aquelentonces ya estaba más que insensibilizado) y lo mejor de todo: despertó miinterés hacia el valor artístico de los juegos. Entendí que la sangrientareinterpretación de los mitos griegos en contraste con su  concepción clásica era algo sólo posiblegracias al esfuerzo de escritores, dibujantes, escultores y desarrolladores, yeso cambió mi forma de ver los juegos como simples objetos de diversión paraverlos como un resultado de muchas disciplinas artísticas.

Tekken 5

Ésta entrada en la lista tiene unpoco de trampa. Hasta que no probé Tekken 5 siempre había rehuido de los juegosde lucha y los beat em ups porque no me gustaba para nada ver a gente darsehostias cuando podrían estar usando pistolas o armas blancas, lo cual era muchomás molón siguiendo mi lógica de 11 años. Es verdad que jugué en su día aTekken 3 y que me encantaba, pero a la hora de la verdad siempre me cogíaYoshimitsu, Gon, Jack, Devil Jin y Ogre por el simple hecho de que eran lospersonajes más esperpénticos, y aún así el modo que más jugaba era el TekkenBall, por lo que de hostias más bien habían pocas.

Ahora bien, a gracias a Tekken 5y sus pulido apartado gráfico empecé a darme cuenta del valor intrínseco de unahostia bien dada, y a raíz de ello me enganché a un montón de beat’em upshasta hoy en día, cuando me paso medio Dark Souls con los dos Caestus y labanda sonora del Streets of Rage.

Shadow of the Colossus

Ya he hablado de Shadow of theColossus en otra entrada, así que no me molestaré en escribir un parrafote.Simplemente decir que el juego demostró antes de la llegada de la moda indieque las apuestas menos convencionales pueden ser las que más destaquen, tantopara bien como para mal.

Prey

Si conocéis Prey, lo más seguroes que ya veáis por donde voy. La inimaginable cantidad de nuevas mecánicasjugables, un uso inteligente de los portales, la potencia gráfica de Doom 3aplicada a un apartado artístico muy bueno… No tan solo fue el primer juego queconsiguió engancharme a los FPS sino que también fue el primer juego querealmente me transmitió la emoción del cambio generacional.

Después, como todos sabemos, lapasada generación no resultó ser para tanto, y ojalá todos los shooters hubieranseguido el ejemplo de Prey, pero eso ya es otra historia.

The Elder Scrolls: Oblivion

Necesitaría una página enterapara explicar porqué Oblivion merece estar en esta lista, pero esta entrada yase me está haciendo demasiado larga y en este caso no puedo explicar las cosasa medias. Así pues, me remito a mi futuro análisis de Oblivion, ¡próximamente enesta vida!.

Penumbra

Estar a oscuras, quieto en unpasillo en dios sabe donde parando atención a cada pequeño ruido; entrar en unestado de tensión total antes de abrir una puerta; sentir como tu ritmocardíaco se dispara al ser descubierto…

Penumbra consiguió meterme delleno en un viaje de sensaciones más potentes que las que me han dado ningúnotro juego o película de miedo y todo gracias a su soberbia ambientación y suplanteamiento de survival horror en primera persona, una verdadera joya que lagente suele pasar de largo porque hoy en día existen mil y un juegos parecidosque han surgido a raíz del éxito de Amnesia y Slender y porque la prensa en sudía pasó por encima por ser un juego con gráficos de 2003… Claro que de eso yahablaré otro día.

Mirror’s Edge

¿Quién diría que correr y darbrincos fuera tan alucinante? Mirror’s Edge en esencia no es más que laaplicación de la primera persona al género de las plataformas 3d, pero consigueuna cosa a nivel estilístico que ningún otro juego ha conseguido hasta lafecha: hacerte sentir físicamente dentro del juego.

Puedes correr, puedes trepar unmuro, puedes rebotar contra las paredes, puedes caer en picado y hacer todaslas locuras que quieras que seguirás sintiéndote como si fueras el personaje.Tal vez sea porque DICE pensó que quedaría molón que al bajar la miradapudieras verte el cuerpo igual que podría hacer una persona normal, o tal vezporque muy poca gente sabe lo que se siente al disparar un rifle pero si comose siente al hacer un sprint…

Claro que el juego en sí es másbien mediocre, y más si se tiene en cuenta que salió al mercado con un preciode 60 euracos, ehem.

Resistance 2

Como ya he mencionado antes, Preyfue mi iniciación a los first person shooters, asi que, ¿qué hace Resistance 2aquí? Muy sencillo: fue mi primera experiencia online completa. Hasta eseentonces, no le encontraba el qué a viciarse a shooters en el modo onlinedurante horas y horas, de hecho lo consideraba una pérdida de tiempo…. Yentonces un buen dia compré Resistance 2 por ser de Insomniac y tener muybuenas críticas.

El juego en sí me encantó, senota que tras el juego había los mismos de la saga de Ratchet & Clank,sobretodo en el diseño de armas. Pero vayamos al grano, tras pasarme la campañapensé en probar el cooperativo online por curiosidad, más que nada, podríahaber sido una galería de esbozos que lo hubiera clicado igual, y lo que empezócomo algo curioso acabó siendo una experiencia de lo más divertida: junto conotras 7 personas te enfrentabas a ejércitos enteros de quimeras para ganarpuntos y más puntos tanto matando como ofreciendo asistencia médica, munición ocobertura, cosa que era tremendamente gratificante, divertido y viciante.

Y cuando en un ataque deinspiración me puse a jugar al modo competitivo… no había marcha atrás: meencontraba atrapado en partidas de 64 personas en donde reinaba el caos. Nonecesitaba ni tan siquiera hacer una partida decente para pasármelo bien: ¡elsimple hecho de estar tanta gente matándose en un mismo sitio era fascinante!  

Encima, el juego ya hacía dosaños que había salido al mercado, por lo que cuando compré el juego en elonline solo quedaban los usuarios habituales que jugaban por puro placer y diversión.Nada de niños ratas, ni camperos, ni boosters ni nada de nada una comunidad muysana que ayudó a sellar mi amor por Resistance 2, haciendo que tenga un muygrato recuerdo de mi primera experiencia online.

Ego1: Ufff, ¡ya era hora quellegáramos al último de la lista!

Ego2: Y que lo digas, ya estoyharto de escribir, solo quiero acabar esta mierda de lista y ponerme a escribirsobre tomates asesinos y pirañas voladoras…

Ego1: Y que lo dig… espera, ¿Cuáles el último de la lista?

Ego2: Oh mierda es Minecraft

Ego 1&2: OH NOOO!!

Minecraft

Años atrás si me hubieraspreguntado por Minecraft te lo hubiera puesto por las nubes, de hecho creorecordar que hice un análisis poniéndolo un 9 o algo así, una burrada.

Entonces, ¿si tanto me gustabaporqué ahora eres incapaz de ponerte a jugar aunque sea una partidilla? Acabésaturado de Minecraft, no tan solo porque jugara mucho sino también porque losdesarrolladores perdieron el norte y lo convirtieron en un sim social con mil yuna chorradas totalmente innecesarias, cosa que atrajo al público más casual popularizándoloaún más. Joder, hasta mi prima que tiene 9 años habla del Minecraft, por nohablar de que el juego es la puta por excelencia de mil y un youtubers…

Pero dejémoslo estar, en su díacuando lo descubrí Minecraft era un juego de interacción con el escenario en elque podías hacer lo que te diera la real gana, con libertad absoluta a la horade construir y destrozar lo que quisieras. Era como materializar de formagráfica cómo sería vivir en uno de los mundos de Lego que construíamos cuandoéramos pequeños con elementos de supervivencia yexploración como edulcorante, haciendo de Minecraft una experiencia simple y única que fomentaba eluso de la creatividad del jugador de una forma nunca antes vista.

Y hasta aquí mi lista. Espero que os haya gustado y os lo hayáis pasado bien (aquí es donde pongo un emoticono sonriente, pero resulta que el editor de gamefilia ni tan siquiera te lo permite, en fín, que le haremos). ¡Un abrazo!