Silent Hill, el Ente Superior y el Destino Inexorable

Inexorable (Del lat. inexorabilis).

1. adj. Que no se puede evitar.

Lo anterior es la definición de la Real Academia de la Lengua para la palabra inexorable. Muchos dicen que el destino es algo a lo que no escapas. No importa lo que hagas, no interesa qué desiciones tomes, siempre te dirigirás al destino final que te está asignado. ¿Por alguna fuerza superior? Nadie lo sabe.

En Silent Hill, el juego maneja los destinos de varios personajes. Pero si somos perspicaces, veremos que es Harry quien, según sus decisiones u omisiones durante el juego, trastoca los destinos finales de varios personajes clave. Puede dejar morir a Kaufmann o salvarlo. Cybil puede ser salvada o muerta bajo sus manos. Pero aún así, Harry también es manipulado. Forma parte del grup de personajes que son marionetas en un gran teatro gignol que dejan que las cuerdas sean manejadas al antojo de un ente superior: nosotros, los jugadores. Somos como dioses olímpicos de una narración homérica donde los inmortales meten mano en los asuntos terrenales. Usamos el entorno y las leyes integradas en el juego para nuestros propios fines. Somos quienes decidimos, a fin de cuentas, que rumbo llevarán los acontecimientos y cómo responderan nuestros pobres personajes.

Pero aún hay algo más, lo que en inglés se conoce como catch-22. Y es que también nosotros fuimos manipulados, y la prueba está en que Harry jamás podrá rescatar a Cheryl. Alguién tiró de nuestras cuerdas en algúna oficina, por un jóven director, productor o guionista (o todos) quien decidió que sin importar nuestros esfuerzos, jamás pudieramos llegar a un final no escrito por ellos. Ellos pautaron el camino y las bifurcaciones posibles que deberíamos de seguir. Son los ingenieros civiles y arquitectos que crearon un lugar donde solo existen los senderos que ellos imaginaron. Pusieron un aro encendido y todos y cada uno de nosotros deberemos atravesarlo. Sin chistar.