Poniendo a parir: The Stanley Parable

 

 

Esta es la historia de Stanley Parable, un juego indie queno tan solo ha conseguido ser el indie de moda del momento, sino que además hacosechado muy buena crítica entre público y prensa llegando a un infame 88 enMetacritic. Pero no estoy aquí para hablaros de su éxito, yo estoy aquí paraexpresar mi opinión, y esa no es ninguna otra que SOBREVALORADO ES POCO

El juego en sí no es nada del otro mundo, es un remake de unmod de Half Life 2 en el que andas por pasillos obedeciendo o desobedeciendolas órdenes del narrador (el cual tiene un acento MUY británico) llevando aéste a romper la cuarta pared en bastantes ocasiones, hacer un par de tonterías(entre ellas teletransportánte a Minecraft o Portal, aunque sea en un triste intentode llamar la atención del jugador), hablar sobre filosofía metajugable (o, en unpar de ocasiones, metametajugable) junto con algún que otro mensaje en plancarpe diem. Y ya está.

Sí, no hay nada más. Y encima es un viaje queapenas dura una hora (un poco más si eres tan cabezota como yo de conseguirtodos los finales posibles con la triste esperanza que el juego mejore… cosaque no sucede)

Normalmente sería bastante benevolente, porque al fin y alcabo éste tipo de “experiencias jugables” suelen ser bastante cortas, pero esque a los creadores se les subió los humos con el juego y lo pusieron a laventa a 10 euros, un juego que no supone mucho más esfuerzo que el de coger el Source,ponerle unos cuantos scripts y añadirle un narrador. Hay otros juegos decaracterísticas parecidas pero con mucho más trabajo detrás que valen menos oque incluso son gratis, sólo hace falta darse un paseo por Newgrounds.

 

 

 “¡Pero Chato! ¡Teolvidas del esfuerzo intelectual y de la genialidad de los discursos quepresenta el juego!” Genialidad mis huevos. Unamuno hizo este mismo tipo dediscurso metaliterario existencialista con mucha más gracia en 1917 con su“nivola” Niebla, y seguro que hubieron muchos que hicieron cosas parecidas antes deél. “Oh, pero es que lo han transportado al mundo de los videojuegos, y eso semerece…” No se merece nada, porque ha habido juegos de parecida índole que yahan tratado estos mismos temas de la misma forma con anterioridad. Lo único quediferencia a Stanley de todo los demás es que coge eso mismo que han hechotodos estos juegos, lo ha envuelto en un pack de 10 euros y ha tenido lasuerte de volverse ultrapopular gracias a que todo youtuber famosete lo juega,haciendo que un montón de gente que no está familiarizada con el tema lo alabecomo si fuera la puta piedra filosofal diciendo que “es un soplo de aire frescoentre tanto shooter” y las típicas tonterías que uno escucha cada día.

Si aún así tenéis curiosidad y ganas de perder el tiempo, nopasa nada: bajáoslo de la Bahía Pirata y sacad vuestras propias conclusiones,porque el juego en si no es malo, de hecho tiene su gracia, pero recordad queno aporta nada nuevo, se basa en el reciclaje de discursos filosóficos y ademáspretende que pagues 10 euros por él. Hay otros juegos indie que merecen más tutiempo y dinero. Por otra parte, si quieres filosofía de la buena, cómprate la Genealogíade la moral de Nietzche, que por dos duros te lo puedes encontrar en cualquierlibrería de segunda mano. Y si quieres una historia interactiva con un narradorde por medio… píllate el CD interactivo del Rey León, que encima tiene losdobladores originales.